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HOJAS  INFORMATIVAS

 

28 de septiembre 2012

Nueva evasión masiva en la cárcel pública de Bata

 

   Hace unas dos semanas (no podemos dar con exactitud la fecha), se evadieron de la cárcel pública de Bata 25 presos comunes, delincuentes ordinarios generalmente.

 

   Desde el mes de junio, las condiciones de vida de los reclusos se habían vuelto muy difíciles por las restricciones impuestas por el nuevo jefe de cárcel, Eustaquio, un personaje siniestro: los presos ya no tenían derecho a salir al patio interior de la prisión, para que no se volvieran a escapar, se pretendía. La puerta de la nave principal solo se abría dos veces al día para dejar entrar la comida o para casos excepcionales. Anteriormente, esta puerta principal quedaba abierta todo el día y los presos que no estaban recluidos en celdas podían salir al patio y beneficiarse de la luz del día, o recoger agua del pozo interior de la prisión cavado en el patio. Eustaquio suprimió esta posibilidad. Por extensión, en el penal de Evinayong se aplicaron las mismas medidas.

 

   Pero a pesar de estas condiciones, 25 presos se han vuelto a escapar recientemente. La primera medida ha sido encarcelar al propio jefe de cárcel, Eustaquio, que ahora se hospeda en una de las naves de la cárcel.

 

   Después, de muy difíciles, las condiciones de vida de los presos, se han vuelto extremas: además de no poder salir al patio interior, ahora tampoco pueden recibir visitas, salvo sábados y domingos. La comida, o lo que se debería considerar como tal, es ahora suministrada dos veces al día por la propia administración de la cárcel, con toda la inseguridad y la falta de seriedad que eso supone. No tienen agua. Ni para beber ni para las necesidades ordinarias y la higiene. El pozo interior dejó de funcionar hace tiempo, porque la bomba aspirante se estropeó y nadie ha pensado en repararla. Hay una empresa faenando en el interior del recinto militar donde está ubicada la prisión; esta empresa es la que, cuando quiere y muy irregularmente, abre, por un tiempo muy breve, sus grifos para que los presos autorizados a recoger agua puedan llenar unos cuantos cubos. Hay numerosos casos de diarrea, que no reciben atención médica.

 

    Y esta es la situación actual de los presos de la cárcel pública de Bata.

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

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