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HOJAS  INFORMATIVAS

 

27 de septiembre 2012

Naciones Unidas se divide ante la intervención militar en el norte de Malí

   El conflicto que desde hace cinco meses afecta el norte de Mali está dividiendo a la comunidad internacional. La reunión sobre el Sahel que se realizó en Nueva York no llegó a ninguna conclusion significativa. Por una parte los gobiernos de Bamako y de París pidieron decididamente una resolución del Consejo de Seguridad que autorice una rápida intervención militar de los países del África Occidental (CEDEAO), mientras por la otra los Estados Unidos y el mismo secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, manifestaron su perplejidad ante la opción de las armas contra los islamistas que controlan la mitad septentrional del territorio maliense.

   Estas líneas diametralmente opuestas surgieron en el encuentro de alto nivel convocado con ocasión de la reunión plenaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas, postergando nuevamente la respuesta internacional a la crisis del norte del país africano. La única decisión concreta tomada en el Palacio de Cristal fue el nombramiento de un enviado especial para el Sahel que debe “precisar la estrategia de intervención y supervisar su realización en el terreno”. El nombre de este enviado especial tampoco fue dado a conocer.

   “Urge intervenir, antes que nada para poner fin a los sufrimientos de la población maliense, y también para prevenir que se produzcan otras situaciones similares o incluso más complejas, para los pueblos de todo el Sahel”, declaró el primer ministro de transición Cheikh Modibo Diarra. Su posición es compartida por el presidente francés François Hollande que reiteró la disponibilidad inmediata de su gobierno para proporcionar “apoyo logístico a la CEDEAO”. El mandatario francés advirtió que “cuando un territorio tan grande como Francia es ocupado por grupos terroristas estamos ante una amenaza que afecta al mundo entero”, y agregó que las tropas “deben estar prontas en las próximas semanas”. Las mismas preocupaciones fueron manifestadas por los presidentes de los países de la región occidental del África, entre ellos Senegal y Benín, según los cuales la crisis de Mali “no es una crisis de baja intensidad ni una amenaza solamente local, sino que afecta a todo el Sahel”, en palabras de Thomas Boni Yayi, presidente de turno de la Unión Africana (UA)

   Sin embargo, estas peticiones fueron recibidas con prudencia por Ban Ki-moon, para quien “toda solución militar debería ser evaluada con prudencia extrema porque podría tener graves consecuencias humanitarias”. La secretaria de estado estadounidense Hillary Clinton dijo ser consciente de que la región se ha convertido en “un polvorín en manos del terrorismo”, pero Washington auspicia en primer lugar “la reconstrucción del orden democrático y legal” en Bamako –es decir elecciones, que pongan fin al proceso de transición que sucedió el golpe militar de marzo– como condición previa para la “reconquista del norte”.

   Mientras tanto, en el terreno, los grupos islamistas que controlan el norte de Mali –Ansar Al Din y el Movimiento por la Unidad y la Jihad en el África Occidental (MUJAO)– habrían reforzado las medidas de seguridad en las ciudades de Gao, Kidal y Timbuctú, así como en las fronteras con Níger. También manifestaron estar “dispuestos a combatir contra las tropas africanas o francesas”, según informa el periódico ‘Le Journal du Mali’. La misma fuente ha informado además de que un decreto firmado por el ministro de Defensa ha formalizado ‘ascensos’ para algunos miembros de la ex-junta militar, responsable del golpe de estado del 22 de marzo que sigue teniendo una influencia importante, a pesar de que la transición haya sido confiada a civiles. El líder del golpe, capitán Amadou Haya Sanogo ha sido promovido al grado de comandante.

   Agencia MISNA, 27 de septiembre, 16h34m

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

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