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HOJAS  INFORMATIVAS

 

27 de septiembre 2012

El artículo de Jose Luis Nvumba Mañana

   No puedo dejar de hacer alusión a la posición de la llamada principal fuerza de oposición interior, es decir, al CPDS. Y lo hago, después de muchos años de prudente y silenciosa observación de su devenir, en mi calidad de cofundador y uno de los principales impulsores del inicial ascenso interno y exterior de este Partido.

   Señores, desde los palmarios y totales incumplimientos por el régimen del que pomposamente se llamó PACTO NACIONAL, ya a partir de su nacimiento en 1993, la verdadera oposición democrática quedó compelida a tomar DEBIDA NOTA de la carencia de voluntad democratizadora del régimen, lo que se ha venido confirmando sistemáticamente. Se debía haber tomado nota de que era imposible que se produjeran VERDADEROS AVANCES DEMOCRATIZADORES Y DE RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS INDIVIDUALES Y COLECTIVOS siguiendo la agenda política de la dictadura. Ustedes se empeñan en dormir en los laureles de sentirse los más guapos de la Oposición, hasta haber perdido completamente la perspectiva y los principios que informaron la acción de CPDS en su creación y años iniciales. Entre estos principios estaba el de realizar una actividad política que había de valorarse constantemente para mensurar si de verdad se estaba avanzando en la democratización y vigencia de los derechos humanos. Y para lograrlo, había que tener una agenda política propia que incluía la confrontación, pacífica y civil, con el régimen dictatorial, cuando ello fuera necesario.

   Pues bien, el régimen ha demostrado sobradamente, y desde hace más de tres lustros, que nunca posibilitará el más mínimo avance de los objetivos básicos que condujeron a unos jóvenes a la creación de CPDS. Participar de las maquinaciones y de la agenda política marcada por el régimen, y sus aliados internos y externos, en modo alguno es justificable, pues supone, en definitiva, ayudar a perpetuar la dictadura y convertir la legítima y digna actividad de oposición en meramente retórica y de salón. Ello sólo puede conducir a la corrupción y a que alguno convierta esta actividad, inicialmente digna y plena de riesgos, en profesional en que los intereses personales y partidistas prevalecen sobre los comunes, cuya defensa es lo único que da sentido y dignifica la actividad política.

   Es significativo que aquel CPDS inicial que a través de La Verdad ilustraba y denunciaba sobre lo ridículo de un gobierno de 44 miembros para un país de medio millón de habitantes (lo que suponía que uno con 40 millones de habitantes, como entonces España, habría tener 11 mil ministros), actualmente nos haga saber que su Comisión Ejecutiva Nacional, CEN, está constituida por más de TREINTA EJECUTIVOS. ¿ Han caído ustedes en el juego del mantenimiento eterno de ejecutivos y reparto de prebendas y parcelas de Poder, único motivo de los inoperantes y ridículos macrogobiernos de Obiang Nguema, que tanto criticábamos y denunciábamos?¿ Recuerdan Ustedes que manteníamos que la CEN no debía superar los DIEZ miembros y que además los mandatos no debían superar dos legislaturas, como establecimos en los Estatutos?¿ Recuerdan Ustedes que cuando marcábamos nuestra agenda política y entrábamos en confrontación directa con la Dictadura, no teníamos presencia en el Parlamento y sí éramos capaces de hacer llegar nuestro mensaje a la ciudadanía, y al mundo exterior, hasta el punto de haber llegado a aglutinar masas de personas y a provocar la reacción espontánea de los estudiantes en diciembre de 1992?

   Señores, es cierto que el exilio nos puede alejar de la realidad, lo que al menos parcialmente podemos superar si mantenemos los contactos e información directa sobre el devenir cotidiano en el país, como también lo es que la acción de oposición interna incide más directamente en la ciudadanía. Ahora bien, ni los que nos hemos visto obligados al exilio, tras haber luchado en el país y ver comprometida nuestra vida y libertad, tenemos la panacea del buen hacer y la dignidad, ni los que han permanecido y siguen luchando en el interior pueden pretender que este sólo hecho los hace más dignos y valientes interlocutores. Sólo estamos llamando la atención sobre la necesidad de no perder de vista los objetivos y principios que han de informar la lucha por la Democracia y sobre lo pernicioso que sería que, aún de buena fe, nuestra acción política acabara dando cobertura a la Dictadura. En este caso, es mejor dejarlo. En fin, estamos encaminados hacia la Democracia y debemos llegar ya a la confluencia de acción de todos los que estamos implicados en la lucha, tanto desde el exilio como desde el interior, siendo capaces de hacerlo con dignidad, compromiso, colaboración y humildad.


   José Luis Nvumba Mañana

   Barcelona, septiembre del 2012


   http://www.guinea-ecuatorial.net/ms/main.asp?cd=ni8527

 

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

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