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HOJAS  INFORMATIVAS

 

2 de septiembre 2012

Nota de prensa de CPDS sobre la reunión en Sipopo de la Fundación Sullivan (24 de agosto)

CPDS CONVERGENCIA PARA LA DEMOCRACIA SOCIAL DE GUINEA ECUATORIAL

Calle Tres de Agosto N° 72, 2°-1ª Apdo 441 Malabo – Guinea Ecuatorial. Tel/Fax: +240 333092013

E-mail: cpdsge@hotmail.com;  cpds-ge@yahoo.es web: www.cpds-gq.org       

Órgano: Comisión Ejecutiva Nacional 

Referencia:  Cumbre Leon Sullivan Sipopo – CEN / x11-08/12 

 

NOTA DE PRENSA

“Salve Fundación Leon Sullivan, los pobres de Guinea Ecuatorial te saludan”.

   Hoy debía clausurarse en la ciudad de Sipopo, cerca de Malabo, la capital de Guinea Ecuatorial, una cumbre  que en realidad se clausuró ayer, en la que una prestigiosa fundación americana, supuestamente humanitaria, la Fundación Leon Sullivan, se ha dejado engatusar por un régimen  cuya última preocupación son los derechos de sus conciudadanos. La cumbre se anunció bajo el pomposo tema de “Derechos Humanos, Democracia y Ciudadanía”, aunque los responsables de la Fundación Leon Sullivan saben perfectamente que en Guinea Ecuatorial no hay democracia ni se respetan los derechos humanos ni la ciudadanía.  Por las razones que fueren, esta fundación ha venido a encubrir sin el menor escrúpulo ni vergüenza la cara de un régimen que sigue persiguiendo con tenacidad a la disidencia y que tanto el Consejo de Derechos Humanos de la ONU como todas las organizaciones de derechos humanos del planeta señalan con el dedo como un violador impenitente de los derechos fundamentales de sus conciudadanos.

   Si no, que se lo pregunten al abogado Ponciano Mbomio, al ingeniero Florentino Manguire, al médico opositor Wenceslao Mansogo.

   Los responsables de la Fundación Sullivan deberían saber que mientras se lo pasaban a lo grande en la neocreada  ciudad de Sipopo con el Presidente Obiang, la inmensa mayoría de los guineanos pasaba miseria. No deberían marcharse sin visitar los barrios de Campo Yaunde, Semu, Lamper, La Paz, etc., en Malabo; ni Ikunde, Mbangan, Ncolombong, Nvamguele, etc., en Bata, para que aprecien lo que es el cotidiano de un guineano.

   Los responsables de la Fundación Sullivan no deberían marcharse de Guinea Ecuatorial sin preguntarse por qué se encuentran encarcelados en el tétrico penal de Black Beach de Malabo Alejandro Nguema Nve y Diosdado Abeso Monsuy; porqué están encarcelados en Bata Mariano Mico Ntutumu, Baltasar Ndumu Ngomo, Buenaventura Nsue  Ndong, José Edjang Nsue, Teófilo Ona Akieme, etc.; que no se marchen sin entrevistarse con ellos.

   Los responsables de la Fundación Sullivan no deberían marcharse de Guinea Ecuatorial sin preguntarle al Presidente Obiang cuántos diputados de la oposición hay en Guinea Ecuatorial y cuántos opositores pueden trabajar libremente en el país.

   No deberían marcharse sin preguntarle al Presidente Obiang cuándo se celebran las próximas elecciones en Guinea Ecuatorial, qué papel juegan la oposición y la sociedad civil en la preparación de las mismas, qué organismo controla las elecciones y quién lo preside, cómo se realiza el censo, cuántos observadores internacionales han sido invitados y de dónde proceden, cuántas radios y televisiones libres hay en el país para la libre expresión de los ciudadanos.

   Los responsables de la Fundación Sullivan deberían preguntarle al Presidente Obiang cuándo fue la última vez que se sentó con la oposición para abordar temas del país y con qué regularidad mantiene estos encuentros.

   Si los responsables de la Fundación Sullivan se marcharan de Guinea Ecuatorial sin cumplir estos deseos nuestros y hacerse una idea personal de lo que es la Guinea Ecuatorial del Presidente Obiang, su gran socio, entonces deberán regresar a su poderoso país y a sus ricas moradas con la convicción de que han venido a insultar la dignidad de estos pobres habitantes de Guinea Ecuatorial a quienes hubiera venido muy bien el dinero destinado a la organización de esta cumbre para saciar su hambre y cubrir sus necesidades básicas. Deberán retornar a Estados Unidos con la seguridad de haber venido a burlarse de estos africanos que viven pobres en su rico país, y a llevarse su dinero porque se lo ha regalado el riquísimo presidente dictador del país, el cual está proyectando hacerse suceder por su hijo primogénito en el poder de su república monárquica, un hijo que no se cansa de extorsionar a la población, porque es hijo del Presidente, como lo hace en estos mismos momentos con el dinero que saca para pretendidamente  ofrecer chapas a los pobres, o con sus empresas fantasmas.

   Cuando estén subiendo al avión de regreso a su país, sería bueno que se vayan preguntando qué han aportado ellos mismos y su costosa cumbre a los guineanos, para que, a su llegada, lo hagan saber al mundo entero.

 

Malabo, 24 de agosto de 2012

LA COMISIÓN EJECUTIVA NACIONAL

 

PRESS RELEASE 

“We, the poor of Equatorial Guinea, salute you, the Leon Sullivan Foundation” 

   Today was the scheduled date for the closing, in the city of Sipopo—near Malabo, capital of Equatorial Guinea—of a summit that in fact ended yesterday, in which the prestigious and supposedly humanitarian U.S.-based Leon Sullivan Foundation has allowed itself to be fooled by a regime whose least concern is its own citizens’ human rights. 

   The summit was promoted under the portentous title “Human Rights, Democracy and Citizenship”, although the members of the Leon Sullivan Foundation know all too well that in Equatorial Guinea there is no democracy, nor the slightest respect either for human rights or for the country’s citizens. For whatever reason, this foundation has come to disguise—without scruple or shame—the face of a regime that tenaciously continues to persecute dissidents, and that the UN Human Rights Council and all human rights organizations on the planet continue to pinpoint as a regular violator of the fundamental rights of its citizens. 

   If you doubt it, go and ask the lawyer Ponciano Mbomio, the engineer Florencio Manguire, or the opposition leader and doctor Wenceslao Mansogo

   The members of the Sullivan Foundation should know that, while they had a marvelous time with President Obiang in the newly created city of Sipopo, the immense majority of the people of Equatorial Guinea continue to suffer in poverty and misery. They should not leave the country without a tour of the poorest neighborhoods of Campo Yaunde, Semu, Lamper, La Paz, etc., in Malabo; or Ikunde, Mbangan, Ncolombong, Nvamguele, etc., in Bata, so that they have a taste of the daily life of the average Guinean citizen. 

   The members of the Sullivan Foundation should not leave Equatorial Guinea without asking the reasons for the incarceration in the dark jail of Black Beach, of Alejandro Nguema Nve and Diosdado Abeso Monsuy, or the incarceration in Bata of Mariano Mico Ntutumu, Baltasar Ndumu Ngomo, Buenaventura Nsue Ndong, José Edjang Nsue, Teófilo Ona Akieme, etc.; they should not leave without interviewing them.  

   The members of the Sullivan Foundation should not leave Equatorial Guinea without asking President Obiang how many seats the opposition party has in the national parliament, and how many members of political parties other than the official regime party are free to exercise their right to work in Equatorial Guinea.  

   The members of the Sullivan Foundation should not leave the country without first asking President Obiang when the next election will take place in Equatorial Guinea, what role the opposition parties and civil society will be allowed to play in the preparation for this election, what organization controls and presides over the election, how the country’s census is carried out, how many international observers have been invited and where they come from, and how many free radio and TV stations exist where citizens can exercise their freedom of expression.  

   The members of the Sullivan Foundation should ask President Obiang when the last time was that he sat down with opposition members to discuss the country’s problems, and how often he meets them. 

   If the members of the Sullivan Foundation leave Equatorial Guinea without fulfilling any of these wishes of ours, and without coming to some personal sense of what the Equatorial Guinea of their good friend President Obiang is really like, these members should return to their powerful country and their wealthy homes with the conviction that they have successfully insulted the dignity of the poor citizens of Equatorial Guinea, who would have benefited greatly from the money the country invested in organizing the summit, in order to relieve their hunger and cover their basic necessities. They may return to the United States with the assurance that they have successfully made fun of these Africans who live in poverty in a rich country, and taken their money, given to them by the supremely rich dictatorial president of this country: the same president-dictator who is now doing everything possible to have his elder son succeed him in this monarchical republic, a son who never tires of extorting the country’s population simply because he is the president’s son. He is doing so at this very moment, with the money that he supposedly obtains to offer zinc roofs to the poor for their houses, or with his ghost companies. 

   As the members of the Sullivan Foundation are boarding the plane on the return trip to their country, it would be good that they leave asking themselves what they, and their costly summit, have contributed to the lives of the Guinean people, so that when they arrive, they can let the whole world know. 

Malabo, August 24th, 2012

National Executive Committee

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

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