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HOJAS  INFORMATIVAS

 

16 de octubre de 2012

¿Seguimos con la "pérdida de valores morales"?: Un hecho insólito conocido a través de Televisión Guinea Ecuatorial

   Desde hace mucho tiempo, es costumbre que presuntos autores de delitos como robos u homicidios, sean presentados frente a las cámaras de la televisión estatal para someterse a un interrogatorio por parte del periodista de turno. No importa que sean solo sospechosos o menores de edad. El “periodista” por excelencia de esos interrogatorios es Olinga, que presenta el programa “Vivencias”. Durante ese programa, de producción propia, Olinga interroga no solo a presuntos delincuentes, sino también a protagonistas de hechos más o menos curiosos o insólitos, lo que le permite, incluso, entrar en aspectos que violan su derecho a la intimidad y a la dignidad. 

   Uno de esos hechos inauditos ocurrió el mes de abril pasado, que la RTVGE, en el programa “Vivencias”, ha emitido varias veces. Gracias a esas emisiones, hemos conocido lo que, a continuación, vamos a relatar. 

   Un ciudadano annobonés, de nombre Ricardo Barril, residente en el barrio malabeño de Camaremi, apuñaló mortalmente a su vecino durante una reyerta. Ricardo, que aparenta entre 25 y 30 años, mantenía relaciones sexuales con una niña de 13 años; algunos afirman que sin el consentimiento de sus padres, pero el joven asegura que era una relación consentida por la familia de la niña, a la que Ricardo, según sus propias palabras, ayudaba con dinero. Una tarde, la madre de la pequeña empezó a buscarla y, guiada por otra vecina, consiguió llegar a la vivienda de Ricardo en el momento en que este se encontraba con la adolescente. Entonces la mujer descargó varios golpes con un palo de fregona sobre el amante de su hija. El hombre, que no quiso responder a su “suegra”, se las tomó con la otra vecina, que había actuado de guía. La mujer agredida salió en busca de su marido; cuando este apareció, se inició una pelea entre él y Ricardo Barril, quien, acto seguido, cogió un cuchillo de cocina e hirió mortalmente a su contrincante.  

   Hasta aquí los hechos y sus protagonistas. Veamos ahora lo que hacen las distintas instituciones del Estado. Olinga somete en su programa a Ricardo  y a la niña a un agobiante interrogatorio. Vamos a empezar con la niña, a la que no se protegió como se debe hacer con menores de edad. 

   Olinga: ¿Ricardo Barril es amante tuyo?

   La niña: Sí.

   Olinga: ¿Vas al colegio?

   La niña: Sí,  voy a Aneja

   Olinga: ¿Qué edad tienes?

   La niña: 13 años.

   Olinga: ¿Y con 13 años ya vas con hombres?

   La niña: Sí.

   Olinga: No quiero entrar en tu intimidad... Pero, ¿Ricardo es tu primer hombre?

   La niña: Sí.

   Olinga: ¿Estabas con él cuando entró tu madre en su casa?

   La niña: Sí.

   Olinga: ¿Estabais en la cama?

   La niña: Sí.

   Olinga: ¿Desnudos?

   La niña: Él estaba desnudo y yo con ropa. 

   Insólito.

   Del interrogatorio sometido al presunto homicida, se descubre otro hecho, que está lejos de poder considerarse como normal. Ricardo Barril declara que, al darse cuenta de que ha matado a su vecino, acude a la comisaría de policía de Campo Yaounde. Aquí informa a los agentes de que acaba de apuñalar mortalmente a un hombre y, por tanto, viene a entregarse. Los policías le preguntan si tiene 2.000 francos para poner la correspondiente denuncia, a lo que Ricardo contesta que no. Los agentes le dicen que, puesto que no tiene dinero para pagar la denuncia, puede regresar a casa, pues al fin y al cabo, el hombre ya está muerto, y el asunto ya se tratará a la mañana siguiente. Por tanto, Ricardo regresa a su casa y duerme tranquilamente. Por la mañana, se despide de sus hermanos que han venido a pasar la noche con él en previsión de represalias, y se va a su puesto de trabajo, donde horas después es detenido. 

   Todo esto es realidad, y no ficción. Si la historia es asombrosa, más asombroso aún es que se esté emitiendo por la televisión estatal. Que un presunto homicida se entregue a la policía y esta le exija 2000 francos a cambio, es surrealista. Que regrese a su casa a pasar la noche sin ser detenido ya es el no va más. Son hechos que solo pueden ocurrir en un país como Guinea Ecuatorial, donde el único “delito” que se castiga es el relacionado con la política y la seguridad de Obiang y su familia.

 

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

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