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HOJAS  INFORMATIVAS

 

12 de octubre de 2012

DOCE DE OCTUBRE

Aniversario de la Independencia de Guinea

   Queremos celebrar este aniversario de la independencia guineoecuatoriana con una pequeña antología de los textos que hemos venido publicando en años anteriores en esta misma fecha. Hemos procurado, casi siempre, dar en ella la palabra a los poetas y eso se aprecia en esta antología. No podía faltar tampoco el recuerdo a los padres de la independencia: incluimos unas pocas fotografías suyas. La receta del pepesup provocó alguna pequeña polémica en su día... cuando la publicamos no conocíamos ninguna más completa. Ahora tampoco.

   Nuestros mejores deseos para todos los guineanos amantes de la libertad.

 

LA VOZ DE LOS OPRIMIDOS

   Mis poesías serán leídas un día

   debajo de mis árboles,

   sin techos ni barnices de aire.

   Será la vieja acurrucada

   con su cestón de memorias iletradas

   Leerán los árboles fingidos

   de muertos injustos,

   y la tierra se moverá espesando

   la melancolía de un nuevo sol

   En las tumbas se alzarán

   esqueletos de negros invisibles

   sentados en su banco de condenados

   Entonces mi poesía acusará

   pondrá en cada boca de hueso la sentencia

   y el látigo macabro de la penitencia

   Se levantarán todos los muertos

   y los huérfanos tullidos de miseria;

   algún dedo de papel aplastado

   señalará entre los vivos de la historia

   el asesino de la Libertad.

   Allí se leerá mi poesía fúnebre

   y mis líneas de Libertad cruel,

   cantarán las gestas sepultadas

   en cada flor y en cada árbol.

   Muertos y vivos de corazón arañado

   de cualquier negra injusticia,

   mis poesías llamarán a la resurrección

   con la voz de los que no la tuvieron,

   con la voz de los oprimidos.

   Anacleto Oló Mibuy

 

 

 

EL PRISIONERO DE LA GRAN VÍA

 

   Si supieras

   que no me dejan los días de fiesta

   ponerme el taparrabo nuevo donde bordaste mis iniciales

   temblándote los dedos de vieja.

   Si supieras

   que tengo la garganta enmohecida

   porque no puedo salirme a las plazas

   y ensayar mis gritos de guerra.

   Que no puedo pasearme por las grandes vías

   el torso desnudo, desafiando al invierno,

   y enseñando mis tatuajes,

   a los niños de esta ciudad

   Si pudieras verme

   fiel esclavo de los tendidos,

   vociferante hincha de los estadios,

   compadre incondicional de los mesones

   Madre, si pudieras verme.

   Francisco Zamora Loboch

 

 

YA HA VUELTO EL OCTUBRE

   Ya ha vuelto el octubre

   y sus doce días de fiesta.

   Suena el Tam-tam,

   rueda la danza:

   Tiende sobre la selva

   el verde manto de su alegría.

 

   Ya ha vuelto el Octubre

   y sus doce días de fiesta

   pega caliente el sol:

   suena el Tam-tam, rueda la danza.

   Las lluvias pasan aprisa

   y el blanco muestran de la alegría.

 

   Ya ha vuelto el Octubre

   y sus doce días de fiesta.

   La masa grita en la plaza:

   suene el Tam-tam, ruede la danza.

   Canta el reloj en su torre

   el poder santo de la alegría.

 

   Ya ha vuelto el Octubre

   y sus doce días de fiesta.

   ¿Le oís que en los aires trina?

   Suena el Tam-tam, rueda la danza:

   - Abrid a la paloma

   que trae mensaje de alegría.

 

   Estamos ya en Octubre

   con sus doce días de fiesta.

   El cielo gira silencioso:

   suena el Tam-tam, rueda la danza.

   El Octubre trae su fiesta

   que el logro trae su alegría.

   Este es el Octubre

   y en el país

   todo zumba y reverdece:

   suena el Tam-tam, rueda la danza.

   Cuando el son y el verdor crecen

   tanto más crece —toda alegría.

 

   Morirán las lluvias.

   Se irá el Octubre:

   suene el Tam-tam, ruede la danza.

   Mas cada año en la selva

   cada año en los corazones

   prepara el manto —de alegría.

   Simplicio Nsue Avoro

 

 

ISLA VERDE

 

   Me encanta verte así,

   isla mía:

   llorando verdes ríos

   los ojos verdes

   de tus montañas;

   buscando esperanzas,

   dándolas también.

 

   Libre en tu ruta

   de paz,

   delgada en tu belleza,

   verde en los ojos,

   de tus ríos amargos,

   isla verde,

   me encanta verte así.

 

   Me encanta verte

   iluminadas las costas con faros

   de libertad

   en ruta abierta a los mares inmensos

   de un mundo en que nadar;

   nadar, nadar

   a lomos de inciertas olas

   y al ritmo de un imposible azul,

   porque ha sido el brote de tu sangre

   más pura

   gritar, gritar y gritar...

   —pues latía en tus venas la herrumbe de de (aquella nostalgia fría

   de sentirte como fuiste)—.

 

   Mas ahora

   importa nadar;

   bregar para subsistir,

   o quedarse como estanque de piedra

   donde cupiera todo el universo,

   muerto de risa

   ante tu cadáver yerto.

 

   Mantén en la Virgen de tu Pico

   el oro de cada sueño;

   y, sin morriñas

   que espejen tu conciencia dolorida,

   tiñe de luna

   tu alegría impuesta;

   entona hímnicos cantos,

   enrutando los ojos

   hacia el imposible azul soñado;

   y, al unísono,

   vibra en la algazara común,

   isla verde,

   cogollo de toda

   la belleza tropical,

   corazón donde la sangre es verde

   y verde el mirar de cada río

   que nace en tus ojos

   cansados de remar.

 

   Ahora que el mundo canta

   romances de luna,

   y África entona en SI MAYOR

   su CANCIÓN,

   no desafines

   la verbena común,

   isla verde,

   isla de mis sueños...

   Ciriaco Bokesa

 

 

 

¡ADIÓS, GUINEA, ADIÓS!

 

   Me fui cantando en solitario

   una canción de amor y olvido,

   las marcas de mis pies

   dejé en la arena,

   que las olas borraron poco a poco.

   La última vez que viviría,

   soledad, distancia,

   la última vez que sentiría

   húmedas las sábanas.

   Siento esa tierra,

   la he pisado descalza,

   la he tenido en mis manos

   dejándome su marca.

   He luchado, he vencido,

   he creído, he perdido,

   he llorado por nada,

   me ha empapado la lluvia

   mi piel y mis sandalias.

   He vivido la selva

   de olores penetrantes,

   he sido liana viva,

   he contemplado absorta

   la imagen de la ceiba,

   he sentido la fuerza

   del que ama en la distancia.

   He soñado, he sufrido

   me ha envuelto la nostalgia.

   He sonreído al día

   he sido compañera

   de las tareas vacías.

   La noche fue mi amante,

   yo amor que nunca olvida.

   Raquel Ilombe

 

 

VAMOS A MATAR AL TIRANO

 

   Madre:

   Dame esa vieja lanza

   Que usó el padre

   Y el padre del padre

   Tráeme mi arco nuevo

   Y el carcaj repleto de flechas

   Que parto a matar al tirano

 

   Mira mis ojos

   Observa mi descripción

   Pertenezco a un pueblo de revueltas

   Observa mi hechura

   de escaramuzas y levantamientos

   Mi pulso no temblará

 

   Madre:

   dame esa lanza

   esa vieja lanza

   y ya no habrá más tiranos

   nunca más dictadores

   sobre mi pueblo, sobre tu miseria

   sobre tu miedo.

   Francisco Zamora Loboch

 

 

 

Ellos

de Recaredo Silebo Boturu

En la tierra hay hombres que se creen dioses.

Duermo

… y duermo, en este lodazal,

Y camino como una silueta

en las noches negras de tempestad

con los pasos enredados

en el abismo del tiempo.

 

 

… y duermo

en este lodazal,

y camino,

y la música de los grillos

en mis tímpanos rebota

como cañones de guerreros furtivos.

 

 

Y sigo durmiendo,

y soñando,

y me despiertan.

Todo está en tieneblas oscuras,

todo,

mas camino,

… y sueño.

 

 

Niebla.

 

 

Agonizan las raíces,

El árbol se seca,

no,

se reseca,

pasa el otoño,

pasaron ellos.

Llora el tronco,

Niebla.

 

 

Y sigo durmiendo

Y soñando en ese inmenso tifon,

 

 

por ver aparecer

la primavera,

ver, llenar el firmamento

de lindas luciérnagas.

 

 

Aunque ellos,

siguen atracándose

de las ínsulas del vecino

mientras comentan

que el pollito verá aparecer la luna

consumido por ellos,

en esta noche sin estrellas

en este mar sin agua.

 

 

Y duermo,

y sueño, camino,

porque vivir sin caminar

no es vivir, ni soñar.

 

 

Y les veo calcinar los platanales

después de dilapidar el banano

y bailan ellos,

y yo, sin vergüenza;

nosotros aplaudimos,

por miedo a ellos.

 

 

Aquí, hoy…

cubierto está

de tinieblas oscuras

 

 

Ellos, se emborrachan,

beben los pilares del puente

que une el norte con el sur,

y yo sin vergüenza,

nosotros, les sonreímos.

 

 

Y sigo aquí,

en este precipicio,

en esta selva cubierta de adelfas,

entre ellos.

 

 

Y ellos nos meten en pateras,

y el mar salado y la corriente brava

se llevan nuestros sueños.

 

 

Mas sueño,

y camino,

y lloro;

porque como perros

con ataque de hidrofobia

en prostíbulos convierten

las escuelas, nuestra esperanza,

y sigo caminando,

y sueño, también duermo.

 

 

Mas sueño que mañana

desaparecerán los sismos,

llegará agua a la mar,

nacerá un bello oasis en el Sahara.

 

Porque nosotros, yo,

el cayuco que se mueve

por la corriente de la marea,

no somos,

sino la corriente, la marea

que mueve la canoa.

 

 

Y por fin abrirán las escuelas

donde los ciegos

aprenderán a ver;

los sordos a escuchar;

los paralíticos a caminar;

y ellos, si, ellos,

a dormir.

 

[El poema Ellos se incluye en el libro Luz en la noche publicado por Ediciones Verbum, 2010]

 

 

"La escritura como catarsis: literatura y realidad"

Donato Ndongo-Bidyogo, II Congreso Internacional de Estudios Literarios Hispanoafricanos, Madrid 7 octubre 2010

Agradezco de corazón a los organizadores de este II Congreso de Estudios Literarios Hispanoafricanos su amable e insistente invitación; en particular, a su director, mi buen amigo el profesor Wilfrid-Landry Miampika Moundele. Tras dedicar gran parte de mi vida intelectual a la forja y promoción de la literatura escrita en Guinea Ecuatorial, y una vez consolidado el concepto –como puede apreciarse en el programa de este encuentro-, decidí no prodigarme en actos de esta naturaleza, ni escribir más sobre ello, ni preparar nuevas antologías. Considero que la criatura debe proseguir su propia andadura, pues ya es una realidad la literatura guineana, y existen ilustres críticos y académicos que, en buena parte del mundo, se dedican a su estudio y difusión; son ellos quienes pueden y deben proseguir esas labores. Cumplido mi papel en esta historia, quisiera dedicarme en exclusiva a consolidar mi propia obra literaria.

Pero me resulta difícil negarme a los requerimientos de mis amigos, sobre todo si, como Willy Miampika –como le llamamos cariñosamente los amigos-, han contribuido de modo destacado a mi reconocimiento como escritor. Por eso estoy aquí. Y vengo a exponer algunas ideas que rondan por mi cabeza, con la esperanza de que resulten de su interés y merezcan siquiera una reflexión serena, ponderada. Se trata, en definitiva, de saber cuál es nuestro papel en la sociedad africana y guineana.

Donato Ndongo-Bidyogo

Este año conmemoramos el medio siglo de las independencias africanas, para cuyo logro los escritores fueron agentes decisivos. No es necesario, puesto que todos los presentes lo sabemos, recordar el papel de los poetas y narradores que crearon la “Negritude” en la transformación de las mentes, dando una nueva dimensión y una nueva perspectiva al negro-africano, hasta entonces humillado por el resto de la Humanidad. Como también resulta innecesaria la evocación de aquella eclosión creativa de los africanos tras la II Guerra Mundial, que supo caminar a la par con las aspiraciones soberanistas y la reivindicación de nuestra identidad cultural. Medio siglo después, constatamos nuestra frustración, pues el África actual no es la que soñaron nuestros mayores. Por eso nada o poco tenemos que celebrar, ya que son cincuenta años de opresión y miseria, en los que no hemos alcanzado ni uno solo de los objetivos por los cuales los africanos exigimos el autogobierno, y que pueden resumirse en las palabras “libertad” y “desarrollo”. Como todos conocemos bastante bien la historia de cada uno de nuestros países desde su acceso a la soberanía formal, no es necesario detallar las condiciones políticas, económicas y sociales en que vivimos, ni señalar a los tiranos que nos gobiernan o han gobernado, su increíble crueldad, su egoísmo y egocentrismo exacerbados, su bajeza moral, su nulo patriotismo, todo lo cual ha conseguido banalizar la vida humana en nuestro continente.

Ante estos hechos, el escritor africano, en términos generales, ha reaccionado contra esa miseria espiritual y material. Los nombres más emblemáticos de nuestra literatura escogieron el camino más difícil, enfrentarse a los poderosos, a los manipuladores. Algunos, como el congoleño Sony Labou Tansi o el nigeriano Ken Saro Wiwa, murieron por ello; otros, como el guineano (Conakry) Camara Laye, el congoleño Félix Tchicaya U´Tamsi, el malgache Jacques Rabemananjara o el camerunés Mongo Beti, pasaron su vida en el exilio; e incluso el premio Nobel Wole Soyinka tuvo que huir de Nigeria horas antes de que le detuviera el criminal Sani Abacha. Son numerosísimos los que soportaron y soportan un duro exilio interior, que en algún caso cercenó su creación literaria, y no vale la pena mencionar a los que pusieron ciencia y conciencia al servicio de la tiranía y la arbitrariedad. Incluso se da la paradoja de que un mismo autor –caso del costamarfileño Amadou Kouruma- saludara las independencias con cierto entusiasmo en su novela Los soles de las independencias, y, en el ocaso de su vida, describiera la situación de nuestros países con suma amargura en Esperando el voto de las fieras.

Los escritores africanos, como todos nuestros predecesores y coetáneos de otras latitudes y culturas, somos, ante todo, testigos de nuestro tiempo. Eso significa, entre otras cosas, que debemos transmitir credibilidad, honradez, veracidad. Cada cual puede escribir lo que quiera, pero si el texto literario no rezuma esas tres cualidades, es que falla el experimento, por bien que se engarcen las palabras, que devienen, de este modo, en mera palabrería, en pura banalidad. La literatura no salva al mundo, pero lo hace mejor; tampoco es mero deleite para los cuerpos bien nutridos consumidores de literatura; para eso ya tenemos a Julio Verne. Soy de los que creen que la literatura es algo más que un “divertimento” insustancial, que debe ser útil y “utilitarista” como lo son el resto de las artes africanas. En el caso de los guineanos, no todos sentimos las mismas cosas, ni reaccionamos de la misma manera ante los retos de la existencia. Nos une la raza, la Patria, eso que Constantino Ocha´a llamó “guineanidad”, pero cada cual piensa y actúa según su ideología; lo cual no es necesariamente negativo, siempre que no se trate de la “ideología del estómago”, cuando se vende el alma al diablo por unos pocos mendrugos en forma de un salario de traidor o un reconocimiento efímero. Todos hemos conocido a algún “intelectual” que rimaba sus ripios al dictado del poder, que ocupan u ocuparon cargos por ensalzar al tirano y sus cómplices; a esos que, cada 4 de junio, el aniversario del sátrapa convertido en un engañoso “Día de la Revolución Cultural”, dedicaban encendidos versos y su mejor prosa a unos dioses perversos. ¿Dónde están ahora? Ni siquiera se encuentran hoy entre nosotros. Lo cual confirma, una vez más, que la literatura hagiográfica no entra en la Historia de la Literatura.

Algunos niegan la existencia de censura en Guinea Ecuatorial, y atribuyen el exilio de los otros a motivaciones extraliterarias. Bien. Allá cada cual con su sensibilidad. En mi caso, yo sí sufrí la censura, las presiones, las amenazas, muy concretas y reales, e intentos de soborno con dinero y cargos, y tuve que salir para seguir vivo. Y, ya en el exterior, aún sigo padeciendo los efectos de esa sañuda persecución. Otros, por fortuna para ellos, pueden convivir con la injusticia, la tortura, la inhumana miseria que padece la inmensa mayoría de nuestro pueblo como si no tuviesen ojos, ni oídos, ni nariz, como si estuviesen impermeabilizados contra el horror y el crimen; les resbala todo, ven asesinar a su alrededor y no tienen ni una palabra de protesta ante tanta vesania; y escriben tranquilos, sin que nada les afecte, encerrados en urnas de cristal desde las que contemplan con serenidad el dolor y la desolación.

Cuando algunos afirman que la literatura no debe mezclarse con lo que consideran “política”, surge inmediata la pregunta: ¿qué no es política? Con esa manera de plantear la creación literaria, borrarían de la historia de la literatura a Cervantes, a Víctor Hugo, a Zola, a Dickens, a Dostoievski, a Gorki, a Steinbeck, a James Baldwin, a Chinua Achebe, a Tony Morrison, a Emmanuel Dongala… y un largísimo etcétera de autores que, con su labor, explican mejor que los libros de Historia las vicisitudes del tiempo que les tocó vivir. ¿Literatura como mera evasión? ¿Quiénes comprenderán sus elaboradas metáforas y sus ingeniosos juegos de palabras si más del 65 por 100 de la población es analfabeta, y el resto no puede comprender ni interpretar lo que leen, si leyesen? ¿Quiénes son sus lectores, si, tras 42 años de una independencia secuestrada, Guinea Ecuatorial aún carece de prensa escrita, librerías, bibliotecas? ¿Cómo se puede escribir “tranquilamente” mientras torturan con tanta saña y cotidianamente a ciudadanos que viven a su lado? ¿No les importan esos compatriotas que mueren violentamente en comisarías de policía, cárceles horrendas o fusilados tras juicios arbitrarios? ¿Es posible no temblar ante la inmensa cantidad de niños que nunca llegarán a cumplir los cinco años, ante tantas madres que mueren de parto? ¿Por qué guardan un silencio cómplice ante el estupro continuado de niñas de apenas 12 años, por qué callan ante la increíble crueldad de nuestros dirigentes, por qué se convierten así en siervos de la tiranía? ¿No les importa la corrupción institucionalizada, el saqueo continuo de los bienes de todos, por una pequeña oligarquía que se adueñó de los ingentes recursos de nuestro país? ¿Dónde y cuándo aparcaron la sensibilidad que se supone inherente y connatural a la creación artística? ¿Puede haber estética sin ética…? ¿Proponernos sociedades ideales cuando tanta gente no puede ni comer cada día? ¿Hurtarnos la realidad con relatos alejados de la realidad cotidiana? ¿Literatura como un sueño eterno, como anestesia letal? ¿Hablarnos de idílicos paraísos cuando vivimos en un infierno permanente? Ya sabemos que la creación literaria es una continua fabulación, pero no puede ser una propuesta literaria estimulante tratar de vendernos la mentira como si fuese verdad.

Ésa es la diferencia: a otros sí nos importan estas cuestiones, y por eso renunciamos a todos los privilegios, cargos y prebendas con que nos tentó la tiranía, y preferimos el exilio y la pobreza antes que convertirnos en verdugos de nuestros compatriotas, por acción o por omisión, para seguir siendo honestos con nosotros mismos y ante la sociedad.

La escritura es, pues, para nosotros, una catarsis. Una catarsis que no rehúye la realidad, sino que la afronta con todas las consecuencias, para ser fieles, al mismo tiempo, a nuestros antepasados los trovadores, de los que hemos heredado la misión de sugerir las transformaciones necesarias para que no se anquilose el cuerpo social, y a todos los escritores del resto del mundo y de todos los tiempos, quienes, como dije al principio, tienen como finalidad primordial dar testimonio del tiempo en que viven. Y así como nuestros mayores transformaron las mentes para presentar al mundo una nueva imagen de África y de los africanos; así como nuestros escritores de antaño caminaron entre las multitudes de sus pueblos exigiendo la soberanía, a nosotros nos toca reivindicar para nuestras sociedades la libertad y el desarrollo que no nos trajeron unas independencias secuestradas por las castas dominantes.

 

GALERÍA DE PERSONAJES IMPRESCINDIBLES

Atanasio Ndongo

 

Saturnino Ibongo

 

Edmundo Bosio

 

Bonifacio Ondo Edu

 

La Conferencia Constitucional

 

Ondo Edu, Macías y un guineano al que no conocemos comen con dos claretianos

 

Ondo Edu en un acto oficial

 

Edmundo Bosio saluda a Juan Duran Loriga, embajador español

 

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El pueblo de Guinea Ecuatorial...

 

 

Pepesup de pescado

Hemos publicado, y publicaremos, análisis meditados sobre la situación de Guinea Ecuatorial, sin embargo, la Fiesta Nacional puede ser también una oportunidad para compartir con los amigos, con nuestros conciudadanos, o para recordar nuestro país sino nos encontramos fuera, en torno a una comida agradable.

Sin la menor intención de pontificar, el ámbito de la cocina es siempre arriesgado, publicamos una receta del Pepesup de pescado que hemos copiado del libro L´antropòleg a l´olla de Gustau Nerin (página 244)

PEPESUP DE PESCADO

Ingredientes para 4 personas:

- 1 colorado, bacalao o pemba de 1,5 kgs.

- 1 cebolla

- 2 ajos

- 3 tomates pequeños

- 1 manojo de hojas de contriti

- limones guineanos (son más pequeños y tienen más zumo que los europeos)

- sal

- salsa picante

- plátano maduro o bastones de mandioca

 

Se limpia el pescado y se divide en cuatro trozos (cada uno debe ser una ración, a ser posible generosa). Se pican mucho la cebolla y los ajos hasta que formen una pasta muy fina. El tomate se divide en trozos muy pequeños. Se pone el pescado , la verdura, el contriti y cuatro cucharadas de café llenas de picante, en frío, en una olla con agua que cubra los ingredientes. Se cuece a fuego no muy fuerte. Hay que retirar la olla del fuego cuando el pescado está a punto: cuando no se deshaga pero las espinas se desprendan fácilmente. Se apartan las hojas de contriti y se sirve cada trozo de pescado en un plato hondo con una buena cantidad de líquido. En la mesa se ponen los limones, cortados, y la salsa picante para que cada cual se prepare la sopa a su gusto (con limón, con picante o ambas cosas). Se puede acompañar con plátano maduro cocido o de mandioca.

Buen provecho.

[La traducción del catalán es nuestra]

 

 

¡Libertad para Guinea Ecuatorial!

 

 

 

 

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

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