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HOJAS  INFORMATIVAS

 

9 de octubre de 2012

Malí: Nuevo intento de diálogo con los rebeldes tuaregs

   "Mientras se espera la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre una posible intervención militar regional en el norte de Mali, durante el fin de semana, el presidente de Burkina Faso, Blaise Compaoré, mediador de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO), se reunió nuevamente con los rebeldes tuareg del Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA).

   “Reivindicamos nuestro derecho a la autodeterminación, lo que no quiere decir secesión. Es el derecho a la vida, a la salud, a la educación y a la expresión. Son todos derechos esenciales”, declaró al final del encuentro Ibrahim Ag Mohamed Assaleh, que preside la delegación tuareg y es integrante del Consejo Nacional de Transición de Azawad (el gobierno provisorio de la región), asegurando que “después de meses de trabajo, nuestra plataforma política ha formulado aspiraciones claras y precisas para resolver políticamente la crisis que nos enfrenta con Mali desde hace 52 años”. El líder de la delegación del MNLA también manifestó estar “pronto para discutir con Bamako para identificar las causas profundas de la crisis del norte”.

   Para los jefes de estado del África Occidental se trata de un primer resultado “concreto” y pronto pediran al gobierno de Mali la creación de una ‘Estructura Nacional’ que se encargue de promover un “diálogo inclusivo” con los movimientos que desde hace seis meses tomaron el control de la región septentrional. El ministro de Relaciones Exteriores de Burkina Faso, Dijbrill Bassolé, reiteró sin embargo que “el respeto de la integridad territorial de Mali es condición preliminar para la apertura del diálogo”, al igual que un distanciamiento del extremismo y del terrorismo”.

   La rebelión tuareg, independentista y secular, pasó a la ofensiva en enero pasado con el objetivo de obtener la secesión de la región norteña llamada ‘Azawad’, pero pronto fue obligada a ceder el paso a grupos islamistas que actualmente dominan en las tres capitales del norte –Gao, Kidal y Timbuctú– en las que han impuesto la ley islámica (‘sharia’). En septiembre los islamistas conquistaron la ciudad de Douentza, en la frontera con la región meridional. En junio Compaoré se reunió con representantes de Ansar Al Din, uno de los grupos islamistas aliado con Al Qaerda en el Magreb Islámico (AQMI).

   Desde hace meses, las autoridades malienses, los países del África occidental y la comunidad internacional en general, están divididos sobre la estrategia a utilizar para resolver la crisis del norte de Mali. En Bamako el presidente Traoré parece más propenso al diálogo que su primer ministro Cheick Modibo Diarra. Dentro de la CEDEAO Burkina Faso es el país que más presiona por una solución negociada, la misma línea de Argelia, Mauritania y los Estados Unidos. Otros países, como Senegal, son prudentes, mientras Francia y la Organización de Países Francófonos (OIF) ejercen gran actividad en el plano diplomático para lograr una resolución de la ONU que autorice la intervención armada de la ‘Micéma’, una misión de la CEDEAO integrada por 3.300 efectivos que se sumarían a las fuerzas malienses.

   Mientras tanto, en la capital de Mali el capitán Amadou Haya Sanogo, líder de la junta militar autora del golpe de estado del 22 de marzo, fue nombrado presidente de un comité de reforma del ejército nacional, destinado a estar en primera línea en caso de una respuesta armada a la crisis. A pesar de haber entregado el poder a los civiles en abril, Sanogo y sus hombres ejercen aun cierta influencia sobre el rumbo de la transición política. En Timbuctú, ocupada por los islamistas, las mujeres han improvisado una marcha de protesta para decir “no a la aplicación a la sharia” y denunciaron “arrestos arbitrarios y estupros contra muchachas y mujeres” en le norte".

      Agencia Misna, 8 de octubre, 16h07m

  

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

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