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HOJAS INFORMATIVAS

30 de noviembre2011

Agustín Nzé Nfumu, ¿el tuerto en el país de los ciegos?

   "Embajador de Guinea Ecuatorial en el Reino Unido, Agustín Nzé Nfumu, de 62 años, ha sido nombrado a mediados de noviembre, embajador ene París por el presidente Teodoro Obiang Nguema. Sucede a Federico Edjo Ovono, llamado a Malabo tras haber padecido varios humillantes fracasos diplomáticos. Agustín Nzé Nfumu supone una ruptura con los diplomáticos más bien toscos a los que Malabo tiene acostumbrada a la comunidad internacional. Intelectual políglota, diplomado por la Cairo University, es autor de varias obras sobre el régimen de Francisco Macías Nguema (1968-1979), del que fue jefe de protocolo antes de exilarse a Camerún. Varias veces ministro con Obiang Nguema (Cultura, Asuntos Exteriores y Francofonía) y miembro del secretariado ejecutivo del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), Agustín Nzé Nfumu ha sido también asesor diplomático del actual jefe del Estado. Ha sido, además, su representante personal en el consejo permanente de la Organización Internacional de la Francofonía (OIF)".

   Fuente: La Lettre de Continent, nº 624, 1 de diciembre de 2011.

   A: Exagera, sin duda, LLC los méritos intelectuales de Agustín Nzé Nfumu y se queda corta a la hora de reseñar  los puestos en los que ha rendido pleitesía al dictador guineoecuatoriano. Es cierto, sin embargo, que Nzé Nfumu puede ser considerado como el único diplomático "algo presentable" entre los que ocupan las cada vez más numerosas embajadas de Teodoro Obiang Nguema. Le envío en su día a Londres para que participase en la "ofensiva diplomática" (en realidad una operación de venganza personal) contra los cómplices del intento de invasión de marzo de 2004. Los resultados cosechados en este campo por Nzé Nfumu han sido escasos: Ely Calil, Mark Thatcher, Greg Wales y algunos otros dirigentes del partido conservador británico, implicados evidentemente en aquel asunto, fueron apenas molestados por la justicia a pesar de sus esfuerzos. Ahora, conservando sin duda el favor de Obiang, le envían a París para hacer frente a los crecientes problemas que el dictador y su familia tienen con la justicia francesa. Los papeles se han invertido. En Londres, Obiang (y Nzé Nfumu) eran los perseguidores, en París son los perseguidos. Nzé Nfumu puede ser algo más hábil que sus compañeros de profesión, pero no está en su mano hacer milagros y eso, verdaderos milagros, es lo que van necesitando cada día más Obiang y los suyos para  escapar de los embrollos a los que les conduce su falta de decoro y de vergüenza.

 

  

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

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