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19 de mayo de 2003

MARATHON INVITARÁ A OBIANG A VISITAR ESTADOS UNIDOS. LAS PETROLERAS NORTEAMERICANAS Y LA DICTADURA DE OBIANG

La empresa petrolera y gasista Marathon Oil invitará al dictador guineano y a algunos de sus ministros a visitar, durante el próximo mes de junio, Estados Unidos con motivo de unas jornadas sobre la producción de hidrocarburos en el Golfo de Guinea.

Marathon Oil es una empresa en claro proceso de expansión (en 1997 ocupaba el puesto 36 en una clasificación mundial de empresas petroleras, en 2001 aparece en el puesto número 10). Tiene su sede en Houston (USA) y sus intereses en Guinea Ecuatorial han crecido notablemente en los últimos años. A finales de 2001 (oficialmente el 3 de enero de 2002) adquirió por 993 millones de dólares los activos guineanos de la compañía CMS Energy y el 20 de junio de 2002, por otros 155 millones, los de otra pequeña empresa (Globex) centrados, en ambos casos, en el emblemático yacimiento Alba, visible desde Malabo, la capital del país. En septiembre de 2002 el gobierno guineano aprobó una ampliación de las capacidades (Fase 2A) de este yacimiento, cuyos trabajos estarán acabados en los últimos meses de este año. Otra segunda fase, la 2B, estará disponible a finales de 2004. Todo ello ha convertido a Marathon Oil en una de las empresas más importantes del "off-shore" guineano. En este momento dispone del 63,33 % del bloque A (Alba), el 47 % del bloque D (contiguo al A), el 52,4 % de una fábrica de condensados, el 45 % de la fábrica de metanol (Atlantic Methanol Production) y el 52,2 % de una fábrica de GPL (gas de petróleo licuado procedente del refinado del petróleo bruto; está formado por un 80 % de propano y un 20 % de butano; es un combustible considerado "limpio", cuya utilización, por ejemplo, en el transporte colectivo de las grandes ciudades disminuiría notablemente sus niveles de contaminación).

La segunda fase de la exploración y explotación petrolera en Guinea (la primera habría que ceñirla al periodo colonial y a los intentos de Elf y de Hispanoil y GEPSA en los primeros años 80) se inicia en 1990 con los trabajos de Walter International. En años sucesivos obtiene concesiones, sin mucho éxito, United Meridian Corporation. Se trataba en ambos casos de pequeñas empresas norteamericanas, pero en 1995 UMC se asoció con Mobil Oil. Hasta ese momento la explotación se había centrado en el yacimiento Alba, pero también en 1995 se localiza el Zafiro (al oeste de la isla de Bioko) y Mobil Oil obtenía allí, ya en 1997, 40.000 barriles/día.

Tras de Mobil Oil han invertido en Guinea otras grandes y medianas empresas del sector. Actualmente tienen intereses en el país: Marathon Oil, Amerada Hess, Exxon Mobil, Chevron Texaco, Vanco Energy, Ocean Energy, Energy Africa y Petronas. Las seis primeras son norteamericanas, Energy Africa tiene su sede central en Johannesburgo y Petronas (la última en llegar) es malaya.

El balance de estos trece años podrá hacerse desde muchos puntos de vista pero no nos parece inexacto afirmar que el indudable desarrollo del sector ha tenido escasas repercusiones en el resto de la economía guineana. (Puede consultarse al respecto "Una economía en busca de alternativas", Fernando Abaga Edjang, economista guineano, en www.ccoo.es/guinea.ec_democratica). El sector petrolero sigue siendo un "enclave" aislado en un medio que se caracteriza por la miseria, la desidia y el control que ejercen Obiang y los suyos. La edición 2003 del Bilan du Monde, editado en París por el grupo Le Monde dice sobre Guinea: "Al margen del oro negro nada tiene interés para las autoridades guineanas. La economía del cacao está casi olvidada. No se exporta ni una tonelada de café. Los trabajos en torno al sector maderero están abandonados. (...) La gestión de los ingresos procedentes del petróleo sigue tan opaca como siempre. El Banco Mundial no aprecia ninguna repercusión positiva en los indicadores sociales. La mortalidad infantil, por ejemplo, sigue siendo superior a la media del Africa Subsahariana. Mientras, el presidente Teodoro Obiang Nguema sigue prometiendo días mejores". (El índice de mortalidad infantil, relación de niños muertos en el primer año frente a niños nacidos vivos, en Guinea es 107,7). Desde el punto de vista político tampoco se han producido avances, pero lo más importante es señalar, para el tema que nos ocupa, que las empresas petroleras han venido actuando durante estos años como aliados, como cómplices de la dictadura guineana. Veamos de qué manera:

El estrechamiento de relaciones entre Mobil Oil y el gobierno guineano se produjo a lo largo de 1995. Jugó en ello un papel importante Pastor Micha, actual Ministro de Asuntos Exteriores guineano y, en aquel momento, recién nombrado embajador en Washington y Naciones Unidas. El 18 de mayo de aquel año Micha recibió públicamente instrucciones del presidente Obiang en el sentido de sensibilizar a operadores económicos norteamericanos para que invirtiesen en Guinea y para que "aumenten y se consoliden aún más las relaciones de amistad y cooperación ya existentes entre Washington y Malabo". Estas relaciones recibieron una nueva formulación durante el viaje realizado entre el 25 de abril y los primeros días de mayo por una importante delegación guineana en la que figuraban Manuel Nguema, tío del dictador y conocido torturador y Juan Oló, Ministro de Minas e Hidrocarburos y hermano de la "primera dama" guineana, Constancia Mangue. La delegación visitó Houston y Washington.

Pocos meses después, pasado el verano, empezó a desarrollarse en Estados Unidos una campaña publicitaria destinada a mejorar la imagen del régimen guineano. Su hito más relevante fue la publicación de una página completa en el New York Times. La preparación de esta campaña la hacía la firma de lobby Black, Maneforth, Stone & Kelly que había editado también folletos destinados a posibles inversores norteamericanos en los que se intentaba dar una imagen idílica de Guinea Ecuatorial: un pequeño paraíso, libre de enfrentamientos tribales y con un régimen político estable. La relación de los representantes guineanos con esta empresa, que contaba con experiencia en trabajos similares para dirigentes africanos como Mobutu y Savimbi, se había establecido a través de Mobil Oil, Walter y UMC. Estas mismas empresas "adelantaban" en aquel momento al gobierno guineano los costes de sus dos embajadas en territorio norteamericano.

La realidad estaba muy lejos de los eslóganes que se difundían en Estados Unidos. Entre febrero y agosto de 1995 había permanecido encarcelado en Malabo el dirigente de la formación democristiana Partido del Progreso (PP), Severo Moto. En este periodo fue juzgado dos veces, una de ellas por un tribunal militar junto con un grupo de civiles y de miembros de las fuerzas armadas pertenecientes, se decía, a su partido político. Las debilidades de la acusación y la falta de garantías de ambos procesos fueron evidentes. Sólo la presión internacional evitó que se produjeran condenas a muerte.

En septiembre se celebraron elecciones municipales cuyo resultado fue la victoria de la coalición opositora POC (Plataforma de Oposición Conjunta). Las candidaturas de la POC triunfaron en 21 de los 27 municipios y en el resto fueron la segunda fuerza más votada. Obtuvieron, en conjunto, el 65 % de los votos emitidos. Los representantes de la comunidad internacional acreditados en Malabo reconocieron la victoria opositora. Sin embargo, el gobierno no admitió la victoria de la POC más que en 9 de los municipios, adjudicando al gubernamental PDGE los 18 restantes. A partir de la misma noche electoral se desató una oleada de detenciones dirigida contra miembros de la oposición y sus votantes que alcanzó a todas las regiones del país. En los meses siguientes los concejales y alcaldes elegidos en las listas opositoras se convirtieron en blanco de amenazas, detenciones y malos tratos por parte de las fuerzas del régimen.

En febrero de 1996 se celebraron elecciones a la Presidencia del país tras una convocatoria y una campaña plagadas de irregularidades. Ante esta situación Black, Maneforth, Stone & Kelly asesoró a Pastor Micha en la contratación de la agencia Strategics Concepts, especializada en el marketing y asesoramiento de procesos electorales. Era una agencia que trabajaba con el beneplácito de la administración norteamericana para estos temas tan "sensibles". En el caso de Guinea, contó con el asesoramiento de Sean M. Cleary, ex-embajador surafricano, en cuyo curriculum figuraba la organización de elecciones en algunos bantustanes bajo el régimen del apartheid. El trabajo de Strategics Concepts tuvo dos partes, una directamente en Guinea y otra, que suponía una importante operación de marketing, en países que tenían algún tipo de relación con aquel país. La acción exterior consistió en la invitación, con el estatuto de observador invitado, de un grupo importante de personalidades políticas norteamericanas, alemanas, francesas, portuguesas, españolas y de los países africanos del entorno, junto a ellas estarían periodistas de todo el mundo. Se trataba de enseñar a todos "el pequeño paraíso" del que hablaba la publicidad. En Guinea, Strategics Concepts subcontrató con la empresa inglesa Saladin un sistema de comunicaciones relativamente sofisticado que, por medio de una gran antena instalada en el Ministerio del Interior de Malabo y terminales telefónicos y de fax instalados en los 27 municipios del país permitiría recibir informaciones puntuales sobre el desarrollo de las votaciones y disponer de los resultados finales en las veinticuatro horas siguientes al cierre de las urnas.

La realidad pasó como un vendaval sobre este cuento de hadas. Ante las irregularidades que se estaban produciendo y la imposibilidad de desarrollar la campaña electoral se retiraron todos los candidatos con la excepción del propio dictador, Teodoro Obiang Nguema. La inmensa mayoría de las personalidades invitadas decidieron no asistir. Finalmente lo harían 8 periodistas y 16 observadores, entre ellos 5 representantes de la International Foundation for Electoral Systems (IFES) que, a despecho de los medios por los que habían viajado a Guinea, publicaron en marzo de 1996 un informe demoledor sobre aquellas elecciones presidenciales. Los resultados oficiales atribuyeron a Obiang el 97,85 % de los votos.

Las compañías petroleras intentaron desmarcarse de la bochornosa operación electoral pero sin ir más allá que filtrar a los medios diplomáticos de Malabo y otras capitales cercanas su molestia por los "modos" del régimen guineano. Es cierto que no han vuelto ha implicarse con él en operaciones de tanta envergadura, sin embargo acontecimientos posteriores demostraron que su opción en Guinea seguía siendo el régimen corrupto de Obiang Nguema. Mobil Oil quiso presentarse en aquel momento como "un rayo de sol" en el presente y el futuro de Guinea (Jeune Afrique, nº 1866, París, 15 octubre 1996) pero ni su comportamiento de entonces, ni el de los años posteriores justifican realmente tales desahogos líricos.

(Para la descripción de este periodo nos hemos basado en el folleto de ASODEGUE, "Obiang y las petroleras" publicado en enero de 1997)

Junto con este intervencionismo político temprano, que se modificó y se hizo más discreto en años posteriores, la explotación petrolera presentaba desde el principio tres características que, por el momento, no ha perdido:

  • los beneficios no rebasan los círculos más cercanos al dictador

  • se produce en medio de un notable secretismo

  • sus condiciones son especialmente favorables para las compañías petroleras.

Gonzalo Escribano, profesor de Economía Aplicada en la UNED afirma: "El petróleo llegó en un momento crítico para el régimen guineano. Con los programas de ayuda del FMI y del Banco Mundial en suspenso y la ayuda española y francesa en claro retroceso, el descubrimiento de petróleo ha sido un balón de oxígeno para el régimen guineano" ("Guinea Ecuatorial: de la ayuda al petróleo", Meridiano Ceri nº 26, abril 1999. Puede consultarse también en Noticias de Guinea Ecuatorial nº 12, octubre-noviembre 1999. Página web: www.ccoo.es/guinea.ec_democratica ). El petróleo llegó efectivamente en un momento de claro aislamiento político de la dictadura guineana a la que podía definirse, además, por magnitudes como las siguientes: El Banco Mundial afirmó en 1995 que, en Guinea, un 5 % de la población (unas 20.000 personas) controlaban el 80 % de la renta nacional. Por su parte, el PNUD estimó, en 1996, que el 60 % de la población (unas 240.000 personas) vivían en una pobreza absoluta, lo que implicaba que tenían un nivel de ingresos inferior a los 365 dólares/año, es decir menos de 500 F CFA diarios (unas 125 pesetas).

Presiones de distintas instancias internacionales (PNUD, FMI y Banco Mundial...), de países y de empresas (entre ellas las petroleras) con intereses en Guinea llevaron a la convocatoria de una Conferencia Económica Nacional destinada a discutir el mejor aprovechamiento (por toda la sociedad) de los recursos procedentes del petróleo. Las autoridades guineanas hicieron de ella un nuevo fiasco: "... en septiembre de 1997 tuvo lugar en Bata una Conferencia Económica Nacional para debatir las opciones de política económica ante la nueva situación. El debate se estableció sobre la base del documento gubernamental "Estrategia Económica de Mediano Plazo, 1997-2001", consistente en determinar cómo el empleo de los royalties podría impulsar el desarrollo económico ecuatoguineano. Las medidas recomendadas por FMI, Banco Mundial y PNUD, parcialmente recogidas en el documento, han sido sistemáticamente incumplidas. No se ha constituido un fondo de reserva petrolífero para las futuras generaciones, las rentas petrolíferas no se han destinado a inversiones productivas ni a desarrollar los recursos humanos, no se ha diversificado la economía, no se han acumulado reservas internacionales ni se ha reducido la deuda externa. Por el contrario, se han hipotecado las rentas del petróleo, primero a corto y luego a largo plazo, se ha renegociado los contratos con las compañías extranjeras para obtener anticipos y la gestión de los ingresos procedentes de los hidrocarburos sigue siendo opaca y carente de toda evaluación previa". ( Gonzalo Escribano, ibidem). Con estas y otras medidas Obiang y los suyos demostraban con claridad su voluntad de que los beneficios del petróleo no rebasasen los límites de sus círculos más cercanos.

Para los guineanos todo lo relativo al petróleo fue, y sigue siendo, un misterio. Fernando Abaga lo cuenta así: "Lo primero que llama la atención cuando se quieren estudiar las explotaciones petrolíferas es la clandestinidad que caracteriza dicha actividad. El gobierno no difunde ningún tipo de información como podrían ser los datos globales de producción o los ingresos que esta genera. Se esperaba que la Conferencia Económica Nacional celebrada en Bata en septiembre de 1997, aportase transparencia, pero no hizo sino aumentar la confusión, dadas las importantes diferencias que pudieron apreciarse entre los datos presentados por el Ministerio de Minas e Hidrocarburos, y los que procedían del Ministerio de Economía y Hacienda. Un hecho insólito toda vez que se trata de dos instituciones gubernamentales. Del mismo modo, las negociaciones entre el gobierno y las empresas petroleras se llevan a cabo de forma clandestina. En efecto, los contratos que el gobierno tiene suscritos con ellas, que deberían ser documentos públicos, no lo son y no están al alcance de la población, que permanece así en la oscuridad: solo sabe que su país es ya exportador de petróleo, pero nada más. De esta manera, tampoco estará en condiciones de exigir nada" (Fernando Abaga, "Las consecuencias socio-económicas del petróleo en Guinea Ecuatorial: del "boom" a la quiebra", Noticias de Guinea Ecuatorial, nº 14, mayo 1999. Puede encontrarse también en www.ccoo.es/guinea.ec_democratica.). Entre los secretos están no sólo las condiciones del contrato sino, como veremos más adelante, los métodos de pago que utilizan las petroleras.

"A pesar de que constituyen el "secreto mejor guardado" del país, y no son por tanto accesibles, fuentes que sí han podido consultarlos indican que son desfavorables para Guinea Ecuatorial (...) Hay tres condiciones de los contratos que [le] perjudican especialmente. El primero hace referencia a la tardía entrada en vigor del sistema de participación en la producción, que está prevista para el año 2003, y después de la amortización total de las inversiones efectuadas por las compañías petroleras. Se espera que este sistema de participación sustituya al actual de regalías, que sólo ascienden al 10% de las exportaciones. En segundo lugar, los contratos permiten una subida del valor residual de las inversiones petroleras en equipo de un 30% al final de cada año, así como la postergación de las pérdidas registradas por las compañías durante sus operaciones de exploración. Esto incluye hasta los gastos realizados como consecuencia de perforaciones infructuosas, que de esta forma se recuperan en los pozos productivos. En tercer lugar, están las exoneraciones arbitrarias que se otorgan a las empresas petrolíferas a favor de sus importaciones. El FMI ha recomendado la suspensión de esta práctica que, sólo para el período enero-mayo de 1998, ha supuesto para Guinea Ecuatorial la pérdida de unos 6.500 millones de F. CFA"

"Estas desfavorables condiciones se atribuyen a que "... los contratos petrolíferos se redactaron en un momento en que no se habían producido descubrimientos importantes de petróleo, situación que permitió a las compañías obtener ventajas importantes en cuanto a la recuperación de los costes" (Banco Mundial, 1997)"

En abril de 1998 el gobierno renegoció una parte de los contratos. "Se estima que las condiciones obtenidas son más favorables, ya que las nuevas condiciones permiten al Estado obtener por medio de un "sistema gradual de regalías" unos ingresos que ascienden al 12-16% del valor de las exportaciones, un 5% de la participación en el capital, así como la introducción de un mecanismo escalonado de participación en la producción, en lugar de tasas de rendimiento. Se aplicará también un impuesto de utilidades del 25 %".

"Es evidente que estas medidas mejoran en algo las condiciones para el Estado guineoecuatoriano, que aumentará sus ingresos especialmente a través del impuesto de utilidades y a la participación en la producción. Sin embargo siguen siendo desfavorables si se comparan con las de los demás países de la región para los que el impuesto de utilidades se sitúa entre el 48,7 y el 50%. Respecto a la participación en la producción, Guinea Ecuatorial es el único país que ofrece intervalos de producción en los que su participación es cero: el de 0-25 millones de barriles/año".

"Mientras los demás países de la zona establecen una proporción para el Estado de más del 50% del volumen neto de petróleo, Guinea Ecuatorial establece este porcentaje como máximo y eso a partir de una producción de 600 millones de barriles/año, cantidad inalcanzable con las reservas conocidas actualmente. La producción actual, de 120.000 barriles/día, se sitúa en el nivel de 25-125 millones/año, para la que la proporción correspondiente al Estado del volumen neto, se fija en solo el 10%".

"Guinea Ecuatorial se beneficia en consecuencia mucho menos del petróleo que los demás países de la región. Efectivamente, durante el período 1996-1997, los ingresos públicos procedentes del petróleo solo han sido el 12-19% del valor de las exportaciones, cuando en Gabón, Camerún o Nigeria, se elevan al 30, 48 y 40%, respectivamente".

(Todos estos párrafos proceden del artículo antes citado de Fernando Abaga).

Caben pocas dudas de que las petroleras utilizaron en su propio beneficio dos hechos: el aislamiento político y económico del régimen guineano y el carácter corrupto, junto con la ignorancia, de sus funcionarios.

La producción del sector pasó de 17.000 barriles/día a finales de 1996 a 83.000 (datos del FMI) en 1998.y era de 120.000 en 1999 según informaba la agencia AFP. En el periodo 1999-2000 obtuvieron concesiones, o iniciaron la explotación de nuevos yacimientos las compañías Triton, Energy Africa, CMS y Vanco Energy. A principios del año 2000 las autoridades guineanas dieron por finalizada su relación con la empresa de lobby Black, Maneforth, Stone & Kelly (que se llamaba ya Black, Kelly, Scruggs & Healey) y firmaron uno nuevo contrato con Africa Global Partners. El informe L´Afrique à Washington, de Indigo Publications, en sus ediciones de enero de 2000 y mayo de 2001, dice "David Miller creó en 1999 una consultora que trabaja a un tiempo para los gobiernos africanos y para las empresas norteamericanas con actividades en Africa. La consultora no estuvo definitivamente preparada hasta noviembre de 1999, y ha firmado su primer contrato – con Guinea Ecuatorial – en febrero de 2000". Según La Lettre du Continent, también del grupo Indigo, nº 348 de 9 de marzo de 2000, el nuevo contrato supone un coste, para el gobierno guineano, de 284.000 dólares al semestre, frente a los 172.000 que cobraba BKS & H. Las razones del cambio estarían en la mayor proximidad de la nueva empresa a las compañías petroleras que tenían ahora intereses en Guinea. Sus trabajos habrían de beneficiar a las dos partes y tendrían entre sus objetivos fundamentales la reapertura de la embajada de los Estados Unidos en Malabo. En sus relaciones con la administración norteamericana habrían de tener en cuenta la publicación anual, por parte del Departamento de Estado, de informes muy críticos sobre la situación de los derechos humanos en Guinea Ecuatorial.

En marzo de 2001 el dictador guineano realizó una "visita privada" a Estados Unidos destinada sin duda a mejorar la imagen de su régimen en este país. Africa Global Partners organizó en esta oportunidad una intervención de Obiang "ante un auditorio integrado por periodistas, africanistas y diplomáticos" en el "Freedom Forum", una entidad de claro significado democrático, especialmente sensible a los temas relacionados con la libertad de expresión. Washington File, órgano oficioso del Departamento de Estado (http://usinfo.state.gov/products/washfile) dedicó una reseña a este acto, con fecha 21 de marzo, que resumía en parte lo dicho por Obiang. El dictador señalaba que en Guinea se había progresado mucho "en la vía de la democratización" y que su intención era que todos los partidos legalizados tuvieran representación en el parlamento guineano. Se mostró también decidido partidario de la reapertura de la embajada estadounidense en Malabo. A propósito de los informes sobre los derechos humanos en Guinea que venía realizando el Departamento de Estado, Obiang declaró "Los derechos humanos no son objeto de violaciones. La prensa es libre y el sistema judicial independiente". Es posible que hubiera personas que cometieran excesos pero no representaban en ningún caso al gobierno que colaboraba con la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en la elaboración de un plan de transición democrática. [La verdad es que Guinea había conocido en 1998 un macroproceso judicial, carente por completo de garantías, contra más de un centenar de ciudadanos bubis. Las elecciones legislativas de marzo de 1999 fueron consideradas fraudulentas por la oposición democrática que boicoteó las municipales de mayo de 2000. La observación internacional reconoció que ambas convocatorias habían estado plagadas de irregularidades. Los malos tratos contra la población en general, y los militantes opositores en particular, eran (y siguen siendo) habituales. No existe libertad de expresión y la política del gobierno está dirigida a sortear con distintas maniobras el control de Naciones Unidas sobre su "proceso democrático" no a colaborar con esta organización].

David Miller no se quedó atrás a la hora de intentar confundir al auditorio: "Como ustedes conocen, dijo, el informe (del Departamento de Estado) no ha cambiado, incluso algunas de las personas que se citan en él no ocupan cargos oficiales desde hace años. Lo ecuatoguineanos tienen la sensación de que los Estados Unidos critican sin fundamento, pero que el gobierno norteamericano no quiere dedicar los recursos necesarios para saber lo que pasa realmente en el país". Obiang terminó asegurando que su gobierno había puesto en marcha un plan contra la pobreza, y su interés porque "toda la población pueda beneficiarse de los recursos del país"

La Corporation Council on Africa (CCA) entidad que agrupa a todas las empresas norteamericanas con actividades en Africa hizo público en junio de 2001 un informe titulado Equatorial Guinea: A Country Profile for US Bussinesses en el que se definía a Guinea como "el destino más importante para las inversiones americanas en el Africa sub-sahariana después de Nigeria, Angola y Africa del Sur. El informe estuvo financiado por Chevron Texaco, Exxon–Mobil, Triton Energy, Vanco, Ocean Energy, Oceaneering International y Africa Global Partners... El proyecto de la fábrica de metanol construida en la isla de Bioko por Atlantic Methanol Production ( propiedad actualmente de Marathon Oil) recibió todo tipo de apoyos de distintas instancias norteamericanas:173 millones de dólares de la Overseas Private Investiment Corporation (OPIC), "uno de los prestamos más elevados concedidos por esta entidad de apoyo a las inversiones norteamericanas en el exterior"; otros 200 millones como garantía de "riesgo político" y, por último, recibió la consideración de "instalación ecológica" otorgada por la EPA (Environmental Protection Agency) de los Estados Unidos a las empresas que reducen la contaminación ambiental. David Miller incluye en su curriculum haber sido Senior Asociate for Africa dentro de la OPIC a finales de los años 80...

Los días 8 y 9 de julio de 2001 la agencia Reuters y el periódico Financial Times se hacían eco de unas declaraciones realizadas días atrás por Obiang en Bata señalando que los contratos de las petroleras "no eran satisfactorios", que "no son positivos para el país y deben ser modificados". El dictador anunció la creación de una empresa nacional de petróleo (entonces Petroguinea, ahora GEpetrol) que sería la encargada de "subir el porcentaje en las royaltis, el porcentaje de participación en el crudo, y ... el porcentaje de participación en las acciones". Aunque no explicó como iban a hacerse esas negociaciones, sí dijo que su intención era subir la participación del Estado guineano hasta el 50 o 51 % de las acciones, es decir que el Estado guineano fuese dueño de las empresas.

En realidad los trabajos de preparación de Petroguinea se habían iniciado en 2000 contando con la asesoría de Africa Global Partners y del bufete norteamericano Arent Fox, experto en legislación comercial internacional y representaban (de creer a Obiang) un desafío para David Miller que debía optar entre los intereses de sus dos patrocinadores, el gobierno guineano o las compañías petroleras norteamericanas. A fecha de hoy podría decirse (parece) que ha encontrado una solución salomónica: los contratos de las petroleras norteamericanas no se han modificado [la participación del estado guineano en la producción de los yacimientos explotadas por ellas es muy reducida: 3 % en el yacimiento Alba (Marathon Oil); 5% en el yacimiento Zafiro (Exxon-Mobil) y 5 % en el Ceiba (Amerada Hess)], sin embargo el contrato con la empresa malaya Petronas, firmado en febrero 2002, reconoce a GEpetrol un 15 % de "carried interest" (GEpetrol no tendrá que contribuir a los trabajos de exploración y desarrollo del yacimiento, pero recibirá el 15 % del "profit oil").

GEpetrol fue creada legalmente en febrero de 2001, pero no ha empezado realmente sus trabajos hasta 2002. En noviembre de 2001 fue nombrado director general Domingo Mba Esono.

Por último, las revelaciones de Ken Silverstein en Los Angeles Times ( 20 enero de 2003) vuelven a plantear algunos aspectos de los contratos de las petroleras norteamericanas: sus puntos secretos. El presidente Obiang mantiene una cuenta en una sucursal de la Banca Riggs en Washington cuyo saldo en los últimos dos años ha estado entre los 300 y los 500 millones de dólares. Según Silverstein se trataría de "ingresos procedentes del petróleo depositados por las compañías internacionales que actúan en Guinea Ecuatorial, entre ellas Exxon Mobil y Amerada Hess (...) el dinero está bajo el control directo de Obiang". "Un portavoz de Exxon Mobil se negó a hacer comentarios sobre los pagos que la compañía hace a Guinea Ecuatorial, remitiéndose a acuerdos confidenciales existentes con ese país. Amerada Hess y el Banco Riggs no respondieron a las llamadas telefónicas". Más adelante Silverstein cita a Gavin Hayman, de la ONG inglesa Global Witness, quien afirma que Obiang "parece beneficiarse de una riada de acuerdos secretos con las compañías americanas y francesas cuyo fin es privatizar la riqueza petrolera del país".

El golfo de Guinea, y en concreto Guinea Ecuatorial, ofrece excelentes perspectivas para las empresas petroleras, pero regímenes tan execrables como la dictadura de Obiang, no deberían incluirse entre sus "oportunidades de negocio"...

Volviendo a la invitación de Marathon Oil y aunque no conocemos por el momento la agenda que desarrollará el dictador guineano, nos parece importante señalar, además de todo lo anterior, que tendrá lugar después del 5 de junio, cumpleaños de Obiang y fecha en la que se esperan "medidas de gracia" para los condenados en el juicio-farsa clebrado en el Cine Marfil hace ahora justamente un año. ¡Excelente oportunidad para el marketing del dictador en los Estdos Unidos!

Seguiremos informando.

Editado y distribuido por ASODEGUE

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