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HOJAS  INFORMATIVAS

 

1 de julio de 2012

"Los gobiernos occidentales no apoyan al dictador"

Fernando Abago Edjang, Guinea-Ecuatorial.net, 1 de julio

   “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Este es el “Dictum de Acton”, una frase muy popular atribuida al historiador británico John Emerich Edward Dalkberg Acton del siglo XIX. Los estimados lectores interesados en estas cosas mundanas recordarán también la frase siguiente, extraída de la obra de Montesquieu, El Espíritu de las Leyes: “Cuando los salvajes de Luisiana quieren fruta, cortan al árbol. Así es el gobierno despótico.” En otro apartado de su libro, Montesquieu nos explica lo que podria ser una consecuencia psicológica del poder despótico, mediante un ejemplo muy elocuente que puede aplicarse a nuestro caso, es decir: “Carlos XII, al encontrar alguna resistencia en el Senado de Suecia, escribió que le enviaría una de sus botas para mandar. Aquella bota hubiera mandado como un rey despótico.” Esto es así porque esos regímenes utilizan el terror para infundir el miedo en la gente. Es el gobierno mediante el terror. Asi funciona el régimen del Presidente Fundador. El terror tiene, por lo tanto, un valor instrumental para un régimen bestial como el que existe en nuestro pais.

   Esta de moda entre los guineanos acusar a los países occidentales de apoyar al Fundador. Con ello se deduce que, sin tal apoyo, el Fundador ya no estaría en el poder o que la tarea de expulsarle del poder seria mucho mas fácil. La cuestión es: ¿es verdad que los países occidentales – Estados Unidos, Francia, España – realmente apoyan al Fundador? Desde luego que al Fundador le gustaría que los “enemigos de la patria encógenos” y su gente también se crean este bulo. Pero, si fuera cierta esta premisa, habría que hacerse la siguiente pregunta: ¿En que consiste dicho apoyo? ¿Y por que gasta tanto dinero en “lobbies” si contara con el apoyo de esos gobiernos? La idea de que el Fundador goza de apoyo de los gobiernos occidentales es una pura falacia, que se basa en que dichos gobiernos le reciben y mantienen relaciones diplomáticas con su régimen. Pero, ¿recibir al Fundador como “presidente” de Guinea Ecuatorial equivale a apoyarle? Por supuesto que no. Existen las relaciones diplomáticas, con sus etiquetas y demás formulismos. Estados Unidos apoyaba a Hosni Mubarak a traves de una fuerte ayuda militar. También se puede mencionar el caso de Ali Bongo, apoyado por Francia, país que tiene una base militar en Gabon. ¿Pero, como se manifiesta el apoyo de los países occidentales al Fundador?

   Como lo he dicho en otros contextos, los gobiernos no tienen sentimientos ni pasión, ni moralidad, solo los intereses, a secas. Y en ese campo los países occidentales son los campeones. Y no lo ocultan. Para dichos países, si hay que acostarse con el diablo, pues, lo hacen sin pensárselo dos veces, siempre y cuando que este en su interés. Y cuando hablan de derechos humanos, cosa que hacen de forma muy aleatoria, no lo hacen con sinceridad. Para dichos paises el tema de los derechos humanos es un instrumento de política exterior, al igual que la ayuda externa y la cooperación militar. Precisamente, se observa que Estados Unidos acosa constantemente a Irán por cuestion de derechos humanos mientras que guarda silencio cuando estos derechos son violados con dureza por la monarquía de Bahrein, donde tienen una importante base naval – la Quinta Flota. Lo mismo explica que Estado Unidos haya cazado a Saddam Hussein (Iraq) y a Manuel Noriega (Panamá), sus antiguos servidores fieles cuando dejaron de ser útiles a sus intereses. Y lo mismo explica que, antes del petróleo el Fundador era un paria internacional, frecuentemente condenado por sus flagrantes violaciones de los derechos humanos, y con la llegada del “Boom” petrolífero también llego el silencio. Pero, ello no significa que los países occidentales apoyen al Fundador, sino que defienden sus intereses: el acceso al petróleo guineano en condiciones muy favorables. La relación que mantienen con el Fundador es una pura relación de negocios y punto.

   Los países occidentales quieren el petróleo guineano. Pueden extraerlo a la fuerza sin que nadie se lo impida. Tienen los medios necesarios para hacerlo. Pero, existe el derecho internacional, que todos los países tienen que respetar, al menos lo esencial. Aunque tuvieran los medios para extraer nuestro petróleo a la fuerza, tienen que relacionarse con el “gobierno” en plaza para negociar y firmar contratos. Y el “gobierno” de Guinea Ecuatorial lo encabeza el Presidente Fundador. Por lo que tienen que relacionarse con el Fundador. No hay que olvidar que los gobiernos occidentales se acostarían con el mismísimo diablo si fuese necesario, siempre y cuando este a favor de sus intereses. Su objetivo es obtener el petróleo en las mejores condiciones posibles sin importarles para nada quien este en el poder, que sea el Fundador u otra persona. Desde esta óptica, se puede ver que no tendrían ningún incentivo en crearle problemas al Fundador. Lo único que necesitan es que haya un “gobierno”, que sea despótico o no, para dar legitimidad a sus operaciones en Guinea Ecuatorial. El Presidente Obama ya explico la postura del gobierno americano respecto de las graves violaciones de los derechos humanos protagonizadas por el reino de Bahrein en el sentido de que, en la defensa de los intereses americanos, el gobierno americano a veces tiene que hacer cosas que están en contra de sus principios. Mas claro, agua.

   Los gobiernos occidentales no apoyan al Fundador, sino que no lo presionan o como lo dice Tutu Alicante “miran para el otro lado”, a diferencia del trato que le reservan a Mahmoud Ahmadinejad, Presidente de Irán. Es lo que algunos llaman “la política de doble moralidad”. En efecto, lo que he leído sobre la “intentona mercenaria” y el documental que se ha producido sobre este incidente es que los gobiernos occidentales estaban al corriente de la operación pero no hicieron nada para frenarlo. ¿Acaso este silencio no equivale a una especie de luz verde? También sabemos de la incomodidad causada por la presencia del Fundador en el Foro Económico Mundial de Davos, a donde el Fundador fue invitado, no como “presidente” de Guinea Ecuatorial, sino como presidente en ejercicio de la inservible Unión Africana. También están los casos abiertos en Estados Unidos, España y Francia contra Teodorin. ¿Es que hay mejor prueba de que los países occidentales no apoyan ni protegen al Fundador? Es incluso posible que dichos países hayan decidido deshacerse del Fundador pero a través de procesos judiciales contra su hijo, en los que siempre se menciona al Fundador. Porque, pienso yo, ¿donde estaban los servicios secretos de esos países cuando Teodorin hacia esas operaciones por las que ahora se le esta acusando y dando ordenes de arresto internacional? ¿Por que no lo hicieron antes, pero lo están haciendo ahora que el Fundador ya no oculta lo de la sucesión? ¿Seria descabellado especular que se trata de una maniobra para impedir la esperpéntica realidad de un presidente “Tontorin” en la Republica de Guinea Ecuatorial, país productor de petróleo?

   El problema nuestro es fundamentalmente interno. Y es que, a pesar de todo, el Fundador todavía tiene legitimidad a la vista de sus seguidores, especialmente de su aparato de seguridad. En realidad, el poder absoluto no existe. Hasta los déspotas como el Fundador necesitan de alguien para hacer lo que están haciendo. Como nos lo recuerda Mostesquieu, “El gobierno jamás podría ser injusto sin tener manos que hicieran las injusticias”. Gran parte de los atropellos que se cometen en nuestro país no los comete directamente el Fundador. Los cometen aquellos que creen en el Fundador y aprovechan las condiciones creadas por él para cometer tales atropellos. ¿Y por qué creen en él? Pues, porque les beneficia, les da riqueza, poder, impunidad y protección. También porque están convencidos de que nada le puede pasar al Fundador. Y no les faltan ejemplos para justificar esta creencia. Se pueden citar los siguientes: a) el fracaso de la famosa “intentona mercenaria” así como el traslado de Simon Mann y demás mercenarios a Malabo, b) el fusilamiento de cuatro ciudadanos en 2008 porque, según el Fundador, eran “un peligro” para él y para su familia”, c) la celebración de la cumbre de la Unión Africana, la Copa de África de Naciones, d) el desmantelamiento de la oposición así como e) el silencio que reina ahora sobre la situación de los derechos humanos en Guinea Ecuatorial. Para sus seguidores, aduladores y el aparato de seguridad, el Fundador es invencible, siempre gana. Pero, ¿qué pasaría si vieran signos de debilidad en el Fundador? ¿Qué pasaría si vieran al Fundador en la cuerda floja? Todo cambiaria inmediatamente. Efectivamente, el Fundador viene cosechando grandes fracasos desde 2003. Ahí van los ejemplos: a) el caso del Riggs Bank, seguido de las interpelaciones realizadas por el Congreso americano, c) la expulsión de Guinea Ecuatorial de la EITI, c) el escándalo del “premio de la muerte” en la UNESCO, d) las exitosas incursiones realizadas por grupos armados de desconocidos y en pleno día para vaciar bancos en Bata y reventar “La cueva de Ali Baba” en Malabo, e) el diluvio de investigaciones, juicios, confiscación de bienes muebles e inmuebles, la orden de arresto internacional contra Teodorin, f) la enfermedad y el visible deterioro del aspecto físico del Presidente Fundador.

   Los factores mencionados arriba debilitan la legitimidad del Fundador, despiertan a sus seguidores, aduladores a una triste realidad: El Fundador no es invencible. Precisamente, por esta razón, ciertas informaciones son prohibidas en Guinea Ecuatorial, como las revoluciones que están desmontando dictaduras en los países árabes, los procesos abiertos en Francia, España y Estados Unidos contra Teodorin así como la publicación de los miles de casos de corrupción y malversación de los fondos públicos, las violaciones de los derechos humanos, etc. Por eso el Fundador ha tomado el hábito de organizar fiestas y acontecimientos internacionales en Guinea Ecuatorial para distraer a la población y dar la impresión de que todavía controla la situación. Y por eso el Fundador no deja de criticar a los que “no quieren regresar a su país” y “las cosas que se publican en Internet”. Precisamente, ahí está su Talón de Aquiles, porque contribuye a minar la escasísima legitimidad que le queda, con posibles consecuencias nefastas para su poder, su bienestar y el de su familia.

   En una entrevista el incansable luchador por la libertad de Guinea Ecuatorial, mi amigo Tutu Alicante, publicada por ASODEGUE y GNet, afirma que: “Cualquier cambio en Guinea debe venir desde dentro. Y la población no está suficientemente concienciada de sus derechos ni suficientemente cabreada. Todavía no se ha llegado al límite…”, agregando más tarde que “Hay gente que lo cree, que piensa que el cambio está próximo. Pero yo no estoy muy convencido. Es evidente que Obiang va a morir y quizás lo haga pronto. Pero ascenderá al poder su hijo o alguien de su clan. Esto no es un cambio, es una transferencia de poder. Pienso que no hay bases para un cambio: no hay prensa independiente, no hay partidos de oposición sólidos con un mínimo apoyo del pueblo, no hay una sociedad civil organizada y cabreada.” La entrevista se puede leer aquí: http://www.guinea-ecuatorial.net/ms/main.asp?cd=ni8422. Este es un excelente análisis, pero que tiene un pequeño problema de apreciación. La población está muy cabreada, cabreadísima y muchos del régimen están muy agobiados. Y si no se ha producido una revuelta es porque, como lo dice Montesquieu: “Después de todo lo dicho, parecería natural que la naturaleza humana se revolviera con indignación y se sublevara sin cesar contra el gobierno despótico. Pues nada de eso: a pesar del amor de los hombres a la libertad y de su odio a la violencia, la mayor parte de los pueblos se han resignado al despotismo. Esta sumisión es fácil de comprender: para fundar un gobierno moderado es preciso combinar las fuerzas, ordenarlas, templarlas, ponerlas en acción; darles, por así decirlo, un contrapeso, un lastre que las equilibre para ponerla en estado de resistir unas a otras. Es una obra maestra de legislación que el azar produce rara vez y que rara vez dirige la prudencia. El gobierno despótico, al contrario, salta a la vista, es simple, es uniforme en todas partes; como para establecerlo basta la pasión, cualquiera sirve para eso.” Aquí está la explicación.

   Estamos asistiendo al desmantelamiento espectacular de gobiernos despóticos en los países árabes. Y ¿cómo se explicarían estas caídas espectaculares? Gadafi estuvo casi 42 años en el poder, pero, fue expulsado por un levantamiento popular. A Hosni Mubarak le llegó el turno después de 32 años en el poder. Ben Ali salió pitando después de 23 años en el poder. Bashar Al-Assad, Presidente de Siria, está en serios problemas, casi con una pata ya fuera del poder. Este caso es incluso un poco más interesante. Basar Al-Assad heredó el poder de su padre Hafez Al-Assad, quien estuvo en el poder durante 29 años hasta su muerte en 2000. Su hijo ya lleva doce años en el poder. En total la dinastía Assad, perteneciente a la etnia minoritaria Alauita, lleva ya más de cuarenta años en el poder. Y no han faltado intentos por desmontarla, incluyendo revueltas, como aquella que acabó en la famosa masacre de Hama que tuvo lugar en 1982, en la que fueron asesinados más de 20.000 personas en la ciudad de Hama. La misma estrategia, de tierra quemada, está utilizando ahora su hijo con la actual revuelta, con bombardeos indiscriminados en Homs, Idlib, y otras ciudades en que se registran revueltas, con su primera masacre en Hula, pero, sin grandes éxitos. Se están dando ya las primeras deserciones de militares, incluyendo oficiales de alto rango, de su ejército. Como ya lo mencioné en otra ocasión, hemos asistido a la caída del régimen colonial, al derrocamiento del régimen de Apartheid en Sudáfrica, las guerras civiles así como la continuación de golpes de Estado en África. La pregunta que hay que hacer es la siguiente: ¿por que caen regímenes que llevan varias décadas en el poder? ¿Por qué la población, que hasta entonces se había resignado a su suerte, decide en un momento levantarse contra el poder establecido? ¿Hay una respuesta racional a estas preguntas? Porque no se puede decir que los partidos de la oposición hayan jugado un papel importante en el desmantelamiento de esos regímenes despóticos bien arraigados.

   Tengo que recurrir una vez más a Montesquieu, cuando dice: “Si el príncipe que gobierna despóticamente se olvida un solo momento de levantar su brazo amenazador, si no puede destruir sin dilación a todos los grandes, todo está perdido, pues se habría roto el resorte del sistema de gobierno, el temor, y el pueblo ya no tendría protector alguno.” Y es que los gobiernos despóticos tienen una importante debilidad, que es, según Montesquieu: “Un Estado semejante se encontraría en la mejor situación si pudiera estar o ser mirado como solo en el mundo; si estuviera rodeado de desiertos y completamente separado de los pueblos que él llamaría bárbaros…Como el principio del gobierno despótico es el temor, su objetivo es la tranquilidad; pero eso no es la paz, que es el silencio de ciudades expuestas siempre a ser ocupadas por el enemigo.” Tenemos en estos dos párrafos la respuesta a las preguntas planteadas. Los regímenes tiránicos de Libia, Egipto, Yemen, Túnez, etc. cayeron porque: a) no supieron adaptarse a la evolución de los tiempos, con la globalización y las nuevas tecnologías, como el internet, la telefonía, y demás tecnologías que facilitan la difusión rápida de la información; b) no supieron interpretar los fenómenos que se estaban gestando en su propio país, c) creyeron en la eficacia de los métodos que siempre habían utilizado, la represión, pero que serian ineficaces en los nuevos tiempos, entre otras cosas porque los activistas los transmiten a todo el mundo y en directo utilizando las nuevas tecnologías; d) no supieron ver la diferencia entre el silencio y la aceptación del régimen.

   Quizás lo más importante es que detrás de cada uno de esos procesos revolucionarios siempre hay un grupo de personas, muy pocas, decididas con una importante dosis de coraje que toman un riesgo enorme: el de salir a la calle con banderolas gritando slogans, a pecho descubierto y a riesgo de ser baleados sin piedad solo para descubrir, con gran sorpresa que mas y mas personas se unen a ellos como una bola de nieve. Lo hemos visto en Cairo (Egipto), Saná (Yemen), Bengazi (Libia), Damasco (Siria), Manama (Bahréin), Soweto (Sudáfrica). Y como hemos visto en las palabras de Montesquieu: “para fundar un gobierno moderado es preciso combinar las fuerzas, ordenarlas, templarlas, ponerlas en acción; darles, por así decirlo, un contrapeso, un lastre que las equilibre para ponerla en estado de resistir unas a otras. Es una obra maestra de legislación que el azar produce rara vez y que rara vez dirige la prudencia.” El cambio que se quiere en Guinea Ecuatorial no será producto, ni del azar ni de la prudencia. Hay que organizarse y tomar riesgos. En ese proceso, si bien no hay que ignorar los factores que favorecen la continuidad del régimen, habría que prestar mayor atención en aquellos factores que si favorecen su caída, que también existen y son muchos. Así lo han hecho los activistas que están desmontando las tiranías en los países árabes. Si así lo hiciéramos, los países occidentales, que no tienen un amor especial hacia el Fundador, no tendrían otra alternativa que reconocer a los activistas, tal como estamos viendo en los países árabes. La ficha tendrían que moverla los mismos guineanos. Y cuando llegue el tiempo, la moverán, tal como la han movido los tunecinos, los egipcios, los yemenitas, los sirios. Y la cosa podría ser mas fácil de lo que se cree".

   Fernando ABAGA EDJANG
   (Simple Ciudadano de a Pie, expresándose estrictamente a titulo personal)

   Fecha: 01/07/2012 23:08:53

   http://www.guinea-ecuatorial.net/ms/main.asp?cd=ni8431

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

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