HISTORIA DE GUINEA

 
   

 

 

 

 

 

 

ACTA DE LA DECIMOTERCERA SESIÓN PLENARIA  

En Madrid, a veintidós de mayo de mil novecientos sesenta y ocho, en el Salón de Embajadores del Ministerio de Asuntos Exteriores, tiene lugar la XIII Sesión Plenaria de la II Fase de la Conferencia Constitucional de Guinea Ecuatorial, bajo la presidencia del Vicepresidente de la misma, Excmo. Señor Don Ramón Sedó Gómez, Subsecretario de Política Exterior, y con la asistencia de las Delegaciones del Gobierno español y de la Guinea Ecuatorial. 

La Mesa queda constituida por el Excmo. Señor Don Ramón Sedó Gómez, el Excmo. Señor Don Gabriel Mañueco de Lecea, Director General de África y Proximo Oriente, y el Excmo. Señor Don Gabriel Cañadas Nouvilas, Secretario general del  Consejo Superior de Asuntos Exteriores y de la Conferencia. 

El Presidente de la Mesa abre la, sesión a las diecinueve horas y quince minutos, y dice: 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Se abre la sesión.  Tiene la palabra el Sr. Econg. 

 

EL SEÑOR ECONG ANDEME (DON PEDRO):

Muchas gracias, señor Presidente. 

Señor Presidente: Tomo la palabra ante esta Conferencia Constitucional amparando a la representación que ostento como Procurador en Cortes por Río Muni por un lado; por otro como Secretario Adjunto del Partido Político "IPGE”; por tanto, miembro del Secretariado Conjunto Guineano. Y a tenor de la declaración hecha por el Gobierno español en el sentido de que "la Constitución será el resultado de un acto de libre voluntad del pueblo guineano y no un acto legislativo del Estado español". 

En efecto, una Constitución debe ser, ante todo, un acto de realismo. La idea constitucional es por ello una idea política. La Constitución, como documento jurídico, como regla técnica a mi modo de entender, es el instrumento o medio adecuado al servicio de la constitución política. Por otra razón, creo que antes de entrar en el examen de un proyecto constitucional desde el punto de vista técnico-jurídico, la primera cuestión que debe plantearse es si este proyecto constitucional responde políticamente o no a las exigencias o aspiraciones del pueblo al que esté destinado. 

Para poder juzgar si el proyecto constitucional que nos fue presentado por la Mesa es o no aceptable para, el pueblo guineano, lo primero que tendría que habernos explicado la Mesa es los fines o resultados políticos que el pueblo guineano, a su juicio, desea alcanzar, y luego cómo esos fines pueden alcanzarse por medio de las reglas técnicas en un proyecto constitucional. 

Mi idea es que si la Mesa hubiese procedido así, nosotros podríamos haber comprobado, si estábamos o no trabajando, en el mismo sentido. Porque nosotros, los guineanos, sí que sabemos muy bien los fines políticos y los modos políticos a los que aspira nuestro pueblo, y por eso estamos mejor capacitados que la Mesa para juzgar y decidir al amparo de la responsabilidad que pesa sobre nosotros ante Dios y ante el pueblo que aquí representamos, sobre la viabilidad o la procedencia del proyecto constitucional que nos proponen. 

He de reconocer abiertamente que nosotros carecemos de la técnica constitucional suficiente para poder decir si el proyecto de la Delegación española es bueno o malo. Pero tenemos la experiencia política guineana y africana suficiente para decir rotundamente que dicho proyecto y las notas presentadas últimamente no nos sirven. No nos sirven, porque no satisfacen tácitamente ninguna de nuestras profundas aspiraciones políticas. Como seguramente la Delegación española no conoce cuales son estas aspiraciones guineanas, me voy a permitir definirlas, porque yo sí creo que todo aquello que es sinceramente sentido y está bien concebido y bien conocido, si se quiere, puede ser definido utilizando cualquier medio de interpretación, y siento que el Sr. Gómez de Aranda aquí presente, haya dicho lo contrario en su magnífica intervención del pasado día 14 de los corrientes, ante esta Conferencia reunida en pleno. 

Nuestra primera y más profunda aspiración política es LA INDEPENDENCIA TOTAL de nuestro pueblo para el 15 de julio de 1968. Claro sabemos que esta independencia total, de hecho, no existe ni puede existir para ningún pueblo, y por eso no la confundimos con la ilusión de la autarquía nacional. El pueblo de Guinea Ecuatorial necesita, porque no está solo en el mundo, y porque su progreso y desarrollo dependen fundamentalmente, de su capacidad de relación con otros pueblos y con otras civilizaciones. Necesita repito, de España, primero, y del resto del mundo después. En este sentido, la independencia para nosotros significa hacer depender de nosotros mismos el futuro de nuestro pueblo y hacer depender de nuestra libre voluntad colectiva nuestras futuras obligaciones o dependencias. Pues .señores, concretamente me cabe decir en este momento qué el proyecto constitucional de la Mesa, no parece entender así nuestras aspiraciones y nuestra idea de la independencia, en la confianza y en el amor que a nosotros nos inspira. 

La Delegación guineana no busca la independencia para los políticos de la Guinea Ecuatorial, sino para todo el pueblo. No para que unos elegidos o favorecidos por el azar o por la potencia administradora se independicen de la pobreza y del anonimato colonial, sino para que todo el pueblo pueda con su independencia acceder al bienestar y a la afirmación colectiva de su personalidad. Toda la arquitectura barroca y complicada del proyecto constitucional- de la Mesa descansa sobre el Tribunal Supremo, que es la máxima Autoridad decisoria en los conflictos constitucionales y en muchos otros de primera importancia política. 

El Título VIII del citado proyecto dice en su artículo 5° lo siguiente: "La Administración de justicia corresponde al Tribunal Supremo y a aquellos Organismos judiciales que una Ley orgánica, determine". El artículo 53 dice: "Los Magistrados y Jueces en el ejercicio de sus funciones sólo están sometidos- a la autoridad de la Ley. La función pública judicial se regulará mediante Ley orgánica con arreglo a los principios de la independencia, inamovilidad y responsabilidad". El artículo 54 del mismo proyecto establece que el Tribunal Supremo, conocerá de los recursos de casación y revisión y será juez único de las pretensiones en que tuviera implicada la Administración Pública. También le corresponderá en la forma determinada por las leyes el control de los presupuestos y contabilidad del Estado.- El artículo 55 dice: "El Tribunal Supremo en pleno resolverá los recursos que se produzcan en materia electoral". Más atención me llama el contenido del artículo 56 al indicar que el mismo Tribunal Supremo será el más alto órgano consultivo del Estado en materias jurídicas. 

Igualmente cabe estudiar con bastante precisión el: con tenido de los artículos 57 y 58 al indicar que el Presidente y los Magistrados del Tribunal Supremo, nombrados por Decreto del Presidente de la República entre miembros de la carrera judicial o juristas de acreditada competencia, serán inamovibles y cesarán en sus funciones al cumplir el límite legal de edad, y que la responsabilidad del Presidente de la República y los Ministros en sus funciones se exigirá ante el Tribunal Supremo, así como las demás atribuciones señaladas a dicho Tribunal en los artículos siguientes: Artículo 10, letra h), que dice: "La emigración y la inmigración. La Ley de Orden Público y otras medidas referentes al ejercicio de la libertad de domicilio requerirán previo dictamen del Tribunal Supremo". El artículo 27, número 8, letra f ) , apartado 3º y siguiente letra g) dicen textualmente: "Con ocasión de la formación de los presupuestos bienales, se realizará un estudio técnico de la distribución real de la carga fiscal, tomando los datos de la liquidación de ingresos presupuestarios del ejercicio anterior.  Este estudio se atendrá en líneas generales a los siguientes criterios: los impuestos directos sobre la Renta se imputarán al territorio donde se han obtenido, los impuestos indirectos sobre tráfico interior y exterior, así como consumos específicos, se imputarán a cada provincia según el número de habitantes, los impuestos sobre transmisiones patrimoniales y sucesiones se distribuirán de acuerdo con el mismo porcentaje que resulte aplicable a los impuestos directos sobre la Renta, las tasas y contribuciones especiales, a la Administración que preste el servicio o realice la obra, los ingresos patrimoniales a la provincia donde estén sitos los bienes.  El estudio será realizado por una comisión presidida por un Magistrado del Tribunal Supremo e integrado por técnicos financieros de ambas provincias".  Lo dispuesto en el artículo 31 dice: "Si durante la elaboración de una Ley, el Gobierno y la Asamblea estuvieran en desacuerdo sobre la admisibilidad de un proyecto, proposición o enmienda, a tenor de lo previsto en los artículos 27, 28 y 30 de la Constitución, la cuestión será decidida en el plazo de 15 días por el Tribunal Supremo en pleno". 

De la misma forma merece hacer objeción al contenido del artículo 36, al declarar que el Presidente de la República puede solicitar de la Asamblea General una autorización para regular durante un periodo de tiempo, mediante Decreto, materias reservadas a las leyes.  El mismo artículo continúa diciendo que las disposiciones adoptadas en virtud de esta autorización deberán ajustarse a tenor de la misma y exigirán además el dictamen previo del Consejo Nacional y del Tribunal Supremo. 

Señores Delegados, no quisiera distraer vuestra atención con esta mi intervención, pero como había dicho anteriormente, la responsabilidad del futuro de Guinea pesa sobre sus hijos que aquí presentes están negociando con el Gobierno español, por tanto, sabe estudiar con singular atención ciertos puntos que a mi parecer comprometen ese futuro inmediato. 

Entrando en más estudio de fondo del proyecto que nos ha sido presentado, nos encontramos nuevamente con el artículo 44 que al hablar del Consejo Nacional nos dice: "El Consejo Nacional se compondrá de un Presidente que será el del Tribunal Supremo o por delegación suya un Magistrado del mismo y de seis consejeros elegidos tres por cada provincia entre los miembros de cada Diputación".  Igualmente invito a la Conferencia a estudiar sin pasión el contenido del artículo 50, que en su segundo párrafo dice: "El Presidente de la República es obligatoriamente consultado por los Presidentes de las Diputaciones Provinciales en materias que aun siendo de competencia provincial puedan afectar al interés del Estado.  El Presidente de la República podrá suspender en todo caso los acuerdos del Presidente de la Diputación de la Provincia si los estima contrarios ala Ley, dando cuenta inmediatamente al Tribunal Supremo en pleno, que resolverá sobre la cuestión de legalidad de los mismos". 

Pues señores, mi conclusión después de todo cuanto acaban de escuchar, es que todo nuestro porvenir constitucional, y toda nuestra independencia política dependería, según el proyecto de la Mesa, de unos hombres que hoy no existen en Guinea Ecuatorial, de un procedimiento de designación en el que el pueblo no interviene, y de una organización judicial que no es guineana.  La simple lectura del artículo 57 que dice: "El Presidente y Magistrados del Tribunal Supremo, nombrados por Decretos por el Presidente de la República entre miembros de la carrera judicial o juristas de acreditada competencia, serán inamovibles y cesarán en sus funciones al cumplir el limite legal de edad", nos convence plenamente que con el proyecto de la Mesa - y que me perdone la Mesa porque mi intención no es la de ofender -, la independencia de Guinea Ecuatorial significaría la dependencia de nuestro pueblo de la Administración de Justicia Española, ya que, por desgracia y no por nuestra culpa, en el día de la independencia no contaremos con ningún juez ni jurista de las condiciones exigidas para formar parte del Tribunal Supremo por el citado artículo 57, cuya lectura acaban de escuchar. 

Otra segunda conclusión mía y casi final a este estado de cosas, es que el Tribunal Supremo pasa a ser el nieto del extinguido Gobierno General, y por derecho natural, hijo de la Comisaría General

Como Uds. verán distinguidos señores, no he querido ofender a nadie, pero si alguien se considera ofendido, que me perdone, y que ello se ha debido seguramente a la falta de una dialéctica adecuada que es consecuencia de mi escasa preparación cultural, y entre ella, he querido manifestar lo que siento con respecto a nuestra futura independencia y al proyecto que nos ha sido presentado por la Delegación española. 

He insinuado repetidas veces a lo largo de esta intervención que los guineanos aquí presentes en esta Mesa Constitucional somos responsables directos ante el pueblo guineano de los resultados funestos que una Constitución impuesta pueda traernos.  Veintitrés miembros de la Delegación 'guineana presentaron a la Mesa un Proyecto de Constitución que creemos ser la solución de uno de los problemas que el colonialismo ha engendrado en nuestro país tal como el tribalismo. Este proyecto garantiza las aspiraciones de las comunidades diferenciadas que integran nuestros territorios, elevándolas a mayor conciencia nacional, y deja abiertos los horizontes para el desarrollo político, económico y social de nuestro pueblo. Es el único proyecto que para estos fines podemos llevar para nuestra Guinea Ecuatorial, y el único que puede garantizar la personalidad de nuestra pequeño país ante los demás países, africanos independientes y ante el mundo internacional. Muchas gracias.

 

 EL SEÑOR PRESIDENTE:

Agradezco las palabras del Sr. Econg.  Esta es la última vez que lo repito. Seguramente debido a que las Actas se distribuyen con algún retraso, por dificultades de tipo mecánico, algunos Delegados no se enteran bien de lo que dice la Mesa respecto al carácter del proyecto que se toma como base para la discusión.  No es un proyecto de la Mesa. Lo hemos dicho una y mil veces.  Es un proyecto elaborado por una Comisión hispano-guineana, que ni la Delegación española ni la Mesa han hecho suyo.  Por eso, cada vez que se contradiga esta evidencia, me veré en la necesidad de poner .las cosas en su punto. 

Por lo demás, la intervención que acabamos de oír está dentro del orden del día. 

Quizá el único error del Sr. Econg es atribuir cierta aceptación por parte de la Mesa de los principios que figuran en el proyecto hispano-guineano,  La crítica que ha hecho del mismo cae perfectamente dentro de sus funciones como Delegado y la ha hecho de una forma objetiva. 

Creo que el Sr. Martín Villa, sin embargo, tiene algo que decir al respecto. 

 

EL SEÑOR MARTIN VILLA:

Señor Presidente, era para una cuestión de orden, pero que de alguna manera me lo ha aclarado la lectura de buena parte de la intervención del .Sr. Econg, porque alguna de las cosas que decía me sonaban, o sea que ya las había leído, y quería preguntar - porque yo he faltado estos dos días, por lo que ruego a la Presidencia y a la Conferencia que me perdonen por esto - si es que en estos días la Mesa ha hecho una propuesta que yo desconociera, porque iba a plantear lo mismo que ha dicho el Sr. Presidente.  En todo caso, creo que para la sesión de hoy varios Representantes guineanos han pedido la palabra. Pero creo que realmente esto es estar engendrando un sistema totalmente obstruccionista para la buena marcha de esta Conferencia, en liarnos nuevamente en cosas que ya hemos tratado, en repetir artículo por artículo, en uso de una técnica parlamentaria que nos es muy conocida y que de alguna manera entraña en el Sr. Econg una autoacusación, porque indica que parece que España tuviera deseos de hacer que los resultados electorales fueran previamente determinados, lo cual no dice mucho en su favor, ya que él está elegido Procurador en Cortes bajo la Autonomía, bajo el régimen autonómico actual.  Muchas gracias, Señor Presidente.

 

 EL SEÑOR PRESIDENTE:

¿Quiere contestar el Sr. Econg?

 

 EL SEÑOR ECONG ANDEME (DON PEDRO):

Sí, quiero hacer nada más que una pequeña aclaración. 

Aquí me he referido concretamente a dos trabajos; por un lado, al proyecto de Constitución que elaboraron los Técnicos del Ministerio; y por otro, a la lista de competencias que hace unos días nos dieron, respecto a cuáles han de ser las competencias de la Provincia y del Estado. 

Yo recuerdo haber dicho que esos dos trabajos no nos sirven. 

 

EL SEÑOR MARTÍN VILLA:

Perdón, Señor Presidente.  No quería hacer uso de la palabra, porque no quiero obstruir, para no seguir malos ejemplos de esta Conferencia, pero la intervención de los Representantes guineanos así lo exige. 

El Sr. Econg no se ha referido ni una sola vez al proyecto elaborado por los Técnicos, porque ha dicho, maliciosamente: "proyecto elaborado por la Mesa".  En ningún momento se ha referido a la distribución de competencias. 

El Sr. Econg, con unos párrafos entresacados y con acusaciones veladas, lo único que ha hecho es entretenernos durante bastantes más minutos de los que requiere un problema tan importante como es la independencia - con la mayor brevedad, dentro del orden necesario - de su propio pueblo; entretenernos con lecturas reiteradas de artículos de un escrito que ya, es conocido por todos y cuyo origen no está en la Mesa sino en los Técnicos. 

Es ahora cuando el Sr. Econg habla de los Técnicos; es ahora cuando el Sr. Econg habla de las competencias; pero hasta ahora ninguna de las dos cosas, maliciosamente, las había indicado. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

El Sr. Econg tiene la palabra. 

 

EL SEÑOR ECONG ANDEME. (DON PEDRO):

Lamento que el Sr. Martín Villa no estuviera en la sesión de ayer. Aquí, creo que estamos reunidos para debatir sobre la lista de competencias que nos presentaron. Yo, antes de entrar en ese estudio, he querido volver un poquito atrás en la cuestión del Tribunal Supremo, que había pasado a todos desapercibida. Creo que estoy en mi perfecto derecho, si estamos elaborando aquí una Constitución para Guinea, que pueda objetar con plena libertad lo que me parece oscuro, como son todas las funciones atribuidas al Tribunal Supremo. A mí me interesa que se de a la Provincia o al Estado cualquier competencia. Pero lo que a mí me ha parecido bastantes sospechoso es que, no disponiendo Guinea Ecuatorial de ningún juez ni de ningún jurista capacitado, según las condiciones que exige el artículo 58 del proyecto, tengamos que tener un Tribunal Supremo, que será lo que es hoy día la Comisaría General en Guinea Ecuatorial. 

Yo no creo que haya ido más allá del Orden del Día de esta reunión. Si el Sr. Martín Villa lo ha interpretado así, yo creo que ha sido consecuencia de que ayer no tuvo tiempo o no quiso asistir a la reunión.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Al Sr. Nsue tiene la palabra para una cuestión incidental. Hay otros oradores inscritos. 

 

EL SEÑOR NSUE ANGUE (DON JOSÉ):

Yo quiero rogar a la Mesa que se mantenga el clima de armonía, porque la malicia del Sr. Econ., según dice el Sr. Martín Villa… 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Pido al Sr. Martín Villa que retire la palabra “malicioso”. 

 

         EL SEÑOR MARTIN VILLA:

Creo, Señor Presidente, que lo que está bien claro con independencia de mis expresiones, es mi deseo de que los objetivos de esta Conferencia se cumplan lo más rápidamente Posible. Si realmente yo he interpretado mal las palabras del Sr. Econg, pido perdón por ello. 

Pero insisto en que nunca se ha hablado, en la intervención del Sr. Econg, de un proyecto de los Técnicos, sino de la Mesa, ni de distribución de competencias, sino de repetir los textos que ya la Conferencia conocía, en una actitud que a mí me ha parecido obstruccionista y que desearía que no fuera así. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Queda la idea de la intervención del Sr. Martín Villa salvada y se retira de la misma la palabra "malicia", que no añade nada a la solidez de su argumentación. 

El Sr. Cañadas tiene la palabra para una cuestión incidental. 

 

EL SEÑOR CAÑADAS NOUVILAS:

Quisiera simplemente, a efectos de que conste en el Acta, mostrar mi extrañeza de que el Sr. Econg nos hable del Tribunal Supremo como de una posible imposición del Gobierno español, cuando está bien claro que en el proyecto hispano-guineano, el Tribunal Supremo que se concibe es total y absolutamente guineano. Estará integrado por funcionarios guineanos de la carrera judicial, y es de esperar que llegarán a alcanzar el grado de magistrados y serán capaces de ocupar el Tribunal Supremo. 

Además, mi perplejidad - y perdón por mi perplejidad en estos momentos aumenta al contemplar que en el documento que el Sr. Econg, entre otros, firmó presentando una fórmula, hay varios artículos que conceden al Tribunal Supremo las mismas o mayores atribuciones que las que otorgaba el proyecto hispano-guineano. Muchas gracias. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Tiene la palabra el Sr. Econg. 

 

EL SEÑOR ECONG ANDEME (DON PEDRO):

Yo no sé por qué se interpretan mal las cosas. En uno de los artículos a que he dado lectura se dice que el Presidente y los Magistrados del Tribunal Supremo son inamovibles hasta cumplir la edad reglamentaria. 

Otro de los argumentos en que me he fijado es que nosotros el día de la independencia no tendremos ni un juez ni juristas en las condiciones que exige esta Constitución. Y, por tanto, entiendo que todos los que compondrán el Tribunal Supremo serán españoles peninsulares, porque hasta por lo menos dentro de diez o veinte años no podremos tener un juez que asuma la responsabilidad del Tribunal Supremo. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Estamos discutiendo un asunto que no está en el Orden del Día, aunque es muy interesante.

Todas las aclaraciones que se le pueden ofrecer al Sr. Econg son en el sentido de que no hay propósito alguno de crear una institución al servicio del Gobierno español en la vida política guineana.

El Sr. Barreiro quiere hacer alguna aclaración. 

 

EL SEÑOR BARREIRO MOURENZA:

Señor Presidente, en cuanto puede ayudar al discurrir normal de los trabajos de la Conferencia, parece conveniente aclarar algunas de las dudas que ha manifestado el Sr. Econg. 

Creo que la utilización del Tribunal Supremo como órgano moderador, como poder arbitral entre el juego político que ha de desarrollarse en el resto de los organismos e instituciones de la nueva nación, no encierra ninguno de los peligros que él acaba de acusar.  Un órgano judicial como el Tribunal Supremo, si bien con naturaleza mixta, como se configura en el proyecto a que el Sr. Econg acaba de referirse, no tiene ninguna facultad ejecutiva que pueda hacer pensar en la más remota analogía entre esta Institución y el Gobierne General o la Comisaría General. 

Sin embargo, creo que la intervención del Sr, Econg, salvo este pequeño malentendido, que arranca, probablemente de no meditar exactamente sobre el alcance de la Constitución tiene algo de constructiva, porque si lo hubiera hecho no hubiera incurrido en el error de pensar que se estaba tratando de Magistrados y de miembros de la Carrera judicial, por ejemplo, porque el proyecto de Constitución no puede referirse en modo alguno a los funcionarios o a los ciudadanos españoles una vez que la Guinea haya obtenido la independencia. 

Esto no significa que las dificultades de personal con que pueda encontrarse el nuevo sistema, el nuevo país, no pueden ser solucionadas por la vía de la asistencia técnica, que puede incluirse (ésta es una idea, y creo que se ha utilizado en otros casos) mediante el nombramiento de auténticos Magistrados guineanos, asistidos técnicamente por los funcionarios procedentes de España o de los demás países, si el Gobierno guineano lo estima conveniente. 

En cuanto a los otros extremos de su intervención, por lo demás, me parecen muy positivos, porque denotan un afán de llegar a conclusiones útiles. 

He visto, por ejemplo, que el problema de la inamovilidad, que le ha preocupado, merece una consideración, a mi juicio. No quiero decir con esto que me pronuncie en este momento, pero, evidentemente, si la Delegación guineana estima que el Presidente debe estar sujeto a un mandato cronológicamente limitado, me parece que es un sistema muy aceptable, y no habría ningún inconveniente en que el Presidente o Magistrado fuese elegido por un determinado periodo de tiempo. Hago esta declaración para favorecer la continuidad de un diálogo, que si se inicia en este momento y que si se mantiene, creo que, efectivamente, puede llevarnos a resultados positivos. .Muchas gracias, Señor Presidente. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Tiene pedida la palabra el Sr. Mba. 

 

EL SEÑOR MBA (DON ANDRÉS MOISÉS):

Muchas gracias, Señor Presidente. 

Mi intervención de esta tarde va a estar dirigida más bien a mis hermanos de Fernando Póo.  Porque yo entiendo y comprendo perfectamente que con ellos vamos a convivir y el problema nos afecta directamente a las dos partes. 

Hemos intentado en varias ocasiones encontrar alguna solución de entendimiento; en ciertas ocasiones nos hemos reunido con parte del Grupo Bubi, encabezado por el Sr. Gori tratando de buscar una solución viable.  Desgraciadamente, cuando las cosas tienden a salir mal, no tienen remedió. Por otra parte, también hemos intentado atraer a la Minoría Fernandina, lo cual sigue siendo imposible, por lo que llegamos a la conclusión de que si no podemos llegar a un entendimiento deliberando las bases de nuestra independencia, tampoco podremos gobernarnos por nosotros mismos. 

Después, de seguir de cerca las distintas intervenciones de ambas Delegaciones, así como el asesoramiento de los Señores Técnicos que nos asisten, hemos observado con atención la posición equilibrada de la Delegación española, para llegar a concurrencias de criterio válidas para adelantar nuestro trabajo, y las dificultades que se están teniendo que superar y que me atrevo a calificar de insalvables, cuando un pequeño Grupo Bubi, torpedea cualquier posibilidad de llegar a un acuerdo, variando casi continuamente su posición o no manteniendo una posición definitiva y clara.  Es muy difícil llegar a negociaciones cuando lo que se desea es no negociar. .Nada adelantaríamos haciendo sugerencias a la posición de la Delegación española, sobre normas constitucionales referentes a la salvaguarda de la personalidad provincial, o de Fernando Póo, porque esta misma posición tampoco es aceptada por la minoría a que antes me he referido, y nuestro camino no sería trayectoria, sino dar vueltas sobre el mismo punto sin llegar a conclusión ninguna. 

Por ello nos reafirmamos en todos sus puntos en el Proyecto de Constitución, que obra como documento presentado por el SECRETARIADO CONJUNTO GUINEANO, con fecha 9 de mayo actual. En ese documento se contienen especificadas todas nuestras sugerencias y aspiraciones, por lo que rogamos sea considerado como elemento básico de trabajo y discusión de aquellos puntos que se consideren necesarios por el grupo que no lo ha suscrito. 

Entendemos que esta es la única forma de progresar en nuestra tarea. 

El Gobierno español entiende, según nos interpretan los Técnicos de la Conferencia, que salvaguardar la personalidad de Fernando Póo, es la separación de competencias entre el Estado y las Provincias; ahora bien, el Grupo Bubi al no admitir este principio, sólo me cabe una pregunta: o sobra el Decreto del Gobierno español, o admitimos criterios (personales) propios. 

Nada más, Señor Presidente, muchas gracias. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Muchas gracias.  El Sr. Gori tiene la palabra. 

 

EL SEÑOR .GORI MOLUBELA (DON ENRIQUE):

Muchas gracias, Señor Presidente. 

No quería intervenir en esta cuestión, pero me veo obligado a hacerlo porque se ha hecho alusión nominal a Enrique Gori sobre mi intervención del otro día que, según el Orden del Día que habíamos establecido, hicimos uso de la palabra algunos miembros de la Delegación de Fernando Póo. 

Cada vez que hemos venido a Madrid, la Delegación conjunta de Guinea se ha reunido en mi casa, conmigo personalmente, para ver de poder llegar a concretar algún punto de partida. 

Lo que él dice que es imposible por parte de los Bubis, no es cierto. A lo largo de varios años, lo sabe él perfectamente como miembro de la Asamblea General, que cuando se ha hablado de los problemas que se plantearon ante la dualidad de criterios en el actual órgano ejecutivo de régimen autónomo y en la Asamblea General, habíamos hecho la sugerencia varios miembros de la Asamblea, tanto de Río Muni como de Fernando Póo, y en alguna reunión de la Comisión de Gobierno - a la que él no pertenece - a los miembros compañeros, para que siempre y cuando hubiese alguna proposición, presentasen por escrito documentos o sugerencias. Ha llegado siempre el momento y nuestros compañeros se han venido con que no han tenido tiempo para preparar documentos, y cuando ha llegado el momento se han salido siempre por la tangente. Esto consta en muchas actas. 

También él conoce perfectamente que con ocasión de la reunión de la Asamblea General de las Diputaciones de toda España, celebrada en Barcelona hace dos meses, que no .conocía nadie de Fernando Póo, a excepción de D. Alfredo Jones, que conocía el anteproyecto; unas ideas de una posible Constitución para Guinea Ecuatorial se las leí en Barcelona y lo mismo a Andrés Moisés, y le parecieron acertadas, y recuerdo que a nuestro regreso de Barcelona coincidimos en el Bar Toronto, frente a la Presidencia del Gobierno, en Castellana, 4-, con mi compañero Ngomo, quien me pidió una copia y no la tenía en la mano. 

Efectivamente, sobre estos puntos habíamos traído y los entregamos en esta Mesa, en esta Sala, cuando la Delegación española, a petición y a propuesta de Río Muni, se marchó y nos dejaron solos exclusivamente a la Delegación de la Guinea Ecuatorial, y presenté aquí aquellas proposiciones, que fueron en parte aceptadas por la Comisión integrada por parte de Río Muni y por parte de Fernando Póo y se incorporaron al escrito previo que sirvió de base para la elaboración que ahora se trata de ignorar, libre y voluntariamente, como documento hispano-guineano. No es hispano-guineano; se llama hispano-guineano por cuanto en la elaboración de esto aprovechamos y se utilizaron a los Técnicos españoles en esta Mesa, porque a petición nuestra se digo que nos asesoraran en cuanto a los textos presentados. Si los compañeros de Río Muni no presentaron nada, la culpa no fue de Fernando Póo. 

Hubo alguien, que si mal no recuerdo fue José Nsue, que pidió que se esclareciese, en vista de que tenía algunos recelos en vista de una segunda declaración del Gobierno de España de independencia unitaria de Guinea Ecuatorial, salvaguardando la personalidad de Fernando Póo; y preguntaron insistentemente qué significaba esta salvaguarda. Se hicieron varias declaraciones por parte de la Representación española y el Sr. Gómez-de Aranda habló de competencias territoriales y competencias del Estado y de la Provincia, y entonces se volvió a insistir en que se enumeraran esas competencias. Se enumeraron. La Delegación española las entregó y sobre estas competencias es el problema en el cual tenemos que poner nuestras sugerencias, tanto los Bubis, tanto los Ndowes, como los que sean.  Las sugerencias que he leído eran en relación sobre estas bases de trabajo que todos habíamos pedido: las competencias estatales, las competencias provinciales, las competencias políticas.  Cada uno puede presentar sus sugerencias.  Lo que no está bien, señores, es echar la culpa a los Bubis, porque ni los Bubis ni nadie lo torpedea. Lo que no se puede decir es que con lo que ha presentado Fernando Póo capitaneado por Enrique Gori - que se dice fácilmente, sin contenido probatorio - es que nos tratamos de imponer. La Delegación española no ignora que desde el primer día de la primera fase de la Conferencia, la Delegación de Fernando Póo hablamos de una separación total, absoluta, de Río Muni. El Gobierno español, en su altísimo criterio, barajando conceptos políticos, circunstancias, motivos económicos y políticos, dijo que no había tal separación política, que no hay tal separación de Estados, sino un Estado unitario; y los de Fernando Póo hemos presentado el anteproyecto de Constitución que hablaba de la independencia de Fernando Póo. Los Técnicos, en cuyas manos nos hemos puesto, nos lo han desechado. Los de Fernando-Póo que suscribimos aquel escrito, el primero yo, hemos aceptado el rechazo, salvo en aquella parte que pueda ser aceptable en cuanto al articulado, que es lo que nos obliga y que nos compete hoy estudiar. Lo que no puedo permitir precisamente es que se esté diciendo que nosotros los Bubis estamos torpedeando la Conferencia; porque lo que Uds. afirman gratuitamente, yo lo niego gratuitamente también. 

Traigan Uds. sus enmiendas sobre estos textos y no digan que los Bubis han dicho eso. Igual que han rechazado nuestro anteproyecto la Comisión técnica de la Delegación española, porque, al fin y al cabo, es España la que nos da la independencia. Se ve que estas propuestas que he hecho el otro día no se ajustan exactamente al criterio del Gobierno español con relación a la independencia unitaria de la Guinea Ecuatorial y a la salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo; por eso las rechazaron y nosotros lo aceptamos y agachamos las orejas.  Cada uno que defienda la suya. 

 

EL SEÑOR MBA (DON ANDRÉS MOISÉS):

No me gustaría tratar de entrar en discusión, porque no viene al caso. Aquí realmente lo que interesa es que haya entendimiento y podamos trabajar.  Muchas gracias, Señor Presidente. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Muchas gracias; constituye un propósito muy loable  Señor Nsue, para una cuestión incidental. 

 

EL SEÑOR NSUE ANGUE (DON JOSÉ):

Yo apelo a las palabras que acaba de decir Andrés Moisés, en el sentido de que aquí el problema, por lo visto, Señores Delegados españoles, es que esto corresponde a la Provincia y aquello no, según la lista de competencias que nos han hecho, casi no tiene mucha importancia, sino lo que acaba de plantear Andrés Moisés: ¿qué entiende cada una de estas competencias entregadas? Yo me acuerdo que la lista a que se refiere Enrique Gori y las charlas que tuvimos allí, cuando, fuimos a Barcelona, y además él lo ponía como ejemplo, era cómo habían marchado durante el Régimen Autónomo concretamente las dos Provincias, y me decía: José ¿Por qué las dos delegaciones han marchado? ¿Por qué la Administración ha sido separada? Y creo que también defendí una descentralización administrativa. Pero cuando la cosa viene a complicarse con órganos del Estado y todo lo demás, ya las garantías políticas es donde entra el problema. Ya sabemos que aquí existe una Ley de Administración Local, donde la Diputación tiene una competencia que nadie puede quitársela. Pero el problema está en que no es solamente la cosa económica de la Administración, sino que Fernando Póo entiende que debe constituirse en un Estado. Por eso, yo pregunto al Sr. Gori si aquello tenía que tener más explicación todavía, porque al decir que dentro de la modalidad política cabe la modalidad federativa, el problema se complica. 

 

EL SEÑOR NGOMO NANDONGO (DON FEDERICO):

Muchas gracias, Señor Presidente. A mí se me está cayendo grande el pensar sobre tantas peticiones de palabra con la simple expresión de "cuestión incidental"; ya estoy viendo que cuando hace falta, se cambia con ello el rumbo del Orden del Día de la Sesión y siempre llegamos a otras cuestiones incidentales. ¿Por qué las cuestiones incidentales no son atendidas después de las intervenciones?  Así ahorraríamos tiempo y ganaríamos en eficacia. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Tiene usted toda la razón, pero no puedo saber si la cuestión es incidental o no hasta que el orador se haya expresado suficientemente. 

El Sr. Gómez de Aranda, que ha sido también aludido, pide la palabra y se la voy a conceder. 

 

EL SEÑOR GÓMEZ DE ARANDA (DON LUIS):

Renuncio, Señor Presidente,'aunque entiendo que es mucho más útil este diálogo, a la lectura de grandes alegatos.  Renuncio al uso de la palabra. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Muchas gracias, Señor Gómez de Aranda. Con este proceder está colaborando al éxito de. la Conferencia. Tiene la palabra el Señor Macías. 

 

EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON FRANCISCO):

Muchas gracias, Señor Presidente. Antes de hablar quisiera que se haga constar en Acta que la mayoría de mi pueblo, la mayoría de Guinea Ecuatorial desea la independencia y que se proclame oficialmente el día 15 de ¿julio de 1968. Y después, Señor Presidente, en varias Actas de esta segunda fase de la Conferencia he podido observar que no se han recogido mis intervenciones de acuerdo con mis manifestaciones. Por error involuntario de los taquígrafos, que no les echo la culpa, todo ello como consecuencia de mi forma de hablar como africano.  Por lo que me veo precisado a darlo por escrito.  Aunque no me gusta. Que recojan estas palabras. Señor Presidente, he pedido que nadie me interrumpa cuando yo vaya a leer el texto. Que yo termine de leer. El que quiera responderme que me responda después. Otra cosa, para no olvidarme. Rechazo unas palabras del Sr. Gómez de Aranda, que es una sugerencia - no trato de atacarle -es una sugerencia que hizo con respecto a las elecciones por compromisarios que mi pueblo no aprobaría. Que los taquígrafos lo hagan constar, porque yo, con el compañero Sr. Watson, hemos preferido las Actas para enterarnos de la opinión pública de la Guinea Ecuatorial, cómo querían la forma de Gobierno, y adoptar un régimen presidencialista. Por lo tanto, rechazo yo automáticamente las elecciones por compromisarios, que la Guinea Ecuatorial no lo admitirá jamás. 

Después, voy a leer el escrito.  Muchas gracias, Sr. Presidente. 

A mí me gusta hablar siempre directamente y a las claras, pero esta vez, debido a la importancia del momento ya mi deseo de que quede bien sentado en el Acta y sin lugar a dudas de ninguna clase, cual es mi posición, me veo en la necesidad de leer este documento que he preparado. 

Hasta ahora los debates celebrados en esta segunda fase de la Conferencia no han sido más que puras manifestaciones de voluntad: 

La voluntad de la Mesa de querer imponernos un texto, constitucional elaborado por los Técnicos de la Delegación española. 

La voluntad de la mayoría de la Delegación guineana de querer imponer al Gobierno español el texto constitucional elaborado por nosotros. 

Y, entre otras, las solitarias voluntades de los buscadores de beneficios personales, en fuentes de poder ajenas a nuestro pueblo, primero actuando en el extranjero contra el Gobierno español y después en nuestro país y ahora aquí en la Conferencia, actúan contra nuestra propia Delegación, siempre a espaldas del pueblo guineano, incapaces de demostrar aquellas actuaciones que llevaron a cabo anteriormente en pro de nuestra INDEPENDENCIA. 

Dejando de lado a nuestros hermanos que buscan satisfacer sus ambiciones por el camino de la traición y de la discordia entre nosotros, y dejando también de lado las otras voluntades, por ir en contra de las aspiraciones de unidad de nuestro pueblo y contra la decisión del Gobierno español y de las Naciones Unidas, quedan desnudas frente a frente, la voluntad de la Delegación española de imponer al pueblo guineano un texto constitucional que no responde a la REALIDAD AFRICANA, ni a las aspiraciones de la mayoría de esta Delegación guineana, y nuestra voluntad mayoritaria de imponer al Gobierno español el texto constitucional guineano que, por lo visto, no responde a las aspiraciones del Gobierno .español, sobre la futura Guinea Ecuatorial independiente. 

Ningún compromiso, ningún acuerdo puede esperarse en esta abierta oposición. De seguir el método señalado por la Mesa y el camino que nos ha trazado, de exponer voluntades y no razones, de imponer opiniones y no argumentos, el final de esta Conferencia está a la vista. Fracaso del Gobierno español y profunda decepción del pueblo guineano. La responsabilidad de este fracaso incumbe sólo al Gobierno español, que, a través de sus Representantes en la Mesa de esta Conferencia, se ha negado sistemáticamente a responder a nuestra petición de diálogo razonable. 

¿Por qué se nos ha retardado 11 días el dictamen escrito de las críticas verbales que los Técnicos españoles han hecho de nuestro texto constitucional? 

¿Por qué el Gobierno español nunca ha querido responder a nuestra pregunta sobre si el proyecto constitucional que hemos construido y presentado satisface o no los dos requisitos exigidos a la Constitución por el Gobierno es a saber: un Estado unitario y la salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo? 

¿Por qué el Gobierno español no ha querido responder a nuestra pregunta unánime de que nos aclare y defina el significado de la frase "salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo”? 

¿Por qué se nos quiere confundir o entretener con simples respuestas de orden técnico que, en su aparente neutralidad, esconden las verdaderas cuestiones políticas que interesan? 

¿Por qué el Gobierno español declara que la Guinea Ecuatorial Independiente debe formar un solo Estado y luego trata de imponernos una forma técnica constitucional que políticamente no es más que la consagración absoluta de las soberanías independientes de Fernando Póo y de Río Muni? 

¿Por qué el Gobierno español dice que NO al proyecto de independencia separada para Fernando Póo y Río Muni, presentado por diez miembros de esta Delegación, cuando él mismo, en su proyecto constitucional, consagra definitivamente EL SEPARATISMO? 

Para que no haya lugar a dudas ni a .equívocos, yo afirmo, en efecto, que el proyecto constitucional propuesto por el Gobierno español es, en realidad, un proyecto de técnica constitucional separatista y que, además, perjudica por igual a los guineanos de Fernando Póo y a los de Río Muni. Voy demostrarlo: 

No soy abogado ni profesor, pero como político africano, de gran experiencia en mi pueblo, con veinticinco años al servicio de la Administración Colonial y cuatro años en el Gobierno Autónomo, veo con claridad que la forma de celebrar el referendum popular descubre, por sí sola, quien es el titular de la SOBERANÍA o del poder constituyente, como dicen los técnicos.  Si el referendum que ha de aprobar la Constitución y sus futuras modificaciones, es un referendum único y conjunto para Fernando Póo y Río Muni, es evidente la UNIDAD NACIONAL y la del Estado constituido. Pero si el referendum se celebrara separadamente en Fernando Póo y en Río Muni, como Colegios independientes, es también evidente que la posibilidad de obtener resultados diferentes en uno y otro territorio, obliga a reconocer que la soberanía y el poder constituyente están separados y que, por tanto, Fernando Póo tendría con este poder de darse a sí mismo su propia constitución, independientemente del mismo poder para Río Muni, una soberanía nacional y, en consecuencia, un estado independiente y separado de la soberanía y del Estado de Río Muni, y si por casualidad, el resultado de la consulta constitucional fuese el mismo en Río Muni y en Fernando Póo, es decir, si en ambos territorios se aprobase separadamente un mismo proyecto constitucional, este azar no cambiaría en nada la cuestión esencial, porque, de hecho y de derecho, seguirían existiendo dos estados separados que quedarían perjudicados, porque ni siquiera habrían alcanzado la forma de unión federativa, que es siempre el resultado de un acuerdo entre dos o más Estados soberanos e independientes, pero nunca el resultado de un azar. 

El proyecto constitucional del Gobierno español, a pesar de que en sus artículos primero y segundo dice que "la Guinea Ecuatorial es un solo Estado soberano" e "indivisible", y que "la soberanía nacional pertenece al pueblo guineano", sir embargo, en su artículo trece y al hablar de la ínterdelegación de competencias entre el Estado y la Provincia, reconoce implícitamente la distinta soberanía de uno y otra, única fórmula para que puedan delegarse entre sí sus respectivas funciones, y además, en su artículo sesenta y cinco, al tratar de la reforma constitucional, reconoce expresamente que, en último término, la soberanía de Fernando Póo y de Río Muni son distintas e independientes.  Es cierto que en este último artículo sólo habla de dos referendums distintos para el caso de las alteraciones territoriales de Guinea Ecuatorial. Pero si alguna duda nos quedaba sobre este punto básico y fundamental de la Constitución, hemos de agradecer a la Delegación española su clara posición sobre este extremo, puesto que en el documento que fija su posición sobre, las normas constitucionales referente a la salvaguarda de la personalidad provincial, en su último apartado, y bajo el título de "Reforma de la Constitución", consagra ya como tesis general la del referendum particular y separado en cada una de las dos provincias. Pues bien, señores, éste es un proyecto de SEPARACION y de DIVISIÓN DE NUESTRO PUEBLO y por esta razón el pueblo de Guinea Ecuatorial, a quien aquí representamos, lo rechaza y por esta razón también la mayoría de la Delegación guineana presente en esta Conferencia ACUSA a esta Mesa de pretender violar los. acuerdos del Gobierno español y de las Naciones Unidas que han establecido claramente LA UNIDAD DEL ESTADO DE GUINEA ECUATORIAL Y LA UNIDAD E INDIVISIBILIDAD DE LA SOBERANÍA POPULAR GUINEANA. 

Después de esta exposición que considero bastante clara y que demuestra la razón fundamental que tenemos para rechazar el proyecto constitucional presentado por la Mesa, desearía, de nuevo, llamar la atención de mis hermanos de Río Muni y de Fernando Póo sobre .lo que en sí significa dicho proyecto, que no garantiza absolutamente nada, ya que establece la separación de una forma indubitable, pero incluso bajo unos supuesto básicos tan débiles que no nos llevan ni a una simple federación. Una constitución así, es evidente que nos llevaría en poco tiempo a un sin fin de líos entre nosotros  Deseo pedirles que mediten un poco sobre los tristes sucesos que han ocurrido en diversos lugares de nuestra África, fomentados sin duda por las Potencias Administradoras y que en la mayoría de los casos deben haber tenido como fundamento una Constitución impuesta en la Metrópoli, totalmente frágil y alegada de la realidad. 

Nosotros debemos insistir en presentar a nuestro pueblo una Constitucion verdadera, una Constitución africana que, aparte de contar con la realidad actual de nuestro país, mire con garantías al futuro, ese futuro que es para nuestros hijos y para nuestros nietos y que todos debemos construir, todos los guineanos, unidos codo a codo y en fraternal armonía. Nosotros creemos sinceramente que el proyecto construido por la mayoría de nuestra Delegación puede cumplir satisfactoriamente estos objetivos, pues teniéndolos en cuenta es como lo hemos elaborado. Como la Mesa ya sabe, verbalmente en otra de mis intervenciones anteriores y después mediante radios dirigidos a la ONU hemos pedido que vengan a dictaminar sobre ambos proyectos constitucionales, técnicos de dicha  0rganizaci6n. Al parecer, la inseguridad en su propio proyecto hace que la Delegación española ponga trabas a la venida de dichos técnicos de la ONU, pero como nuestra seguridad en el proyecto constitucional que hemos elaborado y presentado es tan grande, nosotros no tenemos ningún inconveniente en someterlo a tal examen y es por eso por lo que una vez más insisto en que el Gobierno español invite a técnicos de las Naciones Unidas para que asistan a esta Conferencia y dictaminen cual es de los dos proyectos el que conviene al pueblo de Guinea Ecuatorial. 

Quisiera hacer hincapié en el sentido de que no se interprete nuestra postura como un intento de retrasar la fecha de nuestra INDEPENDENCIA, que sétimos firmes en exigir para el día 15 de julio de 1968. Somos los primeros en lamentar estos retrasos pero no podemos en modo alguno caer en el error de por querer ir de prisa aceptar  una constitución que sabemos claramente que a los cuatro días nos habrá acarreado un sin fin de problemas. Esto es algo que debe quedar bien claro para la Delegación española, si hay retraso es a ella a quien debe imputársele y que no trate de justificarlo en base a nuestras discrepancias internas, que son mas aparentes y "prefabricadas" que reales. 

Finalmente, deseo exponer cuanto lamento, con todo mi corazón, esta situación a que nos ha llevado. No comprendo como el Gobierno español, después de 190 años de relaciones con nosotros, saca ahora la idea de “garantizar” cuando antes nunca se preocupó de ello. Esta nueva idea no ha hecho sino crear divisiones entre Fernando Póo y Río Muni que antes no existían y, lo que es más triste, es que también veo que se pretende dividir a Río Muni ahora. 

Es mi deber protestar enérgicamente contra todos estas maniobras, una vez más, y llamar la atención al Gobierno español sobre la responsabilidad en que está incurriendo. ¿Cómo es posible que en estos tiempos, cuando la Organización de la Unidad Africana trata de lograr la unidad entre las distintas naciones de África, para lograr un mejor nivel de vida de sus pueblos y cuando la ONU, a quien tanto deben todos los países hoy soberanos e independientes, propugna la unidad de los pueblos del mundo, el Gobierno español trate de dividirnos? Yo pienso en mi pueblo, pienso en España, pero también pienso, especialmente en África y, como político africano debo oponerme a todas estas maniobras y me opongo con toda la fuerza política que da el apoyo de mi pueblo. 

Muchas gracias, señor Presidente.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Tiene la palabra el señor Martín Villa, para hacer unas  puntualizaciones. 

 

EL SEÑOR MARTIN VILLA:

Señor Presidente, muy brevemente quería... 

 

EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON FRANCISCO) :

Por favor, usted, como me va a responder, hable un poco claro. 

 

EL SEÑOR MARTIN VILLA:

Es que no funciona el micro. En esta Conferencia todo es problema de técnicos. 

Señor Presidente: unas consideraciones muy breves a las manifestaciones hechas por el Vicepresidente del Consejo de Gobierno, Sr. Macías. Conste que no lo hago por una concesión a las buenas formas, sino de la verdad que entiendo que el Sr. Macías defiende. 

Sin embargo, quiero indicar que en su intervención insiste en unas acusaciones a la Mesa, al Gobierno o a la representación del Gobierno, que somos la Delegación española en esta Conferencia, que no puedo aceptar sin hablar. 

La Constitución, Sr. Macías, insisto, no la ha preparado la Mesa. Seguramente, si la Mesa y la Delegación española hubieran preparado una Constitución, hoy estaríamos bastante más adelantados en el proceso de la independencia de su pueblo que lo estamos. No valen, en mi criterio, estas acusaciones al Gobierno. 

El Gobierno español ha puesto dos condiciones para hablar con la representación guineana: la salvaguarda de la unidad, que tanto preocupaba al Sr. Macías, y tener en cuenta la personalidad de Fernando Póo y de las minorías. 

En virtud del respeto absoluto a la unidad, la Delegación española ha rechazado el proyecto presentado por Fernando Póo, ante el silencio casi absoluto de la representación de Río Muni. Realmente, cuando hemos tratado de discutir el problema de Fernando Póo, de la Constitución inicialmente presentada, aquella que firmaba en primer lugar don Enrique Gori, ha sido la representación española quien ha discutido, quien la ha rechazado ante, prácticamente, el silencio del resto de la representación guineana. Ya supongo que ese silencio no era un otorgamiento a la soberanía de Fernando Póo que aquella Constitución señalaba. Pero quien realmente la rechazó en el seno de esta Conferencia -y ahí están las Actas- fue -la representación española. 

Luego no se puede acusar a la representación española ni al Gobierno español de atentar contra la unidad del futuro Estado, que yo desearía que fuera un Estado independiente, y lo desea la Delegación española, mucho antes del 15 de Julio, puesto que, en primer lugar, es una declaración solemne hecha en esta Mesa por el Señor Ministro de Asuntos Exteriores y Presidente de la Conferencia, en nombre de su Gobierno, que es el nuestro; pero no solamente una declaración solemne, sino que nuestra actitud en esta Conferencia ha sido justamente la del respeto absoluto a la defensa de la unidad. En este respeto, frente a la Constitución presentada por Fernando Póo, estuvimos prácticamente solos, prácticamente. 

Mucho más difícil, Sr. Macías y señores representantes-guineanos, es hallar fórmulas para la salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo y de las minorías. En este sentido, nosotros lo ofrecimos por boca del Sr. Gómez de Aranda, que hizo una exposición que, en principio, mereció la aprobación o no, pero que era suficientemente clara, y luego lo trasladamos por escrito. 

Luego no son ciertas las palabras del Sr. Macías al decir que se pidieron fórmulas para la salvaguarda y la Delegación española no las dio. 

Pero es que, señores,, estamos llegando a un punto especialmente grave. Yo desearía que la Delegación guineana pensara en su interior si realmente las dilaciones a que se está llegando en esta Conferencia, los retrasos a que se está llegando en esta Conferencia, realmente la responsabilidad corresponde a la Delegación española o corresponde a la Delegación guineana. 

Yo, que evidentemente soy contrario a una intervención de la Organización de las Naciones Unidas, no porque no conozca la bondad de las Naciones Unidas, sino justamente por respeto al mandato de las Naciones Unidas que han dicho que seamos nosotros en esta Mesa y sin ninguna otra intervención; yo, que soy respetuoso -repito- con las Naciones Unidas, que reconozco la gran tarea y la gran labor a que en muchas de sus intervenciones ha hecho referencia el Sr. Macías, evidentemente sí me gustaría que un arbitro neutral realmente sacara la responsabilidad de las dilaciones, sacara las responsabilidades de las obstrucciones, sacara las responsabilidades que aquí hemos tenido de escuchar la Delegación española, una y otra vez, las mismas cosas, en una táctica que a mí se me aparenta como dilatoria. 

Yo hubiera querido, Sr. Macías, que Vd. que de verdad me consta que representa con toda honradez y con todo acierto a su pueblo, nos hubiera escuchado a unos y a otros y sacara sus propias consecuencias, a ver a quien corresponde este retraso en el desarrollo de esta Conferencia que, en definitiva, tiene que llevarnos a un retraso en la independencia que nosotros hubiéramos deseado -vuelvo a repetir- que se hubiera concedido mucho antes. 

En este sentido, yo desearía que la intervención de los Delegados de Guinea, Señor Presidente, se ajustara al verdadero sentido de nuestras conversaciones, porque si no se hace, por mucho que uno se sienta representante de un Gobierno, por mucho que, de alguna manera, tenga uno que atar sus propios sentimientos, la verdad es que es muy difícil tener quieta la silla y no contestar a unas acusaciones, que no solamente son infundadas, sino que, además, son injustas. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

El Señor Macías tiene la palabra. 

 

EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON FRANCISCO):

Tengo que decir al señor representante del Ministerio de Industria que sus palabras no van a convencer a la Delegación guineana y que nosotros no vamos aceptar más que una Constitución que realmente responda a los deseos de nuestro pueblo. Está muy bien lo que ha dicho, pero yo mantengo mis acusaciones, y mis acusaciones responden a que estamos pidiendo la independencia desde 1939; desde dicho año venimos hablando de la independencia de la Guinea Ecuatorial y la realidad es que no llegamos a nada positivo. En cuanto a la intervención de técnicos de las Naciones Unidas ¿por qué no hacen Vds. lo que hacen todos los países del mundo? Yo soy tan español como Vds. y no tengo miedo en hablar. 

Yo tengo que acusarles, pero aquí, en España, porque cuando yo estuve en las Naciones Unidas no acusé a España porque me sentía tan español como vosotros. Ahora tengo que acusarles por el juego que están realizando. Vds., con sus palabras técnicas nos están confundiendo. Yo soy político y no hablamos el mismo lenguaje, Vds. están todos los días metidos en discusiones técnicas, que es lo que han aprendido tratando de confundir a la Delegación guineana, pero tengan Vds. por seguro que no nos confundirán. Traten Vds. de buscar un camino para España y para Guinea. Yo sé que Vds. defienden los intereses de los españoles en Guinea, como yo defiendo los intereses africanos en Guinea. Por tanto, estamos en igualdad de condiciones. 

Estén Vds. seguros que nadie rechazará a los españoles en Guinea. Seremos más amigos de España que nadie, pero permítanme que reclame mi derecho. Creo que los españoles pueden vivir tranquilamente en Guinea, pero, por favor, madre mía, ha llegado la hora de la independencia de Guinea. El Gobierno español sabe lo que nos conviene y nadie mejor que España nos va a tratar. 

Estoy harto de clamar por la independencia. Son Vds. los que nos van a proteger en el aspecto económico, en el aspecto militar. No comprendo por qué tienen recelos. ¿Qué le pasa al Camerún? Que vive bajo la protección del Gobierno francés. En el Gabón ocurre lo mismo. Y cómo no va a ocurrir lo mismo respecto a España por parte de un pueblo con un cuarto de millón de habitantes. 

Nuestra esperanza se centra en España y nosotros queremos que España nos haga una cosa buena. No es culpa de nosotros, es culpa del Arquitecto -del que se hablaba el otro día- al que ha fallado el proyecto, y este proyecto- es la autonomía de que disfrutamos desde hace cuatro años. 

Nuestra idea es defender los intereses de España y de Guinea, y cuando el colonialismo termine los españoles seguirán en Guinea. Yo estoy seguro que entre guineanos y españoles no habrá lucha a muerte, no habrá violencia, como ha ocurrido en otros países, porque la violencia no conduce a nada práctico, y la destrucción de lo poco que se ha hecho en Guinea es muy difícil volver a construirlo. Igual que los países de la Commonwealth estuvieron al lado de Inglaterra en las discusiones sobre Gibraltar, de la misma manera estaría Guinea Ecuatorial unida a España, tanto en el campo internacional como en el nacional. 

Vds. están dando vueltas y más vueltas con la Guinea. Nuestro país se ha dividido, como dijo ayer Ondo, en minorías, cosa de la que aquí, en España, no se habla. 

Yo creo que debe desaparecer el miedo, para que Vds. hagan una labor que redunde tanto en beneficio nuestro como en el de Vds. 

En Guinea Ecuatorial los primeros que quedarían allí serían los españoles, porque llevarían máquinas y su trabajo contribuiría a la prosperidad de Guinea; pero hay una realidad que hay que afrontar, que es la libertad y la independencia de nuestro pueblo. 

Dejadnos de cosas técnicas, que ya os conocemos. Dejadnos de palabras, que no os faltan. Siempre palabras: el señor Gómez de Aranda pronunciará sus palabras, el Sr.. Cañadas pronunciará sus palabras, y nada de lo que nos digan podrá convencernos, porque para convencernos es menester que piensen con mentalidad africana, porque con mentalidad colonialista no se va a nada práctico. ¿Quién va a llevar y defender los intereses de España, en Guinea? Pues para eso necesitamos, que España nos ayude. ¿No vemos el caso de Argelia, que después de siete años siguen siendo franceses? Lo que España tiene que hacer es darnos la independencia. 

Nosotros no podemos vivir con nadie que no sea España. Y en caso de que en Guinea se hiciese una política tendente a la desaparición de la presencia de España, yo sería el primero en decir que no lo aprobaba. 

Yo no soy técnico, pero como político tengo una gran experiencia, y como lo único que he aprendido han sido las costumbres españolas, inmediatamente tomaría una posición contraria. 

Nuestras acusaciones contra Vds. van dirigidas por causa de no darnos la independencia. 

Yo tengo croquis de los lugares donde están las minerías en Río Muni, y puedo demostrar quien está fomentando la división. Aquí tengo el informe. Ahora se ha dividido a Fernando Póo en fernandinos, bubis, etc. 

Yo, cuando hablo, no acuso al Gobierno español, a los delegados españoles que están cumpliendo unas órdenes. Pero sí quiero que se transmita al Gobierno español cuáles son los deseos y las intenciones de la Guinea Ecuatorial. 

 

EL SEÑOR MARTIN VILLA:

Pido perdón a la Mesa y a los Sres. delegados, pues me veo en la precisión de ausentarme, ya que tengo que salir de viaje a las nueve menos cuarto, y ruego al Sr. Macías que no interprete mal el que yo me ausente en este momento. Me consta el españolismo y la honradez del Sr. Macías. 

Permítame, señor Macías, que yo crea que está equivocado, con la misma fuerza que cree que estoy equivocado yo. En todo caso, quiero decirle que las únicas aportaciones no dilatorias, escritos y propuestas concretas, han partido de la Delegación española.

Que le conste al señor Macías que yo no estoy aquí con instrucciones concretas de defender intereses españoles en Guinea. Sí Dios quiere que lleguemos a la segunda parte de esta Conferencia, o a discutir con Vds. la soberanía del Estado de Guinea, que desearía fuera lo más pronto posible, verá de qué manera toda la representación española y especialmente la mía no tiene nada que defender de intereses inconfesables y no tiene que defender más intereses españoles que aquellos que coincidan con los intereses de Guinea. 

Por una elemental discreción, la Delegación española y yo en particular, no puede adelantar aquí cuál es nuestro pensamiento sobre cual sea el planteamiento económico y social para discutir entre el nuevo Estado de Guinea y España, pero yo le aseguro que entraña mucha más generosidad que la que el señor Macías me atribuye en este momento. 

No estoy defendiendo ningún interés particular de españoles, sino a mi país y a mi Gobierno, con tanta fuerza y honradez como el Sr. Macías defiende a la Guinea Ecuatorial. En particular, creo que la Delegación guineana debiera mucho más fiarse de unas personas como, nosotros que, aunque equivocados, tenemos un juego limpio y perfectamente claro para defender a un país y a su Gobierno, y no entrar en contacto con otros sectores que lo que quieren es, precisamente, el desquiciamiento por razones de política interior únicamente y no por defender intereses guineanos sino por desprestigiar a nuestro Gobierno y a su país. Nada más. 

 

EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON FRANCISCO):

A mi me parecería bien, pero vuelvo a decir que Vd. se equivoca. Vd. no puede decir que no defiende los intereses españoles en Guinea, porque es un pueblo que España va a emancipar. No digo que Vd. me haya ofendido, ni pienso que yo le he ofendido a Vd. la situación nos permite hablar, pero creo que Vd. tiene que defendernos (EL SEÑOR- MARTIN VILLA: Y lo hago) porque Vd. quiere el honor de España. Yo trato de defender a España, a su Gobierno y a mi país, porque sé que el éxito de mi país, el de su Gobierno y mi propia práctica política exigen que la independencia de Guinea sea lo más pronto posible y lo más eficaz. Muchas gracias.

 

 EL SEÑOR PRESIDENTE:

El Señor Cañadas va a hacer algunas precisiones. 

 

EL SEÑOR CAÑADAS NOUVILAS:

Quisiera, ante todo, rogar al Sr. Macías que, en mis funciones de Secretario de la Conferencia (EL SEÑOR MACLAS NGUEMA: Le ruego hable un poco más claro). Lamento que mi acento personal me impida una mayor precisión, pero procuraré complacer al Sr. Macías. 

Quería rogar al Sr. Macías que si tiene alguna objeción que hacer al Acta, las presente por escrito o simplemente se dirija a mí para salvar esos errores, si es que los errores tienen algún volumen o una cierta entidad. 

Quisiera también rogarle que disculpe el retraso con que las Actas están siendo repartidas, pero espero se hará cargo de que el grupo de taquígrafos -y eso demuestra que- España tampoco es un país tan abundante de medios como Vds. en alguna ocasión han podido suponer- que nos asiste con su colaboración, se compone de cuatro hombres, que llevan muchos días acostándose a altas horas de la madrugada, y unas mecanógrafas que, por la mañana, trabajan y, sin comer, hasta procurar terminar con sus Actas. Algunas de estas Actas llegan, incluso a tener ciento y pico de páginas. No es fácil publicar al día los trabajos. Pero el señor Macías creo que me conoce lo suficiente y espero que no pretenda insinuar que de ningún nodo, el retraso en la distribución de las Actas es una maniobra o una obstrucción de la Delegación española. Cuando se celebra una conferencia, las Actas son un apoyo, una ayuda, un instrumento auxiliar de trabajo, pero creo que todos los aquí presentes y mucho más el señor Macías, que tiene una gran experiencia política, es capaz de captar en el aire una intervención y repentizar cuando es necesario, y recordar aquellos puntos esenciales que son convenientes para una respuesta inminente. 

Después de hacer estas dos puntualizaciones desde el punto de vista de Secretario General de la Conferencia, quisiera ahora hablar en ni calidad, si quieren Vds., de español por un lado, y por otro, de miembro de la Delegación española. 

No voy a hablar cono un técnico. Yo no soy un técnico. Yo soy capaz también de volcar, si es preciso, y creo que en alguna ocasión los que me conocen de Vds., y son muchos, saben que soy capaz, de volcar -repito- la misma pasión que el Sr. Macías, si no más; puedo también estimularme con palabras y lanzar grandes acusaciones y venablos en el aire. Pero en lo que pueda ser capaz de controlar ni nodo de expresión, procuraré mantenerme en un plano más moderado y, desde luego-, lo más claro posible, para que el señor Macías me entienda. 

No hay voluntad de imposición, señor Macías. El primer día de la Conferencia, en la primera sesión de trabajo, la Delegación española pidió a la Delegación guineana que presentase los textos constitucionales que pudieran tener preparados. La Delegación española suponía que el pueblo de Guinea estaría ansioso de alcanzar la independencia y que sus dirigentes sabían que iba a haber una segunda fase en que se discutiría el tema. La Delegación española -repito- creo que tenía el derecho a suponer que esos dirigentes, en unión de su pueblo, habrían traído a Madrid los textos constitucionales que querían defender. Como esto era lógico y legítimo, la Delegación española ofreció a la Delegación guineana la posibilidad de entregar dichos textos y de defenderlos. 

Fueros Vds., señor Macías; fue la Delegación guineana, la que declaró que no tenían ningún texto, ninguna propuesta que hacer, que querían escuchar la posición del Gobierno español, que querían que el Gobierno español precisase de algún modo cómo podía ser una Constitución. Entonces, el Gobierno español, mejor dicho, la Delegación española, compuesta por funcionarios, y por funcionarios atareados que dedican su tiempo a esta Conferencia pero que habitualmente tienen otras funciones, quiso proporcionarles alguna persona que por su especialización y por su dedicación pudiera con mayor precisión, con mayor elegancia de lenguaje y con mayor altura, si quieren Vds., les expusiera unas ideas con relación a una Constitución. Recuerdo, muy bien la intervención del Sr. Herrero en el primer día de cooperación de los técnicos ante la Conferencia; recuerdo también los plácemes con que muchos de Vds., en sesión y fuera de la sesión, recibieron aquella intervención del Sr. Herrero. Ahora bien, el Sr. Herrero, como técnico, había sido confuso y largo. Entonces, se le pidió que concretase, en unos extremos concretos, reducidos a unas bases, qué había querido decir. El Sr. Herrero concretó esos puntos de vista en esas bases. 

Vds. conocen -muchos lo han dicho y consta en las Actas- cuál fue el proceso: cómo esas bases fueron discutidas a solas, sin presencia de la Delegación española; cómo fue la Delegación guineana la que quiso ella parcelarse en dos, los de la Provincia de Fernando Póo y los de la Provincia de Río Muni; cómo los técnicos, en su labor instrumental -y para eso estaban aquí como técnicos- se prestaron en cierto modo a intervenir como nexo de unión entre las posiciones de las dos Provincias; cómo aceptaron los puntos de vista del grupo de Fernando Póo; cono trataron de reducir esos puntos de vista a algo que estuviera dentro del espíritu de la Declaración del Gobierno español; como llevaron esos puntos a la Delegación de Río Muni; cómo la Delegación de Río Muni discutió esos puntos de vista; cómo, una vez que parecía que había un acuerdo entre las dos representaciones provinciales, se llegó a la constitución de un grupo,, llámenlo Vds. de técnicos hispano-guineanos, cono Vds. quieran. La realidad de las cosas es que el grupo estaba compuesto por seis miembros de la Delegación guineana, entre los que figuraban algunos letrados con título de Universidad española y, por lo tanto, para nosotros y espero que para Vds., con cualificación más que suficiente para intervenir en la redacción de un documento. Y estos señores, en unión de los técnicos, trabajaron ampliamente durante equis días hasta llegar a la redacción de un texto. El texto fue repartido a Vds. Un grupo de Vds., entre los que creo estaba el señor Macías, pidió un aplazamiento de siete días. El aplazamiento fue algo mayor, creo que se extendió incluso a los nueve días. Y a los nueve días, en lugar de recibir por parte de Vds. unos comentarios de ese texto, unas objeciones al articulado de ese texto, un esfuerzo por parte de Vds. por lo menos similar y proporcional al que los técnicos, en unión de Vds., habían realizado, cosa a la que no ya por pura marcha de la mecánica de la Conferencia, sino incluso por consideración hacia los seis guineanos que habían trabajado y hacia los dos españoles que habían colaborado parecía indicado, Vds. presentaron un documento que no tenía ninguna relación con el documento preparado en colaboración con Vds., y que no hacía la menor crítica prácticamente del documento que Vds. habían recibido, y que se limitaban, simplemente, a presentar otro texto constitucional, que no tenía absolutamente nada que ver con las bases de las que se había partido y que yo en este momento no quiero calificar ni de buenas ni de malas, lo que evidentemente no era una respuesta al documento que habían Vds. recibido; era iniciar una ausencia de diálogo en el que, desde luego, la Delegación española no tiene la menor responsabilidad, ni creo que Vds. pretendan decir que es la Delegación española la que ha inducido a los 23 firmantes de ese documento a firmarlo, y que es la Delegación española la que ha infiltrado entre Vds. el espíritu redactor de ese documento, ni que es la Delegación española quien ha impedido en ningún momento que Vds. hagan ese documento u otro distinto. Vds. escogieron el no aceptar el diálogo; Vds. escogieron no presentar un documento distinto por no ser opuesto y Vds., en ese documento, por conocimiento de la situación, debían haber comprendido, con ausencia de todo técnico, que el documento no respetaba la Declaración del Gobierno español, y no la respetaba porque pretendía imponer una unidad que evidentemente no iba a satisfacer a la Provincia de Fernando Póo. Y ya, llegado este punto, quiero decir que la Provincia de Fernando Póo no la hemos inventado los españoles; no la hemos hecho surgir en el Océano los españoles, ni la actitud de los bubis, de los fernandinos o quienes sean, la hemos inventado los españoles. 

Es bien patente, en esta Mesa viene siendo bien patente, desde hace mucho tiempo, si alguien ha tratado de imponer a los representantes de Fernando Póo una disciplina, un sentido de la unidad, un afán de colaboración y un entendimiento, ha sido primeramente el Gobierno español con su Decreto; segundo, el Ministro de Asuntos Exteriores con su discurso y tercero, la Delegación española y especialmente esta Mesa, a lo largo de las numerosas sesiones que ya estamos- celebrando y no precisamente por nuestra culpa. Pero hay más. Esto es, por así decir, la historia próxima inmediata, pero que conviene recordar, de cómo se han producido las cosas. Después, parece que a pesar de todo, había una posibilidad de llegar a un diálogo. Nuevamente fue solicitada la Delegación española que puntualizó algunos de sus puntos de vista. Nuevamente, en este caso ya un delegado español, el señor Gómez de Aranda, les expuso a Vds. con elegancia, soltura de palabra y bastante precisión, unas ideas que podían servir para configurar la personalidad de la Isla de Fernando Póo. Vds. pidieron precisiones de todo tipo que les fueron dadas escritas en dos documentos, para ser exactos, lo más precisos. ¿Cuál ha sido la respuesta a esos documentos? En algunos de Vds. ha habido algunos comentarios a los documentos. En concreto, quiero recordar en este momento, porque ha sido la que más me ha llamado la atención, la intervención del señor Grange que ayer, efectivamente, entró en el espíritu de los documentos y argumentó en contra de las tesis mantenidas en los documentos, La postura del señor Grange -y no soy un técnico ni en constituciones ni en sistemas electorales- no sé, -lo digo con absoluta franqueza- si es buena o mala, pero, en todo caso, es una postura razonable, racional, en la que se mantiene una tesis, con unos argumentos, y que, por lo tanto, nosotros podemos considerar y podemos estudiar. 

Con independencia del señor Grange, y de alguna mayor precisión que hoy ha dado, en otros aspectos, el señor Econg, aunque con algunos errores, como antes me he permitido precisar, apenas recuerdo ninguna puntualización de Vds. al documento que les fue repartido en su momento, a petición de Vds. Hemos vuelto a oír, nuevamente, toda la argumentación que habíamos escuchado en la primera parte de la Conferencia Constitucional y en gran parte de la segunda fase de la Conferencia. Es más, hemos oído unos largos discursos, con algunos párrafos brillantes, en otros, largamente irónicos, en otros -permítanme que lo diga- no tan irónicos ni tan brillantes, en los que ocho días después, y cuando el documento en cuestión había sido formalmente rechazado por la Mesa, -el señor Maclas ha olvidado hoy este detalle al decir que nunca la Mesa se ha pronunciado sobre el mismo- había sido formalmente rechazado por la Mesa, Vds., ocho días después, hacen la apología de ese documento. Están en su derecho. La Mesa se lo ha concedido. Ahora, permítanme que les diga ¿es ese un afán de colaboración, es ese un afán de diálogo, es ese un canino constructivo? ¿Realmente aquí de lo que se trata es de llegar a la redacción de una Constitución o es una .demostración de fuerza de un grupo de 23 delegados? Evidentemente, los 23 delegados tienen perfecto derecho, si quieren, a manifestarse como tales 23 delegados; a adoptar una postura conjunta. Nunca la Mesa les negará este derecho. Ahora, lo que parece un tanto abusivo es qua los 23 delegados insistan constantemente en la abrumadora mayoría de que disponen. Permítanme que les diga que desde el punto de vista puramente numérico de formación de la Delegación guineana, no hay ninguna abrumadora mayoría. La Delegación está compuesta por 45 personas. Los firmantes son 23. Evidentemente hay, si las matemáticas no confunden, aproximadamente medio delegado de mayoría, por dividir de algún modo la situación; pero que, en todo caso, lo que además no está demostrado, y la Mesa no pretende averiguarlo porque no es función de la Conferencia, es si además, los señores que firman el documento, cuentan o no con el apoyo del pueblo de Guinea. Es muy posible que cuenten con él, y si fuese así la Mesa lo celebraría, porque demostrará que hay en la. Guinea una base política importante con la que sería posible constituir un Estado; pero, en todo caso, esta es una pura eventualidad. En este momento no creo que los 23 delegados dispongan de datos estadísticos de medios que demuestren que cuentan con esa abrumadora mayoría. Evidentemente creen que cuentan con ella, y yo respeto esta creencia, pero una creencia no es argumento para una mesa de negociación. No es un argumento con el que puedan silenciar la actitud de los restantes miembros de la Delegación guineana que para la Mesa tienen el mismo respeto y la misma consideración que Vds. Evidentemente, Vds. manifiestan unos puntos de vista, mientras los demás manifiestan otros contrarios y alegan unas mayorías en su favor también. Ignoramos las mayorías de que disponen, pero ¿pueden materializarse esas mayorías? El día de mañana será el pueblo guineano quien decida, no son Vds. Lo que estamos tratando de hacer unos técnicos y unos delegados españoles y unos delegados guineanos que el Gobierno español interpreta, porque no ha tenido realmente otros medios de conocimiento más adecuados, interpreta de buena fe que realmente representan sectores de opinión considerables del pueblo de Guinea, como tales representantes de sectores de opinión considerables, no contrastados pero sí aparentemente reales, el Gobierno español dialoga, intenta crear en unión y en colaboración con Vds, un sistema que permita hacer funcionar un Estado guineano. Vds. tienen interés en la independencia. El Gobierno español ha dicho públicamente, formalmente, solemnemente, que Vds. tendrán la independencia, en todo caso, en el año 68, fecha realmente muy próxima, ya que estamos a mediados del mes de mayo. Pero es que además, el Ministro de Asuntos Exteriores, en su discurso, ha dicho que el Gobierno español no tenía ningún inconveniente en que la independencia sea incluso anterior al 15 de julio, fecha que Vds. están reclamando en este momento, como si alguien se opusiese a ella. El Gobierno español no tiene ningún inconveniente. El Gobierno español va a otorgar la independencia a Guinea en todo caso. Lo que el Gobierno español necesita, dentro de un orden, es entregar la independencia a alguien, y a unas Instituciones, y lo que intentamos crear aquí son las Instituciones. Si Vds. colaboran a la creación de esas Instituciones, si esas Instituciones surgen robustas, fuertes y cuentan, con el apoyo de todos Vds., que evidentemente son los dirigentes del futuro del pueblo guineano, esas Instituciones podrán hacer avanzar al país hacia un progreso y hacia su felicidad. Si Vds. debilitan -y perdonen se lo diga- la aparición de esas Instituciones con dificultades de tipo personal, de tipo político entre Vds. y de tipo provincial, que nosotros no hemos inventado, esas Instituciones, o nacerán débiles, o ni siquiera llegarán a nacer, pero lo que es preciso que Vds. entiendan, y en esto quiero ser muy claro, es que con Instituciones o sin ellas, España dará la independencia a Guinea, Si España da la independencia a Guinea y Vds. no tienen Instituciones o las tienen malas, evidentemente el arranque del pueblo de Guinea será malo, España lo sentirá. España se dolerá de ello. España intenta hacer lo contrario, pero España no puede evitar que Vds. sean independientes este año. Primero, porque Vds. lo han pedido, y segundo, porque el Gobierno español ya se ha comprometido a que lo sean. 

Por lo tanto, es en el interés de Vds. que las Instituciones, sean capaces, y hacer funcionar esa independencia es su problema, no el nuestro. España, desde, luego, no va a obtener el menor beneficio -aparte de satisfacción moral- de que las Instituciones sean mejores o peores; quien las van a sufrir y padecer van a ser los guineanos, el pueblo guineano, y, por tanto, al pueblo guineano corresponderá en el último momento la decisión sobre la Constitución que se le someta. Si el pueblo guineano aprueba esa Constitución, Vds. tendrán unas posibilidades de arranque hacia un futuro; si el pueblo guineano rechaza esa Constitución, Vds, se encontrarán únicamente en dificultad. Porque, en todo caso, lo que ni Vds. ni el pueblo guineano van a conseguir es que Guinea no sea independiente. Esto puede quedar muy claro para Vds. y para cualquier otro tipo de gentes que puedan tener intereses en este problema. Guinea va a ser independiente, si es posible antes del 15 de julio, pero, en todo caso, dentro del año 1968, en el plazo de seis meses. 

Vds. nos han acusado con repetida insistencia de un afán por nuestra parte de retardar los trabajos de la Conferencia, como si con eso retardásemos la independencia de Guinea. Esto es, evidentemente, un error. No puede haber maniobra española puesto que España insiste, repite y proclama oficialmente que Vds. van a ser independientes en el año 1968.'¿Qué podemos ganar nosotros con retrasar la Conferencia un par de meses? 

Vds. creen que los que estamos aquí de la Delegación española no tenemos otra cosa que hacer más que esta. Vds, creen que nosotros extraemos un beneficio oficial o personal. Vds. creen que para nosotros tiene la menor conveniencia, desde ningún punto de vista, el estar todos los días volviendo sobre los mismos puntos. Si nosotros trabajamos con Vds. es porque creemos que eso es nuestra obligación moral, les guste a Vds. o no les guste. Hemos creído al principio de la Conferencia que cabía el diálogo con Vds. Hemos intentado todos los procedimientos de diálogo y estamos intentándolo, pero, evidentemente, si el diálogo no se continúa no por eso se interrumpirá la independencia. 

Se ha referido el Sr. Maclas también a que la Delegación española tiene la conciencia, por lo visto, tan turbia que no quiere la intervención de unos expertos de las Naciones Unidas. Señor Maclas: usted ha asistido a varias sesiones de las Naciones Unidas. Yo estuve en la última sesión en la que se aprobó la Resolución a que varios de Vds. se han referido varias veces. Estaban también dignísimos representantes de la Delegación guineana en esa sesión; algunos de ellos están presentes en la sala y si miento podrán corregirme. 

Ya en esa sesión de las Naciones Unidas, algunos países -y no precisamente amigos de los españoles- plantearon el tema de la intervención de las Naciones Unidas. Y fueron los propios delegados del Comité de los Veinticuatro los que en diversas intervenciones, que Vds. tienen en las Actas, se opusieron a la intervención, desde un punto de vista técnico, de las Naciones Unidas en esta Conferencia. Estos delegados declararon que la función de las Naciones Unidas no es enviar asesores técnicos a conferencias constitucionales ni a ninguna reunión internacional de otro tipo. Las Naciones Unidas intervienen cuando hay un problema político. En este momento, las Naciones Unidas lo que han encargado a la Conferencia Constitucional es que encuentre una solución al problema. Si no hay solución, el Gobierno español ya ha dicho que, en todo caso, va a dar la independencia. Ahí cabría que las Naciones Unidas intervinieran si nosotros no fuésemos a dar la independencia, pero como la vamos a dar, la intervención de las Naciones Unidas es extremadamente difícil, desde el punto de vista político. 

En todo caso, lo que sí queda claro es que el Gobierno español, para mayor garantía, ha ofrecido o aceptado el que las Naciones Unidas intervengan en el referéndum que vaya a celebrarse en Guinea, porque el Gobierno español no tiene -ningún interés en que el tipo de Constitución que Vds. aprueben sea A o B. Lo único que pretende es que Vds. aprueben una, y para que la aprobación de esa Constitución pueda ser supervisada por la Organización Internacional, el Gobierno español, ya, formalmente, ha invitado al Organismo Internacional a participar en esa elección. 

El resto de la Resolución de las Naciones Unidas el Gobierno español lo está cumplimentando. Pueden Vds. estudiar párrafo por párrafo cuanto dispone esa Constitución. El Gobierno español ya la están dando cumplimiento. Uno de los ejemplos más evidentes es la celebración de esta Conferencia Constitucional. 

Por último perdón, tal vez no sea por último, pero tiene una cierta importancia el Sr. Macías se ha referido a la prefabricación de divisiones. El Sr. Macías me conoce; el Sr. Macías sabe que he mantenido con él largos diálogos; el Sr. Macías sabe -y cuando yo hablo lo hago como funcionario; lógicamente no hablo a título personal; actúo dentro de un marco, no digo de unas instituciones, porque supongo que las autoridades superiores tienen suficiente confianza en sus funcionarios; pero si procuro, como es lógico, no actuar en contra de lo que yo supongo que mis superiores piensan-; el Sr. Macías sabe, digo, que he rogado a todos los delegados guineanos que se mantenga el espíritu de unidad; les he pedido que se pongan de acuerdo entre Vds.; les he rogado que prescindan de todas las divisiones, que entre políticos son naturales, pero que en el momento actual del nacimiento de un país son, evidentemente, de segunda categoría. Esto le consta al Sr. Macías así cono a otros muchos delegados de esta Conferencia. 

¿Quién prefabrica las divisiones aquí? ¿Qué división ha prefabricado la Delegación española? ¿Qué representación en esta Mesa no ha sido solicitada por el pueblo guineano? ¿Quién, aquí presente en este momento, no tiene unos títulos legítimos, más o menos visibles, pero legítimos para asistir a la Conferencia? 

Si el Gobierno español ha invitado a esa Mesa a una Delegación tan numerosa es porque el pueblo guineano ha hecho constar, a través de sus diversos medios de expresión, que quería que estuvieran representadas en esta Mesa las instituciones oficiales y los grupos políticos que existen en Guinea. Nosotros lo hemos aceptado-. Todo grupo político que ha querido asiste a la Conferencia, Siento decirlo: si hubieran habido más, más habrían en la Mesa, Pero no era por afán de complicarles a Vds. la existencia, sino todo lo contrario: para que nadie quedara fuera de la sala de la Conferencia, para que todo el mundo tuviera la oportunidad de expresar su opinión, para que todo el mundo pudiera conocer que el Gobierno español está absolutamente dispuesto a tratar con el pueblo-de Guinea y con quien diga que le representa. Esta es la realidad, Sr. Macías; le consta a Vd. como nos consta a muchos de nosotros. 

Ahora bien, sí caben otras prefabricaciones. Evidentemente que caben. En los primeros días de la Conferencia yo me permití recordar -y lo hice en un tono puramente administrativo- que el llamado Secretariado Conjunto había sido constituido dentro de la mejor buena fe, con la única finalidad de facilitarles a Vds. la labor. Me asombra ahora oír constantemente cómo Vds. se refieren al Secretariado Conjunto como si tal Secretariado Conjunto fuese una institución de tipo político. Yo no niego el derecho de Vds. a constituirse en una organización política que se denomine Secretariado Conjunto; lo que digo simplemente es que a nosotros, a la Delegación española y a la Mesa, no nos consta que ello haya ocurrido ya, ni nos consta que exista tal institución; no nos consta que las directivas de los respectivos partidos políticos existentes en Guinea hayan entregado su mandato y, por tanto, permitido que sean sus portavoces a los señores del Secretariado Conjunto. Cuando Vds. hablan en nombre de veintitrés firmantes yo lo acepto. Es perfectamente legítimo. Son veintitrés delegados de Guinea los que se expresan unidos en un grupo, a lo que nadie puede oponerse. Cuando Vds. hablan en nombre de una, institución que oficialmente, que formalmente para nosotros no existe, permítanme Vds. -y no tengo el menor afán de inventar que no existe; lo que digo, lo que constato es un hecho- que diga que en nombre de tal institución es muy difícil hablar y expresarse en esta Mesa. Mucho más cuando dicha institución pretende o parece que aspira a hablar y agrupar en su seno a los tres partidos políticos más antiguos, de mayor raigambre y que parecen tener una mayor personalidad dentro del contexto de la vida política guineana. Hasta ahora, en esta Mesa nadie se ha pronunciado a favor o en contra. Pero esto mismo hace que nosotros podamos pensar que tal vez no sea tan clara esa entrega de poderes de los partidos políticos al denominado Secretariado Conjunto. 

Ahora sí quisiera terminar. 

Hacer declaraciones es muy fácil, lanzar acusaciones es aún más fácil. El Sr. Macías tiene el don de la palabra, se lo reconozco, tiene una gran habilidad dialéctica, también lo reconozco. ¿Que es posiblemente un gran orador? También se lo admito. Ahora bien; el Sr. Macías me permitirá -que le diga -y lo digo en el mejor tono y con las cordiales relaciones de amistad que siempre henos tenido- que las palabras envenenadas no arreglan los asuntos; que los insultos y las acusaciones sin justificación no resuelven el problema; que cuando se critica un documento, hay que hacerlo con argumentos, hay que entrar en el espíritu del documento, hay que referirse a los artículos del documento; hay que decir por qué se ataca al documento. No es válido, no es legítimo -y perdone el Sr. Macías que se lo diga en el mejor tono de amistad- acusar constantemente a la Mesa, acusar constantemente a la Delegación española de unas maniobras que no han sido probadas, que en ningún momento, ninguno de Vds. ni siquiera el Sr. Macías ha podido instrumentar, ni ha podido aportar la menor prueba en la que pudiese fundamentarse. Ese no es el camino, Sr. Macías; el camino es mucho más sencillo. 

La Delegación española, no ha impuesto ningún criterio. Lo único que no puede aceptar es que se trate de imponerle a ella un criterio que no responde más que a 23 firmantes, respetables, importantes, pero 23 firmantes. 

Muchas gracias. 

 

EL SEÑOR MACIÁS NGUEMA (DON FRANCISCO):

Mis palabras van a ser muy breves.

Tampoco me va a convencer ahora la exposición del señor Cañadas. Mantengo mi postura, como ustedes mantienen la del Gobierno español, como representantes que son del mismo. Yo como representante de Guinea mantengo mi postura. 

Si yo quisiera podría demostrarles en qué consiste su maniobra. 

En la primera fase de la Conferencia Constitucional el acuerdo del Consejo de Ministros dice -y España lo recogió en el acta correspondiente- que la mayoría aspira a una independencia, y con ello el Gobierno español, en un Consejo de Ministros, ha aprobado que se conceda la independencia a Guinea Ecuatorial. 

Después, hemos llegado a la II Fase en la que se discute la Constitución, que es el problema actual, y la palabra “garantizada” que ustedes han introducido equivocadamente dentro de una Constitución, cuando ustedes no garantizan a ninguna de las provincias españolas. El problema fundamental es éste. 

No me meto con nadie y tengo argumentos para demostrar todas las maniobras, y .la primera de todas es demostrar si en el Acta se han recogido las opiniones de la mayoría sobre la independencia. ¿Por qué han dicho ustedes "garantiza" cuando no existe ese problema? Es injusto que haya cuatro Consejeros de Fernando Póo en el Gobierno autónomo, cuando no hemos podido elegir ni uno solo de los fangs presentados. España no quiere fangs. Lo que quiere ahora España son endowes. 

Yo no pretendo acusar a la Mesa; a ver si me entienden ustedes. 

No quiero decir que la Mesa sea responsable. Todos somos hombres y como hombres injustos, aunque los hombres no deberían hacer esto. El negro, el blanco, el africano, cualquiera de ellos, todos somos injustos. Precisamente, cuando yo hablé aquí de que no sabía si existe Dios, yo no ignoraba la existencia de Dios, sino que lo decía por la injusticia que los hombres están cometiendo con nosotros. 

Ahora, ustedes nos vienen con argumentos técnicos para tratar de convencer a la Delegación guineana de una cosa que no es justa. Si el fin fuese recoger la opinión de la mayoría ¿por qué no se recoge esa opinión y se hace una Constitución? 

Los fangs abarcan desde Camerún hasta Guinea Ecuatorial, hasta Gabón, y una minoría están mandando a millones y millones de fangs en el Camerún. Recientemente ha ocurrido lo mismo con el ilustre africano León Brá (q.e.p.d.) que prefirió transferir los poderes a una minoría, que es la de Alberto Dombá. ¿Por qué nos meten ustedes eso de "garantizar" a Fernando Póo? ¿Es que no saben las trabas que existen? 

Todos somos hermanos y todos tenemos que morir. Nosotros hemos luchado contra el colonialismo a fin de que todos seamos iguales, pues morimos iguales y nacemos iguales. 

Ya estamos hartos de decir que la Guinea quiere ser libre. Por favor, hágannos caso. Esta no es forma de dar la libertad. 

Nosotros hemos pedido la independencia de la Guinea Ecuatorial para el 15 de julio y mantenemos nuestra petición. ¿Qué quieren ustedes? ¿Que llevemos el asunto por la violencia? ¿Que declaremos una independencia unilateral? Si así ocurriera, entonces se diría que nosotros queremos la guerra. 

Quiero hablar claro aquí, en mi casa. Nadie me lo va a impedir. Que no se diga que Macías es mal hijo de España por lo que acabo de decir; Macías es un buen hijo de España. Con los militares, que son los que mandaban, he sido siempre atento. Yo soy tan español como ustedes y lo seré siempre, aunque tenga que mantener el espíritu africano. Las razones que usted me da, en el aspecto político, no son válidas. Esta fue la inteligencia ¿por qué no se recoge, si la mayoría quiere una Constitución que sea así? ¿Por qué no se respeta? Que manden los bubis, que mande el que sea, lo mismo que en España. El actual Vicepresidente español, segunda autoridad de la Nación ¿no es de Santoña? Y, sin embargo, es la primera autoridad después del Jefe del Estado ¿No habrá otro que tenga iguales cualidades políticas? El error de ustedes está en salvaguardar. Si ustedes no hubieran dicho esto, nada hubiera ocurrido y tendríamos ya la independencia en Guinea. No somos capaces de matar a nadie, no queremos armas, no queremos que nos manden armas, la pequeña fuerza española estará allí para ayudar a los africanos a los españoles que tienen allí sus intereses. Que dejen de hablar de que van a matar ¿Cómo un pueblo de un cuarto de millón de habitantes va a dedicarse a matar? Señores: dadnos una Constitución y ese pueblo estará unido a ustedes-. Esta es mi intención. 

Todo lo que ha dicho usted puedo refutarlo yo letra por letra, pero no puedo hacerlo porque terminaríamos muy tarde. A mi no me faltan aquí palabras para contestar a todo lo que usted ha dicho. Si tiene esa buena disposición que lo demuestre con el acuerdo del Consejo de Ministros que a mi me parece muy acertado, pero el fallo está en eso: en la salvaguarda. 

Este es un buen político (SEÑALANDO A UN DELEGADO GUINEANO SENTADO EN LA SEGUNDA FILA). Yo le aseguro a este hombre que estaba dispuesto a proponerle como Presidente cuando nos vimos, y aun lo mantengo. El señor Gori fue propuesto estando en el exilio y lo mismo ocurrió con Atanasio, pero después que vino del exilio están cambiando las cosas. Y entonces ¿qué pasa? Ahora, al señor Gori algo le habrá ocurrido, algo habrá tenido que ver con lo ocurrido en el exilio. Lo mismo puedo decir, incluso del señor Watson. 

Dadnos algo para que vayamos a trabajare; dadnos algo que nos ayude y acabemos con esto.. Los españoles que quieren ir a Guinea que vayan. Guinea es hispánica. Por favor, hermanos. Yo insisto en esto y en un futuro lo demostraré. Y, si alguien intentara atacarme, diré: España, que está detrás de nosotros. Esta es mi intención, señor Cañadas. 

Ya llevamos mucho tiempo pidiendo la independencia. Estamos viendo a los gaboneses, He estado ayer en una invitación del Congo belga (varios señores Delegados piden la palabra); por favor, que no me corten la palabra, ya hablaren cuando les toque. Allí, les pregunté: ¿ustedes qué carrera tienen, diplomáticos?; y me dijeron: aquí no tenemos ninguna carrera. Y es el error del Congo belga, pero hoy el Congo ya ha vuelto con los belgas; son hombres suyos, como nosotros seremos siempre como españoles. 

Que me entienda la Delegación española, que soy tan españolísimo como vosotros. Por Dios, que les conste. Si yo quisiera ir a buscar una federación con un país vecino podría hacerlo; nadie me lo prohíbe. Si queremos federarnos con el Camerún o con Gabón podríamos hacerlo. Yo vivo a un kilómetro de la frontera. Pero nada de esto existe, porque nosotros tenemos ya nuestra cultura española y ese es el derecho que queremos mantener. Queremos que ustedes nos den la independencia respaldada, como los franceses a Gabón y al Camerún. Hermanos -esto es lo único que yo pido. Agradezco muchas cosas de sus palabras, que son buenas, pero no me convencen si no tengo la independencia en la mano. Muchas gracias, señor Presidente. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Se produce un fenómeno curioso consistente en la identidad de puntos de vista del señor Macías con la Delegación española pidiendo lo mismo: la independencia de Guinea y que ser lo antes posible. Sin embargo, el señor Macías dice desconfiar de la Delegación española y del Gobierno español, que sólo dan palabras y no hechos. A mi me complacería dentro de la amistad y simpatía que sabe le profeso, que el día de la independencia de Guinea tuviera el gesto de decir: Señores, me equivoqué; de verdad que España quería darnos la independencia. Para ese día le emplazo. 

 

EL SEÑOR BEHOLI (DON LUCAS), de Corisco:

Hago un llamamiento a la Mesa. Me conviene y me gustaría que España garantice, porque para el Gobierno español, la isla de Corisco... entonces me callo. Yo no soy partidario de que en esta ocasión... me callo. Guinea Ecuatorial no es quien da la independencia, sino el Gobierno español, y aunque garantice a todos los grupos. Pido a la Mesa aclaración del artículo 51 del primer documento redactado por el Gobierno español, a ver que dice, porque no lo entiendo. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Esto es trabajar dentro del orden del día. El documento ¿quién lo tiene? ¿Quiere leerlo, señor Condomines? 

 

EL SEÑOR CONDOMINES:

El artículo 51 dice: "Las provincias se dividen administrativamente en municipios, cuyos representantes serán elegidos por sufragio universal. Los Alcaldes serán elegidos por los Concejales, entre ellos mismos. La Ley de Régimen Local regulará un régimen especial para el Ayuntamiento de Annobón, atendiendo a las peculiaridades de esta isla".

 

EL SEÑOR BEHOLI (DON LUCAS), de Corisco:

Pregunto a la Delegación española ¿Dónde habéis colocado a las islas de Corisco y Elobey, que están en iguales condiciones? 

 

EL SEÑOR CONDOMINES:

No recuerdo que estas islas lo hayan pedido, pero, en caso de que lo hubiera hecho, se hubiera aceptado una enmienda por escrito en ese sentido. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Se hubiera incorporado cualquier enmienda en este sentido . 

 

EL SEÑOR BEHOLI (DON LUCAS), de Corisco:

No he terminado. Aquí se ha hablado que en Guinea Ecuatorial, los grupos Ndowes y todos los demás están haciendo grupitos. No se trata de grupitos, es que es el momento en que cada grupo tiene que buscar la fórmula para poder subir al futuro Gobierno. Tenemos un ejemplo palpable en el pasado Gobierno autónomo, que es lo que ha traído el desastre de todo esto. Muchas gracias. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

El señor N'Dongo para una cuestión incidental. 

 

EL SEÑOR N'DONGO (DON ANTONIO):

Yo soy continental y conozco verdaderamente las cosas de mi país y todos los rincones de mi país y me extraña que un señor que vive en Corisco y que está convencido que en Corisco no residen ni cuarenta personas siquiera, quiera constituir un Ayuntamiento allí. 

Entiendo que pueden garantizarse las minorías, no me cabe la menor duda, pero pretender constituir un Ayuntamiento donde no viven ni veinte personas, yo no entiendo que significación puede tener esto. Además, sé muy bien que el Alcalde de Cogo, en el continente es un corisqueño; por lo tanto, Corisco está enclavado en el término municipal de Cogo. 

 

EL SEÑOR BEHOLI (DON LUCAS), de Corisco:

En la isla de Corisco hay gente, pero la abandona como ha hecho la mayoría de la gente, para ir a Gabón, porque allí, en Corisco no hay nada. Durante el período de la autonomía, en los cuatro años de la autonomía, solamente se han lanzado trescientas chapas de zinc ¿hay derecho a ello? 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Vamos  a conceder la palabra al señor Macías,  pidiéndole que sea breve. 

 

EL SEÑOR MACÍAS NGUEMA (DON FRANCÍSCO):

Brevemente, para aclarar, sobre lo que está hablando del Gobierno. Muchas gracias, señor Presidente Es falso; lo que hace la minoría es entorpecer la independencia. Voy a demostrarlo. La única minoría étnica que se ha perjudicado un poco es la fernandina (Una voz: muy bien), pero, si no fuera por la muerte del Alcalde tampoco diría que esté perjudicada. El Alcalde de Fernando Póo fue un fernandino; cuatro que viven, consejeros; un Gobernador Civil, dos Delegados gubernativos, Vicepresidente; o Presidente de la Asamblea, que es alternativo, de la Diputación. Otros cargos, me callo. 

Isla de Annobón; dos Delegados, un Embajador en Madrid (risas). 

Corisco, un Alcalde, que manda Cogo. 

Por Dios ¿donde estamos? ¿Por qué estamos volviendo loncos a los miembros de la Delegación española? Quiero que me comprendan, por favor; aunque mi voz es de ese carácter, no estoy enfadado, es carácter de mi padre, como en todas las palabras que digo se aprecia. En Corisco hay un Alcalde que aun todavía manda en Cogo, Bueno. Ahora bien, me voy a meter con ndowes. Un Ndowe sale consejero merced a la buena voluntad manifestada por los fangs en la Asamblea» ¿Es que la Ley decía que hay que nombrar a un ndowe o a una minoría? Y, sin embargo, pese a la mayoría de fangs, se nombró a un ndowe„ Esa es la cuestión. El Alcalde de la mayor ciudad, como la capital de Madrid, Bata, todavía es ndowe ¿Cómo están tan oprimidos estos señores? Ustedes no tienen que hacer mucho caso de esto. 

Y ¿qué es lo que esos señores quieren aquí? ¡Hombre, España no puede hacerlo todo! ¿Qué culpa podemos echar a España si no ha hecho algo en Corisco? Yo ataco a España en la independencia, pero en estos extremos no lo haría ni lo permitiría. Si en Corisco España no ha hecho algo es por las dificultades financieras. Pero allí hay un dispensario, hay una escuela, hay una Iglesia, Yo sé que un corisqueño se presentó a las Naciones unidas en unión de Ondo Edu, en unión de Atanasio ¿por qué cometen tonterías? La isla de Coriseo no cuenta con cuarenta personas, ni diez personas. Están entorpeciendo la Conferencia y lo hacen porque no puede ser ni actuar como políticos. No dan la cara al pueblo. El pueblo conoce al político cuando da la cara. Gori pronuncia discursos; yo pronuncio discursos. Estamos en lucha. Eso es lo que hacemos, como yo cuando fui por ahí inaugurando poblados. Pero ellos no se presentan al público, no pronuncian discursos, y ahora aquí en la Conferencia quieren comportarse como políticos. Un político es Atanasio N'Dongo, que cuando llega el momento habla muy claro ¿por qué ahora estamos haciendo tonterías aquí? Yo podré estar frente al Gobierno español en la cuestión de la independencia para Guinea, pero en esto no. En esto me uno a España para decir a los que así se manifiestan que si no pueden hacer política porque no son políticos, que aprendan de doctor o de abogado y después estarán igual que un político. Señores: no permitan esto. Porque nosotros queremos la continuación de España en Guinea Ecuatorial. Aprecien bien mis palabras. Cuando le costaban los transportes, España tenía dificultades internas. Ahora se han regularizado modernamente. ¿Por qué vamos a pedir que España arregle todo a la vez? Y ahora, el Gobierno autónomo, con cuatro años-de existencia y cuando se quiere continuar un país, nos traen problemas. Nada de esto. Yo me opondré como político, abiertamente. El que quiera que se haga político, El Gobierno español que no respete nada de eso. Que mida a las personas. Este hombre yo sé que en Santa Isabel está trabajando y nunca perteneció a la política. Por qué cuando llega un momento grave ¿esos políticos donde están? Que salgan a la luz allí en Guinea Ecuatorial. Cuando yo boicoteé la autonomía la policía no me persiguió. Incluso mandé cartas al señor Carrero Blanco, al señor Castiella, a muchas ilustres personalidades españolas diciendo que no podía continuar la autonomía. Firmadas por mi puño y letra ¡Acabemos con esas tonterías! Escuchadme y, vuelvo a repetir, apreciad mis palabras porque será el buen camino para ustedes y para nosotros, No podemos permitir que cualquier nación entre en Guinea destruyendo lo que a España le ha costado tanto sudor, No estoy dispuesto a esto. Su representación diplomática puede venir como están en el Camerún y en Gabón. Pero España tiene preferencias. Dejemos las tonterias. Que si tal, que si tal. Si todos han participado en el Gobierno. Quien no ha participado en el Gobierno, aquél que no ha participado porque es cobarde y no es político, que no se muestre como político aquí en la Conferencia. Vamos a ver a esos políticos en Guinea cómo actúan, donde hablan y quién les apoya. Muchas gracias, señor Presidente. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Gracias. Tiene pedida la palabra el señor Bote. 

 

EL SEÑOR KING (DON THOMAS A.):

Para una cuestión incidental, señor Presidente, hace unos momentos que tengo la impresión, que creo que se está convirtiendo en convicción por mi parte, de que estamos discutiendo concretamente el artículo 51, cuya lectura ha sido requerida. Y, sí así es, desearía que se recogieran las conclusiones concretas de las diversas intervenciones, se deduzca lo que sea y así podremos pasar a otro asunto. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Han tenido ocasión de hablar sobre él, para manifestar su opinión los señores que lo han estimado conveniente. De manera que la Delegación española tiene idea de lo que opinan sobre este artículo los diversos miembros de la Delegación guineana. 

 

EL SEÑOR BOTE EBOLA (DON ADOLFO), del grupo NDOWE:

Muchas gracias, señor Presidente. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Vamos a establecer el orden de oradores. El señor Bote, el señor Nang, el señor Copariate. Tiene la palabra el señor Bote. 

 

EL SEÑOR BOTE EBOLA (DON ADOLFO):

Muchas gracias, señor Presidente. A mi me gusta hablar primero dando un refrán porque los refranes resumen, o son el resumen de una declaración o de un juicio. Algún Delegado guineano aquí, en la I Fase de la Conferencia Constitucional, dijo que "cuando el río canta, algo hay” y yo digo ahora otro refrán, que dice: "cuando dos elefantes luchan la hierba es la que se destruye". Y Martín Lutero King, dijo: "¿por qué no podemos esperar?. Y Bote dice: ¿por qué no pedimos esto a los demás? 

El grupo Ndowe no ha salido nunca en contra de ningún otro grupo. Vamos a ser demagogos todo el mundo aquí y vamos a figurar en el Acta, para hacer propaganda en Guinea. Eso estamos haciendo aquí. A mi me gustaría que España -por favor si mis palabras fueren ofensivas al Gobierno español o a la representación española, e inclusive a la Delegación guineana, que todo el mundo me perdone - me gustaría exponer este punto de vista al Gobierno español, si tiene archivos, como el resto de los países europeos, y estoy seguro que España tiene archivo de todo lo que hacen todos los países que han descolonizado. Cuando el río canta, algo hay. Porque en el fue muerto Lumumba, pero ahora se está haciendo lo que dijo y profetizó Lumumba. Que no nos engañemos. Aquí se están haciendo muchas declaraciones demagógicas euroafricanas. Tengo 44 años. Mi padre me ha puesto en una Universidad de política; mi padre me ha puesto al corriente de las evoluciones africanas. Yo quisiera, y puedo decir que hoy va a ser mi última declaración, pedir a la Mesa que diga al gobierno español que haga una Constitución al estilo africano. No tengo suficiente autoridad para sacar mi zapato y golpear la mesa, como hizo Kruschev, pero le pido que no haga caso a las declaraciones demagógicas. El grupo Ndowe no ha ido nunca en contra de ningún otro grupo. Porque en su día había gente preparada dentro del grupo "fang", voy a tragar la frase, cortando el camino. La autonomía nos ha enseñado mucho. 

Yo preferiría en estos momentos que, o España es capaz de hacer una Constitución garantizando a las minorías o crear un terreno para que las minorías estén debidamente localizadas. 

Si el grupo Ndowe -si quieren que lo diga claro, yo me voy a tragar las palabras- hubiese estado preparado debidamente esto no ocurriría hoy en día. 

No. sé si queda otra cosa más. Ha habido una ineptitud por parte de los Delegados de Río Muni, a excepción de algunos. No he visto a ningún Presidente de Estado que cuando hay una incidencia vaya a insultar a los nativos de un pueblo. 

Yo pido a España, en nombre de Cristo y de su Caudillo, si todos los Delegados aquí reunidos tienen un respeto al Gobierno español y en consecuencia al Caudillo Franco, que haga una Constitución al estilo de África. 

Adolfo Bote pide a la Mesa, al señor Presidente, que le deje hablar porque esto es una demagogia. Hay que hacer una Constitución, al estilo africano; que todas las minorías, el grupo "Ndowe" esté debidamente representado,, y que conste en la Constitución que el grupo Ndowe debe tener cinco o seis Diputados y que en los escaños ejecutivo y legislativo haya dos o tres Ndowes. Yo digo las cosas claras porque no podemos vivir en este engaño. Entre los consejeros hay un procurador hay unos procuradores de Río Muni, pero, si al resto nos hubiesen preparado esto no existiría hoy día. 

Yo tengo que hablar en defensa de mi grupo, no como dirigente político.. Si hablase como dirigente político, si hubiese venido como dirigente político no haría mis declaraciones en este estilo; pero mis declaraciones se deben a una representación que ostento, y aquí, cualquier hombre dentro de esta Sala de Embajadores, todos tenemos un derecho y unas obligaciones que cumplir, una representación que defender. Por eso un día, en una de mis declaraciones -que no sé si se recogió- pregunté cómo España había concebido la Guinea Ecuatorial. Lo pregunté yo. 

Porque nosotros hacemos las casas con material del país que se llama "agua de soportales"; un hombre forma su maqueta de casa y cuando la llega a formar, si sale mal echa la culpa a los que la ven. Yo no puedo tragar ni puedo comer una carne podrida ya, máxime si se me mete en la mano por la fuerza; el poder es más que la voluntad. Si el Gobierno español quiere deshacerse de las minorías y del grupo Ndowe, conforme, porque sería el Poder; porque contra el Poder, ni el Generalísimo -perdonadme la frase- ni el Gobierno español,, ni ningún Estado del mundo que quiera ir a la luna puede ir en contra de Dios. 

Si España hace una Constitución, si el Gobierno español encuentra otras frases armónicas para garantizar, garantizar, garantizar; si esta palabra que dice el señor Macías me ha invitado a nombrarle, si me la dijera un señor de mayor preparación, yo le haría caso, porgue ya estamos hartos de los demagogos en este salón. Hemos oído muchas tonterías de estos señores cuando hablan del Gobierno. Se han mostrado maestros sin título, dándoles diplomas así. Se han hecho muchas tonterías. La gente ha ido a mi pueblo a buscar votos con el dinero de España y. no lo han conseguido. Realmente se han muerto en accidentes marítimos, y eso no lo haría el hombre preparado, porque yo conozco a los que están preparados. 

Deseo hacer un llamamiento al Gobierno español, que presume -perdonadme la frase (y ahora me levanto al estilo africano cuando hablamos en nuestras salas)-, permitidme decir que, si España no falsifica esa postura y posición como cristiana y católica, que nos haga una Constitución al estilo africano. Si España es cristiana y tiene un respeto inviolable, indisoluble a su Jefe del Estado, que está en esa pared detrás de un Ministro, suplicaría a la Mesa que haga llegar estas palabras al Jefe del Estado para que se haga una Constitución al estilo africano, porque, si no no hay nada que hacer. Cuando el río canta algo hay. 

Porque la mayoría quieren someter a las minorías. Si España, si los técnicos dicen no, entonces nosotros diremos: sí, señor, queremos hacer una Constitución para salvaguardar la personalidad. 

Todo lo que ocurre en los países africanos es culpa de los países que los colonizaron, como Bélgica -que me perdonen los belgas cuando sepan que he citado su nombre-, en todos los países, como Nigeria. El técnico dice: no se puede poner; nosotros decimos: sí, señor; nosotros queremos que la Constitución se haga a nuestra forma. Eso es lo que yo pido al Gobierno español. Recoger todos los datos que hay aquí, y esto es lo que tiene que hacer. De modo que ustedes no hagan caso a unas manifestaciones engañosas. España es la que da la independencia. 

Así que mis palabras queden bien sentadas; ruego a la Mesa que queden bien sentadas, que España, haga constar que garantiza a todas las minorías, que busque una formula. Hablo en representación de mi grupo Ndowe, que conste. Soy uno de los primeros en la colonización; hemos dado educación y cultura a muchas otras tribus; este no es un dato para presumir porque hemos tenido la suerte de recibir de España unas cuantas cosas. Pero todo esto que digo va en contra de unos señores que aquí vienen a presumir de espíritu nacional, y éstos son los señores que han sido muy bien preparados en Río Muni. 

No digo otras cosas y pido permiso al señor Presidente para que me permita marchar a casa.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Señor Bote, le agradeceríamos que siguiera colaborando en los trabajos de esta Conferencia y le estamos agradecidos además por la forma directa con que ha defendido lo que ha creído más conveniente para Guinea Ecuatorial. Constará en Acta como una aportación a los trabajos de esta Conferencia.

 

 EL SEÑOR BOTE EBOLA (DON ADOLFO):

Señor Presidente, desearía que aceptara que constara en Acta la intervención que tenía que leer, tal como está escrita. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

La Mesa acepta el escrito que presenta y que, por tanto, la opinión del señor Bote figure en Acta tal como la tenía redactada para leerla aquí. Como eso facilitará el dar la palabra a otros oradores, por parte de la Mesa no hay inconveniente de que este escrito conste en Acta. 

¿Hay algún inconveniente de que conste en Acta el escrito presentado por el señor Bote? (DENEGACIONES). 

 

EL SEÑOR BOTE EBOLA (DON ADOLFO):.

Excmo. Señor, señores Delegados, tengo el honor de hablar en nombre de la minoría étnica o comunidad diferenciada ndowe, como representante oficial de la misma en esta Conferencia. Ante todo, deseo dar las gracias y felicitar sinceramente a la magistral defensa que el representante de la minoría fernandina, Delegado en esta Conferencia, don Agustín Grange, hizo en la sesión de ayer de todas las minorías étnicas de Guinea Ecuatorial. Yo creo que, después de su brillante intervención, poco nos queda que decir a las demás minorías, como no sea el de la plena ratificación y acuerdo entusiasta de todo su discurso. Yo confío sinceramente que sus palabras serán motivo de un profundo cambio de actitud de los representantes de la minoría bubi y especialmente de la Delegación española, que ya es hora de que descienda del Olimpo de las ideas a la realidad de nuestros sentimientos y aspiraciones. 

El régimen de autonomía nos ha enseñado mal, porque nos ha hecho creer que la política es el arte de obtener puestos, honores o prebendas. Cuando comenzó esta II Fase de la Conferencia, parecía que la única preocupación de los Delegados guineanos era la de ponerse de acuerdo para, con cualquier clase de Constitución, repartirse satisfactoriamente los futuros cargos públicos del nuevo Estado independiente de Guinea Ecuatorial. Unos pensando que esos cargos van a depender del favor o de la influencia del Gobierno español, se plegaban dóciles a las sugerencias fuera y dentro de esta Conferencia, Otros pensando que esos cargos van a depender del favor o de la influencia de los grupos económicos españoles establecidos-en Guinea Ecuatorial, aceptaban consejos y ayudas interesadas. Otros en fin, buscaban sus apoyos en compromisos internacionales, desconocidos del pueblo al que habían venido a representar. Pero, Dios ha querido favorecer al pueblo de Guinea Ecuatorial, y al pueblo ndowe que represento. Porque solo la Providencia Divina es la que, en medio de tantas tribulaciones y temores, y cuando más lejos parecíamos de estar unos de otros, por fin nos puso en el único y verdadero camino de salvación. Casi me parece milagroso, cuándo miro el trabajo y el resultado que nosotros mismos hemos realizado en estas últimas semanas, que fuésemos los guineanos los que, en la sesión de ayer pusiéramos a esta Conferencia a la altura que el noble pueblo español y el sufrido pueblo guineano merecen, No descendamos nadie ya de este alto nivel de sinceridad, de verdad y de precisión que ayer alcanzamos. 

Yo quisiera sólo poder añadir a las palabras del señor Grange que, por encima de todas las garantías constitucionales a favor de las minorías étnicas, por encima de las garantías que nos da a estas minorías el sistema electoral por mayoría, con delimitación constitucional de zonas electorales, punto éste sobre el que quiero hacer algunas aclaraciones, la máxima garantía para los distintos grupos étnicos o comunidades diferenciadas está en la Ley y en la Justicia. 

Yo estoy particularmente sorprendido y confuso de que el dictamen del Comité técnico español sobre nuestro proyecto constitucional, de los 23, haya calificado de simplemente absurdo la formulación de los artículos cuatro y cinco de nuestro proyecto. Permítanme señores Delegados que lea literalmente este "absurdo": Artº 4.- "La Comunidad Nacional.- La población de Guinea Ecuatorial está integrada por las comunidades diferenciadas naturales de su territorio. La independencia eleva estas comunidades diferenciadas a la categoría de comunidad nacional guineana". = .Artº 5.- "Defensa de la Comunidad Nacional". El pueblo defiende su comunidad nacional mediante la Ley, regularmente elaborada, aprobada, promulgada y difundida, que obliga a Gobernantes y gobernados, y mediante la:, decisión judicial, adoptada con entera independencia por los Jueces y Tribunales ordinarios de la Nación". 

Pasemos a examinar el art° 4.- El Comité técnico parece considerarlo absurdo por dos razones: a), porque "es contrario a la unidad de Guinea Ecuatorial, ya que al hacer referencia a las comunidades diferenciadas se hace una insistencia en la composición tribal del Estado, y b), porque la independencia, aunque esto no la dice expresamente el Comité técnico, presupone la existencia de una comunidad nacional guineana. La primera razón fue ya definitivamente rebatida. por el señor Grange; yo sólo añado que, si el dictamen técnico español considera absurda la descripción real de nuestra población, la realidad guineana convierte en absurdo el dictamen irreal de los técnicos españoles. La segunda razón es decir, la necesidad de una comunidad nacional del pueblo guineano, previa a su independencia, .no pasa de ser otra afirmación, quizás lógica para la mente, pero no por ello menos absurda para nuestra realidad. La Comunidad nacional integrada por diversos pueblos o comunidades diferenciadas menores, sólo puede nacer y establecerse con el nacimiento y robustecimiento del sentimiento de solidaridad entre los diferentes grupos o comunidades étnicas que lo componen. Es evidente que tras 190 años de colonización, es decir, de dependencia absoluta de todas las comunidades guineanas respecto a la misma potencia administradora, crea, por el sólo hecho de esta misma dependencia, una solidaridad en la obediencia, y una solidaridad en la asimilación de la cultura y de la civilización que la misma dominación colonial lleva voluntaria o involuntariamente consigo. Pero esta solidaridad, que me atrevería a calificar de pasiva, con ser muy importante, y hasta ahora determinante de nuestra conducta, no es suficiente para dar paso a la conciencia nacional. Me explico; la esperanza del pueblo ndowe durante su larga historia colonial, el recuerdo de su antiguo papel principal, ha descansado hasta hoy en su directa relación con la Potencia Administradora, como igual ha sucedido con cada una de las comunidades diferenciadas existentes en nuestro país. Esto quiere decir que cuanto más fuerte sea el sentimiento del pasado, mayor será el sentimiento de solidaridad pasiva que frente a la potencia administradora tendremos los diferentes grupos étnicos de Guinea Ecuatorial y mayor, por tanto, será nuestra necesidad de dependencia frente a la, hasta ahora, única fuente de seguridad y de esperanza. 

Pero la independencia frente a la potencia administradora, de todas las poblaciones de Guinea Ecuatorial, por si sola es el trauma social y psicológico más decisivo de nuestra existencia colectiva. Por esta razón quizás sean injustas y superficiales las acusaciones contra algunos de nuestros hermanos guineanos que no se muestran optimistas y valerosos ante el futuro, y que, dominados por su pasado todavía y por hábito, continúan esperando todo de la potencia administradora. Yo salgo en defensa de estos hombre naturalmente temerosos, porque aquél de entre nosotros que no ha sentido nunca la inquietud o el temor ante el futuro, será quizás admirable por su ciego valor y por su temple de héroe, pero en el fondo hemos de reconocer que ese valor está basado en una cierta dosis de inconsciencia. Esto no quiere decir que el pueblo ndowe no desee por encima de todo la INDEPENDENCIA de Guinea Ecuatorial, cuanto antes, urgentemente, como un sólo Estado, como, una sola Nación, en el que todas las Comunidades diferenciadas podamos encontrar un sólo y mismo destino nacional. Pero, señores técnicos españoles, es la visión irremediable, fatal, de ese próximo e inmediato destino común, surgido del hecho moral colectivo de la independencia, el que produce entre nosotros, el que crea nuestras diferenciadas comunidades, un nuevo sentimiento, inarrebatable y profundo, que nosotros reconocemos como sentimiento de solidaridad nacional. Este sentimiento es aún débil y sólo arrebata a los que hemos tenido el honor, el orgullo y la responsabilidad, de plantarnos ante la Historia. Pues bien, señores Delegados, este nuevo sentimiento de solidaridad nacional, que me atrevería a llamar como de solidaridad activa, es el que a su vez nos empuja hacia la INDEPENDENCIA. Ninguna contradicción existe entre la independencia como contemplación ideal, que nos crea el sentimiento de solidaridad activa nacional y la independencia como acción real, que nos crea y nos obliga a la con vivencia comunitaria nacional. Es esta filosofía de la independencia, y es esta sociología colonial, la que hemos querido plasmar en ese lapidario y pedagógico artículo 4, que esperamos sea la honra de nuestras generaciones futuras. 

Pasemos ahora al examen del otro "absurdo". El artículo 5. 

Es la civilización occidental la que nos ha enseñado a distinguir entre dos clases o modos de existencia colectiva. El modo de existencia primitivo, dominado por la ley del más fuerte, o, como también dicen ustedes los juristas europeos, por la Ley de la Selva. Y el modo de existencia civilizado, dominado por el imperio de una ley gusta y por la decisión de una prudente justicia independiente, es decir, por una honesta jurisprudencia. Todos los sociólogos y todos los juristas imparciales parecen estar de acuerdo en señalar como uno de los factores determinantes del progreso de un pueblo el respeto colectivo y el acatamiento de la Ley y de la Justicia. Hasta tal punto que en este extremo es donde debe basarse la máxima garantía de la supervivencia comunitaria. ¿Tiene, pues, algo de particular o de extraño, es absurdo quizás, que nosotros hayamos querido imprimir en nuestra Constitución esta suprema garantía? Deben comprender los señores técnicos aquí presentes que, bajo una Constitución moderada y eficaz, bajo una Ley recta y bajo una organización de la Justicia, completamente independiente del poder político del poder económico y del poder religioso, es como únicamente las minorías étnicas se sentirán protegidas hoy, y dichosas mañana de haberse integrado sin reservas ni temores, a la Comunidad nacional guineana. Si contamos con una buena Constitución, como la nuestra de los 23, con unas buenas leyes, elaboradas, aprobadas, promulgadas y difundidas de acuerdo con nuestra Constitución democrática, y con una organización de los Tribunales de Justicia y del Tribunal Supremo, tal como prevé nuestra Constitución, entonces, señores Delegados, ni necesitaremos, ni temeremos, las ambiciones de predominio personal o de grupo. Por esto encabecé mi discurso con el título de que la Ley y la Justicia es realmente la unida defensa de las minorías étnicas hoy existentes en Guinea Ecuatorial. 

Ahora quiero aclarar algo sobre el sistema electoral por mayoría simple, con división constitucional en zonas electorales que, según parece, los técnicos españoles que han dictaminado sobre nuestro proyecto, no han comprendido. En efecto, dice el dictamen de la Delegación española que nuestro sistema electoral es de una extraordinaria complicación y que por estar "basado en el sistema mayoritario simple en circunscripciones unipersonales" "aparte de los graves problemas de delimitación que plantearía, favorecerá, sin duda, el que los representantes su la Asamblea Nacional sean notables locales, y no personas defensoras de programas nacionales", añadiendo que este sistema electoral "no garantiza la representación de minorías no localizadas geográficamente", citando como ejemplo el caso de la minoría ndowe que, con nuestro sistema, dicen que no podríamos "contar con ni un sólo representante en la Asamblea Nacional". 

Yo agradezco, en nombre de la minoría ndowe este súbito e inesperado interés que se toman los técnicos españoles por la defensa de nuestra comunidad diferenciada. Pero siento mucho decirles que, agradeciendo su intención, sin embargo, rechazo su dictamen. Señores técnicos españoles, si ustedes hubiesen elaborado en proyecto constitucional gubernamental tal como nosotros hemos elaborado el nuestro de los 23, es decir, siguiendo un sistema de trabajo en equipo y de amplia discusión sobre todos los temas, con los oídos bien abiertos y con el corazón bien dispuesto, seguramente que habrían llegado a nuestra misma conclusión, sobre las ventajas que el sistema electoral por mayoría simple y con división en zonas electorales inalterables, ofrece a las minorías étnicas de Guinea Ecuatorial. El señor Grange explicó muy profundamente las altas razones de filosofía política que determinaron la elección, por nuestra parte, del sistema electoral de mayoría. Yo quisiera añadir ahora las razones prácticas, de orden ele mental, que nos han convencido plenamente de las ventajas de este sistema. Miren ustedes, la minoría ndowe de Río Muni, efectivamente no es una minoría netamente concentrada sobre un espacio territorial, pero tampoco es una minoría completamente dispersada sobre el territorio nacional, los ndowes habitamos en Bata, en Río Benito, en Cogo y en Río Campo, como tal comunidad, sin perjuicio de la dispersión individual que pueda existir en el resto de Río Muni y Fernando Póo. Los votos electorales ndowes están, por tanto, concentrados en estos tres distritos. El problema, pues, se reduce a un acuerdo sobre geografía electoral con los fangs de estos mismos distritos. Pues bien, señores, este acuerdo ha sido concluido antes de redactar nuestro texto constitucional, estableciendo cinco zonas electorales en Bata, a pesar de que, por su población, tendría que haber tenido una menos que Ebebiyin y dos zonas electorales en Cogo y Río Benito, a pesar, de que a Cogo, por su número de población, le correspondía sólo una. Este favor que la mayoría fang hace a Bata y Cogo, obedece exclusivamente al deseo y a la generosidad del pueblo fang de ayudarnos en nuestro deseo de presencia positiva en la vida política nacional. Pero además también hemos llegado al acuerdo sobre una precisa y concreta división de cada zona electoral en los distritos de Bata, Río Benito y Cogo, de tal forma que, por ejemplo, en Bata una zona electoral comprenderá sólo Río Campo, pero extendiéndose hasta donde es preciso para evitar que los electores ndowes estén solos en la zona, y para conseguir que sean, al menos potencialmente, mayoritarios frente al fang en esta zona. Lo mismo se ha hecho en Cogo y Río Benito. Y estamos pendientes de ultimar los límites de las otras cuatro zonas de Bata, para incluir ya la concreta delimitación de todas las zonas electorales en la próxima Ley electoral, que debemos elaborar y someter, junto con la Constitución, a referendum nacional. Con este procedimiento, señores técnicos, si el grupo o comunidad diferenciada ndowe quisiera actuar como tal, políticamente, podría obtener hasta cuatro Diputados en la Asamblea Nacional. Por otra parte, este mismo sistema y este mismo criterio es el que ha inspirado la división electoral de Fernando Póo, tal como expuso ayer el señor Grange. Yo sólo quiero aclarar al Comité Técnico que ha dictaminado, que tampoco tiene razón cuando dice que ha habido discriminación contra Santa Isabel, en beneficio de Bata, en cuanto al número de Diputados por cada una. Si hubiesen leído atentamente la división en zonas electorales que hemos realizado en nuestro proyecto constitucional, y conociesen bien la geografía de Guinea Ecuatorial, se hubieran percatado de que los tres Diputados de Santa Isabel, corresponden solamente al casco urbano, es decir a la ciudad y no al distrito de Santa Isabel, mientras que en el caso de Bata, los cinco Diputados corresponden al distrito de Bata y no solamente a la ciudad de Bata. 

Termino haciendo constar también la tranquilidad y la confianza de la comunidad ndowe ante la comunidad fang, respecto al futuro, solidificada esta confianza por la actitud de este grupo mayoritario frente a nosotros durante la etapa de la autonomía, votando sin discriminación alguna, a favor de los dirigentes políticos de origen ndowe lo que ha permitido que, por dos veces consecutivas, un Consejero del Gobierno Autónomo haya sido un ndowe. 

Quisiera rogar a la Mesa se sirva ordenar no sean tenidas en cuenta ni incluidas en el Acta de la sesión del viernes pasado, las frases de agravio y las alusiones personales que, corno tantas otras que fueron pronunciadas y retiradas en su día, se lanzaron en dicha sesión contra la persona que nos ayuda. No es éste el camino que debemos escoger los guineanos para construir la Guinea. Nadie nunca aquí ha criticado ni censurado ciertas otras ayudas que todos conocemos y sobre las que preferimos seguir callados ¿No es justo que ahora hagamos lo mismo? Yo no quiero imponer mi criterio, sólo pido a la Mesa que tome en cuenta mis palabras y no permita que consten en Acta las intervenciones a que me refiero y si alguien quiere salirme en contra que levante el dedo para que veamos quien es el que puede tirar, la primera piedra. 

Asimismo pido, encarecidamente a la Mesa que retire del Acta de la sesión de ayer las ofensas personales y los juicios temerarios que, sin conocimiento de la persona y sin conocimiento real de la verdad, pronunció el Excmo. Señor don Bonifacio Ondó Edú, y en esta petición creo recoger el deseo el ánimo y la indignación de mi grupo contra tales ligeras e irresponsables palabras. 

El grupo ndowe rechaza, una vez más, el proyecto constitucional elaborado por la dicha Comisión hispano-guineana, y aprueba y se ratifica en el contenido íntegro del proyecto constitucional de los 23, solicitando de la Mesa que vuelva sobre su decisión anterior, puesto que rectificar es de sabios, y admita nuestro proyecto cono el texto definitivo de la Constitución que ha de ser sometida a referendum del pueblo guineano. 

 

EL SEÑOR KING (DON THOMAS A.):

Mi intervención, por lo menos, será breve en atención a que en el proyecto de Constitución sobre el cual gira esta discusión, he tenido bastante participación. Las palabras del señor Bote emiten un juicio de valor y es que aquella inquietud afecta en toda su extensión a los demás grupos minoritarios encuadrados en la Guinea Ecuatorial, Y por ello, propongo como fórmula para el supuesto de que una Constitución no pudiese recoger tantos detalles, se llegue a un compromiso de redactar un documento aparte, como anexo a dicho documento que tiene un carácter propiamente constitucional. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Dos palabras solamente para hacer resaltar lo siguiente: en la pretensión de las minorías étnicas que quieren ser garantizadas hay una coincidencia con lo expresado por el señor Macías, quien nos ha explicado que a estas minorías, de hecho, se les ha dado participación en todos los puestos del Gobierno. Entonces ¿qué sentido tiene resistirse a dar una garantía para que continúen así? 

La Delegación española quiere llegar a que se redacte una Constitución africana porque va destinada a un pueblo africano. Pero tenemos que formalizar una estructura constitucional que sea capaz de regir los destinos políticos precisamente del pueblo guineano en la independencia. Se comprueba cada vez con mayor evidencia que hay más rivalidades personales en vuestras discusiones que conceptos antitéticos. Nos enteramos ahora que todas las minorías han tenido participación y muy numerosa en todos los cargos del país. Estas minorías quisieran que esta participación estuviera garantizada en el futuro., No me parece muy difícil alcanzar un acuerdo sobre este punto. Lo someto a la Delegación guineana. 

 

EL SENOR NANG ONDO (DON ANTONIO CANDIDO):

Si continuamos así, estaríamos hasta mañana. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Si el orador que tiene pedida la palabra renuncia a ella, cortaré, como ayer, el debate; pero si no renuncia, continuaremos la sesión. 

Vamos a leer el orden de oradores para pasado mañana, para ver si están ustedes conformes con el mismo: 1º, señor Nang; 2º, señor Copariate; 3º señor Balboa; 4º, señor Econg; 5º, señor Nsue Angue; 6º señor Nsue (D.Esteban), y 7º señor Messeguer. 

 

EL SEÑOR ECONG ANDEME (DON PEDRO):

¿El señor Balboa es miembro de la Conferencia? 

 

EL SEÑOR CAÑADAS:

Sustituye al señor Ibongo por el Grupo a qué pertenece, por razones que ignoro. 

 

EL SEÑOR BALBOA (DON ARMANDO):

La sustitución del señor Ibongo por mí consta en Secretaría en una carta que envié el mismo día en que el señor Ibongo llegó a esta Conferencia, diciendo a Secretaría que el señor Ibongo, mientras estuviera en Madrid, participaría en lugar mío en la Conferencia Constitucional. Por circunstancias personales, el señor Ibongo ha tenido que trasladarse a su sitio de residencia y volverá dentro de unos días. Creo que estoy en pleno derecho de participar en la Conferencia Constitucional. 

 

EL SEÑOR NSUE (DON ESTEBAN):

En la lista de oradores del día de ayer constaba mi nombre y todavía no se me ha concedido la palabra. 

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Estamos intentando reconstruir la lista. Está usted apuntado. 

La lista de oradores para pasado mañana queda definitivamente así: 1º, señor Nang; 2º, señor Nsue (D. Esteban); 3º señor Coparíate; 4º, señor Balboa; 5º señor Econg; 6º, señor Nsue Angue, y 7º, señor Meseguer. 

Se levanta la sesión. 

Son las veintidós horas. 

 

DON JOAQUÍN CASTILLO MORENO, Marqués de Castro de Torres, Coordinador de la Conferencia en funciones de Secretario, doy fe de cuanto antecede. Madrid, fecha ut supra.

[Va la firma]

   

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

 

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