HISTORIA DE GUINEA

 
   

 

 

 

 

 

 

ACTA DE LA OCTAVA SESIÓN PLENARIA. SEGUNDA FASE

   En Madrid, a catorce de mayo de mil novecientos sesenta y ocho, en el Salón de Embajadores del Ministerio de Asuntos Exteriores, tiene lugar la VIII Sesión Plenaria de la II Fase de la Conferencia Constitucional de Guinea Ecuatorial, bajo la presidencia del Vicepresidente de la misma, Excmo. Señor Don Ramón Sedó Gómez, Subsecretario de Política Exterior, con la asistencia de las Delegaciones del Gobierno español y de la Guinea Ecuatorial.

La Mesa queda constituida por el Excmo. Señor Don Ramón Sedó Gómez, el Excmo. Señor Don Gabriel Mañueco de Lecea, Director General de África y Próximo Oriente, y el Excmo. Señor Don Gabriel Cañadas Nouvilas, Secretario General del Consejo Superior de Asuntos Exteriores y de la Conferencia.

El Presidente de la Mesa abre la sesión a las diecinueve horas y veinticinco minutos y dice:

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Se abre la sesión. En el día de ayer, algunos Delegados de la representación guineana manifestaron su deseo de tomar la palabra al reanudarse hoy las sesiones de la Conferencia Constitucional. ¿Insisten en su idea de tomar la palabra los que ayer la pidieron?.

Tenia pedida la palabra ayer el señor Edu Mbuy y hoy la ha pedido el señor Jones. Tiene preferencia el primero.

EL SEÑOR EDU MBUY (DON JOVINO):

Cedo la palabra al señor Jones, pero me reservo para hablar más adelante.

EL SEÑOR JONES NIGER (DON ALFREDO):

Excelentísimo Señor, Ilustrísimos Señores, Señores: una vez más me honro en tomar la palabra en esta sala, en donde la fatalidad ha querido -digo fatalidad porque así es-que ostente la representación de Consejero del Movimiento, y bien sea porque yo creía, como decía ayer, que podía prestar un servicio a mi Patria, o por cualquier otra causa, veo que en la forma que se va desarrollando esta Conferencia, mis servicios van a ser ineficaces. Las palabras, igual que los billetes de banco, suelen venir respaldadas, pero la única diferencia es que la cobertura sea de oro o sea de plomo y, claro, en esta sala no se le oculta a nadie el verbalismo que va dominando y ese ambiente está saturado de un nerviosismo que hace que muchas veces la cobertura de las palabras no pueda emplearse o dar el significado de aquel ilustre español, que fue Diputado durante la Monarquía por Asturias, que se llamaba don Melquíades Álvarez y que decían que tenía el pico de oro, pues le llamaban "Pico de oro".

Quiero empezar por apoyar la postura a unas palabras que pronunció ayer don Expedito Lomo, que es Diputado por Fernando Póo. Decía que la Conferencia la retrasamos nosotros mismos porque no teníamos unidad, porque estábamos divididos, porque cada uno luchaba aquí por un empeño político, que se estaba metidos en un maremagnum de empeños políticos que hacia que no pudiéramos ponernos de acuerdo, porque este empeño estaba dominado por la apetencia de cargos, que todo el mundo esperaba. Quizás, en parte, tenía razón, pero lo cierto y lo triste es que se ataque aquí a España y a la Delegación española diciendo que España no quiere la independencia y que la Delegación española no busca soluciones para ayudarnos, cuando nosotros mismos no podemos ayudar nos a nosotros mismos.

Yo decía hace pocos días que para quienes tenemos o no reconocida nuestra propia personalidad para poder discutir en esta sala, no se podía encontrar ninguna fórmula para estructurar la personalidad de Fernando Póo, que es tema de batalla en esta Conferencia.

No quiero alargar más mi intervención, porque ya en ni condición de laico no puedo echar un sermón a nadie, lo que quiero es apelar a la cordura y buen sentido de mis paisanos para que, prescindiendo de todo lo que ha ocurrido en esta sala, buscar una fórmula y que con la buena voluntad del Gobierno español y con la ayuda de los técnicos españoles, podamos las dos Delegaciones encontrarnos y discutir una Constitución que pueda ser aceptable a las dos partes. Yo estoy completamente en contra de una sugerencia hecha en esta sala sobre que deberíamos traer técnicos de las Naciones Unidas o que se vaya a reclamar a las Naciones Unidas sobre lo que se está discutiendo aquí. Yo creo que el problema de nuestra independencia compete a la Guinea Ecuatorial y no -debe producirse ninguna ingerencia exterior de las Naciones Unidas ni de nadie. Por eso, cuando se nos dijo que el referéndum de Fernando Póo iba a ser supervisado por los miembros de las Naciones Unidas, fui el primero que protesté, y dije que eso sería una humillación, porque entre todas las descolonizaciones que he visto en África, no he visto que haya ido a supervisar ningún miembro de las Naciones Unidas. Y ¿por qué habría de ser así en Fernando Póo?. Y, con este motivo, como he dicho. antes, apelo a todos los que estamos aquí para que busquemos la fórmula que nos acerque, porque desde que estamos aquí, nos encontramos divididos en grupos pequeños y no nos ponemos de acuerdo, y si no nos ponemos de acuerdo, ¿qué ayuda queremos que nos preste la Delegación española ni sus técnicos?.

En la primera fase de la Conferencia les conté a Vds. un apólogo y ese apólogo nos decía que en una noche de intenso invierno se encontraron una manada de erizos y como el frío cada vez era más intenso, se encontraron con que no tenían abrigo y estaban expuestos a perecer. Y entonces, uno de ellos sugirió que quizás, agrupándose los cuerpos, el calor que de ellos emanaba daba abrigo a todos y podrían pasar tranquilos la noche. No muy convencidos, iniciaron el movimiento y empezaron a hacer una serie de desplazamientos acomodativos, pero cada vez que se juntaban, las púas de unos chocaban con el cuerpo de los otros y se volvía a deshacer el grupo. Pero no se cansaron y siguieron dando vueltas hasta que encontraron una postura, una posición, que al principio les parecía imposible, que les permitía que el calor que emanaba un cuerpo calentara a otro, sin que las púas dañasen. Este apólogo debemos de tenerle en cuenta la Delegación guineana en esta Conferencia; y digo que debemos tenerle en cuenta, porque nuestros hermanos del Continente, con quienes hemos vivido tantos años, yo creo que podemos llegar a una fórmula con ellos y buscar ese término medio donde las púas o los sentimientos nuestros no hieran a los de ellos, porque todo lo que se está pronunciando aquí, como dijo ayer el Sr. Expedito, no tiende más que a incitar el odio y a distanciar más. Por eso, señores, si queremos hacer algo constructivo, tenemos que abandonar esta postura y tener confianza en España y en sus técnicos, y buscar la fórmula entre nosotros, con la ayuda que nos brinda España. Muchas gracias, señor Presidente.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

El Sr. Ateba tiene la palabra.

EL SEÑOR ATEBA NSON (DON CLEMENTE), del I.P.G.E.:

Muchas gracias, señor Presidente, para retirar mi palabra esta tarde, porque recuerdo que ayer tarde llegamos a un acuerdo, que fue que los técnicos españoles tenían que presentar el sistema que entendían como de salvaguarda de la Isla de Fernando Póo por lo que no me cabe en este momento intervenir.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

¿Alguien más quiere hacer uso de la palabra?.

EL SEÑOR BOTE EBOLA (DON ADOLFO), del NDOWE:

Excelentísimo señor. Antes de iniciar mi intervención, debo preguntarme ¿a quién dirigirme, a la Mesa, a la Delegación española, a la Delegación guineana o al Gobierno español? .

De entrada adivino el destino de mis pobres palabras. Me veo rodeado de enemigos y me considero impotente ante la situación, no tengo ninguna hada protectora dentro de esta sala ni fuera de ella, por tanto, sólo debería pronunciar las mismas palabras que dijo Jesucristo Nuestro Señor en sus momentos de angustia al morir en la Cruz por redimir nuestros pecados: ¡Oh Dios mío, por qué me abandonas!.

Desde la primera fase vi, y ahora veo que se está teniendo más en cuenta y se da más importancia a las declaraciones demagógicas de todos los tipos, que a unas verdades palpables de donde todos debíamos partir como hipótesis de nuestro trabajo. Vuelvo a preguntar y me gustaría que alguien me contestase, ¿existe alguna Constitución que se ha hecho de la nada o de la nada se ha elaborado alguna Constitución? .

Hablo en representación de la minoría "Ndowe". El Grupo "Ndowe" es reo de la independencia. Esta es una verdad como el mismo Valle de los Caídos, si mal no recuerdo, es -la octava maravilla del mundo. El referido grupo ha sido reo de la Autonomía y lo será de la independencia. No quisiera hacer mención de nada, pero, la situación me obliga a ello, creo y estoy seguro que dentro de la historia de España en tanto y en cuanto se trate de este pedazo de  África negra hoy en vía de descolonización, España debe tener memoria del olvidado grupo, cual por evolución de la Historia fue distinguido por Kombe por haber caído de lleno la trata de negros en Handje, pueblo donde residía la masa y actualmente residuos de una tribu de la gran familia "Ndowe", razón lógica y en parte equívoco que "Ndowe” perdió su denominación materna que hoy es algo extraña en bocas y oídos de muchos y de los aquí presentes "Ndowe" tiene muchas subtribus dentro de sí que forman la gran familia del mismo.

Sé la respuesta final que se me dará a raíz de esta intervención, consecuente a ello me cabe decir, que la mala fe y el desinterés que se tomará en torno a mi petición, será, quizás, objeto de un supuesto fracaso de la Guinea Ecuatorial

Algunos guineanos puestos en Madrid en esta segunda fase, no hacen más que embarullar esta fase, así como ir de Ministerio a Ministerio en busca de la Presidencia del país, coaccionando al Gobierno español por medio de sus Altos Re­presentantes, en vez de buscar por los mismos y entre los mismos una solución eje y ecuánime que acelere los trabajos del país del que desean ser presidentes en su día. ¿Cómo vais a vivir en un país que envenenáis?. Estamos aquí y hay emisarios en Guinea malgastando el nombre de fulano y mengano, todo esto porque en el país de los ciegos el tuerto es el Rey.

Con la Autonomía parece que se buscaba, y ahora lo estamos comprobando, el divide y vencerás. No quiero alabar a España para no incurrir en el habitual error del africano de mentir ante el blanco omitiendo incluso su propia verdad. Por todo lo expuesto, me veo obligado a manifestar a España y a la Delegación de Guinea mis deseos, deseos constructivos, deseos unitarios y sanos, pero válidos para la construcción de Guinea Ecuatorial.

Otra vez me pregunto, ¿cómo concibe España la Guinea Ecuatorial?. La Guinea Ecuatorial está compuesta o poblada principalmente de cinco grandes grupos étnicos, su enumeración precisa hacerlo por orden alfabético: ANNOBONESES, BUBIS CORISQUEFOS, FANG Y NDOWE. ¿Qué es lo que el grupo "Ndowe" dejó de hacer o ha hecho en la era colonizadora, que ha motivado el que la madre España tenga a este hijo por pródigo? ¿Calatrava no fue en su día Sala de Embajadores y Ministerio de Asuntos Exteriores entablando acuerdos?. Si atribuyo que se me perdone, creo que el acto se celebró precisamente con el grupo hoy desdeñado.

Antes pregunté, si existe alguna Constitución que se -hizo de la nada o de la nada se ha elaborado alguna Constitución.

El Sr. Zumalacárregui, en su intervención en la primera fase, dijo que él hablaba de la economía de Guinea en España, no hablaba de la economía de Guinea en Guinea, y, yo digo,.que debemos hacer la Constitución de Guinea en África, no debemos hacer la Constitución de Guinea en Europa.

Ahora me pregunto ¿existe espíritu nacional o conciencia nacional, hoy por hoy?. Nuestra Constitución debe amoldarse a nuestras aspiraciones y condición del país, a nuestra realidad, ahora bien, cuando el tiempo haya superado al tiempo, podremos entonces presumir del espíritu y conciencia nacional, y de la Constitución que nos ha permitido alcanzarla.

Para ello hago un llamamiento a la Delegación española en los términos siguientes: "más vale que la opinión pública internacional se ría de nuestras comunidades diferenciadas y que nuestra Constitución proporcione tranquilidad a nuestro diminuto país, que a la inversa". ¿Qué nos valdría una Constitución española, o europea, elogiada internacionalmente que nos conduzca en África a términos irreparables?

Pido a la Delegación española, a los técnicos que hubiesen, y asimismo a mis hermanos bubis, fang y otros que permitan que se haga constar en Acta los deseos de los "ndowes de ver "salvaguardada" su personalidad en la Constitución, de tener garantizado el acceso de esta minoría a los puestos políticos y económicos.

Creo que existe en la Mesa de esta Conferencia mi petición y que no se ha querido buscar solución. España puede todavía, antes de que sea tarde, demostrar al resto del mundo que tiene dentro del corazón de África un diminuto país tranquilo y bien cultivado, sólo entonces sería España modelo de todos los países colonizadores. Pero esta cualificación debe emanar de una Constitución buena, buena en el sentido de garantizar a las minorías, según recuerdo manifestó alguna vez el Gobierno español.

Repito, el grupo "Ndowe" o comunidad diferenciada como se nos quieran distinguir, deseamos ocupar la vida política nacional en el futuro Estado de Guinea, al igual que el resto de los otros grupos, nuestra única garantía es una verdadera y fiel Constitución africana, que impida vuelva a repetirse con la Independencia, lo que ha pasado con las bases de la Autonomía, que ha discriminado entre nosotros a favor del bubi o del fang.

Repito, la Constitución debe garantizar la presencia en cada órgano de esta minoría. No impongo, sino que ruego a la Mesa y a todos los Delegados de ambas Delegaciones hagan máximo esfuerzo en comprender que nosotros no podemos apoyar más que aquella Constitución, sin encerrarnos en cuestiones técnicas que basada en la realidad de las cosas, nos proporciona garantías claras y positivas.

Hablo con el corazón en la mano suplicando una vez más a todos los Delegados con voz y voto en esta Conferencia Constitucional.

No dejemos de comprender que el resto de países africanos independientes no tienen constituciones propias, pero si sé que no tuvieron buen entendimiento con sus países colonizadores, de hecho y casi como Guinea Ecuatorial.

Terminando, digo, que, el que diga que mi propuesta es  anticonstitucional, entonces me cabe decir categóricamente que no es africano ni quiere construir la Guinea. Sé sobradamente que muchos están molestos por mi propuesta, quién sienta como africano y esté en las condiciones de 'Ndowe" -haría la misma petición como la que formula "Ndowe".

Todos los países africanos saben sobradamente que GUINEA ECUATORIAL será el único país africano que tendrá su propia Constitución ¿alguien lo duda, que levante su dedo?.

Mis palabras no son teledirigidas, son puro africanismo. Aunque digo que termino y sigo, ahora si con estas últimas palabras, porque el Gobierno español lo dijo, caso contrario que se me perdone, SALVAGUARDA LA PERSONALIDAD DE FERNANDO P00 Y GARANTÍA DE LAS MINORÍAS, ésta sin duda es una de las fórmulas lógicas e ideales, el reflejo de todo en la Constitución, de tal forma que nada será violable al correr el tiempo.

Me gusta la monotonía para que se me entienda mejor, suplico a la Delegación hispano-guineana para que todos conjuntamente apoyemos una solución ideal y lógica para garantizar todas las minorías a fin de construir Guinea Ecuatorial cuya base está y debe ser una buena. Constitución que también salvaguardará la personalidad de España en el terreno internacional. Esta Constitución debe ser la que fraternalmente hemos preparado y construido. La que ha sido avalada por la minoría “Ndowe", junto con los demás grupos guineanos, y que es nuestra sola esperanza. Aprobemos nuestro proyecto constitucional en nombre del pueblo de Guinea y por nuestra responsabilidad ante Dios y ante la Historia. ¡VIVA GUINEA ECUATORIAL!

EL SEÑOR PRESIDENTE:

El señor Federico Ngomo tiene la palabra.

EL SEÑOR NGOMO (DON FEDERICO):

Muchas gracias, señor Presidente. Yo creo que la Delegación de Guinea o los delegados de la Delegación de Guinea no deben escoger esta sala para aconsejar a sus miembros. Esta es una sala de Conferencias, el Salón de Embajadores del Ministerio de Asuntos Exteriores y no es lugar adecuado en el que debemos dar consejos para conseguir una buena marcha en la Conferencia. En Madrid hay muchas casas, muchas salas, que son casas nuestras, porque son entidades que proceden de la Guinea: el Comité Sindical Pro Guinea, y varios más, por no citar todas, incluso locales de turismo. Las intervenciones de la Delegación guineana son consejos normalmente que no sé si a la Delegación del Gobierno español gustan. Si yo quiero aconsejar a la Delegación, si quiero hablar con algunos de sus miembros, los convoco en mi casa y les hablo, pero creo que es perder el tiempo. Por otra parte, señor Presidente, me gustaría saber si los acuerdos adoptados en la sesión anterior vinculan en la sesión siguiente, porque si vincula ¿por qué no continuamos la sesión de ayer, y el Servicio Técnico nos explica la especial salvaguardia de Fernando Póo, que, en definitiva, es el asunto más importante de momento, y está en el orden del día?. Muchas gracias.

EL SEÑOR GORI MOLUBELA (DON ENRIQUE):

Mi intervención era solamente para abundar en el mismo criterio que ha expuesto don Federico, que parece como si nos hubiésemos puesto de acuerdo. No vamos a estar igual que anoche desde las siete y media de la tarde hasta la una de la noche perdiendo el tiempo, vamos, perdiendo el tiempo no, porque escuchamos la palabra de grandes personalidades, hubo varias intervenciones muy bonitas, muy brillantes, pero en resumidas cuentas, que no llegamos a nada concreto. Aunque sí llegamos a un acuerdo positivo. Se dijo, me parece creer entender, que igual se rechazó el proyecto presentado por 23 firmantes, al igual que se había rechazado el proyecto presentado por un grupo de Fernando Póo, en el que se pedía la independencia de Fernando Póo, uno de los firmantes soy yo, que lo retiré porque yo sabía que no iba a prosperar, pero lo metí por si colaba. Vamos a ser sinceros. Hay un equipo de técnicos que nos asesora. Unos sabrán más y otros sabrán menos; nadie sabe lo que sabe el otro, pero tenemos la obligación elementalísima de conceder un mínimo de confianza a un equipo técnico para que nos asesore, porque es imposible que nos entendamos todos. Bien. Se nos rechazó el proyecto. Era lógico. ¿Por qué me voy a empeñar, por ejemplo, en hacer de mi pueblo batete, una República, cuando no puede ser?. Y hablo así porque yo señores soy natural de Batete, un pueblo situado a 60 kilómetros de Santa Isabel, al Suroeste de la Isla. En aquel tiempo, era aquello la República independiente de Bátete, porque eran gentes rebeldes, cabezas duras, y no en el sentido peyorativo con que se conoce, por ejemplo, a los habitantes de Aragón, de los que se dice "tienes la cabeza más dura que un aragonés". Esta es una anécdota para alegrar un poco la tarde. Los de Batete duros de cabeza- denominaban entonces al pueblo República Independiente de Batete. ¿Por qué me voy a empeñar, señores, en las circunstancias en que estamos en pedir la independencia de Fernando Póo?. Es como si pidiera la independencia de Batete.

Fernando Póo dista de Río Muni trescientos kilómetros. Tienen lenguas distintas, distinta geografía; son dos pueblos distintos, totalmente, sí. Pero la potencia administradora, en virtud de una serie de técnicas, de una serie de convenios, de una serie de razones de carácter general, de carácter internacional, nos obliga a convivir.

Se ha hablado de la supranacionalidad, de una serie de cosas raras. Hoy se han superado las distancias. Desde Santa Isabel se viene en nueve o doce horas de vuelo.

España, en su altísimo criterio, como potencia administradora, dice: si señor, todo eso que están Vds. diciendo está muy bien, pero les doy la independencia y se la doy unida, salvando la personalidad de Fernando Póo.

Yo quiero entender que España ha terminado su misión. Los que tenemos que ponernos de acuerdo somos nosotros. ¿Por qué voy a darme con la cabeza contra una roca cuando el que va a morir yo soy?.

No vamos a volver a insistir sobre lo mismo. Igual que se rechazó el proyecto presentado por Fernando Póo, se ha -rechazado el otro proyecto. ¿Por qué?. Porque no cumple ni se encuadra dentro del criterio de la declaración del Gobierno de la nación. Perfectamente.

Estuvimos ayer desde las siete hasta la una de la noche aquí sentados y hoy veo que vamos a seguir el mismo camino. ¿Por qué no se llega, igual que el anteproyecto presentado por Fernando Póo, a que quede rechazado y quedar para el -articulado como parte de la enmienda para cuando se estudie?.

Cuando nos reunimos solos la Delegación guineana, sin la intervención de la Delegación española, me acuerdo que -dije -lo cuento como anécdota- que sería conveniente traer a la Guardia Civil, porque si no nos íbamos a pegar. Alguien de Río Muni dijo, sobre eso de la salvaguardia, que se quedaran los de Fernando Póo. Después de hablar la Delegación española se quedó la Delegación guineana. Dentro de la Delegación guineana se marchó la de Río Muni. Nos quedamos y redactamos una serie de notas de propuestas, entre ellas la mía, otra de Alfredo Jones, Grange y Tomás King. Después de esto se quedaron ellos solos y empezaron un borrador y sobre este mismo borrador nos volvimos a reunir y los de Fernando Póo estuvieron tres días solos, Estos hicieron unas notas -para que las viesen los de Río Muni. Los de Río Muni aceptaron parte y rechazaron otra parte.

Señores, estamos dando vueltas sobre el mismo tinglado y los únicos perjudicados somos nosotros y aquella población que decimos que estamos representando.

El documento de ayer me parece que quedó claro. Los que no estén de acuerdo con los firmantes de este documento, que no se levanten a hacer discursos -no coarto la libertad, cada uno puede decir lo que le dé la gana. Unos y otros pueden luego coger párrafo por párrafo del texto e impugnarlos, pero con conocimiento de causa.

Respecto del tema de la ONU, quiero decir que esto es un problema de Guinea con España. No vamos a estar perdiendo el tiempo hasta la una sin poder cenar. Vamos a pedir el texto y que quede como aportación para la cuestión del articulado. Porque aquí no hay nadie privilegiado; todos somos de Guinea y asunto terminado.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Ha pedido la palabra el Sr. Maho.

EL SEÑOR MAHO SICACHA (DON LUIS):

En mi última intervención, como razón fundamental, rechacé la intervención de los técnicos como tales -como personas les pido que me disculpen-; pero como técnicos sigo apoyando lo mismo.

Hubo un señor ayer de la Delegación española -no sé como se llama; no sé si fue el Sr. Zumalacárregui- que apuntó que la personalidad de Fernando Póo no sólo estribaba en unas delegaciones económicas y administrativas, sino que también en una seguridad política. Otro señor de la Delegación. de Río Muni, recogiendo esas palabras dijo que él creía que, partiendo de esta base, Fernando Póo, o la Delegación española -no sé a quién de los dos se refería- tenían que estructurar cuáles eran esas bases, para presentarlas al pueblo de Fernando Póo. Si las aceptaban entonces se podría dialogar con la otra parte de la Delegación de Río Muni. Quizás me equivoco; no sé si eran las palabras exactas o no.

Hubo otros señores que pidieron la intervención de las Naciones Unidas. Es verdad que la misión de este Organismo es resolver los problemas que se plantean en todo el mundo. Pero estamos viendo, leyendo y observando que la ONU jamás ha resuelto nada.

Cuando el Comité de los Veinticuatro fue a Fernando Peo, yo no me metí en lo que hablaran con los señores de la calle o con los partidos políticos, porque no estaba allí. Lo único que puedo decir es lo que hablaron con los señores que formamos parte del Gobierno. Una de las preguntas que hice, cuando dijeron que pedían su intervención en nuestros debates con el Gobierno español, fue al Delegado de Polonia, a quien dije que si en Polonia había elecciones si intervenían las Naciones Unidas.

Si esos señores en los problemas del Vietnam, de Oriente Medio, del Congo, de Biafra, no han podido resolver nada, que son problemas sangrientos, cómo podemos pretender que nos los resuelvan a nosotros que aún no somos una nación, que estamos negociando con España para que tengamos una personalidad política, jurídica e internacional. No podemos buscar un órgano internacional que se inmiscuya en nuestros problemas. Queremos que, como hijos que somos todos -como decimos- de España, nos entendamos con el Gobierno español a través de sus representantes. Hasta tanto no consigamos una Constitución que convenga a las dos Delegaciones guineanas, que son la de Fernando Póo y la de Río Muni, yo creo que huelga lo demás. Hemos de buscar la fórmula que nos permita entendernos.

La "madre del cordero", come vulgarmente se dice, es que en la primera fase de la Conferencia, los señores de Río Muni presentaban el problema de una independencia total y absoluta antes del 15 o para el 15 de julio de 1968. Los señores de Fernando Póo dijeron que no querían saber nada de esta independencia hasta tanto no consiguiesen su separación total y absoluta de Río Muni. Y así las cosas, el Gobierno español tomó en consideración esos dos problemas. Unos que piden una independencia total y otros que piden una separación total y absoluta. En una declaración que el Gobierno español hizo -no recuerdo exactamente los términos- se intentaba buscar dar la independencia a Guinea bajo una unidad política, salvaguardando la personalidad de Fernando Póo. ¿Cuál es esta personalidad?. Ahí está el asunto al cual debemos llegar. La personalidad, bajo mi punto de vista, está dada ya. Fernando Póo posee instituciones económicas y administrativas, pero esto no basta para darle su personalidad.. Basta tener un concepto político, una seguridad política y esto es lo único que le contentará. Creo que recojo las palabras que pronuncio  ayer un señor de la Delegación española, creo que fue el Sr. Barreiro, cuando decía que este es el concepto que debemos estudiar. En el momento que nos asesora una personalidad, creo yo que el Gobierno español también asesorará a las demás minorías, y todos juntos formaríamos un país, una nación, y cada uno dentro de su personalidad. Hasta tanto que no lleguemos a esto, creo yo, señores, que huelgan los comentarios, huelga el que estemos aquí perdiendo el tiempo. Si hoy en día, en un texto articulado, no nos ponemos de acuerdo, cuando medien las condiciones económicas, jurídicas, etc., tampoco llegaremos a un acuerdo.

Por otra parte -y no creo que me meta yo con los técnicos, ya saben los Sres. Herrero y Condomines que no me meto con ellos-, yo creo que el texto que sugiero aquí no es un texto articulado, sino unas bases como las que ellos elaboraron el primer día. Sobre esas bases se debería discutir si se llegaba a un acuerdo, y una vez llegados a ese acuerdo, -como se hizo con la autonomía, se busque a personas de gran capacidad para estudiar esas bases artículo por artículo, porque, señores de la Delegación española, no creo que ni Vds mismos puedan llegar a un acuerdo sobre 80 o 90 artículos. Nosotros tampoco llegaremos a un acuerdo.

Pido un poco de comprensión por parte de la Delegación española, que no se nos presente como intransigente. Estamos buscando esta personalidad y no vamos en contra de nuestros hermanos de Río Muni. En el momento que tengamos nuestro asesoramiento es que también tienen el suyo enmarcado simultáneamente enfrente del nuestro, pero lo que no podemos hacer es aceptar cosas que no tienen sentido para nosotros. Yo he estado repasando una Constitución, que se trajo ayer, de 45 diputados, 14 para Fernando Póo y el resto para Río Muni. -Los dos tercios de 43 son 30. ¿Es que Vds. creen que puede -Río Muni llegar a tener esta mayoría dentro de la Asamblea?. Debemos buscar la manera de que al dividir los dos tercios, por lo menos que nos queden tres o cuatro escaños en los que podamos emitir un voto.

Pero fíjense Vds. que el Presidente será el de mayor número de votos. Fernando Póo nunca podrá ostentar, de esa forma, una Presidencia.

Desde el momento en que nosotros vamos configurando la personalidad nuestra, tal como la creemos enmarcada dentro de la declaración española, en una Constitución, a ello iremos no nosotros que somos unos mandados, pero tenemos que pedir que se someta al pueblo de Guinea. Creo que los señores de --Río Muni están aquí también como mandados, igual que nosotros los de Fernando Póo, que somos mandados por nuestros territorios.

En la Constitución base hispano-guineana se habla en el artículo final de que cualquier modificación de la Constitución requerirá los dos tercios do la Cámara, y luego dos referendums territoriales, porque para la aprobación de esta misma Constitución se nos pide esto: que cada territorio haga su referéndum. El hecho de que no haya unanimidad en la propuesta de Constitución demuestra que hay discrepancias en las dos Delegaciones. Arbítrennos Vds. una fórmula y llegaremos a un entendimiento. Creo que se puede llegar a él porque, quien más quien menos aquí todos somos amigos, quien más quien menos, hemos comido en la misma mesa y somos tanto de Río Muni como de Fernando Póo. No hay enemistad personal, hay enemistad política, de ideas, de forma de enfocar el problema. Yo creo que hay que buscar una fórmula para que podamos llegar a entendernos.

Unos piden una rigidez, estiman que es una unidad a ultranza; otros, piden una separación a ultranza, cosas .ambas que no dice la declaración española que sea a ultranza. Busquemos dónde podemos encentrarnos entre esos dos extremos. Muchas gracias, señor Presidente.

EL SEÑOR N'DONGO MIYONE (DON ATANASIO).:

Pido la palabra para un punto de orden. Ha habido un miembro de la Delegación española que ha pedido la palabra hace tiempo. Yo creo que, para buscar el equilibrio en las intervenciones, podría empezar a hablar el representante español. Muchas gracias, señor Presidente.

EL SEÑOR EDU MBUY (DON JOVINO):

Quisiera hacer una pequeña aclaración respecto al documento del anteproyecto nuestro que quedó pendiente ayer de discutir, porque según la intervención del señor Presidente de la Asamblea, dicho anteproyecto fue rechazado. Y antes de tomar como punto primordial de los debates la salvaguarda de Fernando Póo dentro del posible estatuto político, quisiera nos aclarase por qué es eso. Yo me quedé ayer en el primer puesto para intervenir en el día de hoy. Tengo mi intervención preparada, pero no puedo intervenir porque tengo una determinada consigna. Quiero que la Mesa nos aclare en qué situación se encuentra nuestro documento. Pero me reservo intervenir más adelante.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Cuando la Mesa haya decidido sobre el informe técnico, ese problema quedará resuelto. De manera que todas las facilidades que damos ahora, no existirán cuando la Mesa haya tomado postura sobre la aceptabilidad o no de este documento. Entonces ya no se concederá la palabra para referirse a este asunto, a fin de que no se reactive un debate al que se ha dado ya tan generosa extensión. De manera, que si el señor Edu quiere hablar, puede hacerlo; pero si la Mesa toma una posición, esa posición de la Mesa es irrevocable.

 

EL SEÑOR EDU MBUY (DON JOVINO)(IPGE):

En ese caso, me reservo hasta el último.

 

EL SEÑOR MARTIN VILLA : 

Creo que se debe hacer uso de la palabra según se va solicitando, porque en caso contrario, igual que el Señor Representante nosotros nos podríamos reservar todos para ser los últimos.

EL SEÑOR JONES NIGER (DON ALFREDO):

Para una aclaración. Era precisamente para contestar las sugerencias que han hecho aquí los Sres. Gori y Ngomo. de que esto no es una sala para dar consejos y abundar en su idea; pero si yo he recomendado porque resulta que la Delegación guineana, en el único sitio donde se encuentra es precisamente en este salón.

Estoy de acuerdo completamente, porque ayer se ha presentado aquí un proyecto de Constitución donde había 23 firmas, las de 20 Delegados de Río Muni y 3 de Fernando Póo. Esa Constitución la defendió un señor de Fernando Póo, empezó a defenderla un Representante del grupo étnico fernandino, al que yo pertenezco, y otros tres señores que pertenecen al grupo fernandino, que existen aquí, en esta Conferencia, tampoco tenía conocimiento de ello.  Por eso, yo decía y abundo en la idea y les invito que al salir de aquí convocar una reunión conjunta de todos los Delegados guineanos, para encontrarnos y discutir nuestras diferencias, pues si no, seguiremos dando las mismas vueltas, con verbalismos y retóricas que no nos conducen al fin que perseguimos.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Sepan ustedes que para esta reunión siempre podrán disponer de cualquier local del Gobierno español que soliciten y a la hora que ustedes quieran.  El Sr. Ondo tiene la palabra.

EL SEÑOR ONDO EDU (DON BONIFACIO): 

La cedo al Señor Macías.

EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON FRANCISCO):

Muchas gracias, Señor Presidente. Unas breves palabras solamente.  Yo espero que en este acto se reconozca la labor de las Naciones Unidas realizada después de la segunda Guerra Mundial.  Yo he sido la única persona que sugerí ayer la presencia de dos técnicos de las Naciones Unidas para que colaboren con los técnicos españoles.  ¿Por qué? Porque España está pagando dinero a las Naciones Unidas; mucho dinero.  Yo sé que España está pagando una cuota a las Naciones Unidas y por eso yo había sugerido, precisamente, la presencia de dos técnicos de la Organización.

Ya nadie piensa en las Naciones Unidas ahora, por encontrarse privilegiados.  Dentro de esa Sala existen peticionarios que fueron a las Naciones Unidas - no sé si me equivoco - en 1962, a pedir la independencia de la Guinea Ecuatorial, y hoy día resulta que la labor de las Naciones Unidas no esta reconocida.

Después de la segunda Guerra Mundial, sin las Naciones Unidas, África no hubiera podido liberarse, y ahora nadie le agradece ese privilegio que ya estamos gozando, porque ya somos Consejeros, ya somos Presidentes, Vicepresidentes, Delegados gubernativos.  La labor de las Naciones Unidas no se quiere ahora reconocer.  Las Naciones Unidas no son culpables de lo que está ocurriendo ahora en África, pues si muchos países de África van mal con su independencia, en Europa pasa también.  Las dos guerras mundiales no han sido provocadas por África; han sido provocadas por Europa. Por lo tanto, hay que reconocer la labor de las Naciones Unidas.  Me refiero a los africanos que aquí están diciendo han sido provocadas por África; han sido provocadas por Europa.  Por lo tanto, hay que reconocer la labor de las Naciones Unidas.  Me refiero a los africanos que aquí están diciendo que no reconocer la labor de las Naciones Unidas. Es un mito.  Sin las Naciones Unidas, el Continente africano no se hubiera liberado.  Después de la creación de las Naciones Unidas han surgido en África más de cuarenta naciones independientes.  Eso, debido a la influencia de los hombres que están en las Naciones Unidas., incluida la misma España, porque España también está votando allí la descolonización.  Por lo tanto, yo quiero llamar la atención, que nos sometamos a los votos de las Naciones Unidas, a las que España paga una cuota.  Y si a nosotros luego nos va mal la independencia, no es culpa de las Naciones Unidas y no ata­quemos a las Naciones Unidas.  Que hablemos con España, porque es la que nos da la independencia, pero también con las Naciones Unidas, a las que asiste el derecho. ¿Por qué está el Comité de Descolonización? ¿Por qué se vota allí la independencia? Yo estaba allí cuando el Representante español votó la independencia de Guinea; pero cuando estamos privilegiados, ya no reconocemos a las Naciones Unidas. Cuando la Guinea Ecuatorial sea independiente ¿no tendrá un representante en las Naciones Unidas, al lado de España, como los países francófonos se sientan al lado de Francia, como los países de habla inglesa están al lado de Gran Bretaña?

En 1962 fueron, que yo recuerde, y aquí están en esta Conferencia, los primeros Representantes de Río Muni y de Fernando Póo unidos, a pedir la independencia, no para Fernando Póo ni para Río Muni, sino para el conjunto de los dos territorios, y si hoy día estamos cambiando, porque ya cobramos sesenta mil pesetas, ya no reconocemos la labor de las Naciones Unidas.

Las Naciones Unidas no se han inmiscuido en nada.  Yo únicamente he hecho una sugerencia.  Esa sugerencia, la acepta el Gobierno español o la rechaza.  Ahora ya sabemos el camino donde ir y estamos atacando a las Naciones Unidas. ¿Por qué está ese gran edificio en Nueva York?  ¿Por qué se están gastando millones y millones de pesetas los hombres en esa Organización? Porque quieren la paz.  Por eso hablé yo de las Naciones Unidas.  Las Naciones Unidas no se han metido en nada, no ha habido aquí ingerencia alguna, pero si se dice allí que hay algún país dependiente todavía, entonces se mete y las Naciones Unidas han resuelto muchos casos. Veamos el anuario de las Naciones Unidas y veremos lo que ha ocurrido.  Por lo tanto, aquí nos limitamos a decir que la ONU no hace nada; y al decir que no hace nada se ataca al Representante nuestro, que es el español.

Cuando surgió el problema árabe-israelí estaba allí y pude ver lo que España hacía.  Las Naciones Unidas la constituyen grandes Potencias, como España, Norteamérica, China Nacionalista - menos la comunista - y todos los países. Dejemos de atacar aquí a las Naciones Unidas.  Yo he hecho una sugerencia a la Comisión Técnica, para buscar un arbitro.  España está ahora de arbitro entre nosotros, para ver como vamos a la independencia.  Yo adquiero la responsabilidad de haber pedido los técnicos de las Naciones Unidas, y aún insisto en mi petición.  Yo soy responsable de los actos de mi pueblo.  Yo defiendo a Guinea, como los españoles defienden a España.  Muchas gracias, Señor Presidente.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Tiene la palabra el Señor Ondo.  Es el último orador.

EL SEÑOR ONDO EDU (DON BONIFACIO):

Señor Presidente, Señores Delegados peninsulares, Hermanos de la Delegación guineana.

Permítanme que utilice unos pocos minutos de esta sesión de la Conferencia para ver si me es posible contribuir en algo a hallar un punto de concordia que pueda hacer útiles nuestros trabajos que se van haciendo, creo yo, más laboriosos y pesados de lo que es de desear.

Hermanos, no queremos que triunfen inexorablemente cada una de nuestras propias propuestas.  La virtud, como todos sabéis, se halla en un término medio entre otros dos que son viciosos.  Busquemos ese término medio para salir de esta enojosa situación que muy poco dice de bueno sobre nuestra preparación para las lides políticas.

Señor Presidente, en nombre propio y en el de los muchos guineanos que aquí me cabe la honra de representar, yo solicito a la Mesa que se pase a estudiar y enmendar, artículo por artículo, el anteproyecto de texto constitucional elaborado por la Delegación guineana y auxiliada en las tareas de redacción por el Comité Técnico de esta Conferencia.

Y le solicito también, Señor Presidente, que las dos enmiendas a la totalidad del mismo, presentadas respectivamente por algunos señores Delegados de Fernando Póo y Río Muni, sean tenidas en cuenta como enmiendas parciales a nuestro texto de trabajo en cuanto, el uno, el de ciertos Delegados de Fernando Póo, no se oponga a la unidad indestructible de la joven Patria que deseamos ver nacer; y en cuanto al otro, el presentado por ciertos Delegados de Río Muni, respete la personalidad de Fernando Póo, de Río Muni, de Annobón, de Corisco, de Elobey Grande y de Elobey Chico. Y ello porque el principio de respeto a los hombres, a sus comunidades y a sus intereses es algo que me parece muy deseable y justo.  Y porque así debería pensar todo guineano que quiera crear una conciencia nacional con indestructibles lazos fraternales entre todos sus hijos.  Este es el ejemplo de España que deberíamos aprender.  Muchas gracias, Señor Presidente.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

  Voy a conceder la palabra al señor Gómez de Aranda para que en representación de la Delegación española, explique el punto de vista de la Delegación española sobre cómo se puede respetar en una Constitución la personalidad de Fernando Póo.

EL SEÑOR GÓMEZ DE ARANDA (DON LUIS):

Señor Presidente, Señores miembros de ambas Delegaciones: En palabra sencilla, quiero expresar, sin poner más pasión de la posible, toda vez que en la pasión nunca puse discrepancia, lo que entendemos y lo que puede ser la salvaguarda.  Se pedía la definición de la salvaguarda.  Realmente, una definición me parece, por un lado difícil, y por otro, inútil e inoportuna.  Una definición es difícil.  Las cosas que nos parecían más elementales, más claras, como el metro, la unidad de medida utilizada por el mundo, ha sido objeto de una definición nueva.  Es un ejemplo vulgar y corriente .

Quiero decir con esto que cualquier definición puede ser tachada por discrepante o pueden verse en ella fallos de puntos débiles o puntos oscuros.  La definición no serviría, por tanto, por ser un poco difícil y, al mismo tiempo, superficial.  No se trata de una definición.  No se trata de definir.  Se trata de organizar las garantías que Fernando Póo puede entender como tal salvaguarda.  Garantías que tampoco merman ni menoscaban la independencia unitaria de la unidad de la Guinea Ecuatorial.  Organizar garantías en la estructura.  Esto, para mí, es en lo que debe cifrarse naturalmente esta salvaguarda de Fernando Póo. También había una objeción relativa a que se diga la salvaguarda de Fernando Póo y la de Río Muni. Que me perdonen los amigos de Río Muni, pero claro está que esto entrañaba un sofisma, porque salvaguardar a la minoría, a la parte más débil, implica ya que la mayoría se salvaguarda por sí sola.  Por tanto, vamos a hablar, por supuesto, de la salvaguarda de Fernando Póo.  Se trata, o estamos tratando de marchar, con plena generosidad, hacia un Estado nuevo, este Estado de la Guinea Ecuatorial.  Un Estado nuevo que debe corresponder normalmente a una nación nueva.

En los primeros días de la primera fase de esta Conferencia, discutían los de Fernando Póo cuando afirmaban su absoluta independencia, basándose en que su lengua era distinta, su raza era distinta, sus costumbres eran distintas, etc.  Entonces no intervinimos.  Intervinieron ustedes, los miembros de Río Muni, pero ahora, al resumir, recordando aquellos momentos, digo que una nación no es una raza, porque hay naciones con varias razas; una nación no es una lengua, porque hay naciones con varias lenguas.  Una nación es, fundamentalmente, una empresa en marcha, una unión de hombres para hacer algo en común, un programa subjetivo de vida en común, algo que se mide no en función de la historia sino en función del futuro, de lo que queremos hacer juntos. El hombre tiene que unirse a los demás para hacer cosas para ese futuro.  Y entonces, se entiende que una nación tiene que ser la nación guineana en su conjunto: la de la Isla y la del Continente.  ¿Por qué? Porque solos no podrían ir a ninguna parte, y segundo, porque tienen unos lazos ya comunes que nos dan, por encima de las diferencias raciales, de las diferencias lingüísticas, de las diferencias dialecta­les, etc., una lengua común, un instrumento común de expresión, que es el español, y una serie de lazos comunes de una organización no muy antigua, pero suficientemente antigua o vieja para haber trazado estos vínculos y estos lazos de unión.  Efectivamente, ustedes lo han dicho, han comido juntos, ustedes son hermanos.  Pues bien, todos entendemos que hace falta y es preciso conceder esta unidad, esta independencia como unidad de doctrina, como esa empresa en marcha que os, como dije el otro día, esta pequeña pero importante y culta nación de habla española en el seno de África.

Ahora bien. Como naturalmente es una nación todavía no madura, y esto ustedes mismos lo han reconocido - el Señor Ibongo y algunos más - no hay todavía planes maduros; como estos lazos de nación no se han creado en su plena intensidad, puesto que la nación en el mundo occidental surge, en el siglo XIV, en el XV empezó a despertar la nacionalidad a través de una serie de siglos, y perdonadme que en esto parece que haya un exceso de retórica, pues entonces es lógico que tampoco esta nación nueva no tenga estos lazos, estas raíces tan hondas y esta unión tan estrecha, y entonces puede haber una discrepancia, unos recelos.  También lo decían ayer los miembros de MONALIGE.  No podemos negar que hay un dualismo.  Es una realidad que existe un dualismo, unos recelos, una suspicacia.

Entonces no hay más remedio que conceder a Fernando Póo las garantías que ellos quieran en una estructura que ellos entiendan que está salvaguardada su personalidad, su independencia, su autonomía con personalidad dentro de la Patria común, que es la Guinea Ecuatorial.

Es cierto que si el tiempo va pasando, que si hacéis cosas juntos en ese quehacer de toda nación, es posible que podáis fundiros en una verdadera Patria, sin recelo ninguno, ni suspicacias.  Pero es evidente que hoy existen esos recelos, existen esas suspicacias.  Y hay que salir a su paso, dando esas garantías al pueblo de Fernando Póo.  Y esto ¿cómo se hace?  No por medio de una definición, sino por medio de unas estructuras, de unos aparatos, de un sistema de equilibrio de poder que dé estos contrapesos y estas garantías, no unas palabras que las lleve el viento, sino una institución estable que garantice este contrapeso, este equilibrio.

Esto se puede hacer por una serie de razones que voy a exponer brevemente.  Primero, por una distribución de competencias; segundo, por una afirmación de la personalidad provincial a través de unas estructuras específicas de la Provincia; y tercero, por medio de la participación política - ya veremos cuál - de Fernando Póo en los Órganos del Estado común, en los órganos del nuevo Estado de Guinea Ecuatorial.

En razón de las competencias, naturalmente que en esto hay que afinar.  No podemos decir - perdonadme; no me gusta la crítica particular, pero tengo que criticar -, no debemos decir, como decía la enmienda a la totalidad de los 23, que las cosas principales son el Municipio, la Provincia.  Perdonadme, pero comprenderéis, igual que yo, que esto no nos dice nada, que no resuelve nada, hace falta afinar más. Para esto hay una serie de procedimientos, de sistemas. Vamos a dar tres fundamentales.  Uno puede ser por medio de una atribución expresa de competencias a cada Provincia y al Estado, o sea, una especie de catálogo del repertorio de competencias: orden público, etc.; una lista de competencias.

Segunda petición: atribuir unas competencias al Estado: las competencias fundamentales de soberanía, etc., etc. deben ser del Estado, y entonces, el resto, el residuo, claro está, lo que no está atribuido, reservado al nuevo Estado se entenderá que lo conserva la Provincia.

Y la tercera, atribuir a la Provincia una serie de competencias específicas que no cede, y en todo aquello que la Provincia no tenga definido, está claro que corresponderá al Estado.

Naturalmente que esta es una impresión y después hace falta meter, dentro de estas ideas que os estoy exponiendo desordenadamente, cuál sea la competencia de cada cual, cual sea la competencia del Estado, de la Provincia.  Para esto es la Constitución.

Segundo, que no es contrapuesto, sino complementario de lo anterior, la atribución....

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Sr. Gómez de Aranda: me indican que habla usted demasiado de prisa.

EL SEÑOR NSUE ANGUE (DON JOSÉ):

Es que esto es muy importante para nosotros.

EL SEÑOR GÓMEZ DE ARANDA (DON LUSI): Perdón, es que es mi costumbre.

Los tres sistemas son, o bien establecer en la Constitución un repertorio, una lista de competencias: cuáles corresponden al Estado y cuáles a la Provincia.  Esto es un procedimiento.  Otro es que el Estado se atribuye unas competencias, las que entiende que son indeclinablemente suyas, y entonces, todo aquello que no está reservado al Estado, está claro que corresponderá a la Provincia.  Y el tercer procedimiento es el inverso: que cada Provincia, o la Provincia, se reserve una serie de competencias que como tal Provincia le corresponde.  Y, claro está, lo mismo que dije antes: todo aquello que no esté definido como competencia provincial, quedará atribuido al Estado.

Ya aclaré que, naturalmente, es la Constitución que vamos a discutir entre todos, procurando que salga lo mejor posible, es la Constitución, digo, la que debe definir cuál sea el procedimiento a seguir.

Segundo juego de ideas para defender esta salvaguarda de Fernando Póo.  Ya dije que me refería a ella como minoría que pide salvaguarda.  Pero, naturalmente, igual salvaguarda la garantía e igual salvaguarda la personalidad de Río Muni, por supuesto.  Por medio de una afirmación de la personalidad de la independencia de cada Provincia, por medio de aquellas estructuras específicas de cada cual.  Esta claro. Que cada Provincia tenga un órgano, digamos deliberante y de Gobierno, al mismo tiempo que un Cuerpo colegiado por sufragio.  El nombre es lo de menos; se puede llamar Diputación como ahora; podéis darle el nombre que más os guste, pero que cada Provincia tenga su propio Órgano colegiado elegido, naturalmente, por los naturales de cada Provincia, y que este Órgano colegiado tenga una serie de competencias o que administre esas competencias en los asuntos provinciales.

Primero era definición de competencias.  Ahora decimos definición de la personalidad de cada Provincia, de cada una de las dos Provincias, por medio de una Institución propia colegiada electiva, que sea la que cuide, vele por el cumplimiento de esas competencias que son provinciales.  Y tercero, por medio de una participación cualificada de Fernando Póo en los Órganos estatales.

Quizás esto pueda despertar algún recelo en Río Muni, pero me dicen mis compañeros que no, puesto que estaba aceptado en las conversaciones preliminares que hubo, o sea, autorizar una representación cualificada de Fernando Póo en el Órgano estatal, en el Órgano común unitario.

Naturalmente, hay que decirlo claro, no vamos a engañar a nadie.  Se trata de dar a Fernando Póo una representación, como decimos, cualificada que no corresponda exactamente con su número de población, porque en este caso, como han dicho los Representantes de Fernando Póo, siempre quedarían en minoría, siempre podían quedar en el peligro de ser dominados, de ser sojuzgados - no es palabra mía -.  Para evitar esto, sería una participación cualificada de Fernando Póo en la Asamblea Nacional.  Serían siempre minoritarios por su número, pero su minoría sería lo suficientemente cualificada para que no puedan quedar en absoluta indefensión.

Se ha hablado, e incluso se han manejado cifras, de doce Diputados de Fernando Póo por diecinueve de Río Muni.

Segundo.  Esto tiene relación con lo anterior.  La exigencia de unas mayorías cualificadas en el seno de esta Asamblea que hemos citado, para tomar, para adoptar las medidas que son de importancia, de gran interés, lo que se llama vulgarmente "quorum".  Con el "quorum" de dos tercios, por ejemplo, podría ser suficiente, unido con el número anterior de Procuradores de Fernando Póo y de Río Muni, para que quedara garantizada la personalidad de Fernando Póo.  Se tiene, por un lado, una minoría - siempre será minoría en la Asamblea -, pero una minoría lo suficientemente importante para que pueda participar en el juego de este "quorum", en las medidas importantes.  Esto es la aplicación, como decía hace un momento, de la doctrina de los equilibrios, de los contrapesos. En este equilibrio, esta minoría más débil no podrá quedar nunca en indefensión.

Creo que está claro.  ¿Está claro? ¿Sí?  (ASENTIMIENTO)

Podía pensarse en la creación de un órgano paritario con igualdad de número, por su puesto, para asesoramiento del Gobierno en aquellas cuestiones de interés provincial; o sea, este Organismo no sería ejecutivo, sería simplemente consultivo; pero sería una garantía el que un órgano paritario, en igualdad de número, pudiese aconsejar al Gobierno en aquellas medidas que afecten a los intereses provinciales.

Además, tenemos una cosa muy importante que es la elección de Presidente de la República.  Esto es de enorme interés, porque por muchas que sean las necesidades, por mucho que sea el contrapeso que queramos establecer, siempre cabe la suspicacia, mucho más en las minorías, que serán las que, a última hora, darán la verdadera solución.  Entonces, podría arbitrarse para la elección de Presidente de la República un colegio de compromisarios paritario, en igualdad de condiciones, un colegio paritario de unos y de otros para elección de Presidente de la República, ni uno más, ni uno menos, en partes iguales, un colegio de compromisarios para elegir - repito - al Presidente de la República.

En cuanto a la participación en el Gobierno de estos últimos, es el Poder Ejecutivo, es la Administración la que da el dinero, la que administra realmente, la que manda. Para evitar cualquier separación de los poderes garantizados en la Constitución, en este Gobierno habría, al menos, un tercio de una de las dos grandes Provincias, un tercio sería de una de las dos Provincias.

Otra fórmula es el Vicepresidente de la República o del Gobierno, que no sé cómo está definido en la Constitución, que tendría que ser nombrado por el Presidente elegido.  El Presidente elegido por este Colegio paritario, en igualdad de condiciones, este Presidente, a su vez, designaría un Vicepresidente, que tiene que ser de Provincia distinta de la suya, designado por el Presidente, repito, pero de Provincia distinta de la suya.  Esto de que el Presidente sea elegido por un Colegio de compromisarios paritario podrá ser una garantía suficiente.  ¿Está claro?  ¿Quieren que les haga alguna aclaración?

Y luego, naturalmente, tenemos el tema de la reforma de la Constitución.  Claro está que cualquier Constitución puede ser rectificada, claro está que cualquier pueblo puede enajenar para siempre su situación y su capacidad, claro está que es el pueblo viviente, con sus tradiciones, etc.  Todo esto pesa en los pueblos, en los viejos y en los nuevos. El poder constituyente reside en los pueblos que viven, que trabajan.  Pues bien; no se puede hipotecar para siempre el futuro constitucional, pero, al menos, parece que esto es una inquietud, que esa reforma constitucional se haga por una mayoría cualificada, y después sancionada por un referendum en cada una de las dos Provincias.  Esta es una garantía necesaria, porque no serviría para nada el que hiciésemos una Constitución entre todos que fuese aprobada por referendum si después, dentro de unos meses o unos años, pudiese transformarse y venirse abajo estas garantías.

Ya decía antes que la unidad estrecha entre todos hará que estas cautelas no sean necesarias, que sobren.  Mientras estas cautelas existan, es evidente que se necesitan unas garantías sobre que esta Constitución, si la aprobamos aquí con estas cautelas, no va a ser derogada en cualquier momento de cualquier forma, sino por un "quorum" especial y por referendum especial.

Que estamos haciendo una Patria nueva que ha tenido unos rechinamientos en esa unión en sus comienzos, no se puede negar.  Es evidente que hay que dar el lubricante que pueda evitar estos rechinamientos, y esto es la salvaguarda de la personalidad, salvaguarda que sea para hoy y que, al mismo tiempo, sea garantía para el futuro de estas cautelas, de estos recursos técnicos, para que no se pueda reformar en cualquier momento y de cualquier modo la Constitución, sino con ese refrendo aprobado por Fernando Póo.

Estas son, expuestas con un poco de desorden, las ideas que les someto y estoy dispuesto a darles cualquier aclaración que precisen.

Yo creo que son claras las cautelas, las garantías que podemos entender como suficientes para salvaguardar la personalidad de Fernando Póo y que entiendo que en ningún caso atontan a lo que es la independencia unitaria de Guinea Ecuatorial como una nación.

Sobre todo, tenemos que partir siempre de un principio de buena fe.  Algunas veces se, ha puesto en duda la buena fe.  La buena fe del Gobierno español, del pueblo español más que del Gobierno, a mí me parece que es evidente, pues estamos dispuestos a conceder la independencia, pues precisamente estamos trabajando para eso y queremos conseguirla cuanto antes.  ¿Cuál va a ser nuestra voluntad y nuestra intención sino que esa independencia sea lo más eficaz posible, la mejor que pueda tener ningún pueblo? Puede haber, en cambio, grupos que obedezcan intereses capitalistas que soplan a los oídos de los cándidos, pero el pueblo español no tiene nada que ver con ellos.

Yo os digo, hombres de Guinea, que queréis a vuestro pueblo y queréis lo mejor para él, el pueblo español no tiene intereses pequeños ni mezquinos en el caso de la indepen­dencia de Guinea.  Quiero una independencia para vosotros brillante, eficaz, que sea el espejo en que se refleje la grandeza de España, en una República próspera, pacífica, en buena situación económica.  La presencia de grupos capitalistas eso es ya otra cosa.

Como Representantes del pueblo español,¿qué interés parcial y mezquino podemos tener en esto, como no sea la grandeza de Guinea, que es un reflejo de la grandeza de España? Es un interés moral.

Hace unos días, la semana pasada, no estuve entre vosotros en las reuniones de esta II Fase de la Conferencia, porque me encontraba en Dakar, capital de un país africano como el vuestro.  Allí fui recibido por el Presidente de la República, Senghor, gran poeta, gran filósofo.

(UN RUIDO PERSISTENTE Y PENETRANTE PROCEDENTE DE LA CALLE, IMPIDE OÍR POR COMPLETO AL ORADOR EN ESTA PARTE DE SU DISERTACIÓN Y SE PIERDEN ALGUNAS DE SUS PALABRAS)

Decía el Sr. Maho que en vez de una Constitución que fuesen unas bases. Esto no es posible, pero si se desechan los prejuicios sí por supuesto, pero, en caso contrario, sería mejor que fuéramos artículo por artículo, aunque sea más laborioso.

Por supuesto que, con respecto a la ONU, nadie por lo menos de nuestra Delegación, ha dejado de reconocer su labor pacificadoras No hace falta que se vaya a la ONU, ya el Gobierno español quedó encargado de esta independencia y ofreció un marco de unidad con la salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo. Eso no quiere decir, ni mucho menos, que exista un menosprecio para ese alto Organismo Internacional. Nada más.

EL SEÑOR NSUE (D. ESTEBAN), del MUNGE:

Por favor, Señor Gómez de Aranda, ¿tiene usted la bondad de explicarme, en cuanto a la segunda modalidad, si el órgano podría ser distinto o podría caber la posibilidad de que existieran órganos distintos en una provincia y en la otra?

EL SEÑOR GÓMEZ DE ARANDA:

Eso, confieso que no lo he pensado, pero puede ser. Eso depende.,ya de la conveniencia de cada provincia.  Hablamos de un órgano colegiado que represente el interés de cada provincia;  creo que pueden ser iguales, pero ya no me meto.

EL SEÑOR NSUE (D. ESTEBAN), del MUNGE:

He querido entender una afirmación ...

EL SEÑOR GÓMEZ DE ARANDA:

En cada provincia, un órgano colegiado.  ¿Constituido igual para cada provincia?  Creo que sí, pero no hago hincapié en ello.  Lo procedente es que cada provincia tenga su órgano propio, elegido por sufragio, y que ese órgano propio defienda los intereses de cada provincia.

No me he referido a otras minorías, porque las minorías pueden quedar defendidas.  Eso no lo he estudiado y me considero incompetente.  Si hubiera algún medio para garantizar, dentro de la unidad, estas minorías pequeñas, también sería bueno, aunque creo que con esta gran garantía, este gran equilibrio entre las dos grandes provincias, quedarían también en equilibrio las minorías pequeñas.  En esto me someto a cualquier criterio, mucho más fundado que el mío.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Tiene la palabra el Señor Ngomo.

 

EL SEÑOR NGOMO NANDONGO (D. FEDERICO):

Señor Presidente, muchas gracias.  Yo quería saber si la intervención del Señor Gómez de Aranda es a manera de declaración del Gobierno español o es una manifestación de un delegado.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Su intervención explica el marco que el Gobierno español ha trazado a la Conferencia y la forma en que la personalidad de Fernando Póo puede quedar garantizada.  Las palabras del Señor Gómez de Aranda están respaldadas por el Gobierno español, al que representa.

EL SEÑOR NGOMO NANDONGO (D. FEDERICO):

Muchas gracias.  Entonces, yo quería que esta declaración se nos diera por escrito, porque si no no podemos estudiarla.  Esta es una propuesta mía.

EL SEÑOR GÓMEZ DE ARANDA:

De momento, no tengo escrito esto, pero creo que se puede escribir para otro día.

EL SEÑOR NGOMO NANDONGO (D. FEDERICO):

Es que pasa una cosa:  el Señor Presidente (refiriéndose al Señor Gori) como me quitó el puesto, me va a quitar también la palabra? Por favor, lo que pasa es que la intervención de usted (dirigiéndose al Señor Gómez de Aranda) conviene meditarla.

EL SEÑOR GORI MOLUBELA (D. ENRIQUE):

Perdone, Señor Presidente. Resulta que después de tanto ... Hay un refrán en castellano que dice; "más vale tarde que nunca", y si la dicha es buena, mejor todavía.

Nos hemos encontrado aquí con tanto papel que ya ni se acuerda uno.  El día 22, mi compañero Don Federico había dicho en una de sus intervenciones, textualmente:  "Creo que el representante del Gobierno español ha aclarado con sus palabras la salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo. Esa salvaguarda conviene verla expresada en un borrador de Constitución que haga el Gobierno español, y de esta manera la Constitución señalaría que la salvaguarda de Fernando Póo quiere decir esto, y así podríamos llegar a un entendimiento".  Son esas cosas acostumbradas, no en sentido peyorativo, pero seguimos siendo españoles.  Nadie se acuerda.  Seguimos siendo españoles y se dice que la Administración nuestra es poco menos que elefantiásica:  burocracia grande, muchos papeles, y todo estaba aquí y nadie se había acordado de que lo había dicho Don Federico ese día.

Después de la discusión de anoche, llegamos a descubrir Colón, que ya estaba descubierto. (Risas).  Descubrir América, mejor dicho.  Total, hemos llegado a lo mismo.  Esta declaración que acaba de hacer el Señor Gómez de Aranda y que como acaba de decir el Señor Presidente de la Mesa entra dentro del espíritu que animó al Gobierno a firmar su declaración oficial, el Gobierno la respalda.  Entonces, siguiendo la propuesta que había hecho Don Alfredo, el Señor Expedito y otros, huelga el que volvamos a insistir y estemos dando vueltas al molino, porque vamos a estrellarnos.

Concluyendo, y si les parece bien una propuesta mía particular, vamos a salimos de esta esfera, vamos a trabajar concretamente con estos principios, y estos principios me parece que en gran parte están contenidos en el borrador del anteproyecto que se hizo la otra vez aquí.

Pero sin embargo, independientemente de esto, como consta en acta, si a la Mesa le pareciese bien, independientemente del acta, que va a ser voluminosa y va a tardar mucho, esta intervención del Señor Gómez de Aranda se sacase como separata y pudiese repartirse, entonces podríamos reunimos un día aquí y sobre eso empezar a trabajar.  Por ejemplo, podría ser el jueves  -mañana es fiesta, la fiesta patronal y fiesta de precepto, y si no el Obispo nos excomulgaría- podríamos trabajar el jueves sobre esto y ya, sin más discusión, llegar a conclusiones concretas para ver si podemos salir de aquí con algo resuelto.

EL SEÑOR MAHO SICACHA (D. LUIS):

Yo quería hacer una pregunta, por favor, y no lo tomen a mal.  La declaración del Señor Gómez de Aranda, ¿vincula o no?.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Vincula a la Mesa y vincula a la Conferencia.

EL SEÑOR MAHO SICACHA (D. LUIS):

A la Mesa, quizá;  a la Conferencia, no.  A la Mesa, quizá.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

¿A quien quiere que vincule?

EL SEÑOR MAHO SICACHA (D. LUIS):

A ustedes.  Segunda cosa:  ayer, el Señor Andrés Moisés hizo una petición a la Mesa -eso sería a la una de la madru­gada y yo ya no podía tomar notas-  y decía que por qué no se esbozaba por la Mesa y por los técnicos qué es lo que se creía que era la salvaguarda de la personalidad de Fernando Poo;  que Fernando Póo dijera y aceptara cuál era, qué creían que era su personalidad, para dialogar.  Por eso preguntaba, ¿no fue así?.  Me parecen acertadísimas las palabras del Señor Gómez de Aranda, lo mismo que ha dicho el Señor Gori, que se recojan, aparte de darnos el mamotreto de las actas, y que veamos si recoge ese espíritu, pero ruego, por 'favor,  que también se hagan constar las palabras del Señor Barreiro, que pronunció ayer sobre las doce y media, aunque no estoy muy seguro en la cuestión de horario porque ya estábamos muy cansados.

Si en esto estamos de acuerdo, vamos por una línea que se va marcando.  No es que estemos en pugna las dos Delegaciones guineanas.  Nos falta, sencillamente, un punto de arranque.  Creemos que lo hemos encontrado nosotros.  Buscamos a ver si ahora, que va pareciendo que hay un posible acercamiento, a ver si lo encontramos.  Son dos posiciones antagónicas. A ver si encontramos un punto medio, en el cual nos entendamos.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Hay una propuesta de la Mesa, que es la siguiente: El Señor Gómez de Aranda ha explicado claramente la técnica por la cual se podía garantizar la personalidad de Fernando Póo dentro de una Constitución.  Conviene ahora rellenar este marco que ha trazado el Señor Gómez de Aranda, porque, por ejemplo, cuando hace referencia a las competencias del Gobierno y de la provincia habría que enumerarlas.  Esta es la labor.  Proponemos (es una propuesta de la Mesa) que la Delegación guineana, a la cual se dirigían las palabras del Señor Gómez de Aranda y las del Señor Barreiro, se reuniera sola aquí para ver de buscar una fórmula que podría proponer al Gobierno español, el cual no tendría el menor inconveniente en aceptarla si viniera con la unanimidad de la Delegación guineana.  Hay que reseñar las competencias que corresponden al Estado y a la provincia, fijar la relación numérica de la representación de Fernando Póo en los organismos colectivos estatales, especificar el juego de garantías constitucionales para la personalidad de la isla, etc.

Si la Delegación guineana quisiera reunirse a solas, sin técnico alguno, y llegara a un acuerdo sobre estos extremos, habríamos superado el serio escollo que impide avanzar a la Conferencia.

Quisiera que se pronunciaran sobre esa propuesta.

EL SEÑOR MAHO SICACHA (D. LUIS):

Perdone.  La declaración española no nos habla de un Gobierno unitario.  Habla de una unidad política.  ¿Qué entiende usted por una unidad política salvaguardando el resto?

EL SEÑOR PRESIDENTE:

La expresión de Guinea es una unidad política quiere decir que tiene organismos comunes políticos que configuran un solo Estado.  La personalidad de Fernando Póo exige, sin embargo, unas limitaciones a la función de los organismos e instituciones comunes, ya que existen competencias que permanecen en la provincia.  El señalamiento de esas competencias en la labor a realizar por ustedes poniéndose de acuerdo sobre lo que retiene el Gobierno Central y lo que se puede ceder a Fernando Póo.  Entiendo que es la oportunidad de que la Delegación guineana resuelva, a la manera africana, entre ellos, las competencias y las garantías.

EL SEÑOR MAHO SICACHA (D. LUIS):

Muchas gracias, Señor Presidente.

EL SEÑOR NSUE ANGUE (D. JOSÉ):

Quería una aclaración, pero antes de formularla, ya se ha adelantado la Mesa. En cuanto a la distribución de competencias, por lo visto el Señor Gómez de Aranda ha tenido la amabilidad de indicarnos tres procedimientos:  atribuciones expresas a la provincia, atribuciones expresas al Estado y reservas provinciales.  Yo creo que si nos deja ahí -como usted ya lo ha dicho ahora- si nos deja así, volveremos al mismo punto de partida.  Ahí está el problema.  Que el Gobierno haga la distribución, la lista de competencias y adopte una de estas tres fórmulas.  Por una parte, (y parece que seguramente no me va a decir que sí porque le veo muy precipitado), y segundo, la propuesta de Don Federico debe seguir adelante:  que nos den por escrito las palabras del Señor Gómez de Aranda para que podamos estudiarlas con más detalle , pero que sea el Gobierno el que determine las atribuciones y las competencias, porque entiendo que ahí está el problema.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Podemos dar un papel en el que figuren cuáles son las competencias normales de un Estado, y ustedes separan las que crean corresponden al Estado y las que tienen que quedar en la provincia.

EL SEÑOR GÓMEZ DE ARANDA (D. LUIS):

Una aclaración concreta.  Es que mis palabras no eran una Constitución;  eran un camino para hacer la Constitución. Quiero decir que evidentemente esas competencias tienen que ir en la Constitución.  Pero el definirlas es cosa de ustedes.  El camino de la salvaguarda de la personalidad se aclara con las competencias.  Yo no hago la Constitución;  hago el camino para constituir la Constitución.

EL SEÑOR NSUE ANGUE (D. JOSÉ):

Insisto en que si nos mandan ahora que nos distribuyamos las competencias, volveremos al mismo punto.  Esto por una parte.  Y por otra, usted apuntó aquí tres procedimientos y yo ruego que nos diga el Gobierno cuál de los tres es el más indicado.  Porque nosotros, yo creo que esto para nosotros es dogma de fe, debe serlo.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

La propuesta es la siguiente:  Una reunión de la Comisión guineana para que intente ponerse de acuerdo sobre la distribución de competencias.  Después el Gobierno español, sobre tal acuerdo, fijaría definitivamente su actitud.

EL SEÑOR MAHO SICACHA (D. LUIS):

Señor Presidente:  Hay otras propuestas. ,¿Por qué no se estudian?

EL SEÑOR PRESIDENTE:

El Señor Copariate tiene la palabra.

EL SEÑOR COPARIATE MUEBAQUE (D. GASPAR):

Con respecto a las directrices que en líneas generales acaba de definir el Señor Gómez de Aranda, quiero nada más que se incluya, así como se ha dicho, que para la reforma de la Constitución se haría referendum separado;  que se incluya también que para su aprobación se haga referendum por separado, y en cuanto a lo que denomina provincias, así como en otros países de Europa que exactamente no me acuerdo si es por ejemplo, en Suiza, no estoy muy enterado de eso, hay unas pequeñas regiones que denominan ellos cantones, nosotros podríamos dar la denominación que creamos más adecuada;  por ejemplo, podremos decir "Territorios de Fernando Poo" o "Te­rritorios de Río Muni", y luego, total, la denominación no es lo fundamental del caso, y luego la Administración también que tuviera una denominación Territorial de Fernando Poo o Administración Territorial de Río Muni.  Y en lo que muchos han protestado contra las declaraciones de alguien de Fernando Póo de evitar la admisión de técnicos de la ONU en este asunto, yo creo que los de Fernando Póo que han declarado esto no es porque ataquen directamente a la ONU, sino porque Fernando Póo nunca había dudado de la buena fe de España en cuanto a la resolución de este problema, porque desde el tiempo más antiguo hasta el momento en que seguimos siendo españoles, Fernando Póo nunca se había visto humillado o rebajado en su condición de ser español.  Por lo tanto, una prueba de ello nos la ha dado el que se inicie esta Conferencia y para ello no hemos ido a recurrir a otros países ni a la ONU, los de Fernando Póo, por lo menos.  Si alguno ha ido en representación de Fernando Póo habrá ido en representación de un partido político, pero aquí asisten unos señores elegidos por los de Fernando Póo, y no como de los partidos políticos, para aclarar que Fernando Póo no ataca a la ONU, sino que reafirma que ni un momento había dudado de la buena fe de España, así como no nos sentimos rebajados por pertenecer a España.  Nada más.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Yo pediría que se manifiesten con precisión sobre la propuesta.  Eso nos permitiría avanzar.

Casi todos los temas han sido suficientemente discutidos y han tenido todos los grupos de opinión posibilidad de hablar sobre ellos.

Y ahora pido a los que quieran manifestar su opinión sobre la propuesta que discutimos que lo hagan en forma concreta y breve.

EL SEÑOR GRANGE (D. AGUSTÍN DANIEL):

Yo, como representante de una minoría fernandina encuadrada dentro de la población de Fernando Póo, agradezco al señor que ha hablado -no me acuerdo de su nombre- la explicación que nos acaba de dar.  Veo que en su exposición la per sonalidad de Fernando Póo está salvaguardada de la manera que nos ha explicado.  Pero hay una cuestión que ya en la primera fase de la Conferencia recalqué:  dentro de Fernando Póo y dentro de Río Muni existen minorías, que es la cuestión fundamental.  Ahora no se habla solamente de salvaguardar la personalidad de Fernando Póo o de dar garantías a Fernando Póo;  se habla también de dar garantías a todas las minorías o  Porque estas minorías pueden., en su día, causar disturbios al conjunto de Guinea Ecuatorial.

Yo agradecería que el Gobierno español nos dé una fórmula, dentro de la estructura política o nacional, en la cual esas minorías estén garantizadas, dentro del conjunto de Guinea Ecuatorial como nación.

Nada más.  Muchas gracias,

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Si la Delegación guineana renuncia a reunirse por separado para examinar estos problemas y tratar de encontrar un acuerdo entre ellos, no tiene inconveniente el Gobierno español  -y la Mesa en tomar la iniciativa-  en presentar un proyecto de reparto de competencias.

Yo quisiera que tomaran partido o expusieran su opinión sobre mi propuesta.  Ya no tiene ningún objeto volver sobre los demás temas debatidos.

Es muy tarde, tenemos que levantar la sesión;  podemos levantarla con el acuerdo de que el Gobierno español, el próximo día, presentará un proyecto de reparto de competencias, dentro del orden marcado por las ideas expresadas aquí por el Señor Gómez de Aranda.  También podríamos dar una posible solución para el problema de las minorías étnicas.

Se ha propuesto a la Delegación guineana que se reúna y discutan este problema y lo resuelvan en su seno.  Si este procedimiento, por lo que sea3 no lo consideran oportuno, el  Gobierno español acepta la responsabilidad de tomar la iniciativa.

EL SEÑOR NGOMO NANDONGO  (D. FEDERICO):

Yo quiero abundar en la idea de la Presidencia y la encuentro muy acertada, porque es una cosa que vengo pidiendo desde el 22 del mes pasado.  Yo creo que es tiempo de demostrar por parte del Gobierno español que vive en Guinea, que conoce nuestros problemas, pues lleva allí ciento noventa años.  Que nos demuestre estas competencias y nosotros podemos aceptarlas o no.  Vamos a intentarlo.

EL SEÑOR N'DONGO MIYONE (D. ATANASIO):

La Delegación española había pedido la palabra.  Convendría que hablase para equilibrar esto un poco.

EL SEÑOR JUSTE CESTINO (D. JOAQUÍN):

Muchas gracias, Señor Presidente.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Con la distancia no les oigo.

EL SEÑOR JUSTE CESTINO (D. JOAQUÍN):

Para dar a esto, quizás, la solución más rápida.  La Mesa acaba de presentar dos proposiciones alternativas.  Por una, la Comisión guineana se reúne y establece ella misma, sobre una lista de competencias, cuáles corresponden a la provincia y cuáles al Estado central.  Por la otra, también presentada como alternativa por la Presidencia, la Delegación española entrega a la Delegación guineana dos listas de competencias:  unas atribuibles al Estado y otras atribuibles a la provincia, para que la Comisión guineana sobre esa doble lista discuta, cuya discusión será probablemente más fácil.

Yo creo que la mejor solución para terminar esta sesión y que no termine a la misma hora que la de ayer, sería que los que eligiesen la primera proposición se pusiesen de pie y luego se pusiesen de pie los que eligiesen la segunda, y aquélla que tuviese mayor número de votos fuese decidida como la más conveniente.

EL SEÑOR PRESIDENTE:

No me someto nunca necesariamente a las ideas de la Delegación española y por esta vez también rechazo la fórmula de opinar por el procedimiento de quedarse sentado o ponerse en pie.  La primera propuesta ha quedado desechada porque se han producido muestras de disconformidad bastante palpables, y no vamos a reunir a gente que no se quiere reunir.  Eso es cosa evidente.  La Mesa hace suya la segunda y, por tanto, en la próxima sesión la Delegación española presentará una distribución de competencias a la consideración de la Delegación guineana.

Con esto se cierra ya la sesión de hoy.  Muchas gracias Hasta el jueves, a las siete de la tarde.

Se levanta la sesión a las veintiuna horas y veintiún minutos.

DON JOAQUÍN CASTILLO MORENO, Marqués de Castro de To­rres, Coordinador de la Conferencia, en funciones de Secre­tario, doy fe de cuanto antecede.  Madrid, fecha ut supra.  

[Va la firma]

   

  

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

 

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