HISTORIA DE GUINEA

 
   

 

 

 

 

 

               ACTA DE LA TERCERA SESIÓN PLENARIA. SEGUNDA FASE

 

   En Madrid, a diecinueve de abril de mil novecientos sesenta y ocho, en el En el Salón de Embajadores del Ministerio de Asuntos Exteriores, tiene lugar la III Sesión Plenaria de la Segunda Fase de la Conferencia Constitucional de Guinea Ecuatorial, bajo la presidencia del Vicepresidente de la misma, Excmo. Señor D. Ramón Sedó Gómez, Subsecretario de Política Exterior, con la asistencia de las Delegaciones del Gobierno español y de la Guinea Ecuatorial.

   La Mesa queda constituida por el Excmo. Señor don Ramón Sedó Gómez, Subsecretario de Política Exterior y Vicepresidente de la Conferencia, el Excmo. Señor Don Gabriel Mañueco de Lecea, director General de África y Próximo Oriente y el Excmo. Señor Don Gabriel Cañadas Nouvilas, Secretario General del Consejo Superior de Asuntos Exteriores y de la Conferencia.

   El Presidente de la Mesa abre la sesión a las dieciocho horas y treinta minutos y dice:

   EL SEÑOR PRESIDENTE:

   Les ruego que me perdonen por mi retraso que, les puedo asegurar, que no ha sido por causa de mi voluntad, sino por deberes oficiales que me era imposible eludir. Les ruego que me perdonen.

   De acuerdo con lo que habíamos señalado al fin de la reunión de esta mañana, si ustedes están de acuerdo concedemos la palabra al señor Herrero que, como técnico, va a exponer, considerando las realidades políticas de la Guinea Ecuatorial cuales podrían ser los principios en que se basará el texto constitucional. Tiene la palabra el señor Herrero.

   EL SEÑOR HERRERO:

   Lo que a continuación voy a desarrollar son, simplemente, unas sugerencias técnicas para un eventual borrador de Constitución. Estas sugerencias se basan, naturalmente, en un criterio político fundamental que ha sido expuesto esta mañana y al que responde la anterior fase de la Conferencia Constitucional.

   Para formular estas sugerencias, se han tenido en cuenta también las circunstancias que concurren en Guinea Ecuatorial; pero fundamentalmente, lo que creo que nosotros podemos aportar, en cuanto técnicos, son unos criterios de ciencia política, de técnica de derecho constitucional, y algún conocimiento de historia política del África post-colonial. Estos conocimiento pueden ser instrumentos al servicio de la Conferencia.

   Como primer punto a exponer, podría tratarse del problema formal, del origen de la Constitución que la Conferencia elabore. Lo que la Conferencia elabore no va a ser, o no se pretende que sea, una Constitución provisional, sino una Constitución definitiva para la Guinea independiente, sin perjuicio de que este nuevo Estado de Guinea pueda modificarla como lo crea conveniente, una vez llegado a la soberanía

   Ahora bien. Esta pretensión de que este documento, sin perjuicio de su posible reforma, sea un texto constitucional de carácter definitivo, hace que no se quiera convertirlo en un acto del legislador español, esto  es, en una Ley española, sino en un acto del constituyente guineano, que será siempre  el pueblo de Guinea, a partir de las decisiones que sus líderes y representantes políticos adopten,  reunidos en  esta Conferencia. Es decir, creo que este principio  es bastante claro y evidente.  No se trata de una Ley española que rija una fase intermedia que luego de lugar a la apertura de un proceso constituyente, sino de un acto libre del constituyente guineano, sin perjuicio, claro está que, de acuerdo al procedimiento previsto en la misma Constitución que Guinea se dé, la Constitución pueda ser reformada en  el futuro como  toda Constitución.

   Una vez puesto en claro este problema de tipo formal, pasemos a exponer las sugerencias básicas para este borrador de Constitución.

   Una primera sugerencia sería, y creo que en esto probablemente todos los miembros de la Conferencia estarán de acuerdo, la necesidad de una declaración que podría constar a la cabeza de la Constitución, concebida más o menos- en  estos  terminas:

   Guinea Ecuatorial es un Estado soberano que asegura la independencia, la integridad y la seguridad de su territorio y garantiza la igualdad ante la Ley de todos los ciudadanos sin distinción de origen, raza, sexo ni religión.

   Realmente, esta fórmula viene exigida, tanto por la nueva condición que en el  campo internacional tiene el Estado independiente de Guinea, como por la misma dignidad del pueblo guineano.

   Aparte de esta declaración inicial, que podría figurar en cabeza de la Constitución, sería conveniente -y esta es una segunda sugerencia- la adhesión constitucional a la Declaración Universal de Derechos del Hombre, hecha por las Naciones Unidas. Creemos que esto es conveniente porque el modelo de las Naciones Unidas goza de una gran autoridad de tipo político y de una gran perfección de tipo técnico. Y, por otra parte, además de proporcionar ya un modelo de tal autoridad, evita los inconvenientes de una detallada declaración de derechos individuales en la Constitución. Estos inconvenientes, todos ustedes comprenderán, que son graves. En primer lugar, todos sabemos que la libertad no es una cosa que esté en la calle, no es una cosa que de la naturaleza, sino que es una cosa que se consigue poco a poco; los pueblos cada vez son más libres según sean más ricos, según se desarrollen más y según se organicen mejor. De manera que una Declaración de Derechos que figure simplemente en un papel constitucional, ofrece el peligro de ser ineficaz, de no llevarse a la práctica, y, en consecuencia, de desprestigiarse ante el pueblo, al que se atribuyen unos derechos en teoría, pero que en la práctica son imposibles de llevar a cabo, o, en casos de que se pretenda llevarlos a cabo, puede ser, catastrófico. Pongamos el caso típico de los Derechos sociales, los Derechos de tipo social, evidentemente son una meta muy digna de ser procurada y buscada, pero los derechos de tipo social, por ejemplo una seguridad social generalizada es muy difícil y muy cara de aplicar, y  existe concretamente un Estado africano -el Congo de Kinshasa- que cuando quiso poner en práctica durante unos cortos días un sistema de seguridad social muy avanzado avanzó por el camino de la bancarrota general del Estado. De manera que parece, mejor que afirmar unos derechos inaplicables en el contexto africano, dar la adhesión a unas metas a alcanzar y que, sin duda, África está en vías de conseguir. Esto explica por qué la mayoría de las Constituciones del África sursahárica, que para la elaboración de estos puntos y sugerencias se han tenido en cuenta, e incluso para todas las Constituciones del mundo descolonizado, que son unas ciento diecinueve, las declaraciones de derechos tienden a desaparecer. En África, podría citarse el caso de Tanganika, Estado de un progresismo indudable, y que no contiene en su Constitución ninguna declaración detallada de libertades individuales. El caso de Ghana, el mismo caso de Camerún, que después de haber tenido una amplia Declaración de Derechos, la han eliminado de su Constitución actual. Y aquí convendría recordar, tal ves, los términos de un gran estadista africano, que conocía a su pueblo y conocía las condiciones políticas de África, y que consideraba que un Gobierno se juzga en África, ante todo, “por su capacidad para realizar las tareas que el desarrollo acelerado y la modernización imponen, y no por simples palabras”. Esta sería la segunda sugerencia.

   En cuanto a la tercera, ya entraría en lo que pudiéramos llamar “Organización de los poderes en el nuevo Estado de Guinea".

   En primer lugar, parece que sería muy útil un único Jefe de Estado y del Gobierno, puesto a la cabeza de la Guinea independiente y que detentará todos los poderes gubernamentales. Y decimos esto, porque, en principio, parece que la experiencia general de las grandes democracias europeas y americanas aconseja que el poder, sin perjuicio de múltiples controles, lo detente una sola persona. Este proceso es evidente. Ustedes ven que en Estados Unidos el que decide es una persona, el Presidente; en Inglaterra, el Primer Ministro; en Francia, hay que decir que es el Presidente de la Republica. Por tanto, con uno u otro nombre, es siempre un solo magistrado. Ahora bien, en los países africanos este proceso es todavía más marcado. En África, la mayoría de las Constituciones prevén un régimen en que el poder ejecutivo este encargado a una sola persona. Y cuando se ha pretendido encargarlo a más personas, los resultados han sido bastante ingratos.

   Por ejemplo, en los países de ascendencia británica de África, siempre se ha pretendido establecer un ejecutivo doble: un Jefe del Gobierno y un Jefe de Estado, llámese Presidente o Gobernador General. En todos estos casos, el Primer Ministro ha llegado a excluir al Jefe del Estado, y cuando ello se ha hecho pacíficamente, la cosa no ha sido grave; lo malo es que en algunos casos el proceso no ha sido pacifico. En Nigeria todos ustedes saben que desde el primer momento, el Jefe del Estado, Gobernador General y Presidente, estuvo claramente opuesto al Primer Ministro. Y en Uganda, de Uganda puedo hablar con cierta autoridad porque intervine en la redacción de su Constitución, cuando se estableció un ejecutivo doble, en que había un Presidente elegido, que era el Rey de Buganda, y un primer ministro, los conflictos estallaron al día siguiente de establecerse esta fórmula constitucional, y el primer Ministro, el señor Obote terminó destituyendo al Jefe del Estado.

   En el África de estirpe francesa, por ejemplo en el Senegal, en que había dos líderes de la talla de Shengor y de Dia, el resultado ha sido bastante paralelo. La oposición estalló, pese a la gran amistad y la talla de ambos líderes y terminó estableciéndose un régimen presidencial. Parece, por tanto, que el dualismo que está en decadencia en todo el mundo, lo está en mayor medida en los Estados de la nueva África. Y por eso parece que tampoco debería situarse al lado de este presidente único, y que se supone elegido por sufragio universal de todo el pueblo guineano, un vicepresidente con grandes atribuciones, porque también en África -y fíjense ustedes en el caso de Togo y de Dahomey-, cuando ha habido un vicepresidente elegido por sufragio universal, con grandes atribuciones y que casi siempre representaba una tendencia enemiga a la que representaba el presidente, ha estallado un conflicto, a veces sangriento.

   Ahora bien; el hecho de que exista a la cabeza de Guinea un Presidente elegido por sufragio universal y que detenta todos los poderes de Gobierno, no impide que este Presidente esté asistido de un Consejo de Ministros, en el que estén representados incluso diversos sectores de la nación y diversas corrientes políticas, que le asesore o ejerza de hecho un control sobre las decisiones presidenciales. Esto ocurre en cualquier país democrático. El Primer Ministro británico es dueño de la política británica, pero de ella da cuenta a los miembros de su gabinete.  

   Por eso habíamos pensado en que podría incluirse en este borrador de constitución un principio como el siguiente: el Presidente de Guinea es elegido por sufragio universal y a él le competen las funciones de Gobierno, asistido por un Consejo de Ministros libremente nombrado por él.

   Como cuarta sugerencia, llegamos al problema de la Asamblea representativa. Se propone el nombre de Asamblea Nacional, que hoy día es el dominante en África, y consideramos que esta Asamblea Nacional debe ser elegida por sufragio universal, naturalmente, y estar compuesta por un número determinado de miembros por cada una de las provincias que componen el Estado de Guinea y corresponderle la función legislativa y la aprobación del presupuesto. Se piensa en una sola Cámara. En primer lugar, porque ello simplifica mucho más el aparato institucional; y en segundo lugar, porque, como es natural, una Cámara no solamente es muy cara sino que además exige mucho personal político. Por ello, hoy las Cámaras únicas son dominantes en la mayoría de los países democráticos, y desde luego en África. Esta Asamblea debería tener competencias tasadas, como es el caso de las competencias legislativas, pero esas competencias deben ser inalienables, es decir, serían pocas pero seguras.

   En cuanto a las relaciones entre el Presidente y la Asamblea, sería útil obtener la máxima unión de criterios entre ellos. Es muy difícil que en un Estado pluralista como en Guinea, en que existen diversos grupos políticos, diversas tendencias provinciales, etc., esta solidaridad de miras entre Presidente y Asamblea sea espontánea. Las técnicas del derecho constitucional permiten provocar esta unión, es decir, obligar a ponerse de acuerdo y a marchar juntos al Presidente y a la Asamblea. Y para ello se ha pensado en una doble técnica. De una parte, y esto ha de simplificar tremendamente el proceso electoral, el Presidente y la Asamblea se eligen en un solo acto, con una sola papeleta, confeccionada de acuerdo a determinado modelo que ya discutiremos cuando se entre en el detalle técnico. De otro lado el Presidente, que tiene iniciativa legislativa, que tiene acceso a la Asamblea, etc., puede disolver ésta, pero, en el caso de disolución, está obligado a convocar elecciones, por ejemplo digamos en el plazo de tres meses, y en estas nuevas elecciones no solo se elige una nueva Asamblea sino también a un nuevo Presidente. Tal es el sistema de Ghana antes de la revolución militar, el sistema de Tanganica, etc., de gran cantidad de países, sobre todo de estirpe británica.

   Esto impide que el Presidente disuelva con demasiada frecuencia la Asamblea porque pone en juego su propio cargo presidencial, y a la vez está obligado a ponerse de acuerdo con la Asamblea, ya que la colaboración de esta le es esencial para gobernar.

   Como sexta sugerencia, llegamos a la organización de las provincias. Después trataremos de la cuantía de la autonomía de estas provincias. Ahora bien, la provincia, evidentemente, no es un Estado; la provincia es una colectividad dentro de un Estado. Por eso, en vez de construir todo un aparato con los gobiernos provinciales, que es muy caro y exige mucha gente, se considera que bastaría con establecer un cuerpo representativo digamos Diputación, por emplear un nombre que ahora está en uso en el régimen autónomo de Guinea; un cuerpo representativo y un Presidente de este Cuerpo. Habría que elegir esta Diputación por sufragio universal y, entre los miembros de la Diputación que ellos mismos elijan, a su Presidente, A este Presidente corresponderían las facultades administrativas en la Provincia, bajo un control de esta Diputación, Por ejemplo, para nombramiento de los funcionarios provinciales o para la aprobación de las concesiones de servicios públicos en la Provincia o para la aprobación del Presupuesto provincial, etc. etc., se exigiría la aprobación de la Diputación, con lo cual el Presidente, que aparte de esto sería nombrado y revocado por la propia Diputación, estaría bajo el control de esta Diputación, sin perjuicio de que fuera el único Jefe de la Administración provincial.

   Y con ello llegamos al problema, de las garantías de los Estatutos de las Provincias que componen o compondrían el Estado de Guinea. Este Estado deberá salvaguardar la autonomía de sus provincias. Ahora bien, para que esta declaración de principio no sea una mera declaración, se pueden establecer en la Constitución técnicas que permitan que los poderes estatales no puedan violar, violentar la autonomía de cualquiera de las dos Provincias -siempre pensamos que son dos:, la Provincia continental y la Provincia de Fernando Póo-; entonces ¿cuales podrían ser estas técnicas para garantizar la autonomía provincial dentro de una Guinea “una”?. En primer lugar, la atribución en la Constitución a las provincias de una lista expresa de competencias que le son propias. En vez de atribuir, como suele ocurrir en otro tipo de Constituciones, una serie de competencias al Estado y dejar las competencias residuales a la Provincia, es mucho más practico, mucho más útil y, por supuesto, mucho más seguro para garantizar, tanto la competencia estatal como la autonomía de la Provincia, atribuir a la provincia unas competencias taxativas, que pueden ser pocas o muchas, pero que siempre son seguras. En segundo lugar, y ya que la Asamblea hemos dicho que podría estar compuesta por un número de diputados no proporcional a la población, sino atribuido a cada provincia, pongamos por ejemplo para indicar una proporción, la atribución de diecinueve diputados a la provincia continental y doce diputados a la de Fernando Póo y uno a la de isla de Annobon. Digo esto para dar un criterio numérico que permita desarrollar lo que a continuación voy a decir. Pues bien, con una proporción tal de diputados, si se exige para la adopción de toda medida legislativa importante un quorum determinado, para la formación del cual sea necesaria la concurrencia de los diputados de dos provincias, de manera que ninguna de las dos provincias pueda imponer su criterio en estas medidas, sino que exige la colaboración de los diputados de una y otra con ello cada una de las Provincias tiene una garantía de que su competencia y sus intereses vitales estarán respetados, porque sus diputados, votando en bloque, Impiden la formación de este quórum.

   Además de esto, se podía prever la existencia de un órgano paritario, llamémosle, por ejemplo, Consejo Nacional, con igual número de representantes por Provincia, y cuya consulta fuera obligatoria en los asuntos importantes y más aún, cuya opinión fuera vinculatoria en los asuntos muy importantes, de manera que la Asamblea, por un quorum determinado adopte decisiones en las medidas importantes, pero, además, en las muy importantes podría exigirse el parecer de un Consejo de composición paritaria, formado por Provincias igualmente representadas.

   En cuarto lugar, y dentro de estas garantías que hemos ido exponiendo, podría preverse -y esto, además, sería muy útil- que los Presidentes de las Diputaciones Provinciales sean automáticamente miembros del Gobierno de la Nación, en calidad de Ministro sin Cartera. Ello es claro, porque permite que los Presidentes de estas Diputaciones que hemos dicho están bajo el control de la Diputación o, por lo menos, en solidaridad con su Diputación, participen en las sesiones gubernamentales e incluso, teniendo en cuenta que los hombres no son perfectos, en caso de que se produzca un conflicto entre las entidades estatales y las entidades provinciales, este conflicto se desarrolle en torno a una mesa, porque, naturalmente, es más fácil ponerse de acuerdo entre pocos en torno a una mesa. Por otra parte, esa garantía está avalada, por varios ejemplos de Derecho comparado, que ha dado siempre buenos resultados.

   En quinto lugar, el Presidente de la Diputación de la Provincia de la que no procede el Presidente, podría  ser por disposición de la propia Constitución, el Vicepresidente del Gobierno. Ya hemos dicho antes que parece perjudicial que exista un Vicepresidente elegido por sufragio universal directo, en tanto que tal Vicepresidente y con competencia propia, pero es muy diferente que en el mismo Gobierno, del que ya son miembros los Presidentes de las Diputaciones Provinciales como Ministros sin cartera, uno de ellos, aquel que proceda de la Provincia de la cual no procede el Presidente, sea el Vicepresidente del Gobierno. Y todo Vicepresidente de Gobierno -y esto lo atestigua la experiencia de cualquier país- siempre tiene una trascendencia en su Gobiernos colabora directamente con el Presidente y le sustituye en caso de ausencia, puede ejercer funciones concretas que en él delegue el Presidente, etc. etc.

   En sexto lugar, también deben preverse normas constitucionales precisas para la distribución por Provincias de los ingresos del Estado, de manera que las Provincias ya saben que les corresponde una parte determinada de los ingresos estatales. Igualmente, se pueden prever en la Constitución formas para garantizar la adecuada participación de las Provincias en la función pública. Por supuesto, en la función pública estatal, porque los funcionarios de la propia Provincia los nombra de manera directa la Provincia correspondiente; es decir, en la función pública estatal habría una adecuada participación de la Provincia y la función pública provincial corresponde, natu­ralmente, a la Provincia.

   La Constitución reconoce el derecho activo (esta sería otra sugerencia, no otra garantía, no otra garantía) y pasivo de sufragio, sobre unas bases que podrían ser las siguientes:  En primer lugar, la universalidad del sufragio de todos los guineanos mayores de edad. Una segunda base sería que las candidaturas sólo puedan ser presentadas por los grupos políticos, y esto tiene como finalidad organizar la concurrencia política y fortalecer a estos grupos, evitando que se presenten candidatos independientes que no pueden recoger suficiente número de votos que se exigen para llegar a un escaño de la Asamblea y a la Presidencia, pero, sin embargo, distraen la opinión y esterilizan los votos de un gran número de electores. Mediante la presentación de candidaturas por los grupos políticos, se fortalecen estos grupos.

   Una tercera base sería que el sistema electoral fuera de lista completa, sin que se puedan hacer modificaciones;  es decir, cada uno de estos grupos presenta una lista completa de candidatos a diputados y escaños de la Asamblea correspondiente a cada Provincia y a la Presidencia, Se celebra la votación y se reparten los escaños proporcionalmente a los votos obtenidos, y cada elector debe hacer su elección por una lista completa, sin poder modificarla, porque eso separa y dispersa los votos, sin tachar ni añadir nombres.

   Dos últimas sugerencias.

   Por una parte, la función judicial debería ser regulada mediante una Ley orgánica, con arreglo a los principios de inamovilidad, independencia y responsabilidad, y al Tribunal Supremo, por razones de economía, podría atribuírsele también la función consultiva de los asuntos jurídicos y el control de la contabilidad del Estado, co­no se hace en Senegal con buenos resultados.

   Y en cuanto a la reforma de la Constitución, se exigiría una Ley aprobada en la Asamblea Nacional por una mayoría de dos tercios, lo cual exigiría la puesta de acuerdo de los Diputados de una y otra Provincia para proceder a la reforma de la Constitución y un refrendo por voto popular.

   Y éstas serían las sugerencias que podrían encauzar o articular un futuro texto constitucional en la Guinea independiente.

   No sé si me he expresado con claridad.

   EL SEÑOR PRESIDENTE:

   Queda abierto el debate sobre los puntos que el Señor Herrero, de una forma tan brillante, ha expuesto. Ahora es el momento de presentar las observaciones que crean Vds. oportunas, o si Vds. lo prefieren y para que les dé tiempo a reflexionar sobre lo dicho por el Señor Herrero, podrían Vds. meditar sus observaciones de aquí al lunes.

   EL SEÑOR NGOMO MANDONGO, D. Federico.

   Sería mucho mejor que nos dieran las copias.

   EL SEÑOR RESIDENTE:

   No hay ningún inconveniente en darles a ustedes un texto en el que están resumidos los puntos que ha expuesto el Sr. Herrero, para que ustedes lo estudien y puedan el lunes presentar sus sugerencias. Pueden repartirse esos textos.

   Yo le rogaría que para el próximo lunes y con el fin de adelantar nuestros trabajos, se pusieran ustedes más o menos de acuerdo para formular objeciones, observaciones o comentarios, agrupados en movimientos de opinión, o personalidades, a fin de facilitar la tarea e intentar plasmar sus sugerencias, a ser posible, en el texto definitivo.

   ¿Está de acuerdo, en principio, la Delegación guineana en que estas son las bases de discusión? ¿Hay algún otro punto todavía que merezca la pena de ser considerado, o nos limitamos a considerar les expuestos por el Sr. Herrero? Naturalmente nos aplicaremos a matizarlos, introduciendo las reformas que se consideren oportunas.

   EL SEÑOR GORI MOLUBEIA (DON ENRIQUE):

   Desde luego, ha sido magistral la exposición del Sr.Herrero y le felicito por ella, pero quizá pudiera encontrarse algún detalle a faltar.

   EL SEÑOR-PRESIDENTE:

   Se trata de considerar un sistema de trabajo. No vean jamás en nosotros ninguna intención de coartar la iniciativa de ustedes, sino de facilitar la buena marcha de las tareas que nos han sido encomendadas. ¿Quiere alguien hacer uso de la palabra?

   EL SEÑOR JONES NIGER (DON WILWALD0)} UNION DEMOCRÁTICA:

   Sin perjuicio de estar de acuerdo con lo que acaba de exponer el Sr. Herrero, tengo el honor de presentar una primen ra sugerencia, en líneas generales, conforme a lo indicado por el Sr. Presidente esta mañana:

   PRIMERA.- La Constitución deberá prever un Estado soberano, basado en la unidad política y territorial de las Provincias autónomas de Fernando Poo y Río Muni.

   SEGUNDA.- El poder emana del pueblo y pertenece al pueblo, quien lo ejercerá a través de órganos libremente elegidos y ponderadamente representativos.

   TERCERA.- Los derechos fundamentales de los grupos étnicos serán los reconocidos para el hombre en la declaración universal y en la Carta de las Naciones Unidas.

   CUARTA.- la organización del Estado deberá reflejar las características y peculiaridades de las Provincias autónomas de Fernando Póo y Río Muni, así como de los grupos étnicos respectivos.

   QUINTA.- Los órganos superiores serán necesariamente:

   A)    Una Cámara Legislativa con igual número de miembros para ambas Provincias.

   B)     Una Cámara de control constitucional, compuesta por los grupos étnicos y los distintos grupos de intereses económico-sociales.

   C)     El Gobierno, que será fiscalizado por la Cámara de control; y, con independencia de ello, teniendo en cuenta la personalidad política que la propia Constitución reconocerá a Fernando Póo y Río Muni, cada una de estas provincias tendrá sus correspondientes órganos autónomos, con facultades bien definidas y respetadas.

   SEXTA.- La Constitución habrá de recoger con detalle las características de los órganos, tanto del Gobierno Central como de las Provincias autónomas y de una manera explícita sus competencias respectivas.

   SÉPTIMA.- Preverá en los casos de conflictos entre el Gobierno Central y las Provincias autónomas, una fórmula de arbítrale atribuida a la Cámara de control.

   OCTAVA.- La actuación de los Tribunales descansará sobre la base del Derecho tradicional hispánico y el Derecho consuetudinario de los grupos étnicos.

   NOVENA.- Deberá preverse, asimismo y de una manera muy especial, la emigración, teniendo en cuenta los movimientos migratorios a que el territorio está sometido y el régimen de las poblaciones extranjeras asentadas en el mismo.

   Son meras sugerencias que me permito presentar a la Conferencia.

   EL SEÑOR PRESIDENTE:

   Entregaremos esas sugerencias al Comité técnico, a ser posible por escrito, para que haga el análisis correspondiente de las mismas aunque ya, en principio, presentan alguna dificultad, sobre todo las denominaciones que se proponen distintas a lo expuesto por el Sr. Herrero; por ejemplo, lo que se refiere a los grupos étnicos, pues una cosa son las garantías para una Provincia y otra es hablar de grupos étnicos. Aquí discutimos sobre la personalidad de una Provincia representada por una mayoría Pero, de todas formas, esas sugerencias pasan al Comité técnico para que las analice y ver qué es lo que hay de procedente en relación con los antecedentes expuestos por el Comité técnico y qué es lo que puede presentar dificultades para él; otros grupos de opinión aquí presentes pueden también expresar su criterio sobre esas sugerencias.

   Quedan pues incorporadas a nuestra consideración las sugerencias del Sr. Jones y pediremos al Comité técnico que las analice objetivamente.

   EL SEÑOR NANG- ONDO (DON ANTONIO CANDIDO):

   Yo pediría a la Presidencia que constaran en acta todas las manifestaciones y sugerencias que aquí se presenten.

   EL SEÑOR PRESIDENTE:

   Todos los documentos que aquí se presenten constarán en acta, copiados literalmente.

   EL SEÑOR NGOMO MANDONGO (DON FEDERICO):

   Yo quería expresar mi satisfacción al Sr. Profesor, que se ha dignado instruirnos y darnos unas normas para Elaborar la Constitución. Muy agradecido, muchas gracias.

   EL SEÑOR HERRERO:

   Para contribuir a la elaboración de la Constitución guineana, puedo afirmar que cuentan con toda nuestra ayuda, tanto mi compañero, Sr. Condomines, como yo estamos a su plena disposición para asesorarles.

   EL SEÑOR PRESIDENTE: ¿Algún miembro de la Delegación guineana quiere hacer uso de la palabra?

   EL SEÑ0R BOTE EBOLA (DON ADOLFO), NDOWE:

   Me parece inoportuno en este instante que como representante del Grupo NDQWE, tenga que formular una pequeña sugerencia, pero considero que, aparte de todos los puntos que el Sr. Técnico en esta Conferencia ha expuesto, falta, a mi modo de ver, el número de los miembros que compondrán el Estado de Guinea, en cuanto respecta al Ejecutivo; es decir, el número de Ministros que compondrán el Gobierno de Guinea.

   EL SEÑOR HERRERO:

   En general, se podría afirmar que, como criterio general de Derecho Constitucional, cuantos menos Ministros, mejor; en sentido de que un Consejo de Ministros para que funcione normalmente no debe ser excesivamente amplio; tampoco excesivamente reducida.

   Aparte de esto considero improcedente que en una Constitución se fije el número concreto de los miembros del Consejo de Ministros, por la simple razón de que, si hay que  ampliarlo por razones prácticas, entonces habría que modificar la Constitución y, naturalmente, un proceso tan difícil, tan caro y tan largo como el de reformar la Constitución, no parece adecuado para el hecho de que, en un momento dado, el Gobierno de la Nación estime adecuado nombrar un Ministro más o suprimir una cartera.

   EL SEÑOR BOTE EBOLA (DON ADOLFO), NDOWE:

   Protesto, Parece que, a título de ejemplo, creo que el Sr. Técnico había puesto también un número de miembros de la Cámara legislativa. Por eso, creo que también era necesario que el Sr. Técnico pusiera asimismo un numero, a título de ejemplo, de componentes del cuerpo ejecutivo.

   EL SEÑOR HERRERO:

   Pero yo creo que mientras es una garantía de la representación de cada una de las Provincias el número de los miembros del Cuerpo legislativo, por otra parte es mucho más difícil su modificación, una ves establecido el régimen definitivo, el Gobierno, que es un instrumento flexible de coyuntura y de circunstancia, exige una mayor libertad para la designación de miembros y por otra parte, no veo la utilidad para los intereses del Estado y de las Provincias que se fije si deben ser ocho, diez o quince.

   Concretamente, la mayoría de los países africanos, yo creo que en todos pues no conozco de hecho ninguna Constitución de África ni fuera de África que establezca exactamente el número de Ministros que debe tener un Gobierno. Tal vez exista alguna, pero debe ser un texto extraño. Y, además, no le veo la utilidad. Yo rogaría al señor Bote que señale concretamente la utilidad que ve en que se fije en una Constitución el número de Ministros (Pausa).

   EL SEÑOR PRESIDENTE:

   ¿Alguien tiene algo que manifestar? (Pausa). Porque, en este caso, como ya tienen material para ello, les daremos tiempo hasta el lunes para reflexionar. Volveremos a reunirnos el lunes a las seis de la tarde.

   Y cumplo ahora con un deber honroso de hacerles presente mi deseo, el deseo de la Mesa, si la Conferencia está de acuerdo, de que conste en acta el sentimiento por la muerte de un ser querido para una personalidad del mayor relieve de la Delegación española, el Director General de Plazas y Provincias Africanas, General Díaz de Villegas, que, como ustedes saben, ha pasado por la gran pena de perder a su esposa. Si ustedes están de acuerdo, constará en acta el sentimiento de la Conferencia. (Asentimiento unánime).

   Y, no habiendo más asuntos que tratar, levantamos la sesión. Son las diecinueve y treinta horas.

   DON JOAQUIN CASTILLO MORENO, Marqués de Castro de Torres, Coordinador de la Conferencia en funciones de Secretario, doy fe de cuanto antecede. Madrid, fecha ut supra.  

 

   [Va la firma]

 

 

DOCUMENTO Nº 1

PUNTOS BÁSICOS PARA UN BORRADOR DE CONSTITUCIÓN

   La Constitución será el resultado de un acto de libre voluntad del pueblo de Guinea y no un acto legislativo español.

   1.- Declarará en su artículo 1º que Guinea Ecuatorial es un Estado soberano, que asegura la independencia, integridad y seguridad de su territorio y garantiza la igualdad ante la Ley de todos sus ciudadanos, sin distinción de origen, raza, sexo ni religión.

   2.- Se adherirá expresamente a la Declaración Universal de Derechos del Hombre adoptada por las Naciones Unidas.

   3.- El Presidente de Guinea Ecuatorial es elegido por sufragio universal y a él le competen las funciones de gobierno, asistido por un Consejo de Ministros libremente nombrado por él.

   4.- La Asamblea Nacional, elegida por sufragio universal, estará compuesta por un número determinado de miembros de cada Provincia y le compete la función legislativa y la aprobación del Presupuesto.

   5.- La Asamblea Nacional y el Presidente serán elegidos en un solo acto. El Presidente podrá disolver la Asamblea, pero en las elecciones inmediatas se procederá también a la elección presidencial.

   6.- Las Provincias estarán gobernadas por una Diputación, elegida por sufragio universal y su Presidente, que será elegido por los Diputados.

   7.- El Estado de Guinea Ecuatorial salvaguarda la autonomía de sus provincias mediante:

          a)                Una atribución de competencia expresamente reservada a las provincias.

          b)               La exigencia, para la adopción de toda medida legislativa importante de un “quorum” que ninguna provincia por sí sola -dada la composición de la Asamblea- pueda obtener. (Ejemplo: Río Muni, 19; Fernando Poo; 12; Annobón, 1).

          c)                La existencia de un órgano paritario -Consejo Nacional con igual número de representantes por provincia- de consulta obligada en los grandes problemas nacionales y cuyo dictamen es vinculante.

          d)                Los Presidentes de las Diputaciones Provinciales son automáticamente miembros del Gobierno, como Ministros sin cartera.

          e)               El Presidente de la Diputación de la provincia de la que no proceda el Presidente es constitucionalmente Vicepresidente.

          f)                  Normas constitucionales precisas para la distribución por provincias de los ingresos del Estado.

          g)               Regulación de la función pública cuidando de la adecuada participación de las provincias, encomendando a éstas la que le es propia.

   8.- La Constitución reconoce el derecho activo y pasivo de sufragio sobre las siguientes bases:

          a)              El sufragio será universal.

          b)              Solamente podrán presentar candidatos los grupos políticos.

          c)              El sistema electora] será el proporcional de lista completa, sin que en ella se pueda hacer modificaciones.

   9.- La función judicial se regulará mediante Ley Orgánica con arreglo a los principios de independencia, inamovilidad y responsabilidad.

   Al Tribunal Supremo le competerá también la función jurídica consultiva y el control de la contabilidad del Estado.

   10.- La Constitución solamente podrá ser reformada mediante Ley aprobada en la Asamblea Nacional por una mayoría de dos tercios y refrendada por el voto popular.

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

 

Volver a "La independencia"