HISTORIA DE GUINEA

 
   

 

 

 

 

ACTA DE LA DÉCIMA SESIÓN DE LA COMISIÓN POLÍTICA

   En Madrid, a quince de noviembre de mil novecientos sesenta y siete, en el Salón de Embajadores del Ministerio de Asuntos Exteriores, se reúne la Comisión Política de la Conferencia Constitucional de Guinea Ecuatorial, bajo la Presidencia del Excmo. Señor Don Ramón Sedó Gómez, Subsecretario de Política Exterior, Vicepresidente de la Conferencia y Presidente de esta Comisión. Al acto asisten el Excmo. Señor Don Gabriel Mañueco de Lecea, Director General de Asuntos de África y Mundo Árabe, el Excmo. Señor Don Gabriel Cañadas y Nouvilas, Secretario General de la Conferencia, y los miembros de las Delegaciones del Gobierno español y de la Guinea Ecuatorial. Actúa como Secretario el de la Comisión, Iltmo. Sr. Don Eduardo de Zulueta y Dato.

   A las diecinueve horas y cinco minutos el señor Presidente abre la sesión.

   EL SEÑOR PRESIDENTE:

   "Tiene pedida la palabra el Excmo. Señor Don Bonifacio Ondo Edu"

   EL SEÑOR ONDO EDU (Don Bonifacio), Presidente del Consejo de Gobierno:

   "Excmo. Señor Presidente, Ilustres Delegados y hermanos todos:

   Quisiera, antes que nada, agradecer al Excmo. Señor Presidente de esta Comisión Política la paciencia, la imparcialidad y la competencia con que ha asumido sus funciones durante esta primera fase de nuestros trabajos.

   Quisiera expresar, asimismo, a la Delegación guineana mi agradecimiento por haber permitido que unos y otros expresásemos abiertamente los diversos puntos de vista relacionados con nuestro futuro.

   Nos encontramos ya al final de esta importante fase de la Conferencia Constitucional, abierta el 30 do octubre con el interesante discurso do su Presidente, el Excmo. Señor Ministro de Asuntos Exteriores, en el que subraya, entre otras, la necesidad de la unidad entre los guineanos. Y simultáneamente el Mensaje de Su Santidad Pablo VI "Africae terrarun", recomendando igualmente la unidad y paz en el continente africano (inclusive la Guinea Ecuatorial), cabe preguntar:

   Si somos españoles por cultura y católicos, fieles hijos del Romano Pontífice, ¿por qué no hacemos caso a estas dos recomendaciones paternales que, en definitiva, tienen un mismo objetivo?

   Confío en que les haremos caso, hermanos guineanos. No fatiguemos la buena voluntad y cooperación de España mediante una vana esperanza de separación que no puede autorizar. Pues, su ejemplo de unidad nos lo demuestra al ser UNA, GRANDE Y LIBRE.

   A través del aludido discurso, de apertura, comprendimos perfectamente que la finalidad de esta Conferencia, no era otra sino la de "poner en manos del pueblo guineano las riendas de su propio destino". Comprendimos, de la misma manera, que esta Conferencia significaba el marco más apropiado para un diálogo sincero entre España y Guinea. Por todo lo cual, nuestra Delegación, acertadamente, ha creído conveniente dar a la Comisión Política la importancia que se merece, dedicándole todos sus esfuerzos.

   Esta Comisión, la única, que ha trabajado hasta el momento, por la profundidad y seriedad de sus debates, ha demostrado que nos damos cuenta de lo que significa estudiar y determinar el futuro político de nuestro pueblo, es decir, su independencia total.

   Puedo afirmar que, hasta ahora, solamente se ha expresado la Delegación guineana, dando a conocer los deseos y aspiraciones de nuestro pueblo. Con gran claridad ha expuesto y demostrado que se preocupa mucho por su futuro político.

   No cabe duda alguna do que la mayoría do los Delegados guineanos se han inclinado hacia la independencia total. Como entidad política, se ha dado cuenta de que precisa establecer acuerdos de estrecha colaboración con nuestra Madre Patria, España. Por eso entregó una petición al Gobierno español en el mismo momento de la apertura de esta Conferencia Constitucional.

   En mi declaración anterior expuse las razones por las que consideraba indispensable conceder a Guinea la independencia que solicita. Tanto entonces como ahora, no hago sino ponerme de acuerdo con la mayoría de nuestra Delegación. Pero, por otra parte, comprendo la postura tonada por una minoría isleña al solicitar del Gobierno español, no la independencia como el resto de la Delegación sino la separación de la región insular o Fernando Póo de la Continental o Río Muni.

   A mi juicio, es un problema a tratar después por constituir una modalidad dentro de lo global, y por eso lo califico de "inoportuno".

   He seguido atentamente los motivos expuestos por dicha minoría, llegando a la conclusión de que, en realidad, no es más que una cierta inquietud producida por .la magnitud de la nueva situación en que se va a encontrar el país. Pero los propugnadores de la separación han de saber que ninguno de nosotros piensa renunciar al derecho que tiene todo hombre de vivir libre, así cono tampoco romper los vínculos que nos unen a nuestra Madre Patria, España.

   El acceso de Guinea a su independencia total no implica, en absoluto, la desvinculación de España. No nos consta que ninguno de nosotros lo pretenda. De la misma manera que el Gobierno español mantuvo la unión de ambos territorios durante su administración y la ha mantenido el Autónomo, la mantendrá también el  futuro que  se  forme.

   No hay para que inquietarse, pues seguiremos contando, espero, con la asistencia técnica del Gobierno español para caminar seguros en África cono hijos suyos. Nunca dejaremos de pertenecer al grupo de habla y cultura hispánicas.

   Con respecto a nuestros vecinos africanos, he de advertir que si existe simpatía entre nosotros y ellos, se debe sencillamente a las siguientes razones:

   a), conservar las buenas relaciones que dichos países tienen con España y seguir esas huellas,

   b), mantener sanas las relaciones de vecindad, como debe hacerlo cualquier grupo humano en cuanto tal,

   c), respetar les lazos de afinidad que unen a todas las razas africanas, incluidas las de Fernando Póo.

   Nadie ignora que el sentirse ligado al grupo por consanguinidad o afinidad es muy característico en el africano.

   Así, pues, permítanme, señor Presidente y mis queridos hermanos guineanos, afirmar aquí, sin equívocos ni rodeos, que ningún guineano que esté en sus cabales piensa renunciar jamás a las garantías de seguridad y sana administración que esperamos de nuestra Madre Patria, España.

   Los vínculos históricos y culturales que nos unen a ella constituyen un algo tan real que se necesitaría ser ciego para no verlo. No creo quo la independencia de Guinea, que es la independencia del guineano, el cual vive a lo español, sea capaz de desligarlo de España.

   Por tanto, creo y espero que los trabajos subsiguientes a la fase que cerramos hoy podrán disipar, sin duda, las inquietudes de la minoría arriba indicada. Ellos nos permitirán abordar los problemas de carácter técnico así cono los detalles y modalidades de cuanto henos tratado en esta fase, tales como el estudio de nuestra futura Constitución, los modos de votación o elecciones, etc.

   Los acuerdos de cooperación y ayuda que háganos con España en cuanto a la asistencia técnica, cultural, económica, defensa, etc., borrarán eso que piensan algunos, es decir, la pérdida de las garantías do seguridad que ella nos ha ofrecido hasta ahora.

   Visto y sentado ya este lado positivo de la primera fase de la Conferencia Constitucional, estimo oportuno pasar a considerar ahora lo que se relaciona con la siguiente, a fin de que, en el curso de la misma, los problemas de orden técnico y político puedan tratarse con acierto. Hasta ahora ha sido la Delegación guineana la que se ha expresado. Han hablado todos sus componentes: Gobierno Autónomo, Partidos Políticos, Grupos de Minorías étnicas, etc. Es ya tiempo, pues, de que todo lo mencionado pase a la consideración del Gobierno de la Nación.

   La Delegación guineana estima que el problema esencial que nos ha reunido aquí es el de la independencia de Guinea Ecuatorial y debe solucionarse lo antes posible. España conoce ya los diversos puntos de vista que traemos Desearíamos, pues, que los proyectos de acuerdos técnicos de carácter asistencial, establecidos o que establezca el Gobierno de la Nación, nos fueran transmitidos con antelación después de los trabajos de las Comisiones técnicas. Dicho de otro nodo, no quisiéramos tratar de tales asuntos sin contar con un documento que nos sirva de base durante las discusiones y actuaciones. Nos interesaría que se estableciera el orden exacto de los trabajos a realizar y las diferentes fechas de suspensión o continuación de los mismos.

   Y, en relación a los asuntos técnicos, considero oportuno que la Delegación guineana debería solicitar desde ahora la asistencia que precise, ya que nos vanos a enfrentar con una nueva situación. Insinuó que debería formarse Gobierno nativo con plenos poderes para organizar tanto el referéndum como cuanto se refiere a la estabilidad del futuro Estado.

   Nosotros todos somos conscientes de que hasta la fecha nos hemos esforzado por evitar el caos, y no quisiéramos darle lugar ahora. Es al Gobierno de la Nación a quien corresponde guiarnos sobre el particular.

   Finalmente, creo haber llegado el momento de expresar mi sentido reconocimiento al Gobierno español, por las facilidades y atenciones concedidas al desenvolvimiento de esta Conferencia. No obstante haberse llevado a cabo en un momento en que la temperatura no es muy propicia a gente acostumbrada al calor tropical, nos ha resultado agradable.

   Por otra parte, parece que el frío ha servido para sanear las ideas y serenar los ánimos de algunos, despojándoles un poco de su calor tropical De todos modos, para la independencia de Guinea nada representa el rigor del clima, a más de que las condiciones de los Hoteles no pueden haber sido mas hospitalarias. Claro se comprende, pues, que la hospitalidad española ha sabido corresponder a lo que considera suyo. No podía ser de otra manera.

   Muchas gracias". (APLAUSOS).

   EL SEÑOR PRESIDENTE:

   "Agradezco las palabras del señor Presidente del Consejo de Gobierno de Guinea y su colaboración a los fines de esta Conferencia.

   Tiene solicitada la palabra don Leopoldo Zumalacárregui y Calvo, que puede hacer uso do ella".

   EL SEÑOR ZUMALACÁRREGÜI Y CALVO (Don Leopoldo), Representante del Ministerio de Comercio:

   "Señor Presidente, señores miembros de la Conferencia:

   Durante estos últimas días los he escuchado con la atención y con el respeto que se merecen Vds personalmente y por sus intervenciones. Todo cuanto han dicho Vds. hasta aquí ha sido para todos nosotros, y para mi de una manera especial, del más alto interés.

   Les agradezco particularmente su tono cordial, su proceder correcto, su mesura en general en las intervenciones, que han hecho también para nosotros, señor Ondó, sumamente gratas estas tardes en que henos estado reunidos con los representantes de la Delegación de Guinea.

   Parecería una descortesía por parte de la Delegación española el no formular algunas palabras llenas de cordialidad hacia todos Vds. y, a través de las cuales, más o menos, pudieran tener una cierta idea de cómo vemos nosotros algunas cuestiones, muy ligadas con las cuestiones políticas que Vds, nos han expuesto, y que son absolutamente indispensables para lograr una colaboración, un espíritu de acercamiento entre la Guinea Ecuatorial y España, como esa Delegación guineana ha sentido siempre, según he podido observar.

   En consecuencia, parecía natural que como representante del Ministerio de Comercio en esta Conferencia, y un su día como Presidente de la Comisión Económica, les dijera algo que creo tiene gran interés en orden a la construcción de esa nueva casa que desean levantar, porque tengo entendido que, aunque no sea lo más vistoso ni lo que más se preste a la observación, es quizás, por lo menos, el más importante de los cimientos que necesitan para levantar su nueva casa.

   Es evidente que cuando yo hago ostas consideraciones parto de unas bases puramente técnicas, y que no prejuzgo en modo alguno la cuestión política. Nuestro Presidente, en repetidas ocasiones, nos ha explicado -a mi el primero- que esta Conferencia no va a tomar una determinación, sino que va a estudiar una serie de cuestiones y que la decisión final no corresponde a la Delegación española, sino al Gobierno español.

   Ahora bien, como de algún elemento tengo que partir, y les he oído a Vds, hablar siempre con emoción y con calor de sus ideas de la independencia, yo parto de esta independencia como de una hipótesis de trabajo, en torno a la cual tengo que montar mi intervención. Quede, pues, bien: claro que se trata de una hipótesis de trabajo que no prejuzga ni la posición en la Conferencia por parte de España, ni, por supuesto, la posición del Gobierno español.

   Cuando les hablo de economía, y de economía de Guinea, no incurro en la osadía de contarles a Vds. lo que pasa en su propio país, que lo conocen mucho mejor que yo, pues, desgraciadamente, no he tenido la oportunidad de poder conocer la Guinea Ecuatorial.

   No les hablo, pues, de la economía de Guinea en Guinea, sino de la economía de Guinea en España; es decir, de las repercusiones económicas que tiene su problemática, de sus sistemas, de sus cultivos, de sus exportaciones, de su régimen económico, agrícola, problemas que hoy tienen una cierta solución, la que sea, pero que en el futuro va a ser muy difícil que tengan, aun con toda nuestra buena voluntad, las mismas soluciones que tiene hoy. 0 sea que, alterado el "statu quo" en esta hipótesis de trabajo que estoy manejando, es evidente que determinados problemas económicos tendrán que plantearse de forma distinta, aun contando siempre, como Vds. cuentan evidentemente, con, no solamente el cariño y la cordialidad de España sino por anticipado con toda su colaboración, y una colaboración abierta, como es natural, hacia el pueblo de Guinea. Pero insisto en esto porque es un segundo punto en el que no conviene insistir: en que la modificación de la estructura económica, de la situación política actual, tiene que reflejarse en las relaciones económicas inevitablemente, sin que prejuzguemos si es ni para mejor ni para peor, sino sencillamente que habrá que reconsiderarlo, puesto que partiremos de supuestos distintos.

   En mi exposición no voy a emitir ningún juicio de valor; no diré que esto es bueno, ni que esto es malo, ni que aquello ha sido perjudicial o que aquello otro ha sido beneficioso; me limitaré a exponer el problema tal cono lo veo.

   Y, finalmente, señores de la Delegación de Guinea, permítanme Vds. que haga una aclaración. Cuando hablo en nombre de la Administración española, lo hago plenamente consciente de nuestra total y absoluta independencia respecte de los intereses económicos en juego; es decir, la posición mía, lo mismo que la de los otros compañeros que me puedan seguir en el uso do la palabra es total y absolutamente neutral. Quede esto, por consiguiente, bien claro.

   Una advertencia final, respecto al manojo de cifras. Las cifras, todas las que se relacionan con Guinea, son cifras aleatorias, o sea, que hay que manejarlas con ciertas reservas. No tenemos seguridad, en un momento dado, de determinadas cifras exactamente; sí la tenemos en cuanto a la visión de conjunto. Una vez utilizamos las del año 1965, a ciertos efectos, otra, las de 1966. Entre las cifras que puedan manejar los miembros de la Delegación española y las que maneje yo puede haber discrepancias, pero son discrepancias de una valoración en un día determinado, una estadística referida a un trimestre o un semestre, a un año o a otro, pero sustancialmente créenos que el problema es el mismo. Ahora bien, si incurriéramos en algún error estaríamos dispuestos a rectificar, y no necesito decirles a Vds, que, tanto en el terreno particular como en el oficial, estamos total y absolutamente abiertos al dialogo mas sincero que Vds. quieran tener con nosotros.

   Paso con estas palabras previas, pero creo que eran muy importantes, a examinar dos o tres aspectos, sustanciales, puesto que hoy no tenemos tiempo de meternos en una serie de detalles como sería mi deseo. Veamos primero el primer punto que, a mi modo de ver, se esboza de una manera lógica en cualquier conversación que haya entre miembros de la Delegación guineana y miembros de la Delegación española; me refiero a sus intercambios Los intercambios entre España y Guinea Ecuatorial están en estos momentos determinados principalmente por tres productos por parte de Guinea: el cacao, el café y la madera. Estos tres productos, prácticamente, suponen la casi totalidad de las exportaciones de Guinea hacia España. Es evidente que las cifras y los porcentajes diferirán según que el año-base que tomemos sea el 65 ó el 66, según dispónganos de estadísticas del 67 para la totalidad del año en su día o para el primer semestre; pero ya les digo a Vds. que creo que sustancialmente es lo mismo.

   España acoge estos tres productos en la forma siguiente: los dos primeros, el café y el cacao, dentro de un régimen de subvención a través de los precios y con una protección no solamente arancelaria sino en cuanto al régimen comercial Es decir, que el cacao se encuentra en estos momentos en un régimen de comercio bilateral y el café se encuentra en un régimen de comercio de Estado Tanto el bilateralismo como el comercio de Estado quieren decir lo mismo a estos efectos: no  hay liberalización; por lo tanto, no hay competencia exterior prácticamente. Estos productos suponen, aproximadamente, el 53 por 100 de las _importaciones totales que España efectúa de Guinea para el cacao y el 27 por 100 para el café; o sea que para cifras de 1966 nosotros hemos efectuado, aproximadamente, una importación de 32.000 toneladas -números redondos- de cacao de Guinea lo cual ha supuesto una subvención, a través de los precios de unos 350 millones de pesetas, aproximadamente. Comparamos para obtener estas diferencias el precio internacional del cacao conseguido en el mercado internacional. Las consecuencias de este régimen bilateral es que, al estar bilateralizada, no liberalizada, la materia prima, tampoco lo pueden estar sus productos elaborados. Me refiero concretamente en este momento, por ejemplo, al chocolate que absorbe la mayor parte de la producción de cacao. Por consiguiente, nuestro régimen comercial del chocolate está condicionado por el régimen comercial de la materia prima; si la materia prima, el cacao, no está liberalizada, el chocolate no lo puede estar tampoco. Estos precios más elevados que los del cacao en los mercados internacionales traen cono consecuencia precios comparativamente más altos en España, del chocolate, con respecto a los precios de otros países. Ello ha traído por resultado que por determinados sectores se haya planteado la conveniencia de tener que introducir en España, lo mismo que en otros países europeos, la posibilidad de la elaboración, no de un chocolate con cacao sino de un sucedáneo o de un sustitutivo del chocolate con grasas hidrogenadas; es decir, utilización de las grasas hidrogenadas en sustitución del cacao, que es una grasa más eficiente. Posiblemente la calidad del chocolate -no del chocolate, sino de este sucedáneo- sería inferior a la del chocolate propiamente dicho; pero, en cambio, las clases más bajas de la población española -digo las clases más bajas económicamente hablando- dispondrían de un producto más asequible a sus economías.

   El cacao se diferencia a estos efectos del café en que nosotros no importamos cacao, práctica ni teóricamente de ninguna parte del mundo. Todo el cacao procede de Guinea Ecuatorial, mientras que el café, que representa un 27 por 100 es el segundo producto do exportación desde Guinea a España. Se viene importando del orden de unas 7.000 toneladas aproximadamente, pero nosotros importamos otras 45.000 toneladas también de países a los cuales nos ligan unos vínculos de afecto, de sangre y de cultura< los países hispanoamericanos.

   Se ha dicho que España importa más café de Guinea que el que realmente produce. No tengo ningún motivo personal para hacer esta afirmación; tal como se ha dicho, incluso en letra impresa por tratadistas distinguidos, lo repito únicamente a efectos de que sea un elemento más que cuente a la hora de encarar las realidades, no a la hora de juzgarlas. Se dice, se habla, de si al amparo de estos precios subvencionados, superiores, es posible que se produzcan determinadas desviaciones de otras zonas más o menos limítrofes que puedan venir a parar a España por mediación de Guinea. Este comercio desviado pueden cifrarlo algunos en una cifra del orden de las l.000 a las 2.000 toneladas, aproximadamente.

   Finalmente, la madera difiere sustancialmente del planteamiento del cacao y del café, porque, así como el café y el cacao están subvencionados a través de los precios, pagando tanto por uno como por otro una diferencia el consumidor español, en cambio la madera tiene la protección a través de la vía arancelaria; es decir, la madera tropical tiene unos derechos arancelarios en el momento actual del diez y medio por ciento y una tarifa fiscal, que se acumula, que es del orden de un seis o un seis y medio por ciento. Esta tarifa pesa, como es natural, según veremos después, sobre las maderas tropicales que no son de la Guinea Ecuatorial. Entonces esto canaliza las demandas de la industria española de la madera hacia la madera de Guinea Ecuatorial que, comparativamente, salen más baratas, como es lógico, que las de otros países donde están gravadas con estos impuestos; pero estas importaciones, que suponen la última partida, el último renglón de las tres más importantes y que equivalen a un 19 por 100, aproximadamente, de nuestras importaciones, tienen una protección a través del arancel. Cono Vds. saben, determinados sectores industriales españoles, por ejemplo las industrias de tableros contrachapados, no encuentran que sea muy beneficioso para su sector el mantener esta protección, que consideran elevada por tratarse de una materia prima que, a su vez, grava todos los costos de todas las transformaciones.

   Pero así cono los productos que vienen de Guinea hacia España son subvencionados aquí por el consumidor para tener precios más altos, para pagar precios más altos a Guinea, en cambio los productos españoles que España exporta a Guinea, concretamente el trigo, del cual enviarlos a Vds, del orden de unas 6.000 toneladas, como nuestro trigo está también a un precio más alto que el del mercado internacional, nosotros pondríamos encarecerlo todavía más con gastos de fletes, transportes, seguros, créditos, etc.; entonces lo primamos "a sensu" contrario, damos unos veintitantos millones de pesetas con el fin de que los señores do Guinea puedan recibir una harina de trigo que en vez de salir de aquí a 7 pesetas "fob", salga a 3,50.

   Esto, por consiguiente, creo que es un punto do partida que se refiero meramente a los intercambios más sustanciales de mercancías, por los cuales Vds. habrán podido observar que España está subvencionando las tres actividades exportadoras fundamentales de Guinea a través de la subvención de precios, en los dos casos más importantes, y a través de la protección arancelaria, en el caso do la madera.

   Como Vds. saben mejor que yo, por vía marítima, donde se hace este tráfico de mercancías, dista la Guinea Ecuatorial los puertos del sur español unas 3.425 millas, o sea, expresado en kilómetros, más de 6.000. Por consiguiente, las compañías que efectúan el transportes, las comunicaciones entre España y Guinea tienen que tener una. subvención. La Compañía Transmediterránea, que efectúa en estos momentos veintidós servicios, creo recordar (son dieciocho los que tiene estipulados el contrato para realiza veintidós, una parte para pasajeros y otra para mercancías), percibo una subvención del Estado español del orden de los ciento cuarenta y tantos millones de pesetas; y el tráfico entre Santa Isabel y el continente está a su vez subvencionado con otra cantidad que, creo recordar, es del orden de unos seis millones de pesetas aproximadamente. De otra forma, la distancia entre los dos lugares de origen y destino de las mercancías, harían, a pesar de las subvenciones, muy difícil este comercio entre ambas zonas.

   Los fletes que se refieren a la madera han tenido que sufrir reajustes últimamente por diferencias de densidad de la madera y se han establecido unas tarifas que contemplan la posibilidad de 700 a 900 kilos, creo recordar, por metro cúbico.

   Hay un punto que es absolutamente indispensable aclarar, que es el del sistema arancelario; a él nos hemos referido cuando hemos hablado de la madera. En la Ley Arancelaria de 1 de mayo de 1960 se dice que los territorios de Guinea Ecuatorial enviarán sus productos a España sin que de ninguna manera perciban ninguna tasa de aduanas; los productos españoles hacia Guinea irán también sin derechos de aduana. Los productos transformados en Guinea con materias primas que no sean totalmente guineanas tienen una bonificación arancelaria de acuerdo con la disposición séptima del Arancel español.

   Pasado un primer momento después de haberse aprobado la Ley Arancelaria, se estudia la cuestión del arancel de Guinea, no frente a España, sino frente a terceros, y entonces se concedió para los territorios de Guinea Ecuatorial un arancel; el mismo arancel que el español, basado en la nomenclatura de España, a la cual ha dado conformidad el Estado español, con un sistema de clasificación de las mercancías, que hoy es prácticamente universal -hay algunos países que no lo tienen, pero, en general, la mayor parte de los países lo tienen- y este arancel es el mismo que rige para Guinea frente al extranjero; pero con una diferencia sustancial, que consiste en que el Gobierno español ha establecido una serie de reducciones, de rebajas arancelarias muy considerables para los productos que se importan en Guinea.

   Por ejemplo, lo normal es que los productos que en España pagan el 40 por 100 o más, en Guinea pagan del orden de un 10 por 100, y así sucesivamente, y diversos productos no pagan absolutamente nada.

   Esto es muy importante que lo tengan presente cuando examínenos, dentro de unos minutos, el último punto de ni intervención.

   Nosotros, de hecho, sino de derecho, porque nuestro arancel es un arancel ad valoren", estamos utilizando el sistema de la valoración, también del Convenio de Bruselas. Es un sistema complicado y difícil; pero, sin embargo, es quizás, podríamos decir, lo mas perfeccionado que hoy existe en materia de valoración arancelaria, ya que, cono Vds. comprenderán, no es lo mismo tener un arancel con derechos específicos, que tener los aranceles con derechos "ad valoren", que es el sistema general que impera en el arancel español.

   Y con esto paso al último punto, porque no quiero que mi intervención sea larga, para explicarles ahora, examinando sector por sector, el funcionamiento total de nuestro sistema.

   Nuestro sistema se basa -el de Vds. y el nuestro, el de Guinea Ecuatorial y el de España- sobre una triangulación: España-Guinea-extranjero. Vamos a ver cono se desarrolla esto.

   En primer lugar, el comercio entre España y la Guinea Ecuatorial en estos momentos. Les voy a dar a Vds. dos cifras, una referida a 1965 y otra referida a 1966. No tengo los datos de 1967 todavía.

   España importó en 1965, 1.689 millones de pesetas. En 1966, importó 1.329 millones de pesetas.

   Frente a estas importaciones de España, constituidas como han visto, fundamentalmente o casi exclusivamente, por café, cacao y madera, nosotros realízanos unas exportaciones a Guinea de una gana de productos mucho más variados, que se cifró en 1965 en 479 millones de pesetas y en 1966 en 358 millones de pesetas.

   Esto quiere decir que en números redondos ha quedado una cifra, de un año con otro, promediando los dos, de unos mil millones de pesetas a favor de Guinea Ecuatorial, Es decir, han tenido Vds un superávit frente a nosotros de mil millones de pesetas.

   Pero el comercio de Guinea quedaría incompleto, si no nos refiriéramos a este justo complemento, a este ultimo eslabón del triangulo: comercio entre Guinea Ecuatorial y el extranjero.

   Las importaciones en 1965 fueron de 627 millones de pesetas y en 1966 de 690 millones de pesetas.

   En 1966, Vds. han importado, aproximadamente, en pesetas el doble del extranjero que de España. La exportación de Vds. al extranjero ha sido de 108 millones de pesetas en 1965 y de 217 millones en el año 1966, frente a unas exportaciones a España de 1.600 y de 1.300 millones, respectivamente.

   Es decir, que a través de un sistema subvencionado de los precios, Vds. perciben una cantidad importante que se cifra en más de mil millones de pesetas por pagos a sus exportaciones a España, mercado que Vds. tienen acotado en virtud de su régimen, o del régimen comercial español; pero, en cambio, España, para exportar a Guinea, tiene que competir con los mercados extranjeros, Inglaterra, Alemania, Estados Unidos, Holanda ... porque, prácticamente, el arancel protector-de Guinea lo ha reducido de una manera muy considerable y entonces, con este saldo favorable que Vds. obtienen en definitiva, frente a su comercio exterior con España, Vds. realizan unas importaciones procedentes de terceros países.

   Las cifras exactamente, como les digo, son difíciles y habrá que perfilarlas en su día. Me refiero nada más a lo que podemos llamar el aspecto general. Aspecto general que queda claramente cifrado, uniendo las cifras entre España y el extranjero y Guinea Ecuatorial.

   Comercio entre Guinea Ecuatorial y el resto del mundo, comprendida España: importaciones en el año 1966, mil millones. Exportaciones, 1.500 millones. Superávit, 498 millones.

   Las importaciones que realiza Guinea se pueden efectuar con una cesión -ya veremos después en qué términos; no necesito aclararlo ahora, por el momento-. del Instituto de Moneda, en dólares.

   Esta cantidad que el Instituto ha puesto a disposición de Guinea, ha ido aumentando en estos últimos años y ha pasado de seis millones a nueve millones y de nueve a catorce millones de dólares, con cuyos catorce millones de dólares Guinea puede atender a estas importaciones, además de la parte de cacao que Vds. exportan de una manera directa a terceros países, que es la cantidad excedentaria que no puede recoger España.

   Finalmente, y yo creo que con esto queda contemplada, de una manera aproximada, la situación general de las relaciones entre Guinea y España, el Instituto de Moneda les cede, aproximadamente, del orden de 1.600.000 dólares por la contratación de los braceros nigerianos.

   Estos datos, como les he dicho, son datos generales.

   No creo, sinceramente, que haya un error de bulto en ellos. Si lo hubiera, cono es natural, rectificaría, puesto que no hay ninguna mala voluntad ni ningún deseo de poder inducir a error a nadie.

   Termino, por consiguiente, como he empezado:

   Señores, la alteración del planteamiento político, puede obligarnos, aunque no quisiéramos nos tiene que obligar necesariamente, a reconsiderar estos problemas económicos, que yo estimo que son vitales y sustanciales para Vds., que deben tenerlos presentes.

   Para acabar, he de decirles que la Delegación española, en su terreno puramente profesional y, además, en el personal, está decidida a brindarles toda clase de ayudas en orden a la cooperación técnica.

   "Muchas gracias, señor Presidente" (APLAUSOS).

   EL SEÑOR PRESIDENTE:

   "Doy las gracias al señor Don Leopoldo Zumalacárregui y Calvo por su colaboración a los fines de esta Conferencia.

   Tiene pedida la palabra el Excmo. Señor don Rodolfo Martín Villa.

   EL SEÑOR MARTÍN VILLA (Don Rodolfo) - Representante del Ministerio de Industria:

   "Mi intervención, Señor Presidente y Señores Miembros de Esta Conferencia, va a ser muy breve, porque muchos de los temas que mi oficio de representante del Ministerio de Industria tiene que ver en esta Conferencia, han sido tratados por el Sr. Zumalacárregui, y porque sé que seguramente habrá otras intervenciones sobre estas mismas cuestiones; por ello pienso que les ahorro tiempo a los Miembros de la Conferencia Constitucional.

   Valen también todas las consideraciones previas que el Sr. Zumalacárregui ha hecho, con un añadido, y es que yo he tenido la suerte de conocer aquellas tierras y a muchas de estas gentes que se sientan con nosotros, y por supuesto que el conocimiento y los contactos que henos tenidos estos días acrecienta la esperanza de que se puedan lograr formulas de entendimiento realmente buenas.

   Tendría que usar de la misma técnica que ha empleado el Sr. Zumalacárregui, indicándoles a Uds. cuál es la repercusión desde el punto de vista industrial, y visto desde España, desde la España peninsular, de una nueva situación de relaciones entre el pueblo de Guinea y el de la España europea. Quisiera indicarles que esto no deja de tener sus ciertas dificultades, puesto que la actuación del Ministerio de Industria en España se basa sobre una economía más desarrollada, con lo cual, en definitiva, lo que tenemos que hacer es una labor de orientación, labor de propiciar nuestro desarrollo industrial, pero de acuerdo con las propias leyes que manejan y regulan el desarrollo socioeconómico español, dejando la mayor parte de las actividades industriales en manos del sector privado.  Me temo o espero que cualquier modificación del "status" de nuestras relaciones se haría para actuar desde su punto de vista, muy principalmente en el terreno industrial,con una intervención directa del Estado.

   El plan nuestro de desarrollo socioeconómico es indicativo para el sector privado y vinculante para el público, y me temo que en su caso tendría que tener mucho más de vinculante que de indicativo.

   Así vistas las cosas, Uds. y nosotros tenemos obligación, acrecentada en los momentos que pueden preverse como próximos, de modificar la situación socioeconómica de aquellas tierras, precisamente mediante el desarrollo industrial, que hará crecer la renta y distribuirla de forma más justa. Quiero indicarles que a nuestro juicio esta acción se debe incluir en el aprovechamiento de los recursos naturales, en la industrialización de los mismos, en el aprovechamiento de las fuentes energéticas. Ya hay algunos proyectos planteados al Gobierno español desde hace algún tiempo, y esto traerá también la creación de puestos de trabajo, preferentemente en sectores industriales en los cuales la inversión es pequeña en relación con los puestos de trabajo que se crean, porque el fin último de Uds. y nosotros será, sea cual sea el cambio de nuestras relaciones políticas, como henos indicado, el crecimiento de su renta y la distribución más justa.

   Junto a ello Uds. tienen un problema especial, y lógicamente tiene que plantearse en las discusiones de esta Conferencia, y es el tema de las relaciones de aquellas tierras y España en virtud de las prospecciones de hidrocarburos que allí se están realizando. Uds. conocen que las disposiciones legales españolas entrañan - quizás la expresión no sea exacta porque no soy jurista - que la propiedad de todas las riquezas naturales, en este caso recursos mineros y a los que afecta la Ley de Hidrocarburos, son un patrimonio del país; el país es su dueño, y en su representación el Estado o el Gobierno, y de alguna manera lo que se concede es una concesión de explotación o investigación. A Uds. les ha sido aplicada una disposición especial, la Ley de Hidrocarburos de 1958. Es lógico que Uds. hagan la pregunta de si una modificación de nuestras relaciones entrañaría también una modificación de las posibilidades que Uds. podrían tener en orden a los ingresos que se derivaran por las riquezas que aún están por ver, porque se está investigando.

   Es criterio del Gobierno español que la propiedad, es decir, la riqueza que de allí surja, sea por supuesto dirigida hacia los propios naturales de aquel país.  Esta cuestión no es nueva, puesto que Uds. recordarán que la propia Ley de Hidrocarburos señala en alguna de sus disposiciones complementarias, que a propuesta de la Presidencia del Gobierno se dictaron, claramente este destino de los ingresos que allí se pudieran obtener.  Es así que el Estado español ha concedido hasta ahora una serie de permisos de investigación - por supuesto no ha habido lugar aún a ninguna concesión de explotación, puesto que no hay ningún resultado todavía -; me parece que hasta el momento se han concedido unas doce cuadrículas de las en que está dividido el mapa a esos efectos. Pero, por supuesto, de lo que pueden tener la seguridad los Representantes guineanos es de que todo lo que allí se produzca, y los diversos cánones por los permisos de investigación y explotación y la propia riqueza será para Uds. en cuanto una nueva situación Jurídica, si se llegara a ella, les llevara a ser los dueños de su tierra, a ejercer la soberanía total sobre sus tierras, sobre la plataforma submarina, creo que se llana así, y repito que todos los ingresos que de allí se derivaran serían para Uds.

   Quiero entonces decirles, y con esto termino, que la visión del tema industrial por parte del Gobierno se centra, en el caso de la industria - como he visto que tiene pedida la palabra el Gerente del Plan de Desarrollo, posiblemente él amplíe algunos puntos - en una asistencia de orden técnico para promover el desarrollo socioeconómico de aquellas tierras y principalmente de sus gentes; en el caso concreto del tema de los hidrocarburos y en conjunto de las riquezas mineras, porque aunque las disposiciones sean distintas, la técnica es la misma. La riqueza minera solo afecta a posibilidades en el Continente y no en la Isla.

   Por supuesto, Uds. si se modificaran las relaciones con España, serían los dueños, si bien lógicamente tendría que organizarse de alguna manera el respeto a los acuerdos que España tiene con las compañías concesionarias que, por otro lado, como Uds. saben, tienen una fuerte participación extranjera todas ellas.

   Así las cosas, pienso - y esto es por supuesto conceder mucho a la imaginación - en esta hipótesis que el Señor Zumalacarregui ha sentado, que en nuestras relaciones el tema en el aspecto industrial y en el aspecto minero se centrarían mediante un acuerdo de carácter técnico, al cual han hecho referencia algunos de sus Representantes, y en el cual tendríamos que buscar una política coordinada en algunos temas, a una información detallada periódicamente para cubrir las zonas que sean convenientes unos y otros, pero con un respeto absoluto a que la explotación, los recursos y ganancias que podrían derivarse serían para el pueblo guineano en su conjunto.

   Nada más". (APLAUSOS)

   EL SEÑOR PRESIDENTE:

   "Doy las gracias al Sr. Martín Villa por su colaboración a los fines de esta Conferencia.

   Tiene pedida la palabra el Ilmo. Sr. D. Ángel Gregori".

   EL SEÑOR GREGORI (Don Ángel):

   "La Representación del Ministerio de Hacienda va a sujetarse en su intervención a los temas que de forma más estricta incumben a dicho Departamento en relación con la posibilidad de una futura independencia de Guinea. .Tales cuestiones son:

   Patrimonio del Estado: Tanto por lo que se refiere a bienes y derechos de dominio público como a los privados o patrimoniales.

   Cuestiones presupuestarias y ayuda de todo orden a la Guinea Ecuatorial.

   Régimen de relaciones tributarias entre España y Guinea Ecuatorial.

   Asistencia técnica.

   Problemas monetarios y bancarios de Guinea Ecuatorial.

   Cooperación financiera.

   No obstante nuestro propósito de concreción a los puntos indicados, es obvio que el enfoque y planteamiento de los problemas correspondientes han de estar en cierto modo predeterminados por los siguientes factores básicos:

   1º.- Proceso de la independencia y características de la misma.

   2º.- Estructura económica de la Guinea Ecuatorial.

   El primer factor, incierto, constituye un elemento condicionante de indudable influencia en las perspectivas de las cuestiones mencionadas y, por ello, sólo cabe poner de relieve el carácter de provisionalidad que ello imprime a nuestras consideraciones.

   Por lo que se refiere al segundo extremo, cierto, ha de partirse de una estructura económica muy simple y casi exclusivamente agraria, donde sobresale el hecho de que, aparte de la agricultura de sostenimiento, de importancia básica en el consumo del país, más del 90% de la producción agraria es vendida en España, a precios superiores del nivel internacional.

   PATRIMONIO DEL ESTADO

   España ha venido realizando desde hace muchos años, a costa de su propia economía, inversiones en obras públicas en las Provincias de Guinea y Fernando Póo, lo que ha dado lugar a que los bienes demaniales naturales se hayan incrementado considerablemente, originando, juntamente con los demás aspectos de la política económica del Estado español, el hecho evidente de que los naturales de dichos territorios gocen de un nivel de vida relativamente alto en aquella zona. Dentro de esta clase de bienes de dominio público deben destacarse también los que lo son por su destino o su afectación a diferentes servicios públicos establecidos por el Estado español.

   Todo este conjunto de bienes de dominio público, tanto los que lo son por su naturaleza como por su destino, serían transferidos libremente al nuevo país.

   La misma doctrina no es de aplicación a los bienes patrimoniales; pero el Estado español se hallaría dispuesto en. principio a cederlos igualmente al nuevo país, salvo aquellos que sean precisos cono consecuencia de las necesidades que surjan de las relaciones futuras entre España y Guinea Ecuatorial.

   Es norma tradicional el respeto de los derechos adquiridos; por ello las concesiones otorgadas a las empresas españolas sobre el dominio público deberán ser mantenidas e incluso, dentro de un régimen económico de amplia cooperación con España, podría otorgarse en las futuras concesiones un derecho preferencial a las empresas españolas.

   CUESTIONES PRESUPUESTARIAS

   Es innegable que la condición de independencia de un país lleva consigo, como requisito natural, la posibilidad de autosuficiencia financiera y de mantenimiento de un régimen económico general capaz de subsistir en el concierto mundial. El nuevo Estado que haya de surgir deberá satisfacer ambas necesidades.

   La situación actual es que el Estado español suplementa considerablemente la economía de la Guinea Ecuatorial, no solamente a través de los Presupuestos sino, sobre todo, por medio del establecimiento de precios políticos de gran protección para los productos guineanos, que satisface la economía española.

   Haremos un breve resumen, no exhaustivo, del capítulo presupuestario, o sea, de las ayudas prestadas por el Estado español a través del Presupuesto general o de los de los Organismos autónomos:

   Subvenciones y aportaciones al

   presupuesto de ingresos de Ayuda

   y Colaboración del Estado a la 

   Guinea Ecuatorial .....................................  376.338.056 Pts.

 

   Subvenciones de los transportes 

   marítimos de la Península a la

   Guinea Ecuatorial.........................................  142.000.000 Pts.

 

   Subvenciones a los servicios 

   intercontinentales (entre Fernando 

   Póo y Guinea) .............................................. 6.000.000 Pts.

 

   Prima como menor precio del trigo,

   a través de la Comisaría de Abastecimientos

   y Transportes (6.000 tons. de trigo

   con una prima por tonelada

    de 3..680 pesetas) .......................................  22.000.000 Pts.

TOTAL............546.338.056 Pts.

   En cuanto a la subvención a través del sobreprecio de los productos de cacao y café, las cifras son las siguientes:

   Cacao.............................   .............................. . 393.000.000 Pts.

   Café...................................................................240.000.000 Pts.         

   TOTAL................................................................633.000.000 Pts.

   Ello supone un total de 1.179 millones de pesetas de ayuda anual de la economía española a la guineana.

   No se han tenido en cuenta otros desembolsos que dichos territorios nos reportan por hallarse involucrados indiscriminadamente en las cifras correspondientes a los respectivos Ministerios, como algunos de los producidos por nuestra presencia militar, de toda clase, en Guinea Ecuatorial.

   Además de ello, debe tenerse en cuenta que la Guinea Ecuatorial también se beneficia de ciertas modalidades de la política económica española, que aunque no implique directamente un gasto, constituyen un sacrificio financiero, tales como la construcción de viviendas con cargo al presupuesto del Instituto Nacional de la Vivienda, que representan, teniendo en cuenta las que se hallan en periodo de ejecución avanzada, la cifra de 346.800.000 pesetas.

   Se llama la atención sobre la importancia de la ayuda que la economía española presta a la Guinea Ecuatorial, a fin de que por los distintos dirigentes que forman parte de esta Asamblea se tome conciencia de los problemas que ha de representar la asunción por la Guinea Ecuatorial de las cargas necesarias para sustituirla, bien que ello no se haga de forma súbita, sino escalonadamente dentro de un periodo prudencial. Excusado es decir que para la labor correspondiente de ordenación de la Hacienda y de la Economía no ha de faltarle la asistencia técnica de la Administración española, en lo que fuera necesario.

   Por fin, para completar el cuadro de las futuras obligaciones de los territorios de que se trata, no debe olvidarse que la organización política de todo Estado lleva consigo el nacimiento de importantes gastos, hasta ahora inexistentes, que deberán acumularse a les anteriores. 

   RÉGIMEN DE RELACIONES FISCALES CON ESPAÑA.

   La íntima relación económica en que los territorios de la Guinea Ecuatorial han vivido con España y la trama de intereses creados en consecuencia obliga a considerar relevantemente el problema de relaciones fiscales entre uno y otro país.

   La solución del mismo ha de encontrarse a través de un convenio que evite la doble imposición, inspirado en normas en que prevalezca el principio de reciprocidad entre uno y otro Estado.

   El hecho de que durante la permanencia de los territorios de la Guinea Ecuatorial dentro de la unidad española se hayan suscrito convenios de doble imposición con diversos países (Francia, Suecia, Noruega, Suiza), que han englobado a los primeros, obligaría, una vez acaecida la independencia, a que la Guinea considerase la conveniencia de continuar o no dentro del ámbito de dichos tratados.

   Las relaciones de este orden se verían evidentemente facilitadas con la sensible permanencia del actual sistema tributario de Guinea y con una política de futuros contactos tendentes a mantener, en lo posible, la armonía entre sistemas fiscales correspondientes a dos economías tan vinculadas.

 

   SISTEMA MONETARIO Y CREDITICIO DE GUINEA ESPAÑOLA

   Es evidente que el nacimiento de una nueva nacionalidad produce cono premisa inexcusable el nacimiento de una moneda y de un sistema bancario independiente.

   No obstante, en materia tan compleja convendría quizás una actuación evolutiva, en que se escalonasen dos etapas: una  preparatoria y otra más o menos definitiva.

   En la etapa preparatoria parece aconsejable no alterar sensiblemente la comunidad monetaria que actualmente existe entre aquellos territorios y España y, por tanto, debe proseguir la peseta como unidad monetaria de ambos países.

   Este periodo se aprovecharía para preparar el advenimiento de la segunda etapa y para ello es indispensable la creación de una oficina bancaria que sea cono el embrión del futuro Banco Central, establecimiento que debería colocarse bajo los auspicios y la asistencia técnica del Banco de España.

   En este primer periodo no surgirían grandes problemas en las relaciones de uno y otro país, ya que se limitarían al progresivo desarrollo necesario para la constitución del Banco, propio de la segunda etapa.

   En ésta caben dos soluciones: la creación de una moneda totalmente independiente y, consiguientemente, con un sistema bancario completamente autónomo, o la creación de una moneda vinculada a la peseta, adoptando la misma fórmula que ha empleado Francia con los países que hasta hace poco han sido sus Colonias africanas, que hoy forman la Communauté Financière Africaino y utilizan el franco CFA.

   Problema íntimamente relacionado con el monetario es el de las Instituciones bancarias. Las actuales sucursales del Banco Exterior de España y del Banesto, únicos establecimientos bancarios existentes en el territorio de Guinea Ecuatorial, deberían transformarse en filiales de acuerdo con la evolución política del territorio guineano.

   La necesidad de Bancos Comerciales aparece inicialmente cubierta con las referidas entidades bancarias, pero en el terreno en que existe una gran ausencia es en el de los Bancos Industriales, instituciones esencialmente indispensables para la promoción y fomento de las actividades económicas del país.

   Dentro del régimen de sistema monetario integrado con el español, cabe la posibilidad de que el propio Banco Central que se cree, desempeñe transitoriamente, al menos, esta función, al propio tiempo que complementa las propias de los Bancos Comerciales.

   Es evidente, por otra parte, que este capítulo de las Instituciones crediticias de Guinea Ecuatorial se halla afectado por el problema de la Cooperación financiera entre España y el nuevo país que pueda establecerse y al que luego nos referiremos.

 

   ASISTENCIA TÉCNICA

   Por lo que se refiere al Ministerio de Hacienda, se revela la necesidad de que, en los primeros tiempos de la posible independencia, se ayude a Guinea Ecuatorial preparando, en el Instituto de Estudios Fiscales, o en otros Centros, a los funcionarios encargados de la gestión de los tributos y por la Sucursal del Banco de España, al personal destinado a dirigir y ejecutar la política bancaria.

 

   COOPERACIÓN FINANCIERA

   La cuestión de la cooperación financiera se halla englobada dentro de la más general de la cooperación económica, asunto en que, por tanto, han de intervenir otras representaciones de Ministerios Económicos.

   Por lo que afecta al Ministerio de Hacienda, o sea, en el aspecto estrictamente financiero, puede verse esa cooperación como un medio que sirva para ayudar en los primeros tiempos la necesidad imperiosa de promover su economía.

   Dicha cooperación, como hemos dicho, la consideramos -repetimos-  como uno de los aspectos que integra la total cooperación económica que parece conveniente establecer entre España y Guinea Ecuatorial.

   Esta política está dentro de la línea seguida por España con los países hispanoamericanos, en que se pone de manifiesto que, a pesar de la evidente limitación de recursos financieros de nuestra Nación, se trata de ayudar al desarrollo económico de dichos países no sólo por motivaciones económicas, sino por la más alta de servir a una comunidad de cultura y de lengua". (APLAUSOS)

   EL SEÑOR PRESIDENTE:

   "Doy las gracias al Señor Gregori por su colaboración a los fines de esta Conferencia.

   Tiene la palabra el Señor Álvarez Corugedo".

   EL SEÑOR ÁLVAREZ CORUGEDO - Representante de la Comisaría del Plan de Desarrollo -:

   "Señor Presidente, Señores Delegados:

   Como Representante en esta Conferencia de la Comisaría del Plan de Desarrollo Económico, quiero poner sobre el tapete algunos problemas referentes al desarrollo económico que tiene Guinea Ecuatorial y que, naturalmente, tiene que considerar ante una nueva situación política.

   Como saben ustedes, Guinea Ecuatorial tiene un Plan de Desarrollo Económico, que coincidió precisamente en su puesta en ejecución con el régimen autónomo, es decir, en 1964.  Disponemos ya de los cálculos de la renta regional desde el año 1964 hasta 1966.  La renta regional mide el nivel de vida de los habitantes, o sea que ese nivel está constituido por la suma de todo lo que ganan los habitantes de determinado territorio, en este caso Guinea Ecuatorial.  Estos datos que voy a exponer ante ustedes son los siguientes.  En 1963 la renta regional era de 3.049 millones de pesetas.  En 1964, de 3.271 millones;  en 1965, de 3.351 millones, y en 1966, de 3.588. Si vemos estas diferencias, observamos que en 1964 la renta regional ha sido superior en un 7,3 por 100 a la de 1963; la de 1965, superior en un 2,4 por 100 a la de 1964, y la de 1966 superior en un 7 por 100 a la de 1965. Si comparamos los años extremos de 1963 a 1966 veremos que la renta ha crecido en un porcentaje de un 20 por 100.  Quiere esto decir que actualmente los habitantes de Guinea Ecuatorial disponen do unos recursos superiores en un 20 por 100 a los que disfrutaron en 1963. Este desarrollo económico, del que, como vemos, se está favoreciendo Guinea Ecuatorial, debe procurarse que continúe en el futuro.

   Quiero pasar revista brevemente a los principales problemas que tiene planteados Guinea Ecuatorial por lo que se refiere al desarrollo económico y que deben ustedes tener muy presentes.  En primer lugar voy a hablarles del sector agrícola.

   De todos es sabido que la economía de Guinea está montada principalmente sobre dos monocultivos, el cacao, en la Isla de Fernando Póo, y el café en Río Muni. Este sistema de monocultivo constituye un freno para el desarrollo económico, y digo un freno porque quiere decir que la economía de Guinea Ecuatorial depende únicamente de la suerte que tengan estos dos productos.  Es decir, que una coyuntura poco propicia para el café o el cacao puede perjudicar gravemente la economía de Guinea.  Por otro lado, también debemos observar que como estas producciones las exporta Guinea a España, España, sobre todo por lo que se refiere al cacao, ya no puede absorber una producción mayor.  Incluso en estos años ha habido que exportar como saben ustedes muy bien algunas cantidades de cacao a terceros países, cantidades de cacao que, debido al bajo precio internacional, han supuesto pérdidas para los productores. Para estos monocultivos, que como digo hay que superar, se ha puesto a disposición de Guinea, desde 1965, e1 crédito agrícola, que precisamente trata de desarrollar otros cultivos fuera del café y el cacao.

   Si pasamos ahora al sector industrial, debo decirles que desde 1965 el Banco de Crédito Industrial ha comenzado a poner a disposición de Guinea el crédito industrial para las actividades que quiera desarrollar.  La industria en Guinea hasta ahora se ha favorecido en igual medida que en las zonas más beneficiadas de España, o sea en los Polos de desarrollo. Sin embargo, ha habido un aspecto, el único que no se ha podido conceder a las empresas, y que es precisamente la desgravación fiscal, que no se ha podido establecer porque Guinea Ecuatorial tiene a su cargo toda la administración fiscal y no se podía imponer este sistema de desgravación.  Sin embargo, esto, como saben muy bien los asambleístas aquí reunidos, hace poco tiempo se ha elevado al Gobierno de la Nación la propuesta de establecer estas desgravaciones.

   La industria, naturalmente, es otra de las características que tienen los países en vías de desarrollo, o mejor dicho, la falta, de industria.  Debe promoverse, tal como ha indicado el I Plan de Desarrollo, que en este aspecto ha hecho un estudio de la estructura de Guinea, válido también para el futuro.  La industria, cuyo desarrollo propone este Plan, es la transformadora de productos de la región, es decir, la industria eléctrica, la frigorífica y la de material de construcción.  Estas actividades industriales, por supuesto vienen determinadas por las especiales exigencias de Guinea. No podemos pensar en montar en Guinea una siderúrgica, porque no tiene hierro ni carbón.  Donde más capacitada está Guinea es para producir en estos sectores cuyo desarrollo se propone.

   Por otro lado, voy a referirme brevemente al sector turismo, que, como ustedes saben, también, el Ministerio de Información ha puesto a disposición de Guinea el crédito hotelero.  Factor importante también en el futuro de Guinea es la protección a las inversiones de fuera del territorio.  Naturalmente esta es una faceta que todos los países en vías de desarrollo tratan de proteger.  Digamos en definitiva que el desarrollo no consisto más que en invertir o crear nuevos capitales.  Si estas inversiones vienen de fuera, tanto mejor, porque vienen a cooperar con el capital, escaso o no, que haya dentro del territorio nacional.

   Como ven ustedes, todos estos problemas entrañan una cierta técnica, un cierto trabajo, y en este sentido quiero decirles que cualquiera que sea la situación de Guinea la Comisaría del Plan de Desarrollo esta a la disposición de ustedes para colaborar.  Nada más".  (APLAUSOS).

   EL SEÑOR PRESIDENTE:

   "Doy las gracias al señor Álvarez Corugedo por su colaboración a los fines de esta Conferencia.

   En la intervención del Excmo. Señor Don Bonifacio Ondo se ha expresado el deseo de que la primera etapa de esta Conferencia Constitucional pudiera considerarse como cumplida. En el mismo sentido se han expresado en sus intervenciones muchos oradores guineanos que han tomado parte en este debate. Si este es el deseo de la representación de Guinea Ecuatorial y dado el estadio suficientemente amplio a que hemos llegado en la exposición y planteamiento de los problemas, podríamos considerar la posibilidad de que esta fuera la última sesión de la primera etapa de la Conferencia Constitucional. ¿Hay alguna oposición a esta idea? (PAUSA).

   Creo que hemos cumplido satisfactoriamente el trabajo que nos ha sido encomendado.  Por la parte guineana se han expuesto las aspiraciones y los puntos de vista sobre el futuro político de Guinea. Por parte española se han puntualizado también una serie de temas sobre los cuales conviene que reflexionen todos aquellos que han expuesto una tesis política.  Y eso para que el desarrollo y la marcha hacia el futuro político de Guinea no se haga sobre el vacío sino con el conocimiento de los problemas reales y concretos.

   Creo que la exposición que ha hecho la Delegación española ñol será muy útil para que, tomándola un consideración, la Delegación guineana, en esta pausa que se abre en los trabajos de esta Conferencia, estudie seriamente los datos y sugerencias que en ella se contienen.

   Dentro de este orden de ideas, quizás sería útil extender un poco mas la problemática y ante la eventualidad de futuras reuniones, que tendrían un carácter técnico más acentuado que hasta ahora, el Secretario General de esta Conferencia, Señor Cañadas, va a enumerar a título simplemente indicativo, una serie de temas que convendría analizaran los representantes de la Guinea Ecuatorial, en busca de soluciones, durante este período de tiempo en que la Conferencia va a interrumpir sus tareas".

   EL SEÑOR CAÑADAS:

   "Creo que todos ustedes se habrán apercibido de las exposiciones que acaba de hacer la Delegación española.  En principio, la Delegación española ha recogido el espíritu con que todos ustedes se han manifestado, -me refiero a la Delegación guineana- a lo largo de nuestros trabajos.

   Además, la Delegación española, partía necesariamente del supuesto de que para el Estado español, en estos momentos, la Guinea Ecuatorial constituye una entidad territorial, en base de la cual ha sido montada y organizada una administración, una ayuda económica y todo un sistema de gobierno y dirección de esos territorios.  La manera más simple de encarar el futuro consiste, evidentemente, en trasladar una situación similar al condicionamiento distinto que produciría una situación política diferente para el territorio.

   Ahora bien, a lo largo de nuestros debates se ha planteado en algunos momentos y por algunos de los dignísimos representantes de la Delegación guineana, la posibilidad y la conveniencia de separar uno de los territorios.

   Desde el punto de vista de la Delegación española parece importante subrayar que ese es evidentemente un problema que todavía no ha sido resuelto.  Para nosotros, lo que es importante recoger es la necesidad de establecer, cara al futuro, un respeto para todas las minorías y un respeto auténtico, con las garantías que fueran necesarias para todos los grupos que participan en las labores de la Conferencia y que representan, en porción más o menos importante, al pueblo guineano.

   Ahora bien, si a pesar de ello, el criterio de alguno de los grupos insistiese en mantener una separación, evidentemente plantearía al Estado español y a la Delegación española la problemática de tener que reconsiderar, en función del tamaño y volumen de los intereses segregados, todo cuanto hasta ahora ha sido mantenido o ha sido dicho.

   Con independencia de este problema, que es general y que, evidentemente, ha flotado a lo largo de todas nuestras reuniones y desde un punto de vista, también muy general, sin incidir en los casos específicos a que se han referido los restantes oradores de la Delegación española que han hablado esta tarde, parece que sería razonable contemplar la necesidad de estudiar y preparar toda una serie de acuerdos de asistencia técnica en relación con cuantos problemas los dirigentes del pueblo guineano consideren que pueden tener en el futuro.

   Los problemas no quedan reducidos exclusivamente a los económicos, a quo fundamentalmente nos hemos dedicado esta tarde.  Existen problemas de tipo educativo, sanitario, de transportes, de comunicaciones, administrativo, de organización del territorio ...  Ustedes pueden alargar esta lista, que yo no quiere ni puedo hacer exhaustiva, a todos los campos de actividad que una sociedad organizada requiere para poder funcionar de una manera normal y progresiva.

   Es evidente que corresponde un poco a los representantes del pueblo de Guinea el encararse con estos problemas y prever en qué casos y de qué manera en cada uno de los sectores correspondientes pretenderían una asistencia técnica del Estado español o querrían que, de algún modo, el Estado español contribuyese a la organización, consejo, dirección, promoción, en la extensión que ustedes consideren oportuna, de los servicios de España.

   Dentro de este clima general de acuerdos técnicos, habría uno muy especial y muy peculiar, que es importante considerar, y que sería aquél que se refiere al régimen especial administrativo que deberían gozar todos los funcionarios que, en virtud de los distintos acuerdos técnicos, presten ayuda técnica al pueblo de Guinea.

   Naturalmente habría que encontrar unos cauces jurídicos para que estos funcionarios encontrasen un marco dentro del cual conociesen perfectamente cuales eran sus atribuciones, cuales eran sus derechos y, evidentemente, cuales eran también sus obligaciones.

   Pasando a otro terreno totalmente distinto, pero también general, habría que contemplar los múltiples problemas que plantean las posibles relaciones de Guinea con terceros países, que no sea España.

   Existiría un problema de defensa de los intereses guineanos en el mundo;  existiría un problema de representación de la voluntad política del pueblo guineano; existiría, un problema en relación con todos los aspectos consulares, de las actividades de los guineanos que actuasen o se moviesen en el mundo, y existiría y es muy importante, un problema de establecimiento de guineanos en territorio peninsular o de españoles en territorio guineano.

   Hasta esto momento las relaciones jurídicas existentes entre los ciudadanos de uno y otro territorio son las normales que existen entre cualquier territorio de soberanía de España.  Si de algún modo ha de modificarse en el futuro esta relación de soberanía entre los dos territorios, evidentemente ello llevaría consigo, también, una codificación equis, que hay que estudiar, como hay que preparar el establecimiento de estos grupos, miembros de uno u otro pueblo, en el territorio respectivo.

   En relación con estos problemas de índole exterior, existe otro que con independencia del carácter preferentemente económico que tiene, y que el señor Zumalacárregui, en su brillante disertación de esta tarde ha señalado, entraña a su vez, una implicación de orden jurídico y de orden político, que es el sistema y el régimen en virtud del cual Vds. entiendan puede mantenerse el establecimiento de una importante colonia de trabajadores extranjeros en territorio de Guinea.

   Dado el volumen ciertamente elevado de esta colonia y las implicaciones de toda índole que ello puede llevar consigo, parece aconsejable que de algún modo se piense y se estudie el cuadro jurídico, además del económico, dentro del que va a ser posible mantener -o si Vds, lo considerasen preferible, sustituir- esta importante aportación de mano de obra extranjera.

   Por último, y también dentro de un marco muy general, parece obvio recordar que siendo las relaciones entre Guinea y España muy estrechas, siendo no muy crecido, pero ciertamente importante el número de ciudadanos españoles que durante muchos años han trabajado y vivido en Guinea, o de una cierta entidad los intereses españoles radicados hoy en Guinea, parecería lógico contemplar una clara situación jurídica que protegiese, cara al futuro, estos intereses, que delimitasen, dentro del marco de las relaciones mutuas que entre los dos pueblos han existido siempre, con absoluta precisión la actuación de dichos intereses, y produjese una, digamos así, sensación de tranquilidad y satisfacción para aquellas personas que no sé en todos los casos con absoluto éxito, pero creo que en su inmensa mayoría sí, han dedicado su inteligencia, su vida en muchos casos y desde luego sus esfuerzos, a mejorar las actividades y posibilidades de futuro del pueblo de Guinea.

   EL SEÑOR PRESIDENTE:

   "A pesar de la interrupción de los trabajos de esta Conferencia, al dar por terminada su primera etapa, seguirán sin embargo funcionando la Secretaría General de la misma. Esto quiere decir que naturalmente mañana quedarán expuestas las Actas de la reunión de hoy, y quedará asimismo abierta permanentemente para cualquier consulta o información.

   Podemos, pues, dar por terminados los trabajos de esta primera etapa.

   A mi, como Presidente de esta Comisión, me cumple darles las gracias por su colaboración. Si alguna vez ha habido pasión en nuestros debates, creo que es en elogio nuestro, porque el tema, que requiere de serenidad, lleva además, inevitablemente, una carga emocional. La pasión en defender cada uno sus ideas está siempre justificada.

   Al darles las gracias, me despido de ustedes.. Todos los que han tomado parte en esta Conferencia tendrán conocimiento de la decisión que tome el Gobierno español en relación con los trabajos hasta ahora desarrollados y sobre las futuras actividades de la misma.

   Muchísimas gracias". (APLAUSOS)

   A las veinte horas y cuarenta y cinco minutos se levanta la sesión.

   DON EDUARDO DE ZULUETA Y DATO, Secretario de la Comisión Política, doy fe de cuanto antecede. Madrid, fecha ut supra.

   [Va la firma]

 

  

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

 

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