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HOJAS INFORMATIVAS

 

27 de agosto de 2008

"Guinea Ecuatorial española en el contexto de la Segunda Guerra Mundial" (*)

José U. Martínez Carreras, Departamento de Historia Contemporánea. Universidad Complutense. Madrid, 1985 

   "A lo largo de la historia colonial de Guinea Ecuatorial española durante el siglo XX, hay que señalar tres momentos que son centrales en la situación y evolución de la colonia, en el doble marco de la administración española por un lado, que sirven para intensificar su labor colonizadora tanto en las islas como en el continente y, por otro, en la coyuntura de conflicto internacional entre la presencia y acción, de una parte de las fuerzas alemanas en la Primera Guerra Mundial, y de los aliados y sus intereses coloniales, Francia y Gran Bretaña de otra, tanto durante el primer conflicto como durante el segundo. Estos tres momentos claves son: 

   1. Durante la Primera Guerra Mundial, entre 1914 y 1919.

   2. Durante la Guerra Civil española, de 1936 a 1939, y

   3. Durante la Segunda Guerra Mundial> de 1939 a 1945. 

   Aunque los autores han tratado en la historiografía y en diversas ocasiones sobre estos tres momentos históricos, lo han hecho desde un planteamiento muy general y pasando muy rápidamente, y en ocasiones con alguna lejanía, sobre los temas. Se hace preciso por ello revisar la bibliografía existente, actualizar las cuestiones planteadas y realizar nuevas investigaciones a partir de la nueva documentación disponible para dar un renovado enfoque a los asuntos y aportar un más profundo conocimiento de los mismos. 

   Valgan como referencia, respecto a Guinea en tiempos de la Primera Guerra Mundial, el tratamiento que del tema se ha hecho en los recientemente celebrados Coloquios hispano-franceses sobre “España y Francia durante la primera mitad del siglo xx”, con la comunicación de Gonzalo Sanz Casas en el primero de ellos y la mía en el segundo (1); y como muestra de recientes investigaciones los trabajos presentados como Memorias de Licenciatura en el Departamento de Historia Contemporánea de la Facultad de G. e Historia de la Universidad Complutense por Enrique Cerezo Román y Mª Soledad de Mateo Menéndez (2). 

   Sobre los años de la Guerra Civil española y de la Segunda Guerra Mundial, así como la situación en Guinea escribe R. Pelissier en dos líneas que “la guerra de España no da lugar más que a incidentes menores: siendo Río Muni inicialmente republicano, la isla nacionalista” (3). Y añade que “la Segunda Guerra Mundial estrecha los lazos con la metrópoli, pero el período es difícil. La posguerra está marcada por la ausencia de ayuda exterior y por grandes dificultades de aprovisionamiento en el extranjero”. Más información sobre Guinea durante la Guerra Civil española que en los años de la Segunda Guerra Mundial recoge el autor guineano Donato Ndongo (4). También sobre estos temas se han realizado recientes trabajos en el Departamento de Historia Contemporánea antes citado, en forma de Memorias de Licenciatura de las que son autores el licenciado guineano Jesús Manuel Segorbe, Paloma Rodríguez Peláez y Mercedes Romero Gallego (5), que buscan ofrecer un mejor conocimiento de los temas en cuestión, tanto durante la guerra como en la posguerra. 

Legionario francés en una zona del centro de África (1941)

   En una primera aproximación de conjunto y según los resultados de algunos de los trabajos de investigación citados, la situación internacional de guerra durante el período comprendido entre 1939 y 1945 coincide en la colonia española con una fase de; profunda crisis y de tensas transformaciones en todos los aspectos y actividades de la vida de Guinea, pudiendo señalarse en este sentido cuatro planos destacados: 

      En el orden económico es un período de graves y profundas dificultades derivadas, por un lado y directamente de la respuesta aliada a la política exterior seguida por el gobierno de la metrópoli a lo largo de los años del conflicto mundial; por otro, por las deficiencias estructurales propias de la economía de la metrópoli que se acusan en fenómenos y hechos como el mercado negro, la escasez de divisas, el contrabando, la dificultad en los créditos, entre otros datos; y también por la imposición en bloque sobre la colonia del sistema intervencionista metropolitano, sin tener apenas en consideración las peculiaridades económicas del país guineano. Todos estos factores contribuyen, de manera decisiva, y sobre todo el primero, a crear en la colonia una situación económica grave y un ambiente social preocupante, que se ven animados a consecuencia de las dificultades en la colocación mercantil de los productos coloniales y en la obtención de los artículos de importación necesarios, con el consiguiente incremento del contrabando. 

      En el aspecto ideológico es una fase en la que se intensifica la labor de concienciación ideológica franquista, debida por un lado al buen entendimiento entre los representantes del ejército y de la Iglesia, que gozan de un período de plenitud en su presencia y fuerza coloniales, así como de capacidad de acción y presión, al disfrutar del control del poder de la administración en la colonia; y, por otro, por la formación y desarrollo de organismos e instituciones políticas y sociales, propias del nuevo régimen, paralelas a las de la metrópoli, y propagadoras de los valores del Movimiento Nacional. 

      En el plano político internacional, la situación vivida por Guinea Ecuatorial puede considerarse, a su vez, en dos niveles: en primer lugar, en el contexto internacional de la guerra mundial, la colonia, pese a encontrarse alejada del foco de la contienda, acusó las consecuencias del conflicto y entró plenamente a formar parte de la estrategia exterior desplegada por la metrópoli en el sentido de favorecer y otorgar cobertura a las acciones procedentes de los países del Eje, con la consiguiente reacción por parte de los aliados, que incluían temores y riesgos de una invasión de la colonia por los franco- británicos; y, en segundo lugar, en el marco continental africano, hay que centrarse en las repercusiones que los incipientes movimientos y organizaciones de carácter nacionalista, con los síntomas precursores de cambios decisivos, que se van a orientar en favor del autogobierno que desembocará en la aún lejana descolonización e independencia, van a tener en el seno de la sociedad ecuatoguineana, como es el caso, por citar un acontecimiento próximo que tiene lugar en el Africa Ecuatorial francesa, de la Conferencia de Brazzaville, con asistencia del general De Gaulle, a comienzos de 1944. 

      Y en el orden político colonial interno, y de las relaciones en este campo entre la colonia y la metrópoli, puede apuntarse que «después de terminada la guerra civil española se inicia un empeño de colonización guineana que se defiende con una gran tarea de planificación propagandística, encubriendo la acción imperialista en la colonia con la propaganda que responde a una idea paternalista. El nuevo gobierno español propugna dirigir en la colonia todo un proceso de civilización que abarca todos los aspectos de la vida política y social guineana: evangelización, educación, sanidad, administración”. Dos rasgos principales caracterizan esta política: el paternalismo hacia las poblaciones guineanas propio de una raza que se considera superior hacia pueblos inferiores, y la idea de un nuevo Imperio como designio histórico. Todo este doble marco —paternalista e imperial— encubría una acción imperialista colonial típica, por la cual se llevaba a cabo una planificada explotación económica de Guinea en beneficio de los- intereses particulares de los grupos económico-sociales que dominan y se reparten el país. Esta línea de intensificación e la colonización y de la propaganda que la justifica y la cubre, se mantiene e incluso se acentúa durante los años de la Segunda Guerra Mundial, en los que era preciso salvaguardar a la Colonia de las potencias aliadas, que si a lo largo de la historia contemporánea han mostrado sus apetencias colonialistas sobre Guinea, en estos momentos con ocasión del conflicto y al ser España simpatizante en principio de Alemania> pueden crear nuevas situaciones de tensión sobre el territorio colonial entre España y los aliados, y no sólo por las posibilidades de una invasión de Guinea por los franco-británicos, ya citada, sino también y en sentido inverso, como recoge M. Liniger-Goumaz (6) hacia 1942 una corriente de opinión española, reflejada por varios autores, preconiza la anexión por España de Calabar —Nigeria— y Gabón.

         * * *

   Una valiosa fuente para conocer la situación y evolución de Guinea durante estos años en el contexto internacional de la guerra, más que en aspectos concretos de su coyuntura interior, está constituida por los informes de los servicios consulares y diplomáticos británicos que se conservan en el Public Record Office de Londres (7) El canal habitual de información y correspondencia funcionaba a partir del Consulado británico en Fernando Poo hacia el Gobierno de Nigeria en Lagos, y de éste al Secretariado de Colonias en Londres; en otras ocasiones las noticias se transmitían a través dcl Encargado de Negocios en Monrovia o del Cónsul General en Camerún. En todo caso, la administración británica parecía seguir muy de cerca la situación en Guinea y su evolución, no sólo durante la guerra mundial, sino también antes a lo largo de la guerra civil española, por lo que tales momentos pueden conocerse, en lo que es posible, mediante tales informes. En este sentido hay una serie de puntos que centran la atención y el interés durante estos años del conflicto mundial> y en especial en los primeros de la guerra, entre 1939 y 1943:

 

   1. Sobre la neutralidad y la actitud de las autoridades coloniales españolas ante la guerra.

   2. Sobre la actitud hacia los británicos y los aliados, y las relaciones con sus países.

   3. Sobre las actividades de los alemanes.

   4. Sobre las condiciones de trabajo, con especial referencia a los trabajadores nigerianos.

   5. Sobre la situación militar de la colonia, y

   6. Sobre la situación político-social de la colonia.

 

   En relación con el primer punto, sobre la política de neutralidad y la actitud de las autoridades españolas ante la guerra, las decisiones están tomadas desde los primeros momentos del conflicto, con fecha 27 de septiembre de 1939, el vicecónsul británico en Fernando Poo informa al Gobernador de Nigeria que “el Gobernador General ha informado que ha tomado todas las posibles precauciones para preservar la estricta neutralidad” (8) y el 18 de octubre insiste en “la actitud de las autoridades españolas ante la guerra de estricta neutralidad, con un sentimiento general marcadamente pro-británico, no ocultándose las simpatías hasta la declaración de neutralidad”, y pone como ejemplo de imparcialidad el movimiento de buques (9); aunque también se informa que la reacción local hacia los éxitos militares alemanes es de júbilo entre los militares y los falangistas. 

   En septiembre de 1940, junto al reagrupamiento y la concentración de alemanes, hay noticias de una movilización parcial en Río Muni y que 150 españoles y 700 nativos están dispuestos y armados, dentro de un plan de preparación militar en la que participa el buque “Calvo Sotelo”. Ambos movimientos tienden a montar medidas de defensa en Rio Muni especialmente, en las que colaboran los alemanes. Se informa también que la opinión española local está plenamente convencida de que una declaración de guerra por España contra Gran Bretaña era sólo cuestión de días; pero la oposición local a la entrada de España en la guerra va cobrando fuerza. 

   En octubre de 1940 el fracaso del intento alemán por invadir Inglaterra parece influir en la opinión de los españoles de la colonia, y según un miembro de la Falange local parece cada vez más claro que “el 90 por 100 de los españoles son indiferentes u opuestos a la Falange pro-Eje”’, y la mayoría de los españoles sólo desean mantenerse en la situación de paz. Por otro lado, el periódico falangista Ebano continúa reclamando Gibraltar y las colonias africanas para España, manteniendo una marcada actitud pro-Eje. También se informa que las autoridades españolas coloniales han empleado a un francés de Vichy, de Duala, para registrar los programas de radio de Duala, Brazzaville, Leopoldville y Cotonou (10). 

   Sobre la situación en Fernando Poo se informa en noviembre de 1940 que el nuevo gobernador de la lsla, el capitán Díaz, es germanófilo, y que existen indicios de un comercio de material de guerra (11) y armas en Santa Isabel. Y que han de cesar las relaciones de la colonia con Duala, ya que no se reconoce el gobierno de Francia libre; en efecto, el 4 de noviembre de 1940 se informa que el gobierno de Madrid ha mandado a las autoridades locales que cesen todos los contactos con el Camerún francés, ya que el gobierno español considera al gobierno de la Francia libre como una rebelión contra Vichy. Dias después, el buque «Calvo Sotelo» lleva a Santa Isabel desde Bata a ocho franceses de Vichy, marineros del «Bougainville», que se ha visto implicado en las operaciones próximas a Libreville, y que han sido acogidos como internados de guerra en Fernando Poo; también a comienzos de 1941, otros nueve marineros franceses escaparon de un campo de prisioneros en Gabón y se refugiaron en Río Muni. En diciembre de 1940, las autoridades españolas realizan una vigilancia especial en las costas de la isla, tanto en las playas del oeste, norte y este, como en las zonas próximas, ante posibles desembarcos. 

   En junio de 1941 se señala que el control británico sólo permite las exportaciones limitadas de cacao de Femando Poo —corno ocurrió con los casos de los buques “Dómine” y “Escolano”, entre fines de 1940 y comienzos de 1941—, al mismo tiempo que sobre la delicada situación que atraviesa la isla existen temores y rumores entre la población de una pronta invasión por tropas británicas y francesas (12) Estos temores se intensifican a lo largo de 1942, con el transcurso de la guerra, y en noviembre de ese año informa el Cónsul en Duala al Foreign Office sobre las reacciones en la colonia a los sucesos en África del Norte 13, en el sentido de que «la actitud de Femando Poo y Guinea española puede ser resumida en general como de gran temor a que España pueda ser arrastrada a la guerra como resultado de la ofensiva anglo-americana en el norte de África». 

Hitler y Franco

   — Sobre la actitud hacia los británicos y los aliados, segundo punto antes citado, de los informes referidos y en principio, se detecta, como ha quedado reflejado, «un sentimiento general marcadamente pro-británico, no ocultándose las simpatías hasta la declaración de neutralidad». Pero por otro lado, en 1940 se hace notar la actitud antibritánica del periódico Ebano, junto con las medidas de precaución en defensa militar ante una posible invasión aliada. 

   En octubre de 1940, las autoridades españolas se muestran contrarias a los esfuerzos del Consulado británico para propagar el boletín de noticias de la B. B. C. entre algunos británicos de la isla, y para que no llegue a los africanos, y aun admitiendo el derecho del Consulado a hacerlo, le ponen obstrucciones en numerosas ocasiones y la Policía vigila las actividades de este tipo. 

   En noviembre de 1940 el Vicecónsul francés es acusado de espionaje y son limitadas las actividades del Consulado francés, que llega a ser cerrado por sus relaciones con las autoridades de la Francia libre en Duala. 

   Más adelante, en febrero de 1943, se produce la detención en San Carlos de un capellán británico y el arresto del Cónsul de Liberia, de nacionalidad española, por referencias inamistosas en una carta a la Administración local (14). 

   El Cónsul en Duala informa sobre las relaciones anglo-españolas en junio de 1943, que tales relaciones con las autoridades españolas están lejos de ser cordiales: «en primer lugar por las simpatías pro-Eje del Gobernador General, pero también agravadas, entre otras cosas, por las informaciones de la E. E. C. y las restricciones españolas. Los súbditos británicos en Santa Isabel tienen limitaciones de viajar, que no se aplican a alemanes y portugueses, con el argumento de que son zonas militares» (15). En julio de 1943 se transmite igualmente una queja sobre la discriminación contra los intereses británicos en Fernando Poo (16). 

   — Respecto a las informaciones sobre las actividades alemanas en Guinea, las noticias y los datos que se transmiten por el Consulado británico parecen contener una cierta dosis de subjetividad. Así, el 10 de agosto de 1940 informa del incidente provocado por seis nacionalistas alemanes en una exposición fotográfica celebrada en el local del Consulado de Fernando Poo, y por el que el Secretario General español ofreció disculpa tras la protesta británica (17). Otros informes recogen, también en agosto de 1940, los rumores sobre el ofrecimiento alemán de comprar cacao de la Guinea española y la presencia de submarinos de Vichy en Duala francés. Igualmente, en noviembre de 1940 se da noticia de que el periódico Der Adler circula libremente por la isla con subtítulos en español. 

   Este mismo año de 1940, en el mes de septiembre, se informa sobre la organización de concentraciones de grupos de alemanes nacionalistas y en edad militar —parece que unos 42 en Bata y 40 en Río Benito— para colaborar con las autoridades españolas en la disposición de medidas de defensa en Río Muni. En octubre se transmite la noticia de que muchos comerciantes españoles están llegando a Guinea por cuenta de las firmas alemanas; la Agencia Fortuny Limitada y el Banco Exterior de España permiten que este comercio se haga en su propio nombre, aunque la firma alemana Moritz ha cesado de exportar cacao y café, mientras que otras firmas y agentes que comercian son Antonio Macías Casanova y Drumen, S. A. 

   En diciembre del mismo año de 1940 se conoce que algunos alemanes de Camerún y franceses de Vichy son evacuados a Cotonou por un avión francés que hace repetidas escalas en Bata.  

   También se informa sobre la presencia de italianos en Guinea (18) en enero de 1941 parece que no superaban el número de cien, contándose en Santa Isabel entre 50 y 60 procedentes del buque “Duquesa de Aosta”, y otros del Camerún francés, mientras que igualmente se señala que no existen intereses comerciales italianos en Guinea. 

   — Sobre las condiciones de trabajo, y en especial la situación de los trabajadores nigerianos en Guinea, existen numerosos informes que ofrecen datos precisos en relación con este asunto, que aparece como uno de los vitales, tanto en el orden económico y social como en el político, por las implicaciones que conlleva, de la vida de Guinea durante estos años. Así, en un escrito de agosto de 1939 elaborado por el Gobierno de Nigeria y dirigido al Secretario de Estado para las colonias se resumen los más importantes aspectos de la situación entonces existente en este sentido (19):Fernando Poo es, en muy amplia medida, dependiente de Nigeria en la mano de obra necesaria para cultivar sus plantaciones de cacao y café, que constituyen la principal riqueza de la isla; el número de trabajadores nigerianos empleados en las plantaciones es aproximadamente de unos 6.100, a los que hay que añadir entre 500 y 600 nigerianos más que trabajan en las ciudades, y se estima que la inmigración hacia Fernando Poo ha sido últimamente de unos 2400 por año. Los métodos de reclutamiento e incorporación de los nigerianos al trabajo en Fernando Poo son ilícitos e irregulares, siendo condenados por el Gobierno español de la colonia, que desea regularizar la situación. 

   La importancia del número de trabajadores nigerianos en la economía de Fernando Poo se valora al englobarlos en las cifras generales de la población recogidas también en los informes, que dan los datos de: 1.250 europeos, 6.100 trabajadores nigerianos, 500 en las ciudades y 25.000 nativos. 

   La situación se mantiene, y así, durante octubre de 1940, consta que unos 1.000 nuevos trabajadores nigerianos llegaron a Fernando Poo por medio de canoas, considerándose que es la más numerosa cantidad conocida hasta entonces nunca antes ocurrida, y en consecuencia algunos han atendido ofertas de trabajo para ir a Río Muni. 

   — Sobre la situación militar de la colonia, según los informes británicos de 1939, es muy deficiente (20) : respecto a las fuerzas militares de tierra se señala que después de la guerra civil española existen pocas tropas europeas en la isla y en la colonia, no pasando su número de 100 en Santa Isabel; la Guardia Colonial en Fernando Poo, se añade, está formada por unos 150 nativos con oficiales europeos, estando la mayoría estacionados en Santa Isabel, pero también se encuentran distribuidos en pequeños puestos sobre la isla para atender especialmente las necesidades de policía y seguridad. Se registra sólo un buque de guerra en Santa Isabel, el “Malaspina”, de unas 1200 toneladas. Casi no hay fortificaciones militares, ni baterías, ni bases de submarinos en la isla. Tampoco hay aviación milita, aunque sí cuenta la isla con un aeródromo. 

   En 1940 comienzan a llegar los abastecimientos de material militar y naval de guerra, alcanzando en torno a 697 toneladas en Fernando Poo durante un año, y similar cantidad para Río Muni. En septiembre de 1940 la Gaceta oficial local anuncia un llamamiento militar, que afecta a unos 50 españoles en Guinea que continúan con su trabajo y dedican parte de su tiempo a la instrucción militar. En noviembre de 1940, los falangistas son desposeídos de sus armas por orden de Madrid, interpretándose como explicación de este hecho que ésta es una de las medidas tomadas por Franco para contener los sentimientos pro-alemanes entre la Falange. 

   En enero de 1943 circulan informes aliados sobre un reforzamiento militar en Fernando Poo (21). “R. Pleven, del Comité Nacional Francés, informa al Foreign Office que el Estado Mayor del general De Gaulle tiene noticias de que en diciembre de 1942 se ha señalado la presencia de importantes refuerzos españoles en Santa Isabel, que ha sido confirmado en enero de 1943 con la indicación de un sensible aumento de los contingentes de tropas europeas e indígenas en la región.” 

   — Sobre aspectos de la situación socio-política de la colonia, el citado informe de agosto de 1939 recoge datos sobre los extranjeros residentes en el país y las tendencias de la opinión pública (22). En cuanto al número de extranjeros en la isla, hay gran cantidad de portugueses que se dedican a los cultivos y tienen poca influencia. Entre los alemanes hay unos cinco en la isla, que están dedicados al comercio de cacao y café, y también hay otros tantos que son doctores que estudian la medicina tropical en el Hospital de San Carlos; la colonia alemana parece no encontrarse particularmente organizada, y buques alemanes recalan en el puerto de Santa Isabel unas tres veces al mes, aunque realizan escaso comercio. Los pocos miembros de la colonia inglesa —cuatro— estaban mal vistos durante la guerra civil, pero ahora son tan populares como los alemanes, si no mas. 

   En relación con la opinión pública, se estima que sólo un 30 por 100 de la población española es pro-Franco en sus sentimientos, un 30 por 100 son indiferentes y un 40 por 100 están contra el actual régimen español; el gran número de catalanes en la isla explica el escaso porcentaje de partidarios de Franco. Parece también que, en caso de guerra en Europa, la isla desearía mantenerse dentro de la neutralidad señalada por España, aunque no parece existir una idea clara de cómo podría defenderse la isla por sí misma, y algunos sectores creen que puede ser tomada por los británicos y los franceses. 

   Ya proclamada la guerra, en 1940 se informa que los portugueses y los españoles tienden a ser pro-aliados o neutrales en sus sentimientos. Los alemanes de Fernando Poo y Río Muni y los marinos italianos del «Duquesa de Aosta» participan en las medidas de defensa con las autoridades españolas. El periódico local Ebano, publicación oficial falangista, continúa con sus noticias antibritánicas. 

   En diciembre de 1940 se observan patrullas militares recorriendo las calles de Santa Isabel, y en los últimos días de 1940 y comienzos de 1941 circulan rumores e informes sobre la existencia de un movimiento de rebelión en Fernando Poo y en las Islas Canarias (23).  

* * * 

   En los años finales de la guerra, entre mediados de 1943 y 1944-1945, los testimonios documentales son también numerosos y ricos en noticias sobre la situación en Guinea, evolucionando ésta lentamente y de forma paralela al desarrollo lejano del conflicto, en el sentido de experimentar una moderada aproximación hacia los aliados, y especialmente hacia los británicos, con los que se busca regular la cuestión de los trabajadores nigerianos. 

   A mitad de 1943 la imagen que dan los informes británicos sobre la situación guineana es crítica. Así, el Cónsul General en Duala, S. C. Lawrence, tras una visita a la colonia en junio de ese año, informa al Embajador británico en Madrid, S. Hoare (24) sobre las dos cuestiones que principalmente le preocupan y que estima se encuentran relacionadas entre si: la situación política en Fernando Poo y la cuestión de los trabajadores nigerianos

   Respecto a la primera, escribe sobre «el régimen de terror y opresión que caracteriza la presente administración de la isla», añadiendo que las restricciones son más opresivas en la colonia que en la propia España y que el Gobierno local realiza pocos esfuerzos para disimular la naturaleza específicamente antibritánica de sus medidas y regulaciones, y que siente la pequeña comunidad británica en Santa Isabel, compuesta por cinco personas, como las dificultades para la distribución de los boletines de la B. B. C. y la exclusión del periódico local Ebano, que sólo publica comunicados alemanes e italianos, así como el talante de boicot social que sienten, que no es total y quizá comienza a mostrar signos de relajación. Tanto el Gobernador General como el Jefe de la Policía dirigen la política antibritánica de la colonia, y el citado Gobernador tiene oposición entre algunos habitantes españoles de la colonia, pero no tanto porque sean decididamente pro-aliados, sino porque ellos mismos sufren las restricciones y la opresión de la actual administración. 

   En relación con el asunto de los trabajadores nigerianos, en el marco colonial de las relaciones hispano-británicas en estos años de la guerra, se destaca, y así lo recoge el informe citado, la firma en diciembre de 1942 de un acuerdo entre Nigeria y los Territorios españoles del Golfo de Guinea, con el propósito, por parte de España, de obtener un reclutamiento regular de trabajadores agrícolas, y de Nigeria, de salvaguardar el bienestar de sus individuos. La situación de la isla en cuanto a población en estos momentos era de unos 23.000 habitantes, que se distribuían según los datos que se incluyen en este documento —aunque deben ser sometidos a revisión— de esta manera: 1) Europeos: españoles, 1.000; portugueses, 500; alemanes, 25; ingleses, 4. 2) Africanos: nigerianos, 17.000; cameruneses, 2.000, y bubis, 2.500. 

   El informe se extiende en consideraciones sobre el tratado y su aplicación, el contrato de trabajo, el desarrollo de las condiciones del tratado, el tráfico de canoas, las comunicaciones, los castigos y una conclusión en la que se escribe que puede decirse que las condiciones de trabajo son algo improvisadas contando con la avaricia de las autoridades, a las que el Consulado intenta poner justicia, para concluir que “bajo el actual régimen español, sin embargo, ningún avance radical tendrá lugar en las condiciones de trabajo”. 

   El nuevo informe de noviembre de 1943 (25) contiene datos que parecen reflejar una mejor disposición por parte de las autoridades coloniales hacia los británicos; así, cuando comunica, entre otras cosas, que nuevos boletines de la B. B. C. en español han sido publicados por el Consulado y distribuidos libremente sin que se produjeran protestas por parte del Gobierno colonial. También se informa de la próxima salida de las tropas europeas y moras en la colonia, que se atribuye a gestiones del Embajador británico en Madrid con el general Franco. Se considera igualmente que los principales problemas de la colonia en este momento son la necesidad de comida, trabajo y gasolina; algunas de estas cuestiones están incluidas en el reciente Tratado con Nigeria, pero las relaciones entre ambos países, sobre todo en relación con los trabajadores nigerianos y el contrabando, siguen presentando dificultades, llegando a elaborarse un informe sobre el «Comercio ilícito entre Nigeria y Fernando Poo”, que tiene el carácter de secreto, y, por otro lado, los acontecimientos derivados del control comercial a causa de la guerra parecen «mover una animosidad contra los alemanes locales”. 

   Este talante parece mantenerse durante 1944: en octubre de este año se informa que aunque entre la población parecen ir en aumento las simpatías en favor de los aliados, “los círculos del Gobernador General y los miembros de la Falange siguen siendo pro-nazis y no han cambiado. El periódico local Ébano continúa presentando una visión de la guerra favorable a los alemanes, con noticias desde Berlín” (26). Asimismo, en un informe político a través del Cónsul en Duala, de la misma fecha, se dice que «de las noticias recibidas de Fernando Poo parece que entre la población de las islas las simpatías en favor de los aliados van en aumento ante las recientes victorias en Europa” (27) 

   Por último, un asunto vinculado tanto a la situación en la colonia como a las relaciones con los británicos durante el conflicto es el del contrabando entre Fernando Poo y Nigeria, sobre el que hay numerosos escritos e informes a lo largo de 1944 y 1945. En enero de este último año hay un informe más para el tratamiento del tema del contrabando, sobre el que se señala «que las autoridades españolas no hacen nada por impedirlo, e incluso parece que algunas se benefician de él» (28).

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   (*) Este trabajo fue presentado como comunicación al I Simposio sobre España y la Segunda Guerra Mundial celebrado en Madrid en octubre de 1983. Lo publicamos conforme a la versión aparecida en Cuadernos de Historia Moderna y Contemporánea, VI-1985. Edit. Univ. Complutense.

 

    NOTAS:

   (1) Gonzalo Sanz Casas: «Neutralidad o beligerancia: la Primera Guerra Mundial y la Guinea Española», I Coloquio de Madrid, 1981; J. U. Martínez Carreras, «Guinea Ecuatorial española en el contexto colonial de la primera mitad del siglo XX», II Coloquio de Madrid, 1982.

   (2) Enrique Cerezo Román. «La Guinea Ecuatorial española y las relaciones internacionales en la guerra de 1914-1918», 1981; Mª Soledad de Mateo Menéndez, "Guinea Española durante la Primera Guerra Mundial", 1981.

   (3) René Pélissicr: «Los territorios españoles de África», Madrid, C. S. I. C., 1964.

   (4) Donato Ndongo Bidyogo. «Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial», Madrid, Ed. Cambio 16, 1977.

   (5) Jesús Manel Segorbe, "Guinea Española entre 1939 y 1945», 1982; Paloma Rodríguez Peláez, «La imagen de Guinea Ecuatorial en la nueva España nacional (1940-1945)», 1983; Mercedes Romero Gallego: «Guinea, de provincia a la independencia, a través de la prensa española», 1984.

   (6) M. Liniger-Goumaz: «La Guinée Equatoriale. Un pays meconnu», París, L’Harmattan, 1979.

   (7)  FO 371.

   (8)  FO 371/23171/1939.

   (9) FO 371/23171/1939.

   (10) FO 371/26922/1940.

   (11) FO 371/24528/1940.

  (12) FO 371/26922/1941.

   (13) FO 371/31267/1942.

   (14) FO 371/34771/1943.

   (15) FO 371/34771/1943.

   (16) FO 371/34772/1943.

   (17) FO 371/24528/1940.

   (18) FO 371/26922/1941.

   (19) FO 371/23171/1939: «Report on employment of Nigerian Labour in Fernando Poo”.

   (20) FO 371/23171/1939.

   (21) FO 371/34771/1943.

   (22) FO 371/23171/1939.

   (23) FO 371/26922/1940.

   (24) FO 371/34771/1943

   (25) FO 371/34772/1943.

   (26) FO 371/39661/1944.

   (27) FO 371/39661/1944.

   (28) FO 371/49598/1945.

 

 

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